Cómo enfrentar el cáncer en la vida diaria

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El impacto emocional del diagnóstico de cáncer

    Cristina, sobreviviente de cáncer: “Hay un momento de temor por el que uno atraviesa cuando le avisan que tiene cáncer. Al principio es tan difícil pensar en otra cosa que no sea el diagnóstico. Es lo primero en lo que uno piensa cada mañana. Yo quiero que las personas diagnosticadas con cáncer se enteren que sí se puede mejorar su situación. Hablar sobre su cáncer le ayuda a lidiar con todas las nuevas emociones que está sintiendo. Recuerde, es normal alterarse”.

Un diagnóstico de cáncer no sólo le afecta a usted, sino también a su familia y amistades. Puede que se sienta asustado, inseguro o molesto sobre los cambios indeseables que el cáncer traerá a su vida y a la de ellos. Puede que sienta consternación o confusión. Quizá a usted le sea difícil escuchar, entender o recordar lo que la gente le dice durante ese tiempo. Esto es especialmente cierto cuando su médico le acaba de informar que tiene cáncer. Es común que las personas se paralicen mentalmente una vez escuchan la palabra "cáncer".

No existe nada que sea justo sobre el cáncer y nadie merece padecerlo. Resulta difícil enfrentarse a un diagnóstico de cáncer y padecer esta enfermedad no es fácil. Cuando usted descubre que tiene cáncer, sus creencias personales y experiencias son las que le ayudan a determinar lo que esto significa para usted y cómo va a manejarlo. A medida que se enfrenta a su propia mortalidad y con los muchos requerimientos del cáncer, usted puede que se aferre más a sus creencias religiosas, valores personales y familiares, así como a lo más importante de su vida. Aceptar el diagnóstico y descubrir lo que el cáncer significará en su vida es un reto.

Después que usted ha sido diagnosticado con cáncer, puede sentir un impacto emocional y sentimientos tales como incredulidad, miedo, ansiedad, culpa, tristeza, pena, depresión, ira y más. Cada persona puede presentar algunos o todos estos sentimientos y cada una los manejará de distinta manera.

Su primera reacción puede ser el impacto emocional, porque nunca nadie está preparado para escuchar que tiene cáncer. Es normal que la gente que tiene cáncer se pregunte por qué les pasó esto a ellos o piense que la vida los ha tratado injustamente. Usted puede que incluso no crea el diagnóstico, especialmente si no se siente enfermo.

Usted podría sentir temor. Algunas personas le temen al cáncer en sí, mientras otras le temen a los tratamientos del cáncer y se preguntan cómo van a poder terminar su tratamiento. El miedo al dolor y al sufrimiento es uno de los grandes temores que tiene la gente con cáncer y sus seres queridos.

Usted puede sentirse culpable. Es posible que usted se pregunte si hubiera podido notar más temprano sus síntomas o preguntarse qué hizo que pudo haber causado el cáncer. También pudiera preguntarse si estuvo expuesto a algo en su casa o trabajo que condujo a cáncer, o podría ser que le preocupe que los otros miembros de su familia también llegarán a tener cáncer. En la actualidad aún no sabemos qué es lo que causa la mayoría de los tipos de cáncer. No obstante, se sabe que algunos tipos de cáncer son hereditarios (transmitidos de los padres a los hijos). Esto significa que si un miembro de la familia padece la enfermedad, otros familiares pueden tener un riesgo mayor de padecerlo. Esto puede causar aún más preocupación para la persona diagnosticada recientemente con cáncer.

Tal vez usted se sienta desesperanzado o triste si ve que el cáncer es un obstáculo para una vida llena de salud y felicidad. Resulta difícil sentirse positivo y optimista, especialmente si el futuro es incierto. Solamente el pensar en el tratamiento y el tiempo que éste le va a restar a su vida puede parecer demasiado para manejar. Los sentimientos de tristeza o incertidumbre pudieran empeorarse con sus pasadas experiencias con el cáncer.

Es posible que usted tenga un sentido de pérdida asociado con el diagnóstico y tratamiento del cáncer. El cáncer puede cambiar su autoestima (lo que usted piensa de su cuerpo, de usted mismo y de su futuro). La aflicción es una respuesta normal que surge a medida que usted renuncia a sus viejas ideas de usted mismo y comienza a desarrollar maneras de enfrentarse a los cambios nuevos e indeseables en su vida. Es posible que le tome tiempo reconocer estas pérdidas y estos cambios. Compartir su aflicción con un ser querido puede ayudarle. Si no tiene a quien confiarle sus sentimientos, es posible que usted quiera ver a un profesional de la salud mental. Al igual que sus necesidades físicas, sus sentimientos necesitan atención.

Usted puede sentir coraje. Mientras algunas personas pueden aparentemente no demostrar su coraje y frustración, hay otras que dirigen su coraje hacia los familiares, amistades o profesionales de la salud. Por lo general, esto no se hace a propósito. Si usted sólo está tratando de desahogar sus sentimientos, infórmele a la gente que usted no está molesto con ellos y que ellos no son culpables. Además, expréseles que usted no espera que ellos solucionen sus problemas. Usted sólo necesite que ellos le escuchen.


Fecha de última actualización: 08/08/2014
Fecha de último cambio o revisión: 08/08/2014