Linfedema: lo que toda mujer con cáncer de seno debe saber

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Para la mujer en riesgo de desarrollar linfedema

Actualmente no se cuentan con estudios científicos que demuestren que el linfedema pueda prevenirse. A pesar de esto, la mayoría de los expertos dicen que tomar los siguientes pasos básicos podría reducir su riesgo de linfedema, demorar su surgimiento o aminorar el impacto que causa:

Sométase a revisiones médicas de rutina.

Se deberán incluir revisiones médicas de rutina para la detección del linfedema. Si ha estado llevando un registro de las mediciones del brazo, puede que esto constituya parte de la revisión médica. Hable con su equipo de atención médica sobre qué tan seguido deberá someterse a revisión.

No evite someterse a los mamogramas.

En este momento, no se tiene una relación entre los mamogramas y el inicio o empeoramiento del linfedema. Los mamogramas son una parte clave del seguimiento para el cáncer de seno y no deberán evitarse debido a preocupaciones sobre el linfedema. Si usted nota inflamación del seno o malestar tras un mamograma, hable con su médico o terapeuta de linfedema.

Informe cualquier cambio que ocurra.

Tras la cirugía, usted aprenderá sobre cómo su brazo, pecho y seno se sienten normalmente. Cualquier cambio sobre tamaño, color temperatura, sensación o condición de la piel deberá informarlo a su médico de inmediato.

Procure lograr y mantenerse en un peso saludable.

Sabemos que las mujeres que padecen de obesidad presentan un mayor riesgo de desarrollar linfedema. Hable con su equipo de atención médica sobre cuál sería su peso ideal y solicite sus recomendaciones sobre cómo lograr y mantenerse en ese peso.

Haga ejercicio.

Es importante usar el brazo de su lado afectado para realizar las actividades cotidianas lo cual ayudará a que vuelva a fortalecerse. Esto incluye hacer cosas como cepillarse el cabello o bañarse. Mover sus músculos también ayuda a drenar el líquido linfático de sus brazos.

También ciertos tipos de ejercicio pueden ayudarle a reducir su riesgo de desarrollar linfedema. El ejercicio además puede brindar cierto alivio una vez desarrollada la enfermedad. No hacer ejercicio y dejar que el brazo deje de estar en forma puede resultar en linfedema y en episodios de inflamación que pueden inducir a exacerbaciones de dolor. No obstante, es importante saber que algunos tipos de ejercicio pueden de hecho incrementar su riesgo de desarrollar linfedema, o empeorarla en caso de que ya la tenga. Acuda a un buen terapeuta de entrenamiento físico o profesional de la salud para que diseñen un programa que comience a una intensidad de nivel bajo y que progrese lentamente para asegurar que usted pueda evitar un esfuerzo excesivo que se sabe que puede ser malo para el sistema linfático.

Si se ha sometido a cirugía o radioterapia, pregunte a su médico o enfermera cuándo podrá comenzar a hacer ejercicio y cuáles ejercicios puede hacer. Pero tenga en cuenta que excederse en los ejercicios, lo cual puede resultar en lesiones, ha sido asociado con el surgimiento de linfedema en algunas mujeres. Es buena idea seguir estas sugerencias:

    • Use su brazo afectado lo más normalmente posible que pueda. Una vez haya sanado completamente, aproximadamente entre 4 y 6 semanas después de la cirugía o tratamiento con radiación, usted puede comenzar a realizar las actividades que solía hacer antes de su cirugía. Pero consulte primero con su médico.
    • Haga ejercicios de manera habitual, pero no trate de cansar demasiado su hombro y brazo. Antes de iniciar cualquier ejercicio, hable con su médico, enfermera o fisioterapeuta. Ellos le podrán determinar las metas y los límites en los que deberá trabajar respecto al nivel de actividad adecuado para usted.
    • Si comienza a sentir dolor en el brazo, acuéstese y levántelo sobre el nivel de su corazón.
    • Evite las actividades repetitivas de intensidad vigorosa.
    • Evite levantar o jalar cosas pesadas.
    • Use el otro brazo o ambos brazos lo más que pueda para levantar paquetes pesados, el bolso, los comestibles o los niños.

Uso de prendas de compresión

Las prendas de compresión consisten de mangas ceñidas que ayudan a mantener el linfedema bajo control. Pueden ser útiles para prevenir la inflamación y también reducirla, al mover el fluido linfático desde el brazo de regreso hacia el cuerpo. Es necesario que queden cuidadosamente ceñidas (no apretadas) y deberá seguir las recomendaciones del profesional médico sobre el uso y cuidado de la prenda.

Las prendas de compresión son más a menudo usadas por las mujeres que ya han desarrollado linfedema. Pero si usted está en riesgo de desarrollar la enfermedad, podría querer usar una para reducir su riesgo en ciertas situaciones de alto riesgo, por ejemplo, con el linfedema asociado con los viajes aéreos, posiblemente debido a cambios en la presión del aire. Pero hay ventajas y desventajas de usar una prenda de compresión durante vuelos prolongados o frecuentes. Pregunte a su médico o terapeuta si debe pedir que se le tomen medidas para una manga que pueda usar para cuando viaje en avión. Podría ser que quiera hablar con alguien sobre cómo mantener su brazo levantado por encima del nivel del corazón durante los vuelos prolongados.

Bajo ninguna circunstancia use una manga que no le quede bien, pues esto puede que incremente el riesgo de empeorar el linfedema.

Por lo general no se necesita una prenda de compresión para prevenir el linfedema durante el ejercicio. Pero si usted ha notado inflamación durante el ejercicio, hable con su médico o terapeuta.

Procure evitar las infecciones.

Su cuerpo responde a las infecciones al enviar fluidos adicionales y glóbulos blancos para combatirlas. Si los ganglios y vasos linfáticos están dañados o fueron extirpados, es más difícil que el cuerpo pueda desplazar este líquido adicional, lo cual puede provocar linfedema. Una buena higiene personal y el cuidado esmerado de la piel pueden reducir el riesgo de linfedema, ya que le ayuda a evitar infecciones. Siga estos consejos prácticos para ayudarle con los cuidados para su mano y brazo en el lado en donde se realizó la cirugía:

  • La extracción de sangre y la aplicación de soluciones intravenosas e inyecciones deberán realizarse, si se puede, en el brazo no afectado. Además, las vacunas, incluyendo la vacuna contra la influenza, deben colocarse en su brazo no afectado o en algún otro lugar, como la cadera. Informe al médico o enfermera que usted está en riesgo de padecer linfedema.
  • Mantenga sus manos y cutículas suaves y humectadas usando una crema o loción humectante periódicamente. Empuje sus cutículas hacia atrás con una espátula para cutícula en lugar de cortarlas con tijeras.
  • Mantenga su brazo limpio. Limpie y proteja cualquier rasgón en la piel causada por cortaduras, raspones, quemaduras, picaduras de insectos o cutículas inflamadas o dañadas. Refiérase a "Cómo atender las cortaduras, rasguños o quemaduras" en la sección “Cuide bien de sí misma”.
  • Use guantes protectores con mangas cuando esté haciendo labores domésticas en las que se usen sustancias químicas agresivas para la limpieza o al usar estropajos, así como al hacer jardinería o al atender mascotas que muerdan o rasguñen.
  • Utilice un dedal cuando cosa para evitar pincharse el dedo con agujas o alfileres.
  • Sea extremadamente cuidadosa al afeitar sus axilas y use un rastrillo limpio sobre la piel limpia.
  • Use un repelente contra insectos cuando esté al aire libre para evitar picaduras. Si llega a tener alguna picadura de abeja en el brazo afectado, lave y aplique hielo sobre el área y levante el brazo. Mantenga el área limpia, y llame a su médico o enfermera si nota que la picadura se ha infectado.
  • Protéjase para evitar caídas, fracturarse o sufrir quemaduras graves.

Esté al pendiente de la celulitis.

La celulitis es una infección en los tejidos justo debajo de su piel. Las señales de ésta se manifiestan como enrojecimiento, acaloramiento, fiebre, dolor y síntomas similares a la gripa. Informe a su médico de inmediato al surgir este problema médico.

La celulitis puede resultar en linfedema o empeorarlo. De hecho, si se convierte en un problema recurrente, puede que se usen antibióticos supresores para mantener esto bajo control.

Procure evitar las quemaduras y las temperaturas extremas.

Al igual que las infecciones, las quemaduras pueden ocasionar la acumulación de líquido adicional y causar inflamación cuando los ganglios linfáticos han sido extirpados o dañados. Para evitar las quemaduras:

    • Proteja su pecho, hombros y brazos de quemaduras causadas por el sol. Use un protector solar que especifique un factor de protección solar "SPF 30" o superior y trate de no exponerse al sol entre las 10:00 a.m. y 4:00 p.m., cuando los rayos ultravioletas son más intensos.
    • Utilice guantes que cubran sus brazos cuando vaya a usar el horno.
    • Tenga cuidado al freír alimentos, hervir líquidos y sacar comida del horno de microondas.
    • Evite las altas temperaturas, tales como el uso de saunas y baños de vapor. Si usted usa alguna compresa térmica (fría o caliente) sobre las áreas afectadas, limite el tiempo de uso hasta que tenga certeza sobre cómo su cuerpo reaccionará a esto. Tanto el calor como el frío pueden dañar los tejidos pudiendo incrementar la acumulación de fluidos. Puede que algunos médicos le recomienden no exponerse a cualquier fuente de temperaturas extremas.

Procure evitar la compresión.

La compresión o apretazón del brazo puede que incremente la presión en los vasos sanguíneos cercanos. Puede que esto resulte en un aumento de líquidos e inflamación (como cuando se acumula el agua en una presa). En algunas mujeres esto se ha asociado con el surgimiento del linfedema. Recomendaciones:

    • Evite llevar joyas, ropa, sostenes y guantes que queden ajustados. Evite cualquier cosa que le quede demasiado ajustada o que ejerza presión sobre su pecho, brazo o muñeca. Asegúrese de que las prendas de compresión le queden ceñidas (pero no ajustadas) y que las use correctamente. La ropa y las prendas de compresión deberán ofrecer apoyo y ofrecer una compresión suave y uniforme.
    • No use correas de hombro cuando cargue maletines y bolsas (carteras).
    • Use un sostén de entalle holgado con tiras acolchonadas que no se le marquen en el hombro. Asegúrese de que las varillas no ejerzan presión contra sus senos o pecho. Después de una mastectomía, use una prótesis liviana (molde de seno). Una prótesis pesada puede ocasionar demasiada presión en el área.
    • Cuando se requiera tomar su presión arterial, que sea del otro brazo (el que no se ha afectado). Si ambos brazos están afectados, la presión arterial se puede tomar en el muslo. O puede solicitar que la presión arterial se la tome alguien que use una bomba de mano y un estetoscopio en lugar de usar una máquina, pues éstas emplean presiones elevadas por un tiempo mayor.

Fecha de última actualización: 06/25/2013
Fecha de último cambio o revisión: 06/25/2013