Sexualidad para el hombre con cáncer

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Cáncer, sexo y sexualidad

Sexualidad para el hombre con cáncer

Cáncer, sexo y sexualidad

Es probable que haya pensando principalmente acerca de su supervivencia la primera vez que se le informó que tenía cáncer. Tan pronto como inició el tratamiento, puede que le hayan empezado a surgir otras dudas. ¿Qué tan "normal" puede ser mi vida incluso teniendo mi cáncer bajo control? ¿Y cómo afectará esto mi vida sexual?

El sexo y la sexualidad son partes importantes de la vida diaria. La diferencia entre sexo y sexualidad es que el sexo es visto como una actividad, algo que usted hace con su pareja. La sexualidad en cambio, se asocia más a lo que la gente siente, y se relaciona más a su necesidad de cariño, intimidad, retozo y placer. La sexualidad es una parte que conforma la esencia de una persona.

Los sentimientos sobre sexualidad afectan nuestro gusto por vivir, la imagen que tenemos de nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás. No obstante, los pacientes y doctores a menudo no hablan sobre los efectos que el tratamiento contra el cáncer tendrán sobre la vida sexual o cómo una persona puede que se perciba como un ser sexual. ¿Por qué? Muchas personas sienten vergüenza al hablar sobre sexo con su doctor, algún profesional médico o incluso con su misma pareja sexual. Por lo general se debe a que se sienten vulnerables e incómodas al hablar sobre este tema. Puede que algunas personas sientan como si expusieran su vida íntima para que otros la miren.

A continuación, le ofrecemos a usted y a su pareja información sobre cáncer, sexo y sexualidad. No podemos responder a cada pregunta que pudiera tener, pero buscamos brindarle suficiente información que permita que usted y su pareja puedan hablar abiertamente sobre su vida sexual. También le compartiremos algunas ideas sobre cómo abordar el tema con su doctor y equipo de profesionales médicos que le atienden. Incluimos una lista de otras fuentes de información en la sección "Recursos adicionales" al final de este documento, en donde se indican otras buenas alternativas para más información.

Tenga en cuenta que el tocarse placenteramente entre usted y su pareja es algo que siempre podrán hacer, sin importar el tipo de tratamiento contra el cáncer al que se haya sometido. Puede que esto le sorprenda, especialmente no siente ánimos o si no ha tenido actividad sexual por algún tiempo. Pero es verdad: su capacidad de sentir placer a través del tacto siempre permanece.

El primer paso es hablar sobre el tema de la sexualidad con su doctor u algún otro integrante de su equipo de atención contra el cáncer. Usted tiene el derecho a saber cómo su tratamiento afectará su alimentación, cuánto dolor podría llegar a sentir y su capacidad para regresar al trabajo. De la misma manera, también tiene el derecho a saber sobre los aspectos de su vida sexual.

¿Qué es una vida sexual normal?

La gente difiere bastante en actitudes y prácticas respecto a la sexualidad, lo cual dificulta definir lo que es "normal". Algunas parejas les gusta tener sexo a diario. Para otras, con una vez al mes es suficiente. Muchas personas consideran el sexo oral (el uso de la boca o la lengua) como un componente normal durante el sexo, mientras que otras no lo consideran aceptable. "Normal" entonces es lo que sea que usted y su pareja encuentren placentero. Debe haber un consentimiento mutuo sobre cómo tener una vida sexual feliz.

Es normal que en ocasiones algunas de las personas con cáncer pierdan interés por el sexo. Los temores y las dudas, junto con el cáncer y su tratamiento, pueden hacer que no se sienta en un óptimo estado. A veces, la preocupación sobre su salud puede que sea mucho mayor que su interés por el sexo. Pero una vez que regrese a sus rutinas habituales, puede que su interés por el sexo comience a resurgir.

También es normal interesarse por el sexo durante toda su vida. Este es un punto importante debido a que la mayoría de los casos de cáncer suelen ser más comunes entre personas de 50 años o mayores, y hay quienes consideran que el sexo es sólo para las personas jóvenes, ya que piensan que las personas mayores pierden el deseo, así como la habilidad para la actividad sexual. Estas creencias son mitos en gran parte. Muchos hombres y las mujeres pueden ser y continúan siendo sexualmente activos hasta el final de sus vidas. Nadie debe disculparse por aún tener interés por el sexo a cualquier edad (consulte la sección "Recursos adicionales" para más información sobre la edad y el sexo).

Lo normal no es siempre lo que los medios de comunicación nos han llevado a pensar. Éstos llegan a tener una fuerte influencia sobre nuestras ideas acerca de lo que debe ser normal en la sexualidad. Desde la década de 1960, la televisión, la música, las películas y las revistas se han abierto más a los temas sobre sexo. En gran parte, esto probablemente ha contribuido a que en los Estados Unidos, los adultos hablen y se informen más sobre el sexo. Pero los medios de comunicación también han promovido algunas ideas de "lo que el buen sexo debe ser" que no necesariamente corresponde con la mayoría de las personas en la vida real. Los hombres podrían pensar que deberían ser capaces de lograr la erección instantáneamente. Puede que las mujeres sientan que han fallado si no alcanzan a tener un orgasmo al menos cada vez que tienen sexo. Si llega a sentir que tiene alguna deficiencia, recuerde que la única medida auténtica sobre su valor como amante es el placer mutuo que hay entre usted y su pareja.

Es verdad que la respuesta y el desempeño sexual cambian con el transcurso del tiempo. Por ejemplo, muchas mujeres también notan cambios a medida que su edad aumenta, a veces antes de que inicie la menopausia. La reducción del apetito sexual y problemas de resequedad vaginal pueden empeorar durante y después de la menopausia.

Los hombres también experimentan cambios en su función sexual a medida que envejecen. Más de la mitad de los hombres mayores de 40 años tienen por lo menos alguna dificultad leve de erección. Este problema también tiende a ser peor conforme la edad del hombre aumenta. Por ejemplo, entre los hombres de 40 a 49 años, alrededor de tres de cada diez presentan un problema de disfunción eréctil (dificultad para tener una erección). En el grupo de hombres de 70 años o más, a casi nueve de cada diez se les dificulta tener una erección.

Para algunos de estos hombres, el problema es severo. A veces, el problema se centra alrededor de la ansiedad, la tensión u otros problemas en una relación. Pero en la mayoría de las veces, se trata de una afección médica o debido a medicamentos que estén tomando para tratar otras condiciones, los cuales afectan o empeoran la función sexual.

Además de la edad, hay otros factores de riesgo para la disfunción eréctil, entre los cuales se incluye:

  • fumar
  • diabetes
  • afecciones del corazón y los vasos sanguíneos
  • ciertos medicamentos para la presión arterial y antidepresivos

En la actualidad contamos con medicinas, terapia, cirugía y otros tratamientos que pueden ayudar a los hombres y sus parejas a tratar la mayoría de los tipos de problemas que pudieran tener. Si desea conservar sus niveles de actividad sexual, es probable que pueda hacerlo.

Si está en una relación y uno de ustedes tiene un problema sexual, éste afectará a ambos. Si está teniendo problemas de tipo sexual, la solución funciona mejor cuando ambas partes en una pareja participan. Incluso cuando el sexo se dificulta, como durante una enfermedad grave, la expresión física de interesarse por alguien continúa siendo una forma importante de compartir intimidad.

¿Qué es exactamente una respuesta sexual sana?

La respuesta sexual tanto en mujeres como en hombres consiste de cuatro fases:

  • deseo
  • excitación
  • orgasmo
  • resolución

Una persona pasa por estas fases generalmente en el mismo orden, pero la respuesta sexual puede ser interrumpida en cualquiera de las fases. No se tiene que llegar al orgasmo cada vez que quiera de tener sexo.

El deseo es el interés por el sexo. Puede que sólo piense sobre sexo, sienta atracción por alguien o frustración por la ausencia de actividad sexual. El deseo sexual es una parte normal de la vida a partir de la adolescencia en adelante.

La excitación es la fase en la cual siente estimulación sexual o excitación. El contacto físico y las caricias se sienten con mucha más intensidad cuando una persona está excitada. La excitación también se da a través de fantasías sexuales y de imágenes, sonidos, olores y sabores sensuales. Físicamente, la excitación implica:

  • Aceleración de los latidos / palpitaciones.
  • Aumento de la presión arterial.
  • Respiración más profusa.
  • Aumento del flujo sanguíneo en la región genital.
  • El aumento de la sangre genera la erección: rigidez en el pene.
  • La piel de los genitales adquiere un color rojizo o púrpura más intenso.
  • Puede que el cuerpo comience a transpirar o que aumente de temperatura.

En una mujer que se encuentra en un estado de excitación sexual, la sangre adicional se acumula en la región genital lo cual hace que la piel y las membranas mucosas adquieran un color más rosáceo, así como una leve dilatación en el clítoris. La vagina se humedece y se vuelve más ancha y profunda, como un globo.

El orgasmo es el clímax sexual. Tanto en el hombre como en la mujer, el sistema nervioso genera un placer intenso en sus genitales. Los músculos alrededor de los genitales se contraen rítmicamente, enviando oleadas sensoriales a través del cuerpo. En los hombres, estas contracciones musculares contribuyen a la eyaculación (o liberación) del semen.

La resolución sucede dentro de pocos minutos tras un orgasmo. El cuerpo regresa a su estado de no excitación. Hay una desaceleración de la respiración y los latidos, y la sangre adicional deja de concentrarse en la región genital, aminorándose la excitación mental.

Si una persona se excita pero no logra un orgasmo, la resolución aún se lleva a cabo pero más lentamente. No es dañino excitarse sin lograr un orgasmo, aunque en algunos casos puede que sea causa de frustración. Puede que algunos hombres y mujeres sientan un leve malestar adicional conforme la sangre abandona la región genital.

Periodo refractario. Los hombres tienen un lapso de tiempo tras el orgasmo durante el cual no pueden físicamente tener otro orgasmo. Este periodo, conocido como periodo refractario, suele acrecentarse conforme el hombre envejece. Puede que un hombre mayor de 70 años requiera esperar días entre un orgasmo y otro. Las mujeres no tienen un periodo refractario y muchas pueden tener orgasmos múltiples, uno tras otro, sin mucho tiempo entre éstos.

Función sexual del cuerpo del hombre

Durante y a partir de los años de la adolescencia, los testículos (o testes) producen un suministro permanente de hormonas (testosterona en su mayor parte). Los testículos también producen millones de espermatozoides cada día. Toma alrededor de 74 días para que los espermatozoides crezcan y maduren. Como parte de este proceso, el esperma recién generado debe viajar por un conducto de unos seis metros (20 pies), llamado epidídimo para que llegue a la etapa de maduración. Este conducto forma una estructura enrollada que se encuentra encima y por detrás de cada testículo.

Una vez que el esperma ha madurado, otro conducto llamado conducto deferente toma los espermatozoides del epidídimo y los transporta hacia la próstata (glándula prostática). En este punto el esperma se mezcla con otros fluidos secretados en la próstata y las vesículas seminales, las cuales se encuentra a cada lado de la próstata. Estos líquidos blanquecinos y ricos en proteínas fortalecen y nutren a los espermatozoides para que puedan vivir por algún tiempo tras haber sido eyaculados. Durante el orgasmo, la mezcla del fluido y el esperma, conocida como semen, se desplaza a través de la uretra y es expulsada por la punta del pene. El diagrama a continuación muestra los órganos reproductores masculinos.

El papel de la testosterona

La testosterona es la hormona masculina principal. Es la que promueve el desarrollo de los órganos reproductores, así como la que fomenta las erecciones y la conducta sexual. La testosterona también causa características sexuales durante la pubertad, como el engrosamiento de la voz y el crecimiento del vello facial. Ésta es producida en su mayor parte por los testículos. Las glándulas suprarrenales, las cuales se ubican por encima de los riñones, también la producen en pequeñas cantidades tanto en hombres como en mujeres.

La región del hipotálamo en el cerebro controla la cantidad hormonal producida en el cuerpo. Cuando los niveles de testosterona son bajos, el hipotálamo envía una señal a la glándula pituitaria ubicada en la base del cerebro. La pituitaria envía a su vez un mensajero hormonal a través del torrente sanguíneo para indicar a los testículos que aceleren la producción hormonal.

Los niveles hormonales en el hombre varían ampliamente, pero la mayoría de ellos presentan un recuento en la sangre mayor del requerido. Un hombre con un recuento bajo de testosterona puede tener dificultades en tener o mantener una erección y puede que pierda el interés en el sexo. En muchos hombres jóvenes sanos, los problemas hormonales no son comunes y la ansiedad es la raíz de los problemas con la erección. Los problemas médicos comunes con la erección incluyen afecciones de los vasos sanguíneos o de las terminales nerviosas en la región pélvica.

El patrón normal de la excitación sexual y la erección

Una erección comienza cuando el cerebro envía una señal hacia la médula espinal a través de las fibras nerviosas que llegan hacia el área pélvica. Algunos de estos nervios importantes llegan hasta ambos lados de la glándula prostática.

Cuando se recibe esta señal, el tejido esponjoso dentro del cuerpo del pene se relaja para que las arterias (vasos sanguíneos) que transportan la sangre hacia el pene se dilaten. Conforme las paredes de estas vaso sanguíneos se agrandan, la sangre se acumula en el pene hasta cincuenta veces más rápido de lo habitual. La sangre llena las dos cavidades que se encuentran por dentro del cuerpo del pene. Las venas en el pene, las cuales drenan la sangre que llega a éste, se contraen haciendo que la sangre permanezca ahí. Esto ocasiona un gran incremento en la presión arterial dentro del pene, lo cual provoca como resultado la rigidez del pene que se da con la erección.

Las terminales nerviosas que permiten al hombre sentir placer cuando el pene es tocado tienen un trayecto distinto que las que controlan el flujo sanguíneo. Incluso cuando hay un nervio dañado o una obstrucción de los vasos sanguíneos que impide la erección, el hombre casi siempre aún podrá sentir placer al contacto físico del pene. Y también podrá lograr el orgasmo.

Un tercer conjunto de nervios que termina internándose más en el cuerpo de un hombre, es el que controla la eyaculación del semen.

Cómo sucede el orgasmo en el hombre

El orgasmo en un hombre tiene dos etapas. Durante la primera etapa conocida como emisión, la próstata, las vesículas seminales y el conducto deferente (tubo que conecta a los testículos con las vesículas seminales) se contraen.

En la etapa de la emisión, el semen es enviado cerca del extremo final en la uretra (el conducto que se extiende a través del pene), listo para ser eyaculado. En este momento, una pequeña válvula en el extremo de este conducto se cierra para impedir que el semen ascienda hacia la vejiga. Un hombre siente la emisión como el "punto sin retorno", cuando sabe que está por tener un orgasmo. La emisión es controlada por el sistema nervioso empático o involuntario.

La eyaculación es la segunda etapa del orgasmo, la cual es controlada por los mismos nervios que se encargan de transportar las señales de placer cuando la región genital es acariciada. Estas señales enviadas causan que los músculos alrededor de la base del pene se compriman de forma rítmica, lo cual hace que el semen sea expulsado de la uretra en la punta del pene. Simultáneamente, mensajes de placer son enviados al cerebro y esta sensación es la que se conoce como orgasmo o clímax.

Formas de mantener su vida sexual a pesar del tratamiento contra el cáncer

Hay algunos puntos clave que hay que tener en cuenta a medida que procura continuar con su vida sexual durante o después de haber recibido el tratamiento contra el cáncer.

Infórmese tanto como sea posible sobre cómo su tratamiento contra el cáncer puede afectar la sexualidad. Hable con su médico, enfermera o cualquier integrante de su equipo de atención médica. Cuando sabe lo que puede esperar, puede planear cómo podría manejar dichas situaciones.

Tenga en cuenta que, sin importar el tipo de tratamiento contra el cáncer que esté recibiendo, aún conservará su capacidad de sentir placer al contacto físico. Por ejemplo, algunos tipos de tratamiento pueden dañar la capacidad de tener erecciones. Pocos tratamientos contra el cáncer (que no sean aquellos que afecten las regiones del cerebro y la médula espinal) dañan las terminales nerviosas y los músculos involucrados en la sensación del placer al contacto físico y en lograr un orgasmo. La mayoría de los hombres con dificultades para la producción de semen o para tener erecciones aún pueden lograr la sensación del orgasmo con una adecuada estimulación táctil. Esto amerita que la gente con cáncer procure la estimulación con tocarse sexualmente. El placer y la satisfacción son posibles incluso si algunos aspectos de la sexualidad han cambiado.

Procure mantener una mente abierta sobre las formas en que siente placer sexual. Algunas parejas tienen una visión limitada de lo que es normal en el sexo. Si ambas partes en una pareja no pueden lograr el orgasmo a través o durante la penetración, puede que se sientan defraudados. Pero para las personas tratadas contra el cáncer, puede que haya ocasiones en que el coito no sea posible. Estos momentos pueden ser la oportunidad de aprender nuevas formas de dar y recibir placer sexual. Usted y su pareja pueden ayudarse mutuamente a lograr el orgasmo a través del tacto y las caricias. A veces, tan sólo acurrucarse y abrazarse puede resultar lo suficientemente placentero. También puede dar continuidad al placer al tocarse usted en sí. Sólo por el hecho de que las rutinas han cambiando, no significa que hay que negar las otras formas de recibir afecto y sentirse vivos.

Trate de tener conversaciones claras y recíprocas sobre el sexo con su pareja, al igual que con su doctor. El peor enemigo de la salud sexual es el silencio. Si le avergüenza mucho preguntarle a su médico si puede o no tener actividad sexual, puede que nunca lo vaya a saber. Hable con su médico sobre el sexo, y cuéntele a su pareja lo que le haya dicho. De otro modo, puede que su pareja tenga temor de que el sexo pudiera lastimarle.

Una comunicación adecuada es la clave para adaptarse a su rutina sexual cuando se experimenten los cambios en su cuerpo debido al cáncer. Si siente cansancio o debilidad y quiere que su pareja tenga una participación más activa al tocarle, dígaselo. Si alguna parte de su cuerpo está muy sensible o adolorida, puede guiar la forma en que su pareja esté tocando para generar el mayor placer y evitar el dolor.

Refuerce su confianza. Recuérdese sus virtudes. Si pierde su cabello, ayúdese a verse y sentirse mejor al afeitar su cabeza con una afeitadora eléctrica. O bien, puede intentar con diferentes tipos de sombreros que sean cómodos para usar. Comer bien y hacer ejercicio puede ayudar a mantener su cuerpo fuerte y con energía. Hable con su médico o equipo de atención médica sobre la rutina de ejercicio que está contemplando hacer antes de iniciar, o solicite que le refieran a un fisioterapeuta. Busque algo que ayude a relajarle, como películas, pasatiempos o hacer actividades al aire libre. Acuda por ayuda profesional si piensa que tiene depresión, o si la ansiedad le está afectando.

Formas en que el tratamiento contra el cáncer afecta el deseo y la respuesta sexuales

Falta del deseo

Tanto los hombres como las mujeres a menudo pierden interés en el sexo durante el tratamiento contra el cáncer, al menos por algún tiempo. En un principio, la preocupación por la supervivencia es tan intensa que el sexo queda en la última prioridad entre las necesidades. Esto es normal. A pocas personas les interesa el sexo cuando sienten que su vida peligra.

Cuando la gente está recibiendo tratamiento, puede que el deseo sexual se pierda debido a la preocupación, depresión, náusea, dolor o fatiga que surgen al estar combatiendo la enfermedad. Los tratamientos contra el cáncer que alteran el equilibrio normal en los niveles hormonales también pueden aminorar el deseo sexual.

Si existe algún conflicto en la relación, podría ser que una o ambas partes de la pareja pierdan interés por el sexo. Muchas personas que padecen cáncer se preocupan de que su pareja se inhiba por los cambios en sus cuerpos o por el mero término "cáncer".

Tenga en cuenta que cada parte del ciclo sexual en el hombre es un tanto independiente de las otras partes del ciclo. Por esta razón, tras algunos tipos de tratamiento contra el cáncer, puede que el hombre aún tenga deseo sexual y la posibilidad de eyacular sin necesariamente tener una erección. Puede que otros hombres experimenten la sensación del orgasmo junto con la contracción muscular rítmica a pesar de no eyacular semen.

Erección

Los tratamientos contra el cáncer pueden interferir con la erección al dañar los nervios y los vasos sanguíneos de la región pélvica del hombre, así como su equilibrio hormonal. A veces estos efectos secundarios no pueden evitarse cuando se requiere tener el cáncer bajo control. Tras el tratamiento contra el cáncer, se puede ofrecer tratamiento médico o quirúrgico para restaurar la erección. La afección en la que un hombre presenta problemas para tener o mantener una erección se le conoce como disfunción eréctil.

Cualquier emoción o pensamiento que no deje que el hombre sienta excitación puede interferir también en que tenga o mantenga una erección. Una ansiedad común consiste del molesto temor de no poder tener una reacción o satisfacer a la pareja (consulte la sección "¿Cuándo es útil la asesoría sexual?).

Eyaculación precoz

La eyaculación precoz (también referida como eyaculación prematura) significa llegar al clímax demasiado pronto. Los hombres que tienen problemas de erección a menudo no pueden contener el orgasmo lo cual hace que eyaculen muy rápidamente.

La eyaculación precoz es un problema muy común, incluso entre los hombres sanos. Puede superarse con algo de práctica en reducir el nivel de excitación. Algunos de los medicamentos recientes contra la depresión tienen el efecto secundario de demorar el orgasmo, lo cual es útil para los hombres que padecen eyaculación precoz. Algunos hombres también pueden usar cremas que hacen que se pierda algo de sensación en el pene. Hable con su doctor sobre qué tipo de ayuda podría ser el adecuado para usted.

Dolor

Los hombres a veces sienten dolor en sus órganos genitales durante el sexo. Si la próstata (glándula prostática) o la uretra se irritan a raíz del tratamiento contra el cáncer, puede que la eyaculación resulte dolorosa. El dolor en el pene a medida que llega a un estado erecto es menos común, aunque en algunos hombres, el pene puede desarrollar una curvatura o "nudo" que cause dolor. Esta afección, conocida como enfermedad de Peyronie, no parece ser común ya entre los hombres con cáncer. La enfermedad de Peyronie se debe más a menudo a una cicatriz por dentro del pene, y puede ser tratada con inyecciones, ciertos medicamentos o cirugía. Si hay cualquier dolor en la región genital, deberá reportarlo al médico de inmediato.

La cirugía pélvica para el tratamiento contra el cáncer puede afectar la erección

Tipos de cirugía

Algunos tipos de cirugía contra el cáncer pueden interferir con la erección, entre los cuales se incluyen:

  • Prostatectomía radical: extracción de la próstata y vesículas seminales en el cáncer de próstata.
  • Cistectomía radical: extracción de la vejiga, próstata, parte superior de la uretra y vesículas seminales en el cáncer de vejiga. La extracción de la vejiga requiere una nueva forma de recolección de la orina, ya sea a través de una abertura hacia un dispositivo de bolsa en el abdomen o con la creación de una "vejiga nueva" en el interior del cuerpo (consulte la sección "Urostomía, colostomía e ileostomía" para más información sobre la abertura y el dispositivo de bolsa recolectora).
  • Resección abdominoperineal (AP): extracción de la sección inferior del colon y el recto en el cáncer de colon. Puede que con esta cirugía se requiera hacer una abertura en el abdomen para la eliminación de los desechos del cuerpo (consulte la sección "Urostomía, colostomía e ileostomía").
  • Exenteración pélvica total: extracción de la vejiga, próstata, vesículas seminales y recto generalmente en el tratamiento de un tumor grande del colon que requiere aberturas tanto para la eliminación de la orina y de la materia fecal del cuerpo (consulte la sección "Urostomía, colostomía e ileostomía" para más detalles).

Estas operaciones pueden interferir con la erección de distintas maneras, principalmente al dañar los nervios y vasos sanguíneos. Esto será detallado a continuación, así como otros factores que pueden afectar la erección tras la cirugía.

Cómo la cirugía puede afectar la erección

Daños a los conjuntos de nervios que canalizan el flujo sanguíneo hacia el pene. Todas las operaciones mencionadas anteriormente pueden afectar los nervios que controlan el flujo de sangre hacia el pene. El daño a los nervios es como el daño a un cable telefónico: la señal enviada para iniciar una erección puede que esté debilitada o se haya perdido por completo. Los nervios rodean los costados y parte trasera de la glándula prostática entre la próstata y el recto, y se acomodan como una telaraña alrededor de la próstata. Puede que el médico no pueda ver los nervios, lo cual facilita que estos se dañen durante la cirugía.

Existen distintas formas de realizar cada una de las cirugías mencionadas. Por ejemplo, algunos médicos emplean métodos quirúrgicos para extraer la próstata sin afectar los nervios alrededor. Algunos cirujanos incluso han intentado ubicar los nervios más rápidamente al usar una corriente eléctrica muy leve para detectar los puntos de estimulación del nervio que produce la erección. Este método también se ha usado para someter a prueba a los conjuntos de nervios para comprobar su funcionamiento tras la extracción quirúrgica. Pero mediante la constante investigación se ha visto que este método no es una medida fiable de la potencia eréctil tras la cirugía.

Cuando el tamaño y ubicación de un tumor son adecuados para la cirugía sin afectar los nervios, un mayor número de hombres recupera la capacidad eréctil mediante diversas técnicas. Los métodos que no afectan los nervios a veces se usan en la prostatectomía radical, cistectomía radical o resección abdominoperineal. Los médicos también están ahora probando la reparación o injerto de nervios cuando no es posible evitar el corte de éstos durante la cirugía. Esta práctica está siendo investigada para determinar su utilidad en la conservación de la función eréctil.

Reducción del flujo sanguíneo al pene. Puede que algunos de los problemas de erección tras estas operaciones se deban a la pérdida del flujo sanguíneo hacia el pene. El cirujano debe sellar algunas de estas arterias que suministran sangre a los dos principales vasos sanguíneos implicados en la erección. Así, el flujo sanguíneo es reducido, como el cause de un río cuya corriente se modifica al poner una presa. Por lo general, un hombre tiene erecciones parciales tras esta cirugía. Su pene se dilata cuando está en estado de excitación, pero puede que no esté lo suficientemente erecto para una penetración. La sensación de la piel, así como la capacidad para sentir el orgasmo permanecen.

Algunos hombres logran recuperar la capacidad de tener una erección completa, pero a veces puede tomar hasta dos años. Aún no se saben las razones por las cuales algunos hombres logran recuperar dicha capacidad mientras que otros no. Los hombres son más propensos a recuperar la capacidad de erección cuando los nervios a ambos lados de la próstata no son afectados. Puede que la sanación y crecimiento de nuevos vasos sanguíneos también contribuya en la restauración del flujo sanguíneo al pene. Esta sanación toma tiempo, lo cual podría contribuir en parte en la demora de la recuperación de la función eréctil.

El tipo de cirugía afecta el resultado. Algunas operaciones causan más problemas que otras en relación a la función sexual. No se ha visto un hombre que haya podido recuperar por completo su capacidad para tener erecciones tras haber sido sometido a una exenteración pélvica total (la extirpación total de todos los órganos en la pelvis). Pero esta cirugía es tan poco común, que no se disponen de datos estadísticos.

Al menos 15% de los hombres que fueron sometidos a una cirugía convencional para la extracción de la vejiga o de la próstata reportaron tener erecciones completas. Pero los cirujanos reportan mejores tasas de recuperación de la erección en los casos en los que pueden no afectar los conjuntos de nervios durante estas cirugías. Tras la resección abdominoperineal (extirpación de la parte inferior del colon y el recto), la capacidad de tener erecciones regresa más a menudo que con las cirugías en las que también se extirpa la próstata.

Edad. Por lo general, entre más joven sea el hombre, más propenso será la recuperación de su capacidad de erección total tras la cirugía. Los hombres menores de 60 años, y especialmente los menores de 50, presentan tasas de recuperación mucho mayores que los hombres de mayor edad. Por ejemplo, algunos centros de cáncer que realizan muchas prostatectomías radicales con la preservación de los nervios, reportan tasas de impotencia tan bajas como un 25% y un 30% para los hombres menores de 60 años, y tan bajas como 10% para los hombres menores de 50. Pero otros médicos han reportado tasas mayores de impotencia en pacientes similares. La impotencia ocurre en alrededor del 70% u 80% de los hombres mayores de 70 años, aunque no se hayan extirpado o cortado los nervios en ambos lados de la próstata.

La erección antes de la cirugía. Los hombres que tienen una buena capacidad de erección antes de la cirugía contra el cáncer son mucho más propensos a tener una recuperación total de la función sexual que los hombres que tenían problemas previos de erección.

Rehabilitación sexual al poco tiempo tras la cirugía. Se han llevado a cabo investigaciones en las que los médicos probaron distintos métodos de promover la erección a partir de pocas semanas tras la cirugía. La idea era que esto contribuiría en la recuperación de la función sexual después de la operación. Los resultados de estos estudios sugieren que estos métodos pueden ser útiles. Todo, desde la colocación de píldoras radiactivas en la uretra, hasta las inyecciones en el pene y los dispositivos de succión, al parecer marcaron una diferencia para los grupos en general que recibieron dichos métodos, aunque los beneficios no fueron observados en todos los hombres. Muchos de los hombres en los que se dejó intacto al menos uno de los conjuntos de nervios también se beneficiaron de los inhibidores de la fosfodiesterasa (conocida como inhibidores de la PDE-5), tal como el sildenafilo (Viagra®). Para más información sobre estos medicamentos, consulte la sección "¿Hay alguna píldora que pueda curar los problemas sexuales?".

Radioterapia pélvica y erección

El cáncer de próstata, vejiga y colon suele ser tratado con radiación a la región pélvica. Esto puede causar problemas con la erección. Cuanto mayor sea la dosis total de radiación y más amplia sea el área de la pelvis irradiada, mayores serán las probabilidades de que se desarrollen problemas de erección.

Una forma en que la radiación afecta la erección es al dañar las arterias que suministran sangre al pene. Los tejidos internos se cicatrizan a medida que la región irradiada sana y las paredes de los vasos sanguíneos pierden su elasticidad. Con ello, ya no pueden dilatarse lo suficiente para permitir que la sangre se acelere generando una erección firme. La radiación también puede acelerar el endurecimiento (arteriosclerosis), estrechez o incluso obstrucción de las arterias de la región pélvica. Puede que la radiación también afecte las terminales nerviosas que controlan la capacidad en el hombre de tener una erección.

Un cálculo razonable es que entre un cuarto y un tercio de los hombres que se someten a radiación notarán que sus erecciones empeoran aproximadamente alrededor del primer año tras la radioterapia. Este cambio por lo general se genera de forma gradual (lentamente). Algunos hombres aún podrán seguir teniendo erecciones completas pero las pierden después de alcanzar el clímax, mientras que otros pierden su capacidad de tener erecciones por completo.

En estudios más antiguos, alrededor de tres de cuatro hombres eran impotentes dentro de cinco años de haber recibido radioterapia (aunque algunos de estos hombres ya tenían problemas de erección antes del tratamiento). Aproximadamente la mitad de los hombres que tenían erecciones normales antes del tratamiento, se volvieron impotentes a los cinco años. No se ha determinado si estas cifras aplicarán a los nuevos métodos que limitan mejor la exposición de la radiación hacia los tejidos normales.

Al igual que en la cirugía, mientras más avanzada sea su edad, mayor la probabilidad de tener problemas de erección. Y los hombres con alguna enfermedad del corazón, vasos sanguíneos, diabetes o que suelen fumar bastante parecen tener un mayor riesgo de problemas de erección, lo cual se debe a que sus arterias puede se hayan deteriorado antes del tratamiento.

En algunos hombres, la producción de testosterona se desacelerará tras la radiación a la región pélvica. Los testículos pueden resultar afectados por una dosis leve de radiación que se dispersó, o por el deterioro general que produce el tratamiento contra el cáncer. Si un hombre observa algún problema de erección o pérdida del deseo sexual tras el tratamiento contra el cáncer, puede que la primera sugerencia sea acudir por un examen de sangre para observar sus niveles de testosterona. Pero estos niveles por lo general se normalizan dentro de seis meses tras la radioterapia, por lo que no es necesario un suministro hormonal adicional. Los hombres con cáncer de próstata deben evitar el suministro adicional de testosterona, ya que éste puede acelerar el crecimiento de las células cancerosas de la próstata.

Quimioterapia y erección

La mayoría de los hombres que reciben tratamiento de quimioterapia conservan su capacidad normal de erección, aunque en algunos de ellos sí surgen problemas. La capacidad de erección y el deseo sexual a menudo se reducen justo después de recibir una sesión de quimioterapia, pero se normalizan alrededor de una semana después.

La quimioterapia puede a veces afectar el deseo sexual y la capacidad de erección al desacelerar la producción de testosterona. Algunos de los medicamentos usados para prevenir las náuseas durante la quimioterapia también pueden alterar el equilibrio hormonal en el hombre, pero éstos deberán normalizarse una vez finalizadas las sesiones del tratamiento.

Los hombres que han padecido de la enfermedad injerto-contra-huésped tras un trasplante de médula ósea son más propensos a tener una pérdida de largo plazo de testosterona. En algunos casos, puede que estos hombres requieran de terapia de restitución de testosterona para recuperar su capacidad de erección y deseo sexual.

Algunos medicamentos del tratamiento contra el cáncer como cisplatino, vincristina, bortezomib y talidomida pueden causar daño permanente a partes del sistema nervioso, por lo general, en los nervios pequeños de las extremidades (manos y pies). No hay estudios disponibles en la investigación médica que muestre que estos medicamentos lesionan de forma directa los conjuntos de nervios mayores que permiten la erección, pero algunas personas tienen la inquietud debido a los medicamentos que se sabe que sí afectan los tejidos nerviosos, aunque hay muchos otros nervios involucrados en la función sexual.

La quimioterapia puede causar también un brote de herpes genital o verrugas genitales en caso de que el hombre ya haya padecido estas condiciones anteriormente. También puede generar infertilidad de corto o largo plazo (consulte la sección "Fertilidad y tratamiento contra el cáncer").

Terapia hormonal, deseo sexual y erección

El tratamiento contra el cáncer de próstata que se ha propagado más allá de la glándula, a menudo implica un cambio en el equilibrio hormonal del hombre. Esto se puede dar en una o más de las siguientes maneras:

  • Con la extirpación de los testículos (orquiectomía, castración).
  • Con medicamentos para impedir la producción de testosterona.
  • Con medicamentos que bloquean el uso de la testosterona por las células.

La elección de usar medicamento para bloquear la testosterona consiste de un tipo de terapia hormonal que hace posible la conservación de los testículos. Un tratamiento hormonal más simple sería la extirpación de los testículos. Si usted y su médico optan por este método, puede que quiera ver la información "Pérdida de uno o ambos testículos" bajo la sección "Aspectos especiales de algunos tratamientos contra el cáncer".

El objetivo de la terapia hormonal es privar de testosterona a las células cancerosas. Esto desacelera el crecimiento del cáncer de próstata. Todos estos tratamientos tienen muchos de los mismos tipos de efectos secundarios sexuales, debido a que todos ellos bloquean la testosterona.

La mayoría de los problemas comunes con el tratamiento hormonal resulta en una reducción en el deseo sexual (libido). Puede que esto sea una razón frecuente de que el hombre tenga dificultades para tener y mantener una erección, o para lograr el orgasmo.

Algunos hombres bajo terapia hormonal reportan que su deseo sexual aún es fuerte, pero que sí tiene problemas para tener una erección o que se les dificulta lograr el orgasmo. Los efectos de las hormonas en la función eréctil aún no se comprenden, aunado a que los efectos secundarios del tratamiento hormonal son difíciles de predecir. Algunos hombres pueden sentir placer, tener erecciones y lograr orgasmos, incluso al tener bloqueada la testosterona. Otros hombres se desempeñan bien durante algunos años, pero lentamente comienzan a perder interés por el sexo. Puede que un deseo intenso por mantenerse sexualmente activos sea la clave.

La terapia hormonal puede que también genere cambios en el aspecto, como pérdida de masa muscular, aumento de peso o crecimiento de tejido de los senos. Los médicos pueden pre-tratar con radiación externa para impedir el crecimiento de los senos, así como mediante el uso de otras medicinas. Si el crecimiento del tejido de los senos es causa de preocupación, se deberá hablar sobre ello con el médico antes de iniciar la terapia hormonal. Puede que un programa de ejercicio ayude a limitar la pérdida de masa muscular, el aumento de peso y la fatiga. Hable con su médico sobre cualquier programa de ejercicio contemplado, o solicite que le refieran a un fisioterapeuta que le ayude a decidir cómo comenzar y proceder.

¿Cuáles son los efectos psicológicos de la terapia hormonal?

Los hombres que ya no tienen sus testículos o que están tomando medicamentos de terapia hormonal suelen tener una sensación de "menos hombría". Temen que puedan empezar a sentirse y actuar más femeninamente. Esto es un mito. La hombría no depende de las hormonas sino de haber sido hombre por toda una vida. La terapia hormonal contra el cáncer de próstata puede reducir el interés por el sexo en un hombre, pero no puede cambiar el objetivo del gusto sexual. Por ejemplo, un hombre a quien siempre le han atraído las mujeres no comenzará a sentir atracción por otros hombres sólo porque está bajo este tipo de tratamiento.

Efectos psicológicos que el tratamiento contra el cáncer tiene sobre la capacidad de erección

Los temores sobre la autoimagen y el desempeño pueden a veces ser la raíz de las dificultades con la erección. En lugar de despreocuparse y poder sentir la excitación sexual, puede que el hombre esté al pendiente de cómo será su desempeño durante el acto sexual. Su temor a no cumplir con la expectativa puede ocasionar este efecto. Puede que adjudique su problema a su afección médica, incluso cuando podría ser que la erección la lograría con tan sólo relajarse.

La sexoterapia a menudo es útil para tratar los problemas de erección causados por la ansiedad y el estrés, algo común entre hombres jóvenes y sanos. Cualquier tratamiento para los problemas de erección debe estar en función de los resultados obtenidos de una evaluación minuciosa, los cuales deberán incluir factores tanto médicos (antecedentes) y pruebas médicas especiales.

Tratamiento contra el cáncer y eyaculación

El tratamiento contra el cáncer puede interferir con la eyaculación al dañar los nervios que controlan la próstata, las vesículas seminales y la abertura de la vejiga. Puede además frenar la producción del semen en la próstata y las vesículas seminales. A pesar del daño, un hombre puede conservar su capacidad de sentir el placer que se origina con el orgasmo. La diferencia es que durante este momento, se eyacula poco semen o nada en lo absoluto.

Algunos hombres reportan que el orgasmo sin semen se siente totalmente normal, mientras que muchos otros indican que el orgasmo no es igual de intenso, duradero o placentero. A menudo los hombres se preocupan sobre si sus parejas extrañarán la eyaculación del semen, pero la mayoría de las veces, las parejas no sienten realmente la liberación del fluido, por lo que generalmente esta preocupación no es un problema.

La preocupación principal de algunos hombres es que el orgasmo sea menos placentero que antes. Otros se preocupan por sus deseos de procrear, debido a que los orgasmos que tienen son "secos". Si un hombre sabe con antelación sus deseos de procreación después del tratamiento, puede que pueda hacer un depósito de semen para que éste sea almacenado y usado en el futuro (consulte la sección "Fertilidad y tratamiento contra el cáncer").

Algunos hombres sienten que sus orgasmos son más débiles que antes. Es normal que haya una leve reducción en la intensidad del orgasmo conforme el hombre envejece, pero este decremento puede ser más severo en hombres cuyos tratamientos contra el cáncer interfieren con la eyaculación del semen. Consulte la sección "¿Hay alguna forma para que el orgasmo sea tan intenso como solía serlo?"

Cirugía y eyaculación

La cirugía puede afectar la eyaculación de dos maneras distintas. La primera es cuando la cirugía extirpa la próstata y las vesículas seminales, de tal forma que el hombre ya no puede producir semen. La segunda es cuando la cirugía daña los nervios que van desde la columna y controlan la emisión del semen (momento en que el esperma se mezcla con otros fluidos). Hay que tener en cuenta que estos no son los mismos grupos de terminales nerviosas que pasan por la próstata y controlan las erecciones. Las cirugías que ocasionan problemas con la eyaculación se detallan a continuación.

La extirpación de la glándula prostática y vesículas seminales puede ocasionar que se tengan orgasmos secos

Los tipos de cirugía contra el cáncer que extirpa la glándula prostática y las vesículas seminales se conocen como:

  • Prostatectomía radical (extirpación de la próstata).
  • Cistectomía (extirpación de la vejiga).

Un hombre dejará de producir semen en lo absoluto tras someterse a estas cirugías. Los espermatozoides producidos en sus testículos maduran, pero el cuerpo simplemente los reabsorbe. Esto no ocasiona ningún malestar. Después de esta cirugía, un hombre tendrá "orgasmos secos", sin líquido seminal.

A veces el semen está ahí, pero no sale

Hay otras operaciones que causan que la eyaculación regrese al cuerpo en lugar de salir (eyaculación retrógrada). En el momento del orgasmo, el semen es expulsado atrás hacia la vejiga en lugar de ir hacia fuera a través del pene. Esto es debido a que la válvula entre la vejiga y la uretra permanece abierta tras ciertos procedimientos quirúrgicos. Normalmente esta válvula se cierra estrechamente durante la emisión, pero al estar abierta, el nuevo recorrido de menor resistencia para el semen ahora es atrás hacia la vejiga. Esto no causa dolor ni daña al hombre. Cuando el hombre orina tras este tipo de orgasmo seco, su orina tiene un aspecto turbio debido a que el semen se mezcla con la orina durante el orgasmo.

Una resección transuretral es un ejemplo de una operación que generalmente causa la eyaculación retrógrada. En esta cirugía se extrae el núcleo de la próstata al insertar un fibroscopio a través de la uretra, el cual generalmente daña la válvula de la vejiga. Este procedimiento no conforma un tratamiento contra el cáncer, pero a veces se emplea para diagnosticarlo.

Daños en los nervios

Previamente se han descrito los conjuntos de fibras nerviosas que recorren los costados de la próstata, los cuales controlan el flujo de sangre que origina la erección. Ahora se describirán los nervios que recorren la columna vertebral y controlan la emisión. Las operaciones contra el cáncer que provocan que los orgasmos sean secos al dañar los nervios que controlan la emisión (mezcla de esperma con fluidos que conforman el semen) son:

  • Resección abdominoperineal, en la cual se extrae el recto y la parte inferior del colon.
  • Disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales, en la cual se extirpan los ganglios linfáticos en la región del abdomen (por lo general esto se realiza en hombres con cáncer testicular).

Algunos de los nervios que controlan la emisión recorren la parte inferior del colon y se dañan con una resección abdominoperineal. La disección (extirpación) de los ganglios linfáticos dañan los nervios ubicados en la parte superior que rodean la aorta (la arteria mayor principal en la región del abdomen).

Los efectos de las dos operaciones son propensos a ser muy similares, pero no es sino después de la cirugía de los ganglios linfáticos cuando se sabrá más sobre el efecto en la función sexual. A veces la disección de los ganglios sólo origina la eyaculación retrógrada, pero generalmente paraliza la emisión. Cuando esto sucede, la próstata y las vesículas seminales no pueden contraerse para mezclar el semen con los espermatozoides. En cualquiera de los dos casos se tiene como resultado un orgasmo seco. La diferencia entre una eyaculación retrógrada y una ausencia total de emisión es importante si un hombre desea procrear. La eyaculación retrógrada es más conveniente para quienes buscan ser padres debido a que los espermatozoides pueden ser rescatados de la orina y usarse para una inseminación en la mujer.

Algunas veces los nervios que controlan la emisión se recuperan del daño que sufren de la disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales. Pero si la eyaculación del semen no continúa, puede tomar hasta tres años para que regrese. Debido a que los hombres con cáncer testicular a menudo son jóvenes y aún contemplan tener hijos, los cirujanos cuentan con métodos en los que se evitan daños a los nervios y permiten que la eyaculación permanezca normal tras la disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales. Al estar en manos de cirujanos con mucha destreza, estas técnicas han ofrecido un índice muy elevado de la conservación de los nervios y la eyaculación normal (para más información, vea nuestro documento Cáncer de los testículos). Algunos medicamentos pueden también restaurar la eyaculación del semen lo suficiente para poder recolectar el esperma para la concepción. Si no se pueden recuperar los espermatozoides del semen o de la orina, es posible que especialistas en infertilidad puedan extraerlos directamente de su testículo mediante una cirugía menor, y luego usarlos para la fertilización in vitro a fin de producir un embarazo.

La disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales no debe afectar las erecciones ni la capacidad para alcanzar el orgasmo en un hombre, pero puede que implique que el placer del orgasmo sea menos intenso.

Cómo otros tratamientos contra el cáncer afectan la eyaculación

Algunos tratamientos contra el cáncer reducen la cantidad de semen que se produce. Tras la radiación a la próstata, algunos hombres eyaculan sólo unas cuantas gotas de semen. Hacia el final de las sesiones de radiación, los hombres a menudo sienten un dolor agudo al eyacular. El dolor es originado por la irritación en la uretra (el conducto que acarrea la orina a través del pene), pero se desvanece con el transcurso del tiempo tras completado el tratamiento.

En la mayoría de los casos, los hombres que son sometidos a terapia hormonal para el tratamiento contra el cáncer de próstata también tienen una menor producción de semen que antes.

La quimioterapia muy rara vez afecta la eyaculación, pero existen algunos medicamentos que pueden causar eyaculación retrógrada al dañar los nervios que controlan la emisión.

Fertilidad y tratamiento contra el cáncer

Algunos tratamientos contra el cáncer pueden originar infertilidad en el hombre (incapacidad para procrear). El tratamiento con radiación que se administra a un área que incluya los testículos puede reducir tanto el número de espermatozoides, así como su capacidad de fecundación. Aunque es menos propenso, esto no significa que no pueda ocurrir un embarazo.

Algunos tipos de quimioterapia pueden ocasionar daños en el esperma por un corto plazo, mientras que otros pueden causar daños de infertilidad por un largo plazo. Se ha visto que los cambios en el corto plazo pueden durar alrededor de tres meses tras el tratamiento. Debido al riesgo de defectos congénitos que hay con los daños al esperma por la quimioterapia recibida por el padre, es difícil determinar la relación de esto. Para reducir este posible riesgo, los médicos a menudo recomiendan se empleen métodos anticonceptivos de forma meticulosa durante el tiempo en que el hombre esté recibiendo quimioterapia y algunos meses tras su terminación.

Algunos tipos de cirugía en la región pélvica y genital pueden causar infertilidad. Por ejemplo, si se extirpan ambos testículos, ya no es posible producir espermatozoides y el hombre queda estéril. Consulte la sección "Cirugía y eyaculación" para más información sobre los tipos de cirugía que pueden causar infertilidad.

Si usted quiere tener hijos y le preocupa la reducción de su fertilidad, hable con su médico antes de comenzar el tratamiento. Una opción puede que consista de hacer un depósito y almacenamiento de su esperma (consulte nuestro documento Fertility and Cancer: What Are My Options? disponible en inglés para más información). Si no está seguro sobre sus deseos de procrear en el futuro, puede que quiera acudir a un banco de esperma para obtener más información sobre el procedimiento y los costos.

El cuadro a continuación muestra un resumen de algunos de los tratamientos contra el cáncer y sus efectos sobre la sexualidad y fertilidad en el hombre.

Problemas de la sexualidad masculina causados por el tratamiento contra el cáncer

    Tratamiento

    Bajo deseo sexual

    Problemas de erección

    No hay orgasmo

    Orgasmo seco

    Orgasmo más débil

    Infertilidad

    Quimioterapia

    A veces

    Raras veces

    Raras veces

    Raras veces

    Raras veces

    A menudo

    Radioterapia pélvica

    Raras veces

    A veces

    Raras veces

    Raras veces

    A veces

    A menudo

    Disección del ganglio linfático retroperitoneal

    Raras veces

    Raras veces

    Raras veces

    A menudo

    A veces

    A menudo

    Resección abdominoperineal

    Raras veces

    A menudo

    Raras veces

    A menudo

    A veces

    A veces*

    Prostatectomía radical

    Raras veces

    A menudo

    Raras veces

    Siempre

    A veces

    Siempre

    Cistectomía radical

    Raras veces

    A menudo

    Raras veces

    Siempre

    A veces

    Siempre

    Exenteración pélvica total

    Nunca

    A menudo

    Raras veces

    Siempre

    A veces

    Siempre

    Penectomía parcial

    Raras veces

    Raras veces

    Raras veces

    Nunca

    Raras veces

    Nunca

    Penectomía total

    Raras veces

    Siempre

    A veces

    Nunca

    A veces

    Generalmente*

    Orquiectomía (extirpación de un testículo solo)

    Raras veces

    Raras veces

    Nunca

    Nunca

    Nunca

    Raras veces**

    Orquiectomía (extirpación de ambos testículos)

    A menudo

    A menudo

    A veces

    A veces

    A veces

    Siempre

    Terapia hormonal contra el cáncer de próstata

    A menudo

    A menudo

    A veces

    A veces

    A veces

    Siempre

*Puede que sea posible la inseminación artificial de una mujer con el semen del hombre.
**Infértil sólo si la función del testículo restante no es normal.

Formas de lidiar con los problemas sexuales

Qué se puede esperar

Muchos de los problemas sexuales que los hombres tienen tras el tratamiento contra el cáncer no perduran por mucho tiempo. Por ejemplo, el dolor que conlleva la erección o eyaculación tras la cirugía o radiación en la región de la pelvis es propenso a desaparecer. El deterioro debido al tratamiento también puede reducir los niveles hormonales por algunas semanas, lo cual puede que reduzca el deseo sexual o que origine problemas con la erección hasta que los niveles hormonales se normalicen.

A medida que se sienta más en control de su cuerpo y su vida, observará que recupera la confianza en sí mismo y que su vida sexual mejora.

Pero algunos de los tratamientos contra el cáncer pueden ocasionar cambios de por vida en la función sexual del hombre. Es difícil saber qué es lo que pasará con cada individuo. Por ejemplo, puede que la erección en un hombre regrese tras la prostatectomía radical, mientras que esto no sea así para otro hombre.. Pero en caso de que experimente un problema sexual, su equipo de atención médica a menudo puede determinar la causa y darle una idea de su probabilidad de recuperación.

Una pista de que un problema es de tipo médico y permanente es si sucede en todas las situaciones. De otro modo, puede que sea de tipo psicológico y de corta duración. Por ejemplo, si tiene dificultades para lograr y mantener una erección, ¿suele ser así cada vez que tiene actividad sexual? ¿Mejora la erección cuando está relajado, cuando usted mismo estimula su pene o cuando de repente ve a alguien por quien siente atracción? Si suele tener más de una pareja, ¿son sus erecciones mejor con alguna persona que con otra?

Cómo lidiar con los problemas de corta duración

A medida que el hombre envejece o sobrelleva problemas de salud, la sensación de la excitación sexual deja de producir una erección al instante. Puede que sólo requiera de más tiempo y estimulación manual para lograr la excitación.

Si se le dificulta lograr el orgasmo durante el sexo, quizás no ha descubierto la manera más efectiva de estimulación. Podría hasta considerar adquirir un vibrador eléctrico de operación manual. Un vibrador puede ofrecer una estimulación muy intensa. Puede intentar imaginar una fantasía sexual, mirar imágenes o leer historias eróticas. Entre más excitación consiga, más fácil será lograr el orgasmo.

Tras el tratamiento contra el cáncer, una gran parte de los hombres logra su primer orgasmo durante un sueño sexual mientras duermen. Si este es su caso, esto demuestra que físicamente está capacitado para tener un orgasmo. Debido a que las erecciones mientras duerme no se afectan por el estado de ánimo, con ello se puede tener una idea de la mejor erección que su cuerpo puede conseguir. Ahora queda en usted encontrar la manera de conseguir lo mismo al estar consciente y despierto.

Determinación de la causa de los problemas que parecen ser permanentes

El mejor momento para hablar con su médico o equipo de atención médica contra el cáncer sobre los efectos secundarios o cambios de largo plazo en su vida sexual es antes de iniciar el tratamiento. De esta manera podrá enterarse sobre la recuperación y el tiempo esperados. Pero también puede hablar sobre esto en cualquier momento durante y después del tratamiento. Salvo que haya sido sometido a cirugía y que esté contemplando un enfoque de "rehabilitación acelerada", no se sorprenda que requiera de varios meses para recuperarse de los efectos del tratamiento. Si los problemas con la erección perduran más tiempo, hable con su médico para que prueben distintos métodos para superarlos. Si sus problemas no logran resolverse, puede que su médico le haga preguntas sobre su vida sexual, y que requiera someterse a exámenes especiales que ayudarán a determinar la causa. Puede que requiera acudir a más de un médico que le ayude a definir exactamente el problema en cuestión y el tratamiento que necesita.

Pruebas para medir las erecciones mientras duerme

Una de las pruebas más comúnmente utilizadas es la que se aplica mientras duerme. Puede que su médico le indique que duerma por dos o tres noches en el laboratorio para poder estudiar los patrones de sus erecciones mientras al estar dormido. Un técnico observará las ondas cerebrales y la respiración durante la noche para asegurar que sus patrones de sueño son normales. Al mismo tiempo, se colocarán lazos elásticos alrededor de la base y punta del pene que tienen conexión con un dispositivo de grabación, el cual registra los cambios de tamaño en su pene durante la noche. Si sus erecciones nocturnas son rígidas y de larga duración, puede que su problema responda bien a la terapia o asesoría sexual. Si su erección al dormir es pobre o no hay erección, puede que requiera de tratamiento quirúrgico o médico para corregir el problema.

Debido a que las pruebas de laboratorio que se aplican mientras se duerme son muy costosas, la mayoría de los médicos utilizan otros métodos para revisar las erecciones mientras duerme. Muchos entregan un monitor electrónico que se coloca en el pene y dan la indicación para que sea utilizado en casa durante la noche. Ésta puede ser una prueba muy efectiva. Una prueba menos precisa hace uso de una tira elástica (medidor a presión). El paciente usa esta tira colocada alrededor del cuerpo del pene durante sus horas de sueño. Una erección puede romper de una a tres de las bandas de una película de plástico en el medidor, dependiendo de la rigidez de la erección. Otra opción es un medidor de la tensión, un dispositivo circular que se coloca en la base y punta de pene que se estira durante la erección, el cual también mide el cambio que se origina con la erección.

Otras pruebas médicas

Otras pruebas que son realizadas en el consultorio médico, pueden medir el torrente sanguíneo en el pene. Una de estas pruebas hace uso de la ecografía Doppler. El médico pasa un dispositivo de operación manual por encima del pene el cual refleja las ondas sonoras que muestran la velocidad y dirección del torrente sanguíneo. Con este tipo de pruebas se buscan obstrucciones en la circulación que podrían ser la causa del problema. A veces, la prueba incluye la inyección de medicamento en el cuerpo del pene para producir una erección. En ese caso, la prueba ecográfica se realiza con el pene en estado de erección. También en ocasiones se hacen pruebas de la sensibilidad de los nervios y los reflejos en la región de los genitales. Las pruebas de sangre también se realizan comúnmente para revisar los niveles de dos hormonas que están estrechamente relacionadas con la función sexual del hombre: testosterona y prolactina.

¿Cuándo resulta útil la terapia o asesoría sexual?

Cualquier problema sexual ocasionado o empeorado por la ansiedad puede responder a la asesoría por un sexoterapeuta. Para los hombres, los problemas causados por la ansiedad pueden incluir:

  • Pérdida del deseo sexual.
  • Problemas de erección sin causa médica.
  • Dificultades para lograr el orgasmo.
  • Eyaculación precoz (prematura).

Cuando la función sexual de un hombre está limitada por un problema médico, la sexoterapia aún puede ser útil, aunque puede que los objetivos cambien. Por ejemplo, en lugar de esperar que el hombre recupere la capacidad de tener erecciones completas, el terapeuta puede que le ayude a aprender maneras para que éste y su pareja puedan disfrutar de las caricias sexuales sin que haya una erección. Puede que los sexoterapeutas también puedan ayudar al hombre y su pareja decidir sobre someterse a tratamientos quirúrgicos para el tratamiento de los problemas de erección (consulte la sección "Ayuda profesional").

¿Hay alguna píldora que cure los problemas sexuales?

En 1998, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el medicamento citrato de sildenafilo (Viagra®) para el tratamiento de la impotencia. Desde entonces, han sido aprobados otros dos medicamentos similares: vardenafilo (Levitra®) y tadalafilo (Cialis®). Todos estos medicamentos ayudan al hombre a conseguir y mantener una erección al ocasionar que la sangre fluya hacia el pene. Alrededor de la mitad de los hombres con impotencia debido a problemas médicos (que no sean de tipo psicológico) se benefician de estos medicamentos en algún grado.

Los estudios sugieren que los problemas debido a daños a los nervios a raíz del tratamiento contra el cáncer de próstata puede que no respondan bien a estos medicamentos como sucede con otras causas físicas de la impotencia. Pero la investigación reciente sugiere que el uso de manera habitual de uno de estos medicamentos dentro de seis meses tras la cirugía puede mejorar la tasa de erecciones al instante tras la prostatectomía radical que no daña los nervios (consulte "Rehabilitación sexual al poco tiempo tras la cirugía" bajo la sección "La cirugía pélvica para el tratamiento contra el cáncer puede afectar la erección"). Algunos hombres que no obtienen resultados lo suficientemente buenos con alguno de estos medicamentos, puede que tengan mejores resultados si lo combinan con alguna inyección aplicada en el pene (consulte "Inyecciones en el pene" bajo la sección "¿Hay alguna manera de restaurar las erecciones si se han afectado los nervios o el suministro de sangre al pene?" que aparece a continuación).

Muchos fármacos se sabe que interactúan con este grupo de medicamentos. Por ejemplo, puede que los nitratos (como la nitroglicerina y otros medicamentos para tratar enfermedades del corazón) tengan una interacción que provoque una reducción de la presión arterial, una complicación que puede ser letal. Asegúrese de que su médico tenga conocimiento de los medicamentos que esté tomando, incluso aquellos que toma con poca frecuencia.

Los efectos secundarios de estos medicamentos contra la impotencia más comunes son dolor de cabeza, rubor (la piel se enrojece y se siente caliente), indigestión, sensibilidad a la luz y goteo o congestión nasal. En raras ocasiones, puede que estos medicamentos obstruyan el flujo a los nervios ópticos en la parte trasera del ojo lo cual puede causar ceguera. Los hombres que confrontan este problema a menudo tienen un historial como fumador, problemas con alta presión arterial, diabetes, o altos niveles de colesterol o de grasa en la sangre.

Otros medicamentos están siendo estudiados para tratar la impotencia. Podría ser que quiera consultar a su médico sobre cualquier nuevo medicamento o tratamiento para los problemas de erección. A continuación se describen algunos de los otros métodos.

¿Hay alguna manera de restaurar las erecciones si se han afectado los nervios o el suministro de sangre al pene?

Suministro sanguíneo: si una obstrucción en la arteria principal que acarrea la sangre hacia el pene está causando un problema de erección, puede que este problema pueda ser corregido mediante cirugía. El cirujano puede tomar una de las arterias que suelen suministrar la sangre a la pared abdominal y encausarla para conectarla a los pequeños vasos sanguíneos dentro del pene. Sin embargo, los resultados no han sido favorecedores en hombres con deficiencias en la circulación de su sangre, diabetes u otras enfermedades de las arterias. No obstante, algunos hombres puede que se beneficien si han sufrido una lesión que haya obstruido la arteria hacia el pene y que de otra manera gozan de buena salud.

Suministro nervioso: durante los primeros tres a doce meses tras la prostatectomía radical, la mayoría de los hombres no podrá tener una erección sin la ayuda de medicamentos u otros tratamientos. El efecto de esta operación sobre la capacidad del hombre para tener erecciones dependerá de su edad y si la cirugía realizada evitó el daño a los nervios. Casi todos los hombres que han sido sometidos a una prostatectomía radical deberán esperar alguna reducción en su capacidad durante algunos meses tras la cirugía. Tras uno o dos años, la mayoría de los hombres recupera su capacidad de tener una erección, pero los más jóvenes son los que pueden tener una recuperación mayor de esta capacidad. Algunos expertos emplean tratamientos al poco tiempo tras la cirugía para mejorar la capacidad de tener erecciones y determinar si esto acelera la recuperación, y ayuda a restaurar los daños menores a los nervios y al suministro sanguíneo (consulte "Rehabilitación sexual al poco tiempo tras la cirugía" bajo la sección "La cirugía pélvica para el tratamiento contra el cáncer puede afectar la erección").

Tras la prostatectomía radical estándar, entre un 65 y un 90 por ciento de los hombres se volverán impotentes dependiendo de su edad. Pero si el cirujano no extrae ni daña los nervios que recorren a los costados de la próstata, las tasas de impotencia disminuyen entre un 25 y un 30 por ciento en hombres menores de 60 años. La tasa de impotencia es mayor entre los hombres con más de 70 años, incluso si los nervios a ambos lados de la próstata fueron conservados sin daños. Tras la cirugía, no hay eyaculación del semen (consulte la sección "La extirpación de la glándula prostática y vesículas seminales puede ocasionar que se tengan orgasmos secos"). Incluso con un orgasmo seco, la sensación aún debe seguir siendo placentera.

La investigación reciente está estudiando el trasplante de los nervios para la restauración de las erecciones, pero se requieren de más estudios para determinar la efectividad de esto (consulte "Daños a los conjuntos de nervios que canalizan el flujo sanguíneo hacia el pene" bajo la sección "La cirugía pélvica para el tratamiento contra el cáncer puede afectar la erección").

Aunque la cirugía para corregir problemas del torrente sanguíneo no ha ofrecido los resultados esperados hasta ahora, se disponen de tres tratamientos no quirúrgicos que han estado utilizándose ampliamente: la terapia de inyecciones en el pene, las píldoras uretrales y los dispositivos de succión. También se detallarán las opciones quirúrgicas, conocidas como implantes.

Métodos auxiliares para la erección

Inyecciones en el pene

Muchos urólogos (médicos especializados en las afecciones genitales y del tracto urinario) enseñan a los hombres cómo inyectar en sus penes los medicamentos que causan la erección. El medicamento se inyecta en el costado del cuerpo del pene a través de una aguja muy fina a pocos minutos antes de la actividad sexual. La combinación de la excitación sexual junto con el medicamento ayuda a producir una erección más rígida y de mayor duración.

Las inyecciones en el pene pueden provocar efectos secundarios, por lo cual, la primera inyección suele realizarse en el consultorio médico. Puede que algunos hombres no consigan que su erección pase. De ser así, el hombre requerirá de atención inmediata en la sala de emergencias en un centro de atención médica. Algunos hombres desarrollan cicatriz en el tejido esponjoso del pene tras las aplicaciones de muchas inyecciones. Estas cicatrices por lo general no son notadas por el hombre, pero en casos severos pueden ocasionar erecciones encorvadas permanentemente. La única manera de tratar la cicatrización severa es mediante cirugía en el pene.

Píldoras uretrales

Una forma de suministrar el mismo medicamento utilizado con las inyecciones en el pene es mediante el uso de un aplicador para insertar una pequeña píldora o supositorio a través de su uretra (la abertura en la punta del pene del conducto urinario). Conforme la píldora se deshace, el medicamento es absorbido a través del recubrimiento de la uretra e ingresa al tejido esponjoso del pene. El hombre debe orinar antes de colocar la píldora para que el recubrimiento de la uretra esté húmedo. Una vez colocada la píldora, se debe dar masajes al pene para facilitar la absorción del medicamento. Aunque puede que este método resulte más conveniente que las inyecciones, no siempre es igual de eficaz mientras que provoca los mismos efectos secundarios. Debido a que la píldora puede ocasionar mareos en algunos hombres, puede que se requiera aplicar una dosis de prueba en el consultorio del médico. También puede provocar algo de ardor en la uretra. Puede que también residuos de la píldora se introduzcan en la pareja durante el acto sexual, lo cual puede causarle ardor o picazón, entre otros malestares.

Dispositivos de constricción por succión

El tratamiento con un dispositivo de constricción por succión es otro método menos riesgoso pero puede que interfiera más con la actividad sexual que las inyecciones. El hombre introduce el pene en un cilindro de plástico el cual se bombea para sacar el aire del interior produciendo un efecto de succión en el exterior del pene. Esta succión hace que la sangre se concentre en el interior del pene, llenando el tejido esponjoso. Cuando el pene está rígido, el hombre retira el dispositivo del pene y coloca una banda elástica alrededor de la base del pene para que la sangre quede atrapada manteniendo el pene erecto. La banda puede dejarse en el pene por hasta media hora. Algunos hombres emplean la bomba al inicio del contacto sexual, mientras que otros consideran más conveniente hacerlo cuando se ha conseguido una erección parcial a través del jugueteo previo al coito. La erección que se consigue con el dispositivo por lo general es rígida, pero puede que pivotee en la base del pene, lo cual puede limitar las posturas cómodas en el coito. Puede que tome algo de práctica aprender a usar el dispositivo de succión adecuadamente. Aunque los dispositivos de succión son recetados por el médico, la FDA ha aprobado algunos de ellos que se pueden obtener sin receta médica.

Los dispositivos de succión, las inyecciones en el pene y las píldoras uretrales ofrecen una tasa de eficacia de entre un 50 y un 70 por ciento. Cuando se sugiera el uso de inyecciones o del dispositivo de succión, acudir a sexoterapia puede ayudar a la pareja a contemplar las opciones y planificar cómo hacer que el nuevo tratamiento se adapte mejor a su vida sexual.

Prótesis o implantes de pene

La cirugía para el implante de una prótesis en el pene conformó el primer tratamiento exitoso contra la disfunción eréctil. Durante los últimos veinte años, muchas de estas operaciones se han realizado y aún siguen siendo eficaces en el tratamiento de problemas permanentes de erección. Actualmente se usan varios tipos de prótesis.

Prótesis de barras semirrígidas. Para la forma más sencilla, se colocan dos barras de silicona en el tejido esponjoso del pene. El resultado es que le pene cuelga alrededor de 45 grados del eje del cuerpo y siempre permanece en un estado de 80% de erección. Debido a que queda por encima de la uretra, la prótesis no afecta la micción (acto de orinar). La mayoría de las prótesis semirrígidas actualmente son fáciles de moldearse. Un núcleo delgado de metal recorre a lo largo de cada barra. Al doblar el pene hacia arriba o hacia abajo para ocultar la erección durante el tiempo en que no haya actividad sexual, éste permanecerá en dicha posición. Con cualquier prótesis semirrígida, el hombre puede evitar un abultamiento obvio en la entrepierna al utilizar calzoncillos deportivos que suelen tener una parte frontal elástica más robusta.

Prótesis de tres piezas inflables con bomba (bomba multipieza). La prótesis inflable del pene contiene tres piezas principales y ofrece la opción de un pene en estado flácido o rígido. Consiste de un sistema de bomba que se coloca completamente dentro del cuerpo. Se colocan dos cilindros inflables de silicona resistente dentro del pene justo como en el implante de las barras semirrígidas. Un depósito en forma de globo (contenedor de almacenamiento) que contiene una mezcla de agua salada y agente de radiocontraste, se inserta replegado detrás de los músculos de la ingle. Se coloca una bomba por debajo de la piel suelta del escroto. Todas las piezas quedan conectadas por conductos.

Por lo general, la solución salina permanece en el depósito, dejando vacíos los cilindros en el pene. Desde el exterior, el pene luce normal cuando no está en estado erecto, pero con un aspecto más lleno. Cuando vaya a haber actividad sexual, el pene se pone en estado rígido al apretar varias veces la bomba por debajo de la piel del escroto. Esto bombeará la solución salina hacia los cilindros lo cual dilata el pene como lo hace la sangre con las erecciones naturales. Cuando ha concluido la actividad sexual y ya no se desea la erección, se presiona una válvula de escape en la parte inferior de la bomba, con lo cual los cilindros se desinflan y el agua salada regresa a su depósito haciendo que el pene regrese a un estado flácido.

Prótesis de dos piezas inflables con bomba. Una prótesis más sencilla de dos piezas de prótesis inflables es una mezcla entre la prótesis de barras semirrígidas y la bomba multipieza. Cuenta con dos cilindros que se conectan a una combinación de bomba con depósito que se coloca dentro de la piel del escroto. La prótesis de dos piezas inflables no puede producir una erección tan gruesa o duradera como con la prótesis inflable multipieza. Cuando el pene no está dilatado, estará más flácido que con la prótesis semirrígida, pero no tan flácido ni tan pequeño como con la prótesis inflable multipieza.

Aspectos importantes a considerar antes de seleccionar el tipo de implante. Se recomienda que los hombres con mal estado de salud opten por las prótesis de barras semirrígidas o de dos piezas inflables, ya que la cirugía involucrada es menor y el riesgo de problemas futuros es muy bajo. Un hombre que presenta tumores de vejiga en la superficie que siguen resurgiendo puede que requiera de una prótesis inflable debido a que las barras semirrígidas interfieren con la cistoscopia (prueba realizada para ver el interior de la vejiga) Un hombre que es físicamente activo, ya sea por su trabajo o en su tiempo personal (que haga ejercicio), puede que le resulte mejor una prótesis de tipo inflable, debido a que este tipo no suele ser un estorbo durante la actividad física.

Si está seriamente considerando la cirugía para una prótesis, pudiera ser que quiera consultar los capítulos sobre tratamientos médicos y quirúrgicos en los libros que se mencionan en la sección de "Recursos adicionales". Los implantes conllevan cierto riesgo de complicaciones, como la infección. Además, los dispositivos con más piezas son más propensos a fallar, lo cual hace necesaria una cirugía adicional.

Infórmese tanto como pueda y pregunte al urólogo sobre las complicaciones posibles antes de tomar su decisión. Un hombre casado y comprometido en la relación debe incluir a su pareja en cualquier decisión sobre los implantes. Su pareja necesita comprender el procedimiento y tener la oportunidad de hablar sobre sus temores o preguntas con el cirujano. Debe tener una expectativa realista sobre lo que las prótesis pueden y no pueden hacer. Cualquier prótesis de pene es sólo un mecanismo para la rigidez del pene. Tener un implante de pene no puede resolver cualquier otro tipo de problema, como un bajo deseo sexual, falta de sensación de la piel del pene o problemas para lograr el orgasmo. No puede convertir una relación sexual pobre en una relación excelente.

La pareja necesita hablar abiertamente antes de tener actividad sexual tras la cirugía de implante. Puede que requiera experimentar con distintas formas de tocarse o con diferentes posturas. Asegúrense de estar muy bien excitados sexualmente antes del coito, en lugar de comenzarlo simplemente porque el pene está rígido. Las parejas que acostumbran la práctica de tocarse mutuamente, incluso al haber un problema de erección que impide la penetración, tienden a ajustarse más fácilmente a la prótesis.

¿Puede la testosterona restaurar la función sexual?

En el extraño caso en que el hombre tenga un desequilibrio hormonal, puede que la testosterona restaure su deseo sexual y su capacidad de tener erecciones. Lamentablemente, el uso de hormonas muy a menudo se realiza sin una cuidadosa planeación. La mayoría de los hombres cuenta con suficiente testosterona, incluso tras los 50 ó 60 años de edad. Tomar hormonas adicionales no curará un problema con la función sexual. De hecho, puede conllevar efectos secundarios graves.

Un problema mayor es que la testosterona adicional puede causar el desarrollo y propagación de cáncer no detectado en la próstata. Los hombres que han padecido cáncer de próstata nunca deberán tomar pastillas o recibir inyecciones de testosterona, incluso si sus niveles hormonales son bajos. La testosterona es más útil como método a corto plazo para restaurar el deseo sexual y la capacidad de erecciones en hombres que ha sufrido daño testicular por grandes dosis de radiación y quimioterapia, pero muy pocos hombres requieren de recibir hormonas adicionales.

¿Hierbas o curas naturales para los problemas de erección?

Muchos suplementos vitamínicos o minerales son vendidos como curas "naturales" para los problemas de erección. Estos suplementos y complementos herbarios no han demostrado ser de ayuda para que el hombre recupere la capacidad de erección.

Otro problema es que en algunos de los suplementos se encontró que contenían ingredientes que no aparecían indicados en su etiqueta. Aunque son comercializados como "suplementos naturales" para auxiliar con los problemas de erección, en algunos de ellos se encontró sildenafilo (Viagra®) o alguna sustancia similar perteneciente a la misma familia de medicamentos de receta. Estos suplementos están siendo retirados del mercado a medida que están siendo descubiertos por la FDA, pero normalmente no antes de que muchos hombres ya los hayan consumido. Estos suplementos pueden implicar un gran riesgo debido a que la indicación de su contenido no es correcta y la persona nunca sabe lo que está ingiriendo. Un peligro es que los ingredientes de estos compuestos pueden desarrollar reacciones dañinas o incluso fatales al interactuar con los otros medicamentos que esté tomando la persona. O puede que esté ingiriendo demasiado de alguna sustancia que se dice que no causa efectos secundarios y que no es dañino, sin saber realmente qué puede esperar.

¿Hay alguna forma para que el orgasmo sea tan intenso como solía serlo?

Algunos hombres que ha recibido tratamiento contra el cáncer observan que sus orgasmos se han debilitados o que son más breves que antes. A veces, parte natural del envejecimiento incluye que el orgasmo se debilite ligeramente. A medida que el hombre envejece, las contracciones musculares en el clímax dejan de tener la misma fuerza. Un debilitamiento más severo en el orgasmo a menudo sucede junto con los problemas de erección. En estos casos, el tratamiento del problema de erección puede que no mejore el orgasmo necesariamente. Los hombres cuyos orgasmos son secos tras el tratamiento contra el cáncer también reportan una reducción en la sensación.

Existen medicinas que pueden fortalecer el clímax en el hombre. La mayoría de éstas conllevan efectos secundarios peligrosos porque puede que dejen de ser efectivas tras unas dosis. Una recomendación de sentido común es procurar la máxima excitación posible durante el sexo. Se sugiere concentrarse en las sensaciones de placer o en una fantasía que sea excitante, así como dedicar el tiempo adecuado para el jugueteo previo al acto sexual. Si observa que está por acercarse al orgasmo, pida a su pareja que prolongue esto al bajar la intensidad en las caricias. Deje que la excitación disminuya y que se vuelva acumular por varias veces antes de llegar al clímax.

Es posible practicar por sí mismo esta técnica de provocación sin llegar al clímax también. Cuando sienta que su nivel de estimulación es alto, deje de tocar sus genitales aunque con ello pierda parte de su erección. Luego, vuelva a acariciarse de nuevo, deténgase y vuelva a comenzar varias veces antes de eyacular. Ya sea que practique por sí mismo o con su pareja, asegure alcanzar la máxima rigidez en su erección antes de continuar con las caricias rítmicas de mayor intensidad que provocan el orgasmo. Algunos hombres logran aprender a eyacular mientras su pene está en estado flácido, pero muchos hombres ven que sus orgasmos son más intensos si pueden retardar el orgasmo hasta que logren la máxima rigidez posible en su erección.

Aspectos especiales sobre algunos tratamientos contra el cáncer

Urostomía, colostomía o ileostomía

Una urostomía canaliza la orina a través de un nuevo conducto que lo envía hacia una abertura en el abdomen llamado estoma. Una colostomía y una ileostomía consisten de aberturas en el abdomen para la eliminación de los desechos del cuerpo (materia fecal) desde los intestinos. En una ileostomía, la abertura se realiza en la parte del intestino delgado conocida como el íleon. Una colostomía es hecha con parte del colon (el intestino grueso).

Puede reducir el efecto que una urostomía tendrá sobre su vida sexual si toma algunas medidas de sentido común. Primero, asegúrese de que su dispositivo (sistema de bolsa) le quede bien. Revise el sello y vacíe la bolsa del dispositivo antes de cualquier actividad sexual. Esto reducirá el riesgo de fugas. En caso de una fuga, ambos en la pareja deben estar preparados para poder acudir a la ducha de inmediato y luego vuelvan a intentarlo. También es aconsejable evitar ciertos alimentos, como los espárragos, que hacen que la orina adquiera un fuerte olor. También puede consultar a su enfermera o proveedor de suministros médicos sobre sustancias para la eliminación de olores o tabletas desodorantes para agregar en la bolsa.

Algunas personas actualmente se han sometido a urostomías continentes que les permite mantenerse secas sin el uso de un dispositivo. En una urostomía continente se extirpa una parte del intestino, y los extremos restantes son reconectados de tal forma que los intestinos vuelven a tener su función normal. El segmento intestinal cortado se usa para realizar un depósito con una boquilla que funciona como una válvula. El depósito es conectado a los uréteres (conductos que drenan la orina de los riñones). Esto evita que la orina regrese hacia los riñones. La orina es drenada desde el depósito varias veces al día con un catéter que se coloca en la boquilla de la válvula. Con esto ya no es necesario el uso de una bolsa recolectora para la orina.

El uso de una cubierta que luzca más agradable para la bolsa recolectora puede ofrecer un aspecto menos clínico del dispositivo. Puede conseguir cubiertas o patrones para hacer su propia cubierta con el terapeuta enterostomal o con su proveedor de suministros para ostomías.

Otra alternativa es usar una bolsa para ostomía de menor tamaño durante la actividad sexual. O si tiene un sistema de dos piezas, voltee la bolsa sobre la su cubierta frontal de tal forma que la válvula de vaciado quede de lado. Si usa un cinturón elástico de soporte sobre la cubierta frontal, faje la bolsa vacía por debajo del cinturón durante el acto sexual. También puede usar un fajín alrededor de su cintura para evitar que la bolsa recolectora sea un estorbo. Otra manera de evitar que la bolsa esté golpeteando es pegarla con cinta adhesiva a su cuerpo. Para algunas personas resulta más cómodo usar camisetas para cubrir sus dispositivos.

Para reducir la fricción contra la bolsa, seleccione posiciones para la actividad sexual en donde el peso de su pareja no haga presión sobre la ostomía. Si tiene una ostomía pero quisiera ser la persona que está debajo durante el sexo, pruebe usar una almohada pequeña por encima de la cubierta de su ostomía, y así su pareja estaría haciendo contacto con la almohada en lugar del dispositivo.

Si tiene una colostomía, puede proceder de la misma manera. Debido a que la colostomía no está activa constantemente, puede que tenga forma de planear la actividad sexual en una hora del día en la que sepa que su colostomía no estará activa. Si vacía su colostomía, puede que sólo requiera usar una cubierta para el estoma o un pequeña bolsa de seguridad durante el acto sexual. También puede evitar ciertos alimentos que producen gases en los días en que sea probable que vaya a tener actividad sexual.

Puede obtener información más detallada en nuestros documentos sobre urostomía, ileostomía y colostomía de la Sociedad Americana del Cáncer (disponibles en inglés). Para solicitar copias, llame a nuestra línea sin cargo.

Laringectomía

La laringectomía es la cirugía en la que se extirpa la laringe, con la cual se pierde la capacidad de poder hablar de forma natural, y respirará a través de un estoma (abertura u orificio) en el cuello. Debido a que el aire que respira no puede pasar por el filtro de purificación natural de la nariz, se requiere el uso de una cubierta para el estoma. Además de atrapar el polvo y las partículas, la cubierta del estoma oculta las mucosidades que salen de éste. Una bufanda, corbata o camisa de cuello de tortuga pueden lucir bien y tapar la cubierta del estoma. Puede que el uso de una cubierta resulte más agradable a la vista que dejar el estoma al descubierto al tener sexo.

Durante la actividad sexual, puede que una persona se sobresalte las primeras veces cuando sienta la respiración de su pareja proviniendo de un lugar extraño. Mirándolo positivamente, alguien bromeó al decir: "ahora cuando beso, ¡ya no tengo que hacer una pausa para tomar aire!"

Usted puede disminuir los olores del estoma si evita comer ajo o comidas condimentadas y si usa colonia o loción para después de afeitarse.

Algunas veces los problemas con el habla interfieren en la comunicación entre algunas parejas. Si usted ha aprendido a hablar con el esófago, hablar mientras hace el amor no representa un gran problema. Sin embargo, esto conlleva un esfuerzo mayor, al igual que se pierde parte del detalle emocional. Un dispositivo para el habla integrado en el estoma también podría serle útil. Sin embargo, ninguno de estos métodos le permite susurrarle románticamente a su pareja en el oído.

Si usted usa un dispositivo para el habla que requiere controlarse con sus manos, es probable que la comunicación durante el sexo resulte extraña y que cause distracción. No obstante, usted puede comunicar mucho sin necesidad de hablar al guiar la mano de su pareja o mediante el lenguaje corporal.

En muchas situaciones sexuales no es necesario hablar. Es recomendable que hable con una nueva pareja sobre el tipo de caricias y posiciones que le agradan antes de comenzar a tener sexo. Puede que también quieran designar con antelación las señales que usarán para mensajes importantes que requieran comunicarse durante el sexo.

Tratamiento contra el cáncer para el área del cuello y la cabeza

Algunos tipos de cáncer en la cabeza y cuello se tratan con operaciones que quitan parte de la estructura ósea de la cara. La cicatrices pueden ser muy devastadoras para su autoimagen debido a que son muy visibles. La cirugía de mandíbula, paladar o lengua también pueden afectar la forma de hablar.

Los avances recientes en el reemplazo de dispositivos faciales y en la cirugía plástica ofrecen a muchas personas un aspecto mucho más natural, así como una capacidad de habla más clara. Incluso, hasta la nariz y las orejas pueden hacerse de plástico y ser teñidas para que coincidan con el color de su piel y luego unirse a su rostro. Todas estas cosas pueden ser de gran ayuda para la apariencia y autoestima de una persona.

Amputación de extremidades

El tratamiento contra algunos cánceres, generalmente tumores primarios en los huesos, puede incluir la amputación (corte quirúrgico) de alguna de las extremidades. Puede que las amputaciones incurran algunos cambios en la actividad sexual, por ejemplo, un paciente que ha perdido un brazo o una pierna se preguntará si debe usar la prótesis durante el sexo.

La respuesta dependerá de la pareja. A veces el uso de la prótesis (pierna o brazo artificial) es útil al estar realizando posturas y ofrece movilidad. Pero puede que estorben las correas que sujetan la prótesis. Sin una prótesis, puede que la persona con la amputación tenga dificultad para mantener el equilibrio durante el coito. El uso de almohadas puede ser útil para apoyarse.

Las amputaciones puede que generen un dolor constante o dolor en donde solía estar la extremidad amputada (a esto se le conoce como dolor de extremidad fantasma). Los efectos secundarios pueden interferir con el deseo sexual y distraer a la persona durante el sexo. Si esto resulta problemático, consulte a su médico sobre cómo controlar mejor el dolor.

Pérdida de uno o ambos testículos

Los testículos son tan simbólicos para la hombría como los senos lo son para la feminidad. Aunque a algunos hombres no les molesta su nueva apariencia, puede que otros sientan temor de cómo reaccionará su pareja. Esto normalmente suele ser más el caso para los hombres que no se encuentran en una relación estable de pareja.

Cáncer de próstata: los hombres que han recibido tratamiento contra el cáncer de próstata que se ha propagado más allá de la región local puede que requieran someterse a la extirpación de ambos testículos de tal forma que se deje de producir las hormonas (testosterona) que alimentan al cáncer. Pero la estructura en la parte superior y trasera de los testículos (el epidídimo) aún permanece, de tal forma que el escroto (el saco que contiene los testículos) no luce completamente vacío. Tras la cirugía, puede que algunos hombres requieran de terapia hormonal (consulte la información en "Terapia hormonal, deseo sexual y erección" bajo la sección "Formas en que el tratamiento contra el cáncer afecta el deseo y la respuesta sexuales").

Cáncer de testículos: en hombres con cáncer testicular, el cirujano por lo general extirpa el testículo con cáncer y deja el otro que no está afectado por la enfermedad. Muy pocos hombres contraen un segundo tumor en el otro testículo. Debido a que esta operación también extirpa el epidídimo localizado arriba del testículo, ese lado del escroto se ve y se siente vacío.

Los hombres con cáncer testicular usualmente son jóvenes. Puede que sean solteros y en busca de pareja. Puede que sean deportistas y que sientan vergüenza por su testículo faltante al estarse duchando en las regaderas comunales de centros deportivos. Para restablecer una apariencia más natural, se le puede implantar quirúrgicamente al hombre una prótesis testicular en el escroto. El relleno de la prótesis que ha sido aprobado para su uso en los Estados Unidos es de una solución salina (agua con sal) y viene en diferentes tamaños para igualar el testículo restante. Al ser vista en un escroto intacto, puede lucir como un testículo normal. La única evidencia que queda de la operación es la cicatriz, que a menudo se cubre con el vello púbico. Cuando es necesario extraer parte de la piel del escroto, es posible que no se pueda utilizar una prótesis testicular para lograr que el escroto tenga una apariencia normal.

Cáncer de pene

Cuando un hombre padece cáncer de pene o se detecta cáncer en el extremo al fondo de la uretra, puede que el mejor tratamiento sea la amputación (extirpar) el pene parcial o totalmente. Estas operaciones son muy poco comunes, pero pueden tener un efecto devastador en la autoimagen en un hombre, así como en su vida sexual. Si el cáncer de pene se detecta en sus etapas iniciales, a veces éste se puede tratar con radioterapia local o cremas quimioterapéuticas. Estos tratamientos a menudo ocasionan un leve efecto en la función y placer sexuales. Pero más comúnmente, la única manera de detener el cáncer es mediante la extirpación de la parte afectada del pene.

En la penectomía parcial se extirpa solamente la punta del pene. El cirujano conserva suficiente parte del cuerpo del pene para permitir que el hombre pueda encausar el flujo de orina hacia afuera del cuerpo.

Los hombres por lo general se sorprenden al descubrir que es posible tener una vida sexual satisfactoria tras una penectomía parcial. La parte restante del pene aún conserva su capacidad de erección con la excitación sexual, y por lo general se consigue una longitud suficiente que hace posible la penetración. Aunque la región más sensible en el pene (la cabeza o glande) ya no está, un hombre puede aún lograr el orgasmo y tener una eyaculación normal. Su pareja también puede seguir sintiendo el mismo placer y lograr el orgasmo de la misma manera como sucedía anteriormente.

Los cirujanos reconocen cuán devastador es la pérdida del pene para un hombre. Por lo general, procuran conservar tanto del pene como sea posible durante la cirugía, pero lo más importante es que todo el cáncer sea eliminado, y esto puede limitar qué tanto del pene el cirujano puede dejar intacto.

Si no es posible conservar el glande ni el cuerpo del pene, el hombre tendrá que someterse a una penectomía total. En esta operación se extirpa (amputa) el pene en su totalidad, incluyendo la raíz que se extiende hacia la región pélvica. El cirujano forma una nueva abertura para la uretra (el conducto que proviene de la vejiga) entre el escroto (el saco testicular) y la abertura externa del recto (el ano). El hombre aún puede controlar su micción (acto de orinar) debido a que la "válvula de activación del flujo de la orina" en la uretra queda arriba del nivel del pene.

Algunos hombres dejan de tener sexo tras una penectomía total. Debido a que el cáncer de pene es más común entre hombres en su senectud (de edad avanzada), muchos de ellos ya habían dejado de ser sexualmente activos debido a otras complicaciones de salud. Pero si un hombre está dispuesto a hacer un esfuerzo en tener una vida sexual, es posible lograr placer sexual tras una penectomía.

Puede aprender otras formas de lograr el orgasmo al recibir caricias en regiones sensibles como el escroto (testículos), la piel detrás de éste y la región alrededor de las cicatrices que dejó la cirugía. Puede que el hombre y su pareja quieran experimentar con introducir un dedo entre dos y cinco centímetros (alrededor de una a dos pulgadas) dentro del ano y acariciar la próstata (consulte la ilustración incluida en la sección "Función sexual del cuerpo del hombre"). Algunas personas prefieren el uso de guantes de plástico o látex con un lubricante de base de agua al intentar tocar esta región; de cualquier forma, tener las uñas cortas es estrictamente necesario. Siempre y cuando la próstata y el recto estén sanos y no se hayan afectado por la cirugía, algún trauma físico o el mismo cáncer, a muchos hombres les resulta placentera esta opción. Se requiere de práctica, ya que al comienzo puede resultar raro o que el hombre sienta necesidad de orinar.

También, ver imágenes eróticas, leer historias sensuales o tener fantasías sexuales puede incrementar el nivel de excitación. Puede que quiera intentar el ejercicio de tocarse que se describe en "Cómo retomar la actividad sexual con su pareja" bajo la sección "Cómo continuar con su vida sexual" para aprender sobre nuevas áreas que pueden ser fuentes de placer para usted. Puede ayudar a su pareja a lograr el orgasmo mediante caricias manuales en los genitales, sexo oral o con el uso de un vibrador.

Puede que en el futuro se dispongan de más alternativas. Aunque es muy poco frecuente en los Estados Unidos, existen unos cuantos cirujanos que trabajan en la reconstrucción del pene tras una penectomía total en el caso de que el hombre esté dispuesto a intentarlo. Este es un procedimiento complicado que requiere de microcirugía para conectar los nervios y los vasos sanguíneos. Es necesario tomar injertos de otras partes del cuerpo, como brazos, piernas, pecho, espalda o ingles. A veces se utiliza hueso de alguna región de injerto lo cual puede hacer posible la erección tras la cirugía. En otros casos, el uso de implantes puede que sea necesario. Cualquier hombre que esté considerando esta alternativa deberá informarse bien sobre la experiencia del cirujano con estos procedimientos. También querrá investigar el número de casos exitosos, cicatrices y complicaciones en pacientes que el cirujano haya atendido. Infórmese sobre la sensibilidad en el pene y cuántos hombres lograron recuperar su capacidad de tener coito tras esta cirugía. Tenga en consideración que actualmente existe muy poca investigación médica y datos sobre casos exitosos respecto a esta cirugía.

Cómo continuar con su vida sexual

En los Estados Unidos, especialmente con los medios de comunicación, el sexo a menudo es visto como algo que es sólo para las personas jóvenes y sanas. La atracción sexual es juzgada por algunos como un tipo de belleza superficial en lugar de algo en función de amor, bondad, madurez o sentido del humor. Para empezar, en función sólo de su imagen, puede que la mayoría de la gente no se considere tan atractiva, y tras haber recibido el tratamiento contra el cáncer, la autoestima a menudo puede caer más.

Después del tratamiento contra el cáncer, es muy fácil enfocarse sólo en la parte física del cuerpo que ha sido afectada. Por ejemplo, una hombre que haya sido sometido a una laringectomía, puede que tema que no pueda encontrar a una pareja debido a que ha perdido su voz.

A veces, tanto amigos como amantes se distancian emocionalmente de un paciente con cáncer. Puede que esto no se deba al aspecto de la persona, sino más probablemente a causa de algunos sentimientos o ideas en la otra persona que se aleja. Por ejemplo, cuando una esposa no puede siquiera ver el dispositivo de la ostomía en su esposo sin experimentar sensaciones desagradables, a menudo ésta manifiesta sentimientos más profundos. Quizás esté molesta debido a que ahora deberá hacerse cargo de las actividades cotidianas de su esposo, como las reparaciones domésticas. O puede que la ostomía le recuerde lo tanto que se entristecería si él muriera. Puede que sea más fácil simplemente no amarlo tanto, y hasta puede que la fuente del problema sea que se percate de su propia vulnerabilidad a la muerte. No obstante, todos estos sentimientos son inculpados al estoma que deteriora una pequeña parte del cuerpo en su esposo. A su vez, puede que el esposo sienta que ha fracasado en su función sexual.

No se den por vencidos entre sí. Puede que tome tiempo y esfuerzo, pero tenga en cuenta que el tocarse de manera sexual mutuamente siempre será posible. Puede que olviden esto con facilidad, especialmente si se sienten desanimados o si no han tenido actividad sexual por algún tiempo. Consulte la sección "Formas de mantener su vida sexual a pesar del tratamiento contra el cáncer" para repasar algunos consejos prácticos que le ayudarán a usted y a su pareja durante estos momentos. También intenten las sugerencias que hacemos para ayudarles a sobrellevar algunos de los cambios que puede que hayan surgido con el cáncer, la autoestima y las relaciones interpersonales. Tenga en cuenta que puede que necesite ayuda adicional con los cambios originados por el cáncer que tengan gran impacto sobre su vida y la de su pareja. Consulte la sección de "Ayuda profesional" para más información.

La quimioterapia cambiará su aspecto

El cambio más obvio causado por la quimioterapia será probablemente la caída del cabello. Puede que espere perder el cabello en su cabeza, pero el resto del pelo en el cuerpo, como cejas, pestañas y vello público también suele caer. Puede que también pierda peso y masa muscular si tiene dificultades para comer. Puede que su piel se oscurezca, reseque o escame, o que luzca demasiado pálida; que sus uñas se decoloren o adquieran rugosidad, y que le coloquen un catéter o puerto de acceso medicinal en su pecho o brazo.

Algunos cambios físicos originados por la quimioterapia pueden ocultarse o hacerse menos visibles. Si está comenzando apenas con la quimioterapia, puede que quiera ir de compras por un tupé, bisoñé o peluquín antes de que su propio cabello comience a caerse. Estos aditamentos de cabello generan calor y no son totalmente cómodos, por lo que puede que quiera reservar su uso para cuando salga de casa o del hospital. Puede adquirir sombreros y gorras para usar mientras esté solo, o bien, puede que decida usar un sombrero o gorra en lugar de la pieza de cabello postizo al salir en público. Muchos hombres consideran que el uso de un aditamento de cabello postizo es muy problemático, especialmente porque no es fácil encontrar algo que les luzca completamente natural. Algunos hombres simplemente deciden por afeitarse la cabeza y la apariencia de un hombre sin cabello se ha vuelto algo muy natural socialmente en la actualidad.

Es buena idea que una pareja hable de sus sentimientos sobre qué siente acerca de usar una peluca o aditamento de cabello postizo durante el acto sexual. No hay una repuesta que sea correcta o incorrecta. A menudo, a los hombres les resulta conflictivo preocuparse por algo relacionado a su aspecto, como el estar calvos. Pero, así como en la mujer, puede resultar igual de conflictivo para un hombre el ir perdiendo su cabello gradualmente durante el tratamiento contra el cáncer.

Tratar de disimular otros aspectos como pérdida de peso, cambios en color de la piel y cambios en las uñas, así como el catéter para las infusiones medicinales es un tanto más problemático. En su mayoría, se puede mejorar el aspecto de estos problemas con el uso de prendas de vestir que le queden bien. El usar prendas demasiado ajustadas u holgadas llamará la atención sobre sus cambios de peso. Las ropas de cuello alto y mangas largas pueden ocultar un catéter, pero puede que no correspondan al clima. Busque prendas de telas ligeras que sean frescas y que a la vez ofrezcan cubrimiento.

A veces los cambios en su cuerpo son tan alterantes que no le permiten tranquilizarse ni pensar de forma positiva. En lugar de sentirse mal, tome esto como una señal de que puede que requiera acudir a un profesional de atención emocional (consulte la sección "Ayuda profesional").

Cómo sobrellevar los cambios con su aspecto

Los puntos clave para sentirse bien sobre usted empiezan con enfocarse sobre sus características positivas. Aplique algunos de los métodos que aquí se indican para tratar de limitar el daño ocasionado por el cáncer que puede tener sobre su aspecto, nivel de energía y sentido de bienestar. Al estar recibiendo un tratamiento contra el cáncer, puede que se sienta como una persona más atractiva al buscar formas de encubrir las partes afectadas y resaltar las partes que usted considere más atractivas.

El siguiente ejercicio frente al espejo podrá ayudarle a ajustarse a sus cambios corporales:

  • ¿Qué es lo que ve cuando se mira frente al espejo? Muchas personas notan sólo lo que les disgusta de su aspecto. Cuando se ven al espejo, lo que ven es piel pálida, ausencia de cabello, el dispositivo de la ostomía o piernas delgadas. No se fijan en ver un perfil de facciones clásicas, brazos fornidos o una bonita sonrisa.
  • Dedique un momento para su intimidad y privacía de al menos 15 minutos. Asegúrese de dedicar el tiempo suficiente para realmente contemplar su aspecto. Estudie su aspecto durante todo este tiempo, usando el espejo más grande a su alcance. ¿Cuáles partes de su cuerpo son las que más mira? ¿Cuáles son las que suele no mirar? ¿Se auto percata de tener pensamientos negativos sobre su apariencia? ¿Cuáles son sus mejores atributos? ¿Ha cambiado el cáncer o su tratamiento al forma en que se mira?
  • Primero, pruebe hacer este ejercicio con la ropa puesta. Si normalmente usa ropa o accesorios para ocultar cambios originados por el tratamiento, use esto durante su ejercicio frente al espejo. Practique dos o tres veces, o hasta que sienta que puede mirarse al espejo e identificar al menos tres cosas positivas en su aspecto.
  • Una vez que se sienta bien al mirarse justo como cualquier extraño le vería, intente el ejercicio frente al espejo con la vestimenta con la cual le gustaría lucir para su pareja en un sentido más íntimo. Si ha tenido una ostomía, por ejemplo, use la bata de baño que le guste. Mírese por unos minutos, repitiendo los pasos descritos en el primer ejercicio. ¿Qué es lo que encuentra más atractivo y sexy? Hágase al menos tres cumplidos sobre su aspecto.
  • Finalmente, haga el ejercicio frente al espejo al desnudo, sin disfrazar ninguno de los cambios originados por el cáncer. Si tiene dificultades al ver alguna cicatriz, zona de calvicie o una ostomía, tómese el tiempo necesario para que pueda acostumbrarse a estas áreas. Muchos cambios no son tan desagradables como pueden parecer en un comienzo. Si siente tensión mientras se está observando, respire profundamente y trate relajar todos su músculos mientras exhala. No interrumpa el ejercicio hasta que haya encontrado tres atributos positivos, o al menos recuerde los tres cumplidos que se hizo previamente.

El ejercicio frente al espejo puede que también sea útil para que tranquilice su ansiedad sobre su pareja al mirarle. Pida a su pareja que le diga algunas de las cosas que le sean agradables sobre su aspecto o sensación al tocarle. Explíquele que estas respuestas positivas le ayudarán a sentirse mejor de usted. Recuérdelas durante los momentos de inseguridad.

Cómo cambiar los pensamientos negativos

Sus ideas pueden tener un impacto sobre su desempeño sexual positiva o negativamente. Esté más alerta de lo que se diga a sobre su autoimagen sexual. Puede que esté saboteándose con pensamientos como "un hombre sin capacidad de tener erecciones no sirve en la cama". Casi todos solemos auto criticarnos como amantes de vez en vez, pero existen formas de contrarrestar estos pensamientos negativos.

  • Escriba en un papel los tres pensamientos negativos más frecuentes que tenga sobre usted en relación a su sexualidad. Puede que algunos de estos sean asociados a su tratamiento, pero puede que otros tengan un origen mucho más anterior.
  • Ahora escriba un pensamiento positivo que contrarreste cada uno de los pensamientos negativos. Por ejemplo, si piensa: "--siempre llego al clímax demasiado rápido durante el coito", en su lugar podría pensar: "--incluso cuando llego al clímax pronto, siempre satisfago a mi pareja a través de caricias después del coito". En la próxima ocasión que vaya a tener actividad sexual, use pensamientos positivos que contrarresten los negativos que normalmente tiene. Si tiene un atributo favorito o algún talento, este es un buen momento para complacerse por ello y resaltarlo.

Si los pensamientos negativos interfieren y siente presión o desánimos, puede que quiera hablar con su equipo de atención médica para que le refieran a un profesional de la salud emocional, quien podrá ayudarle a adaptarse a sus nuevas circunstancias.

Cómo prevenir o superar la depresión

El mantener una vida activa es una buena manera de reducir el estrés y su riesgo de caer en una depresión. Hable con su médico sobre los tipos de actividad física que sean adecuados para usted. Siempre y cuando no se exceda, el ejercicio podrá ayudarle a sentir vigor y bienestar durante el tratamiento. También puede reducir el dolor y las náuseas que surgen con los tratamientos contra el cáncer al aprender las técnicas que le ayudan a relajarse. Muchas de las técnicas de relajación pueden aprenderse mediante el uso de videos, DVDs, CDs o libros, aunque la preparación emocional por parte de un profesional a menudo es la alternativa más efectiva.

Si la depresión perdura por más de un par de semanas, consulte a su médico. La depresión clínica es lo que los médicos llaman a la depresión que presenta una serie de síntomas, entre los cuales se encuentran:

  • Falta de interés por el sexo u otras cosas que normalmente le eran gratificantes.
  • No poder sentir placer en absoluto.
  • Problemas para dormir.
  • Cambios en los hábitos alimenticios (no considere aquellos que son debido a la quimioterapia o tratamiento contra el cáncer).
  • Fatiga o cansancio (no considere el cansancio originado por el tratamiento).
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sentimientos de menosprecio o desesperanza.

La depresión puede tratarse con medicamentos y a veces con otros métodos que puede que mejoren su sueño, apetito, energía y capacidad para sentir placer. A su vez, esto puede ayudar a su autoestima y deseo sexual. Consulte a su médico si piensa que puede tener una depresión.

No hay que olvidar que algunos de los antidepresivos más recientes, como los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS, o SSRI por sus siglas en inglés) puede que dificulten lograr el orgasmo. Existen medidas que pueden tomarse para contrarrestar este posible efecto secundario. Si esto llega a convertirse en un problema, consulte a su médico. Puede que existan otros antidepresivos adecuados para usted que no le afecten de esta forma.

Cómo lidiar con los sentimientos de duelo y pérdida

Es natural tener sentimientos de duelo sobre las pérdidas relacionadas al diagnóstico de cáncer y su tratamiento. Puede que también observe sentimientos de tristeza, enojo y hasta hostilidad por parte de sus seres queridos. Los cambios originados por el cáncer pueden cambiar su autoestima: lo que usted piensa de su cuerpo y de su propia persona. Esto puede alterar su bienestar, así como afectar su autoimagen sexual. También puede afectar su capacidad para mantener sus relaciones interpersonales.

La aflicción es una respuesta normal que surge a medida que renuncia a sus viejas ideas sobre usted y comienza a desarrollar nuevas maneras de enfrentarse a los cambios en su vida. Es posible que le tome tiempo reconocer algunas de estas pérdidas y estos cambios. Esto significa que puede que surjan nuevas pérdidas incluso después de que haya usted pensado que ya había finalizado su etapa de duelo. Esto es normal también. Compartir su aflicción con un ser querido puede ayudarle. Si no tiene a quien confiarle sus sentimientos, es posible que usted prefiera ver a un profesional de la salud mental. De la misma manera que es importante atender el dolor de su cuerpo, también vale la pena atender las emociones dolorosas.

Cómo fortalecer la autoestima

El sentirse como una persona atractiva es sólo una parte de su autoimagen. La Dra. Wendy Schain, psicóloga quien ofrece consultas a hombres y mujeres que han tenido cáncer, describe la autoestima como un grupo de cuentas bancarias:

  • Una cuenta contiene el patrimonio neto de su persona física: lo que su cuerpo puede hacer y cómo luce.
  • La segunda cuenta contiene su parte social: qué tan fácilmente se relaciona con los demás y el apoyo emocional con el que puede contar.
  • La tercera cuenta es la suma total de sus logros personales: sus éxitos académicos, laborales y en sus relaciones interpersonales y con la familia.
  • La cuarta cuenta es para su parte espiritual: sus creencias espirituales, morales y religiosas, y la fuerza que obtiene de ello.

Durante su vida, puede hacer depósitos en sus cuentas, pero cuando una crisis como el cáncer sucede, también requiere hacer retiros de ellas. Someterse a un tratamiento de cáncer tiene un costo. Toma tiempo, y puede que le reste parte de su capacidad física para funcionar. Puede dañar sus relaciones interpersonales, metas profesionales y a veces su fe. Cuando los fondos de alguna de sus cuentas son bajos, puede que requiera de un préstamo de alguna de sus otras cuentas para equilibrar sus fondos.

Trate de ser consciente de los costos que el cáncer tiene sobre su vida. Haga un esfuerzo especial por obtener nuevos depósitos para que sus cuentas permanezcan activas. Al hacerlo, una reducción en alguna parte del patrimonio físico de su persona no le hará quedar en bancarrota por completo. Si su tratamiento contra el cáncer ha afectado su imagen, concéntrese en el amor y el cariño que recibe de familiares y amigos que le manifiestan su apoyo en un nivel de profundidad. Si el tratamiento interfiere con su trabajo, use parte de su energía para enriquecer su vida social o espiritual.

Aunque puede que a veces sienta que todas sus cuentas se están vaciando, hacer un repaso más detallado de ellas deberá revelar algunas áreas que continúan ofreciendo "ingresos".

La buena comunicación: clave para establecer una exitosa relación sexual

Lo más importante para mantener una sana relación sexual con su pareja es una buena comunicación. Los hombres a menudo suelen reaccionar al cáncer distanciándose de los demás. Consideran que su pareja sentirá una carga si le comparten sus temores o tristeza. Pero cuando ambos tratan de protegerse así, cada uno está sufriendo en silencio. Ninguna pareja pasa por un diagnóstico y tratamiento sin algún tipo de ansiedad o duelo. ¿Por qué no hablar entre sí sobre los temores de tal manera que puedan compartir la carga en lugar de que cada uno lo haga por su lado?

El compartir los sentimientos sobre el sexo es una forma en que una pareja puede sentir cercanía durante los momentos de ansiedad debido a una enfermedad. Pero si su pareja se ha deprimido y distanciado, puede que tema que un acercamiento sexual podría interpretarlo como una exigencia. Puede sacar a colación el tema del sexo asertiva y positivamente. Por lo general no es útil hacer acusaciones ("¡ya ni me tocas!), ni exigencias ("tenemos que tener sexo pronto, ¡no puedo más con la frustración!"). En cambio, trate de comunicar sus sentimientos de manera positiva ("en verdad extraño nuestra vida sexual. Hablemos sobre qué es lo que está impidiendo que tengamos esa cercanía de tocarnos mutuamente").

Cómo superar la ansiedad sobre el sexo

Muchas parejas consideran que el sexo debería siempre darse de manera espontánea, con poca o sin planeación alguna. Pero a veces tiene que lidiar con un síntoma relacionado al cáncer o algún efecto secundario del tratamiento que hace imposible que sean espontáneos como solían ser anteriormente. Lo más importante es ser abiertos a hablar de ello y comenzar a programar un horario para que pasen tiempo juntos de forma relajada. Las parejas requieren retomar su actividad sexual gradualmente.

Parte de la ansiedad sobre la reanudación del sexo se debe a la presión que siente por satisfacer a su pareja. Una forma de explorar su propia capacidad de disfrutar el sexo puede consistir en comenzar por estimularse usted en sí. La masturbación no es algo necesario para retomar la actividad sexual, pero puede ser útil. Es posible saber qué tanto el cáncer ha modificado su respuesta sexual al estimular manualmente sus genitales y ver si incluso puede alcanzar un orgasmo. También de esta misma manera puede descubrir si hay ciertas regiones que le producen malestar o dolor sin la preocupación de frustrarse a sí mismo o a su pareja en pleno acto sexual. Si descubre qué parte del cuerpo podría estar irritada o muy sensible, puede indicar a su pareja lo que debe evitar hacer.

Puede ser que a muchos de nosotros desde niños se nos haya inculcado que la masturbación es mala o algo de lo que hay que avergonzarse, pero realmente es una experiencia normal y positiva para la mayoría de la gente. La mayoría de los hombres y las mujeres ha estimulado sus órganos genitales durante algún momento de su vida. Muchas personas que disfrutan de una vida sexual con su pareja aún se masturban en ocasiones. Hombres y mujeres que están en sus 70s, 80s y 90s a menudo siguen practicado y disfrutando la práctica de la auto estimulación.

Si se siente bien con esta idea, trate de acariciar no sólo sus genitales, sino todas las partes sensibles en su cuerpo. Esté alerta de las diferentes sensaciones de placer que pueda sentir.

Los libros de auto ayuda que se indican en la sección "Recursos adicionales" pueden ayudarle a sentir más naturalidad sobre la masturbación. Posteriormente podrá enseñar a su pareja cualquier descubrimiento nuevo que haya tenido sobre zonas sensibles en su cuerpo. Incluso si el tratamiento contra el cáncer no ha cambiado su respuesta sexual, puede que descubra nuevas caricias que realcen su rutina sexual.

Reavivar el interés sexual

De vez en vez todos tenemos ideas o sensaciones eróticas, pero a veces las ignoramos o nos olvidamos de ellas. Sus pensamientos sexuales pueden mejorar su vida sexual. Procure llevar un 'Diario del deseo'. A continuación le indicamos cómo:

    Cada día durante una semana, prepárese con una hoja de papel la cual será su 'Diario del deseo' y llévela consigo a donde quiera que vaya. Cuando tenga un pensamiento o sensación sexual, anótelo. Escriba la hora del día y si se encontraba a solas o con alguien. También escriba qué es lo que hizo respecto al pensamiento que tuvo.

    Como ejemplo, continuación se presenta una muestra del 'Diario del deseo' de un hombre. Aunque el hombre no tuvo actividad sexual alguna, sintió el deseo algunas veces durante el día. A veces con sólo llevar un registro de sus deseos aumentará el número de pensamientos y sentimiento sexuales que percibe. Podría ser que también descubra que ciertos entornos o personas le hagan sentir más sexual. Tal vez piense sobre sexo más a menudo durante la noche, o cuando está en el trabajo o en presencia de su pareja. Una vez que haya observado ciertos patrones, podrá dedicarse en buscar las situaciones que fomenten un estado de ánimo sexual.

    Lunes

    Hora

    ¿Quién estaba conmigo?

    Pensamiento o sensación sexual

    Acción realizada

    7:30 a.m.

    Esposa

    Quise acariciar la región de los senos de mi esposa mientras preparaba el desayuno.

    Ninguna debido a que sé que mi esposa lo hubiera encontrado inapropiado.

    1:30 p.m.

    Solo

    Observé a una mujer atractiva cerca en la estación del café en el trabajo. Me pregunté cómo se vería sin ropa.

    Ninguna

    3:15 p.m.

    Solo

    Pensé en tener sexo esta noche.

    Ninguna

    10:00:00 p.m.

    Esposa

    Sentí deseos de tener sexo cuando me metí a la cama.

    Le pregunté que si quería tener sexo y me dijo que estaba muy cansada, pero que quizás al amanecer.

Algunas personas sienten más deseo sexual al hacer algo de ejercicio, si tienen planes de pasar una velada tranquila con su pareja o al hacer un esfuerzo por verse más sensuales. Piense sobre las cosas que antes contribuían a que tuviera un estado de ánimo sexual. Intente alternativas como mirar fotos eróticas, leer historias sensuales o ver una película que tenga una historia romántica o sexual. Fantasee sobre un encuentro sexual; imagine cómo le gustaría que fuera y qué haría para que dicha fantasía fuera realidad.

Aunque puede tomar medidas para despertar su sensualidad, querrá involucrar la ayuda de su pareja en algún momento. Hablen sobre cualquier temor que tenga ya sea usted o su pareja sobre retomar la actividad sexual. Si tiene preguntas sobre riesgos médicos, usted y su pareja deberán hablarlos con el doctor.

Si estas medidas no logran reavivar su interés por el sexo, considere acudir a un sexoterapeuta. En la sección de "Ayuda profesional" se sugieren algunas alternativas.

Cómo retomar la actividad sexual con su pareja

Cuando sienta que ya puede comenzar por intentar el tacto sexual con su pareja, comiencen con suficiente tiempo, intimidad y privacía. Programen un tiempo en el que no estarán muy cansados y cuando cualquier dolor físico esté bien controlado. Puede que quiera preparar el entorno para que sea propicio para la ocasión, por ejemplo, puede iluminar la habitación con velas o poner algo de música suave y romántica. Aunque puede que sienta algo de timidez, dígale a su pareja de la manera más clara y directa posible que le gustaría tener algún momento de intimidad.

Pueden incluso acordar una cita para este propósito. Podría decir: "Estoy en disposición para tener sexo de nuevo, pero me gustaría que lo retomáramos lentamente. ¿Te apetecería que hoy en la noche empezáramos con tocar? No puedo prometer que todo saldrá a la perfección, pero podremos divertirnos al intentarlo".

Ejercicio para tocarse el cuerpo

Es una buena idea para las parejas que establezcan límites al tocarse durante las primeras veces que intente la actividad sexual tras el tratamiento contra el cáncer. Una forma adecuada de empezar es con una sesión especial dedicada a tocar el cuerpo entero. A continuación se describe una forma para llevar esto a cabo:

    Cada uno debe tomar turnos en tocar y ser tocado. Mientras una persona permanece acostada boca abajo, la otra persona toca el lado trasero del cuerpo completamente desde los dedos de los pies hasta el cuero cabelludo en la cabeza. Después de unos 15 minutos, la persona que está acostada se voltea boca arriba para que el nuevo lado expuesto pueda ser tocado.

    Eviten los senos y los genitales durante la primera sesión de tocado. El objetivo es sentirse relajados y sentirse placenteramente sensuales. El llegar a sentirse sexualmente estimulados no es importante. Si acuerdan estas metas descritas con antelación, no habrá expectativas durante la sesión de tocado, y por tanto, no podrá haber fuente de frustración. Este tipo de sesiones elimina la ansiedad y presión al volver a tener contacto íntimo.

    Mientras su pareja esté tocándole, usted deberá enfocarse en usted y concentrase en las sensaciones que tenga. No se preocupe sobre los pensamientos o sentimientos de su pareja. Cuando sea su turno de tocar a la otra persona, disfrute la silueta y textura del cuerpo de su pareja. Intente distintas formas de tocar, variando de las caricias suaves a un tacto más firme, semejante a un masaje.

    Si ambos se sintieron relajados durante la primera sesión de tocarse mutuamente, para la próxima ocasión pueden añadir el tocado de los genitales. Con el transcurso de algunas sesiones, las parejas pueden lentamente dedicar más tiempo a las caricias de los genitales hasta que uno de ustedes pueda lograr el orgasmo mediante las caricias manuales, o a través del sexo oral si es algo con lo que ambos estén de acuerdo.

La comunicación es realmente útil. Muchas parejas no hablan mucho sobre el sexo, pero tras el tratamiento contra el cáncer, puede que su rutina sexual requiera modificarse. Esto hace necesaria una comunicación clara y abierta, y no es el momento para dejar que sientan vergüenza y opten por callar. Asegúrese de decirle a su pareja, ya sea con palabras o guiando su mano, las formas que más le agradan a medida que le esté tocando. Trate de expresarle sus deseos de una manera positiva, por ejemplo, "Has acertado en el lugar correcto, pero me gustaría que tocaras más suavemente", en lugar de decir, "¡Ay!, eso fue brusco!". Por el momento, reserven el acto del coito hasta que ambos se sientan bien preparados para intentarlo.

Si el tratamiento contra el cáncer ha causado un problema de erección, puede que ya no sea posible el coito durante la actividad sexual; no obstante, una pareja puede disfrutar otros aspectos del sexo. No dejen de tocarse y acariciarse sólo por el hecho de que un aspecto haya cambiado en la actividad sexual.

Cómo hacer del sexo una experiencia más cómoda

Si aún siente algo de dolor o debilidad debido al tratamiento contra el cáncer, puede que quiera intentar distintas posturas. Muchas parejas tienen una posición favorita para el sexo, especialmente el coito, y rara vez intentan otra.

La forma más conocida para realizar el coito es la "posición de misionero", en la que el hombre está encima de la mujer. Pero si siente que se debilita o que le falta la respiración, puede que este tipo de postura le exija demasiado esfuerzo. Puede que tengan la posibilidad de que el coito sea más placentero si ambos se recuestan sobre sus costados, frente a frente, o usted de espaldas contra su pareja. O su pareja puede estar encima.

Otra postura que puede ser adecuada para algunas parejas es que la otra persona se siente o arrodille quedando montada sobre usted. Esto permite que su pareja tenga mayor libertad de movimiento mientras que usted puede tocarle y relajarse.

Estas adaptaciones pueden ser una buena oportunidad para descubrir otras formas de disfrutar del sexo con su pareja. Las ilustraciones a continuación muestran algunas ideas de posturas que pueden ser útiles para cuando decidan reincorporar el coito en su vida sexual.

No existe una postura mágica que sea la adecuada para todos. Usted y su pareja requieren encontrar la que les resulte más conveniente. El uso de almohadas pequeñas y grandes puede ofrecer soporte. Y no olviden mantener un buen sentido del humor, útil para relajarse y alivianar la tensión.

El cáncer y el hombre soltero

Sobrellevar el tratamiento contra el cáncer puede ser una experiencia muy difícil para el hombre que no está en una relación establecida. Puede que no cuente con una amistad o familiar que pueda apoyarle de la manera que una esposa podría apoyarle. Tal vez también le preocupe cómo una pareja actual o futura reaccione al enterarse sobre su cáncer, por lo que quizá opte por evitar salir en citas.

Algunos de los problemas o cicatrices originados por el cáncer son muy visibles. Entre éstos se incluyen pérdida del cabello durante la quimioterapia, una extremidad que haya sido amputada o la desfiguración del rostro. Por otro lado, otros efectos no pueden ser notados por la persona casual. Por ejemplo, no hay forma de saber que un hombre que va caminando por la calle ha sido sometido a un colostomía o que uno de sus testículos fue extirpado. No obstante, estas cicatrices ocultas pueden ser igual de dolorosas, debido a que las pocas personas que sí podrán verlas son las personas de quienes comúnmente el hombre requiere más de su aceptación.

Quizás, la cicatriz más interna causada por el cáncer es el daño que éste tiene sobre su autoimagen: la forma en que usted se percibe. Puede que se pregunte sobre qué tanta actividad puede usted hacer y hasta por cuánto tiempo vivirá. Si esperaba casarse o volver a casarse, puede que no quiera ahora involucrarse con una pareja debido a dicho futuro incierto. Los hombres homosexuales que no están en una relación estable de pareja también afrontan las mismas preocupaciones.

Las inquietudes sobre tener hijos también pueden afectar sus nuevas relaciones interpersonales. Tal vez haya perdido su fertilidad debido al tratamiento, o quizás aún puede procrear pero tiene el temor de que el cáncer no le permitirá vivir para ver a su hijo crecer. Probablemente le preocupe el futuro de sus hijos.

Al salir en citas con otras personas, aquellos que han padecido cáncer tienden a no hablar sobre su enfermedad. En el momento en que la intimidad es tan importante, puede resultarle riesgoso señalar a una pareja potencial los problemas que está enfrentando. Durante el tratamiento, puede que quiera ser valiente y no quejarse, y una vez que el cáncer esté bajo control, puede que quiera olvidarse de que usted llegó a padecer la enfermedad.

A veces es posible que usted ignore el cáncer durante algún tiempo, pero cuando una relación con alguien se torna seria, el silencio no es la mejor táctica. Antes de que usted y su pareja decidan hacer un compromiso serio, ambos deben hablar sobre el cáncer. Esto es especialmente cierto si su tiempo de vida o su fertilidad se han visto afectados. De otra manera, el cáncer podría convertirse en un secreto de familia que limitará su capacidad de poder confiarle asuntos a su pareja. Una pareja afectuosa necesita aceptarle tal como usted es.

El momento indicado para hablar sobre su diagnóstico de cáncer

El momento indicado para hablar sobre su enfermedad con su prospecto de pareja suele siempre ser una decisión difícil. Idealmente, una pareja debe hablar sobre el cáncer cuando la relación comienza a tornarse en un compromiso serio.

Cómo mencionar el tema en la conversación

Procure tener la "plática sobre el cáncer" en el momento en que usted y su pareja estén tranquilos y en una atmósfera de intimidad. Haga a su pareja una pregunta que deje posibilidad a ser respondida de muchas formas. Con dicha pregunta le estará brindando la oportunidad de asimilar la nueva información y responder, así como también le permitirá a usted observar cómo su pareja recibe la noticia.

Una manera es mencionarlo simplemente, seguido de una pregunta: "Hace mucho años padecí leucemia, sabes, ¿cómo piensas que esto podría afectar a nuestra relación?".

También puede revelarle sus propios sentimientos al respecto: "Supongo que no quiero mencionar mi tratamiento contra el cáncer porque temo que prefieras estar con alguien que no haya padecido esta enfermedad. También me da miedo acordarme de aquel momento de mi vida, pero necesitaba decírtelo. Hace cinco años me sometí a tratamiento contra el cáncer de colon y me gustaría contarte al respecto. ¿Qué comentarios o sentimientos tienes sobre el hecho de que tuve cáncer?".

Si usted se sometió a una ostomía o alguna operación que le dejó cicatrices genitales o alguna disfunción sexual, puede que le inquiete determinar cuándo hablar al respecto al estar saliendo con una nueva pareja. No existen procedimientos establecidos ni atajos para este proceso. A menudo es mejor esperar hasta que usted sienta cierto nivel de confianza y amistad con su pareja, la certeza de sentir que usted le agrada a su pareja a un nivel completo de su persona antes de considerar compartir información tan personal.

La posibilidad del rechazo

La realidad es que puede que algunas parejas potenciales le rechacen debido al cáncer o su tratamiento. Claro está que casi todos somos alguna vez rechazados, incluso sin el cáncer de por medio, las personas se rechazan entre sí en función de su aspecto, creencia, personalidad o sus propios problemas. Pero la triste realidad es que algunas personas solteras que padecen o han padecido cáncer se auto limitan al ni siquiera intentar salir en citas. En lugar de concentrarse en sus buenos atributos, se auto convencen de que no hay pareja que les aceptaría debido al cáncer y los efectos del tratamiento. Aunque puede evitar el rechazo al quedarse en casa, también puede perder la oportunidad de entablar una relación feliz y saludable.

A continuación se indican algunas sugerencias que le ayudarán a tomar las decisiones relacionadas a hablar sobre su diagnóstico de cáncer.

  • Informe a su pareja potencial sobre alguna cicatriz en el área genital, una ostomía o problema sexual cuando sienta que la otra persona ya siente agrado por quien usted es.
  • Hable de forma detallada sobre su cáncer cuando una nueva relación comienza a tornarse seria, especialmente si hay aspectos de por medio relacionados a su tiempo de vida o fertilidad.
  • Prepárese para la posibilidad del rechazo: imagine la peor reacción posible de una nueva pareja potencial y cómo reaccionaría usted en ese caso, pero no deje que el miedo a la reacción le impida aventurarse a la posibilidad de una relación que podría ser fructífera.

Puede incluso ensayar la forma en que informe a una nueva pareja sobre su experiencia contra el cáncer al practicar con una amigo(a) de confianza que juegue ese rol. ¿Qué mensaje desea en verdad transmitirle? Pruebe distintas formas de comunicarlo, y pida la opinión de su amigo(a) o familiar. ¿Pudo expresarse de la forma en que deseaba hacerlo? Pida a su amigo(a) o familiar que actúe el papel de una nueva pareja que le rechaza por haber tenido cáncer y que le diga lo que más teme escuchar, y practique su respuesta. ¿Es posible que exprese sus sentimientos de forma digna y satisfactoria?

Cuando sienta algo de confianza en usted y en su valor como persona, así como en su capacidad de sobrellevar un rechazo, tendrá la preparación para confrontar al mundo real. Luego, cuando empiece a conocer otras personas o salir en citas, considere que esto es parte de un proceso de aprendizaje en lugar de una situación en la que se espere un éxito al instante.

Cómo mejorar su vida social

Procure trabajar en los aspectos de su vida social independientes a la cuestión sexual y salir con prospectos de pareja. Las personas solteras pueden evitar sentirse solas al entablar una red de amistades de confianza, amistades casuales y familiares. Haga un esfuerzo por llamar a los amigos, planear visitas y compartir el tiempo haciendo actividades juntos. Dedíquese a practicar algún pasatiempo, participe en algún grupo de interés particular, o acuda a una clase para adultos que aumente su círculo social.

Hay quienes se hacen voluntarios de grupos de apoyo para personas que están afrontando el cáncer. Puede que también quiera probar algún tipo de asesoría individual o de grupo con algún terapeuta de la atención emocional. Puede tomar una actitud más positiva sobre su propia persona cuando recibe de alguien más una retroalimentación objetiva sobre sus puntos fuertes. Prepare una lista de sus buenos atributos. ¿Qué es lo que le agrada de su aspecto? ¿Cuáles son sus atributos? ¿Qué talentos o habilidades especiales tiene? ¿Qué es lo que puede ofrecer a una pareja en una relación? ¿Qué es lo que hace de usted una buena pareja sexual? En cualquier momento en que se percate de que está usando el cáncer como una excusa para no buscar una pareja, recuérdese sus cualidades.

Practique cómo puede sobrellevar la timidez que pueda tener al conocer gente nueva. Háblese frente al espejo, o pídale a un familiar o amistad de confianza que actúe el papel con usted.

Para el hombre cuya actividad sexual es con otro hombre

Algunos hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres puede que estén en un grupo de riesgo especial de que su cáncer sea detectado tardíamente debido a que optan por no someterse a las pruebas de detección de la enfermedad. El motivo puede deberse a inquietudes sobre:

  • Experiencias anteriores negativas que tuvieron con proveedores de atención médica, o casos de "homofobia médica".
  • Poco acceso a la atención debido a una atención médica insuficiente por falta de seguro.
  • Miedo a sufrir discriminación.
  • Falta de sistemas de apoyo social.
  • Falta de información sobre necesidades médicas para hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres.

Los proveedores de atención médica necesitan saber, por ejemplo, que lo hombres que son sexualmente activos con otros hombres están a un riesgo mayor de infectarse con el virus de la hepatitis o el virus de inmunodeficiencia humana (VIH, el virus que desarrolla el síndrome de inmunodeficiencia adquirida: SIDA). Necesitan saber cómo realizar las pruebas para llevar un control de estas complicaciones. A menudo, los hombres que son sexualmente activos con otros hombres requieren pruebas y vacunas adicionales (consulte la sección de "Preguntas frecuentes" para más información sobre el VIH).

Existen guías de salud especiales para hombres homosexuales, por lo que si es su caso, deberá buscar la atención de médicos y enfermeras que sean sensibles a su condición y que sean respetuosos de su privacidad. También deben estar pendientes de la atención adicional que podría necesitar. Si está en una relación estable, lo más conveniente es acudir con profesionales médicos que entiendan y animen a su pareja a participar en la atención médica. Consulte la sección de "Recursos adicionales" para más información sobre cómo obtener referencias de médicos y enfermeras (en Estados Unidos) que son sensibles a las inquietudes de la atención médica y la sexualidad para hombres homosexuales.

Todos las hombres, independientemente de su orientación sexual, tienen inquietudes sobre sus relaciones interpersonales y su autoestima, con o sin un diagnóstico de cáncer. Pero las cuestiones sobre las relaciones interpersonales son distintas para hombres que ya están en una relación estable en contraste con hombres que no lo están. Los hombres homosexuales que están en relaciones estables a menudo comparten inquietudes de comunicación similares a los de las parejas heterosexuales afectadas por el cáncer. Pero además, a menudo deben afrontar la discriminación, a veces incluso de sus familiares o viejas amistades. Esto puede causar dolor emocional y complicar en gran medida la vida cuando una de las personas en una pareja es diagnosticada con cáncer.

Si su pareja de largo plazo es más probable a estar informada sobre sus deseos de salud que su familia, entonces es importante que prepare un documento de directivas anticipadas. Con esto, todos sabrán quién será la persona que tomará las decisiones en su nombre en caso de que usted ya no pueda hacerlo. Asegúrese que sus médicos, su pareja y su familia sepan lo que usted quiere y proporcióneles copias de sus directivas anticipadas. De otra manera, puede que los familiares que no estén informados sobre sus deseos sean los que legalmente se espera que tomen las decisiones en su nombre en el evento en que usted ya no tenga la capacidad de tomar dichas decisiones (para más información, vea nuestro documento sobre directivas anticipadas).

Preguntas frecuentes

¿Puede el sexo ser una causa del cáncer?

Para la mayoría de los tipos de cáncer, no existe una relación entre la vida sexual de una persona y el riesgo de que desarrolle un tumor canceroso. Tampoco el tener sexo tras el tratamiento contra el cáncer incrementa las probabilidades de que el cáncer regrese o que no se pueda mantener bajo control. Y el cáncer no puede ser transmitido de una persona a otra a través del sexo (el cáncer no es una infección, por lo tanto no es una enfermedad contagiosa).

Hay pocos tipos de cáncer que se desarrollan a partir de ciertos virus, los cuales a su vez pueden ser transmitidos mediante el contacto sexual. No se sabe por completo el papel que estos virus tienen sobre el cáncer, pero algunos de ellos pueden causar cambios en el ADN de una célula.

Entre los cánceres que puede que tengan una relación con estos virus se incluyen el carcinoma de células escamosas en el cuello uterino, vulva, vagina, pene, ano, boca o garganta. También se incluye el sarcoma de Kaposi u otros tipos de cáncer en personas con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Los virus de la hepatitis B y C, los cuales pueden transmitirse de una persona a otra durante el acto sexual, pueden incrementar el riesgo del cáncer de hígado. También parece ser que el riesgo para ciertos tipos de cáncer se incrementa con el virus de Epstein-Barr, causante de la mononucleosis (conocida como la "enfermedad del beso").

Estos tipos de cáncer no surgen por tener sexo en sí, sino por los virus que pueden transmitirse durante la actividad sexual con alguien infectado con dichos virus. Los reportajes sobre virus y cáncer pueden ser confusos. Hay que tener en cuenta que la mayoría de la gente que se infecta con estos virus nunca desarrolla cáncer.

Virus del papiloma humano. Casi todas las mujeres con cáncer cervical (también referido como cáncer de cuello uterino) habían contraído el virus del papiloma humano (VPH, o HPV en inglés) el cual ha sido reconocido como una causa principal de este tipo de cáncer. Además, el VPH podría originar el desarrollo de cáncer en boca, garganta, ano, pene, vulva y vagina. El VPH es la infección de transmisión sexual más común en los Estados Unidos. El VPH se transmite de una persona a otra durante el contacto con la piel. Se puede transmitir durante las relaciones sexuales, incluyendo coito vaginal, penetración anal e incluso durante el sexo oral. La mayoría de los adultos sexualmente activos contraen el VPH en algún punto de su vida, pero de igual forma, la mayoría de la gente no desarrolla cáncer a partir de haber contraído este virus. Puede que algunas personas con el VPH estén a un riesgo mayor de desarrollar cáncer debido a factores como edad, estado de salud, antecedentes de salud familiar o experiencias pasadas con otros agentes causantes de cáncer. Las mujeres que fuman cigarrillos, por ejemplo, aumentan su riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino (cervical). Los hombres no circuncidados son más propensos a desarrollar cáncer de pene.

Virus del herpes humano tipo 8 (HHV-8). Este virus es causante del sarcoma de Kaposi en personas infectadas con el VIH. El HHV-8 es distinto a otros tipos de virus de herpes causantes de llagas en la boca y los genitales. Se piensa que su transmisión es por vía sexual, aunque puede que haya otras formas de contagio. Las medidas de prevención del cáncer asociadas al HHV-8 son las mismas que para la prevención del contagio con el VIH.

Hepatitis B y hepatitis C. Algunos casos de cáncer de hígado en los Estados Unidos pueden estar relacionados a la hepatitis B y la hepatitis C, cuyos virus pueden contraerse a través del sexo sin protección.

Como se mencionó anteriormente, la mayoría de la gente que se infecta con estos virus nunca desarrolla cáncer. Para más información sobre los virus y el cáncer, consulte nuestro documento disponible en inglés sobre agentes infecciosos y el cáncer (Infectious Agents and Cancer).

¿Puede el sexo causar algún daño en el paciente o en su pareja?

Algunas personas con cáncer dejan de ser sexualmente activas debido a que temen que puedan empeorar su enfermedad. A veces las preocupaciones son imprecisas a raíz de que, tanto el sexo como el cáncer, son de alguna forma percibidos como algo un tanto impuro. Algunas personas consideran que el cáncer es represalia de acciones pasadas que consideran inmorales. Tratan de establecer un acuerdo con Dios en el que ofrecen sacrificar su vida sexual a cambio de curarse de su cáncer. Si ha llegado a tener este tipo de pensamientos, hable con su sacerdote, pastor o ministro religioso para que pueda tranquilizarle. Muy pocas religiones coinciden con esta visión tan áspera sobre la enfermedad. Desde un punto de vista científico, no existe evidencia que sugiera que el sexo sea causa del desarrollo, recurrencia, empeoramiento ni transmisión del cáncer.

No obstante, existe un par de medidas de seguridad para seguirse durante y poco después de la quimioterapia y ciertos tipos de radiación. Un hombre a quien le han administrado "semillas radiactivas" (braquiterapia) para el cáncer de próstata deberá consultar con su médico las medidas de seguridad, como el uso de condones debido a que a veces estos implantes podrían salirse. Asimismo, pequeñas cantidades de ciertos medicamentos de quimioterapia podrían estar presentes en el semen por algún tiempo tras su administración. Consulte a su médico sobre el uso de condones durante el tiempo que esté recibiendo quimioterapia.

Los hombres que están recibiendo quimioterapia deben evitar la procreación (que su pareja quede en estado de embarazo) durante algún tiempo tras el tratamiento debido a que la quimioterapia puede dañar el ADN de los espermatozoides, lo cual puede causar problemas congénitos en el bebé. Consulte a su médico sobre anticonceptivos si su pareja podría quedar embarazada. También querrá saber cuándo podrá dejar de usar los anticonceptivos por estos motivos.

Aunque la actividad sexual con su pareja por lo general es segura durante su tratamiento contra el cáncer, algunas parejas simplemente dejan de tener sexo, sin hablar sobre sus temores con sus proveedores de atención médica. Si le han dado la indicación médica de que ya puede retomar la actividad sexual pero siente algo de inseguridad, quizás sólo necesite un poco más de tiempo. Tenga en cuenta lo que esté sintiendo. ¿Hay momentos en los de repente sienta una corriente de deseo sexual?

Asegúrese de informar a su pareja sobre sus deseos de retomar su vida sexual tan pronto como se sienta bien para hacerlo. Ofrezca a su pareja algunas ideas que sean útiles para que vuelva a sentirse sexualmente estimulado, como "intentemos ser afectuosos de una manera más relajada" o "me gustaría saber si aún te resulto atractivo".

Puede que también necesite confortar a su pareja al decirle que su tratamiento contra el cáncer no hace peligrosa la actividad sexual. El cáncer no puede ser transmitido de una persona a otra. Si ha sido sometido a tratamientos de radioterapia externa (es decir, que no hace uso de implantes radiactivos), el sexo no expondrá a su pareja a la radiación.

¿Cuándo una persona con cáncer no debe tener sexo?

Pregunte a su doctor si tener sexo causaría problemas con su tratamiento. Cada persona con cáncer debe ser tratada de manera individual. A continuación se presentan indicaciones generales que requieren de su consideración:

    Durante la recuperación tras la cirugía, la actividad sexual puede causar sangrado o irritar la incisión. Puede que el sexo incremente el riesgo de una infección en la herida. El tiempo entre el momento de la cirugía y el momento en que retoma su vida sexual varía. Esto dependerá del tipo de operación y su velocidad de recuperación. Su cirujano puede indicarle el momento cuando sea seguro retomar la actividad sexual.

    Puede que algunos tipos de cáncer, como el de vejiga, causen sangrado en la región genital o tracto urinario. Si este sangrado se intensifica durante el sexo, consulte a su médico. Puede que requiera evitar el coito hasta que el sangrado termine y la región haya sanado.

    Durante la quimioterapia, una persona con un catéter para las infusiones a veces se preocupa de que la actividad sexual pueda dañarlo. Siempre y cuando tome las precauciones para que el vendaje permanezca seco y no se restriegue, el sexo no debería representar un gran problema.

    Al estar recibiendo el tratamiento, a menudo su sistema inmunitario no estará funcionando tan bien como debería. Puede que esto ocurra durante la radioterapia o quimioterapia. En dichas ocasiones, puede que tenga más propensión a todo tipo de infecciones. Una vez más, sugerimos que consulte a su médico para que le oriente sobre si las posturas en el contacto sexual representan un peligro de infección. La mayoría de los médicos opinan que si se siente lo suficientemente bien como para salir en público, también lo está para la actividad sexual. Si se encuentra en el hospital debido a debilidad inmunológica, consulte a su médico sobre si su condición es adecuada para besar, acurrucarse con su pareja o tocarse mutua y sensualmente.

    Las bacterias que pueden originar infecciones en el tracto urinario o región de los genitales pueden ser despojadas si orina después de algunos minutos tras el sexo. Podría incluso considerar tomar un vaso con agua antes de la actividad sexual, de tal forma que resulte más fácil orinar posteriormente.

    Si nota una irritación o llaga no familiar en los genitales de su pareja, o si hay alguna secreción y fluido inusual, deberá investigar dicho síntoma antes de continuar la actividad sexual. Pero no debe esperar poder determinar la presencia de enfermedades sexualmente transmisibles antes de tener sexo, ya que éstas en su mayoría son difíciles de identificar. La única forma de detectar la mayoría de ellas es acudiendo al médico y solicitar las pruebas correspondientes para su detección.

    Recuerde que las enfermedades sexualmente transmisibles como la infección con el VIH, VPH o clamidia casi nunca presentan signos o síntomas que puedan verse. A menudo, una persona con alguna de estas enfermedades no sabe siquiera que está infectada. Puede reducir sus probabilidades de contraer una de estas enfermedades mediante el uso de condones de látex durante el sexo vaginal, anal u oral.

¿Se puede contagiar el cáncer a través del sexo y cómo se relaciona esto con el SIDA?

El cáncer no es algo que pueda transmitirse de una persona a otra, ni por contacto íntimo como el besar, el coito o el sexo oral. No obstante, muchos pacientes y sus parejas se preocupan de que el cáncer pueda ser contagioso. Los reportajes sobre virus y cáncer pueden también fomentar la confusión. Contrario a los mitos que se dicen, una célula cancerosa del cuerpo de una persona simplemente no puede transferirse por vía sexual, ni echar raíces ni crecer en el cuerpo de otra persona. Las células no sólo son frágiles al requerir un ambiente propicio para su supervivencia, sino que el sistema inmunitario de su pareja detectaría la célula de cáncer como algo ajeno y la destruiría. El cáncer en sí no es contagioso.

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) causa el SIDA. El VIH sí puede ser transmitido a alguien mediante el intercambio de fluidos corporales: sangre, semen y secreciones vaginales a través del sexo oral, así como la penetración vaginal y anal. Este virus puede transmitirse mediante el contacto sexual, al compartir agujas de inyección con una persona infectada durante el consumo de drogas o de la madre al bebé durante el embarazo o lactancia. En raros casos el virus pudo haber sido transmitido mediante el contacto con la sangre de una persona infectada como durante una transfusión sanguínea o algún tratamiento médico. Salvo que tenga seguridad de que usted y su pareja no son portadores del VIH, deberá tomar las medidas de las prácticas del sexo más seguro. Si se encuentra en una relación estable y de confianza, y ambas personas en la pareja han sido sometidas a las pruebas y no tienen el virus, el sexo sin protección puede no ser un peligro, pero ambas personas deben mantenerse monogámicas (es decir, mantener toda actividad sexual exclusivamente con su pareja) para garantizar su protección mutua contra el VIH.

Si usted no tiene total seguridad sobre el estatus de su pareja (o el suyo propio) con el VIH, el sexo menos peligroso es limitarse a la estimulación mutua de los genitales con las manos. El sexo oral puede ser más seguro si se usa un condón de látex o si se usa alguna cubierta de plástico o látex que pueda colocarse sobre la vulva para ofrecer una barrera entre la boca de la pareja y los genitales de la mujer durante el sexo oral. La persona nunca deberá probar ni tragar el semen o las secreciones vaginales sin saber previamente el estatus con el VIH de su pareja. El coito vaginal, oral y anal puede ser más seguro con el uso de un condón de látex. Para que esto sea efectivo, los condones deben usarse de forma correcta, de principio a fin, todas las veces. Con condones de látex, se deben usar lubricantes con base de agua como K-Y® o Astroglide® . Las cremas con base de aceite o los productos con base de petróleo (como jaleas o Vaselina®) pueden causar que el látex se deteriore y se rompa. El uso de lubricantes con base de agua puede de hecho evitar que el condón se rompa al reducir la fricción.

Los espermicidas (sustancias químicas que matan el esperma para evitar el embarazo) no son una buena alternativa si el objetivo es la protección contra el VIH. Por un tiempo se consideró que los espermicidas y anticonceptivos eran útiles en combatir la bacteria y algunos virus, pero algunos estudios han sugerido un mayor riesgo de infección con el VIH en personas que usaban nonoxinol-9 (N-9), un ingrediente popular en los anticonceptivos en forma de espumas, capas y jaleas. El N-9 puede causar daños a los tejidos vaginales y anales. Algunos condones lubricados también contienen N-9, por lo que querrá verificar la etiqueta antes de utilizarlos. Consulte a su médico sobre los métodos que podrían ser más adecuados para usted en la prevención de las enfermedades sexualmente transmisibles o el embarazo.

Se sabe que las personas infectadas con el VIH pueden desarrollar ciertos tipos de cáncer a una velocidad mucho mayor que una persona sin el virus. Por ejemplo, el linfoma no Hodgkin y el sarcoma de Kaposi son más comunes entre personas infectadas con el VIH.

Hable con el orientador especializado en VIH del departamento de su centro médico si tiene preguntas sobre la transmisión del VIH, o consulte la sección de "Recursos adicionales" al final de este documento para más información.

¿Qué efecto tiene sobre el cáncer y la vida sexual haber contraído ya el VIH?

Si usted se ha infectado con el VIH, la práctica del sexo más seguro es importante para evitar las enfermedades sexualmente transmisibles. También querrá proteger a su pareja sexual para no infectarle con el VIH. Incluso si su pareja ya tiene el VIH, cualquiera de ustedes podría infectarse por segunda vez con una nueva cepa del virus. Los investigadores han descubierto que las personas que, por ejemplo, han sido infectadas por primera vez con un tipo del VIH y que pudieron haber sido tratadas con medicamentos antivirales, se han vuelto resistentes a dichos medicamentos debido a la reinfección por la práctica del sexo sin protección. Los condones de látex, al usarse correctamente, pueden evitar que el VIH sea transmitido durante la actividad sexual (para más información, vea nuestro documento disponible en inglés HIV Infection and AIDS).

¿Hay sentimientos de culpa o vergüenza entre las personas con cáncer?

Incluso cuando el tratamiento contra el cáncer no ha dejado cicatrices notorias, muchas personas aún experimentan sentimientos de vergüenza por haber tenido cáncer. Algunas personas sienten que una persona con cáncer de alguna manera es culpable por su enfermedad o que es impura. Estas concepciones son erróneas. Los sentimientos de culpa sólo pueden distraer sus esfuerzos por superar los obstáculos relacionados con su vida sexual.

Mi pareja tiene un comportamiento distinto desde que hablamos sobre mi cáncer. ¿Cómo debería manejar esto?

Las personas que no están muy informadas sobre el cáncer a menudo asumen que esta enfermedad es siempre mortal. Esta creencia es infundada y perjudicial considerando que EE.UU. es un país en el que dos de cada tres personas desarrollará algún tipo de cáncer en algún momento de sus vidas, y en donde a su vez las tasas de supervivencia muestran un constante aumento. No obstante, estas concepciones pueden afectar la forma en que los demás se relacionen con usted.

Mantener a su pareja informada sobre su diagnóstico y tratamiento a medida que se van dando los eventos puede ser útil para ambos. El temor a lo desconocido puede interferir con su intimidad. Puede que su pareja tema perderle, pero también teme decirlo, y a veces resulta útil que usted toque el tema primero. Puede que usted tenga otras inquietudes que también le gustaría expresar.

Siéntense en un lugar donde no haya ruido y tengan privacidad. Ofrezca la oportunidad de hablar, pero evite forzar el tema si su pareja no muestra capacidad de hablar al respecto en un comienzo. Procure mostrar disposición si su pareja desea hablar de esto más adelante. Si esto no sucede, puede que quiera intentarlo de nuevo. Si esto continúa siendo un problema, quizá quiera considerar la ayuda de acudir con un asesor emocional. Si su pareja no desea acudir, está bien que sólo vaya usted (consulte la sección "Ayuda profesional").

¿Cómo puedo lidiar con cáncer en etapa avanzada y mi sexualidad?

Una persona demasiado enferma no suele ser vista como una persona sexual, aunque los sentimientos sexuales existen en todos, incluso en quienes tienen un estado de salud muy deteriorado. Cuando el cáncer está en una etapa muy avanzada, la necesidad de afecto de una persona, así como su necesidad de compartir sus sentimientos y el contacto físico pueden ser aun mayores. Las parejas de personas con cáncer en etapa avanzada pueden ayudar a recordar qué tan importante es la intimidad física, incluso si el coito no es algo que la persona que padece cáncer pueda tener.

Probablemente tenga muchas otras preguntas que no fueron tratadas en esta sección. No tenga miedo ni pudor de hablar sobre sus inquietudes con su médico u algún otro integrante de su equipo de atención médica. Escriba sus preguntas ahora para que pueda recordarlas y hablar sobre ellas en su próxima consulta.

Ayuda profesional

El primer paso en encontrar ayuda para un problema sexual es hablarlo con su médico quien podrá referirle con alguien que se especialice en la atención de dichos problemas.

Muchos profesionales de atención médica, incluyendo algunos doctores, cuentan con poca preparación para asuntos sobre sexualidad. Puede que no sientan confianza de hablar sobre sexo. Muchos médicos también omiten mencionar los efectos secundarios relacionados al sexo originados por el cáncer o su tratamiento. En caso de que sí mencionen algo al respecto, puede que den un panorama vago que ocasione que usted piense que su vida sexual está acabada. Si su médico especialista en cáncer no puede ayudarle, le sugerimos que consulte a su médico de cabecera u otro integrante de su equipo de atención médica. Si ve que sus médicos no pueden ayudarle, éstos deberán poder referirle con alguien que sí pueda ayudarle. Existen muchos programas y especialistas distintos que pueden ayudarle a encontrar las respuestas que necesita.

Programas de rehabilitación sexual en centros de atención contra el cáncer

Un centro que se especializa en el tratamiento contra el cáncer puede que cuente con expertos entre su personal que puedan evaluar y tratar sus problemas sexuales. Pero estos especialistas puede que sólo atiendan a los pacientes que están siendo tratados en dicho centro de tratamiento. Si usted está siendo tratado en un centro de tratamiento contra el cáncer, verifique con qué programas cuentan para los pacientes.

Clínicas para las disfunciones sexuales

En años recientes, las facultades de medicinas, así como los grupos médicos de consulta privada han estado abriendo centros de atención médica para el tratamiento de problemas sexuales. Estas clínicas administran exámenes médicos y psicológicos a través de un gran número de proveedores de atención médica. Algunas clínicas requieren que ambas partes en la pareja acudan a la evaluación, aunque puede que le atiendan sólo a usted en caso de que no se encuentre en una relación estable. Si no hay algún centro para este tipo de atención en su hospital, puede ponerse en contacto con la facultad de medicina de su región y preguntar si cuentan con una clínica parea el tratamiento de disfunciones sexuales.

Sexoterapeutas

La sexoterapia es un tipo breve de psicoterapia o asesoría emocional (entre 10 y 20 sesiones máximo) que se enfoca en la resolución de problemas sexuales. Los sexoterapeutas consideran que las habilidades para la actividad sexual se aprenden y que los malos hábitos pueden ser corregidos a través del aprendizaje de distintas técnicas sexuales. Entre las sesiones con el terapeuta, se le asigna a la pareja (o a veces sólo a una de las personas en la pareja) una tarea para hacer en casa. Esta asignación incluye ejercicios que le ayudarán a comunicarse y a disfrutar más el tocarse. También son útiles en reducir la ansiedad que interfiere con lograr una buena salud sexual.

Puede que los sexoterapeutas ofrezcan su consulta en una clínica o en su consultorio privado. Debido a que la mayoría de los estados no cuentan con regulaciones para los sexoterapeutas, las personas sin una formación oficial pueden auto nombrarse sexoterapeutas. Pero un sexoterapeuta debe ser un profesional de la salud emocional, como un psiquiatra, trabajador social, enfermera especializada o practicante en psiquiatría clínica o psicólogo. Este profesional deberá también contar con preparación especial en el tratamiento de problemas sexuales. Puede que algunos asesores ofrezcan asesoría sexual bajo la supervisión de un profesional.

No es siempre fácil encontrar a un sexoterapeuta con una buena preparación. Es incluso más difícil si usted se encuentra lejos de la ciudad. Una sociedad profesional, como la Asociación Estadounidense de Educadores, Asesores y Terapeutas Sexuales (AASECT por sus siglas en inglés), puede brindarle información sobre sus afiliados quienes cuentan con una capacitación en sexoterapia. Puede también conseguir un listado de sexoterapeutas en su región al ponerse en contacto con la asociación de psicología (Psychological Association), la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales (National Association of Social Workers) o la Asociación Estatal para Terapeutas Matrimoniales y Familiares Certificados (State Association for Licensed Marriage and Family Therapists). Consulte la sección de "Recursos adicionales" para la información de contacto.

Otros tipos de asesoría emocional

La sexoterapia no es el único tipo de asesoría que puede ayudar a la persona con cáncer. La psicoterapia puede permitir que se sienta mejor sobre los cambios en su cuerpo así como ayudarle a lidiar con algunos sentimientos difíciles que surgen con un diagnóstico de cáncer. También puede ser útil para que usted y su pareja se comuniquen con más claridad, así como aprender habilidades para sobrellevar mejor la enfermedad.

El estrés de haber recibido un diagnóstico y recibir tratamiento contra el cáncer puede empeorar los problemas preexistentes en sus relaciones interpersonales. La comunicación deficiente o tensa con su pareja puede ser desalentador y frustrante. En este caso, las terapia de pareja puede ser útil en caso de que su pareja tenga disposición de colaborar; o bien, la terapia individual puede ayudarle a decidir la mejor forma de lidiar con el problema.

Es muy importante encontrar a un buen profesional médico de la salud mental. A continuación se mencionan algunos de los distintos tipos de profesionales de la salud emocional:

    Psiquiatra: esta persona cuenta con un doctorado en medicina y por lo general ha completado una residencia médica en psiquiatría, el cual también está certificado por la Junta Estadounidense de Psiquiatría y Neurología.

    Psicólogo: la mayoría de los profesionales de la salud conductual que sostienen una práctica privada cuentan con un doctorado en filosofía, psicología o educación. Los psicólogos no cuentan con un grado en medicina y no hacen recetas médicas. Los psicólogos con un postgrado de maestría suelen ser supervisados por uno que cuenta con un doctorado. En la mayoría de los estados, un psicólogo debe contar con una licencia. Aquellos que ofrecen su consulta por lo general cuentan con un grado en psicología clínica o emocional.

    Trabajador(a) social: Los trabajadores sociales por lo general cuentan con un grado de maestría en la labor social. Como se dijo previamente, las leyes sobre licencias profesionales varían entre un estado y otro (EE.UU.). Algunos estados cuentan con una categoría para los psicoterapeutas con licencia conocidos como "asesores matrimoniales o familiares". Por lo general cuentan con un grado de maestría en psicología o rama relacionada, además de la capacitación en la asesoría emocional.

    Enfermeras especializadas en psiquiatría clínica o practicantes de enfermería psiquiátrica: estas personas cuentan con grados de maestría en enfermería psiquiátrica. Cuentan con una licencia profesional, aunque su capacidad para recetar medicamentos varía entre los estados.

El costo de este tipo de asesorías varía de acuerdo a la preparación y experiencia del profesional médico. Una forma de obtener tratamiento de calidad a un menor costo es a través de ubicar la facultad de medicina de su región que cuente con una clínica psiquiátrica. También puede acudir a la universidad que cuente con programas de psicología clínica y con una facultad de psicología. Le atenderá un estudiante avanzado en su preparación, el cual estará bajo la supervisión de un profesional con experiencia.

Puede que desee consultar con su compañía de seguro médico para saber la cobertura por gastos de psicoterapia.

Otros especialistas médicos

Un hombre con problemas sexuales tiene la opción de consultar a un urólogo, quien es un médico especializado en las enfermedades del tracto urinario, incluyendo los genitales masculinos. Muchos urólogos realizan cirugías o recetan tratamientos médicos para los problemas de erección. Cuentan con el equipo especial necesario para determinar la causa de un problema de erección.

Si la causa más probable del problema sexual es un desequilibrio hormonal, se deberá consultar a un endocrinólogo. Los endocrinólogos se especializan en los sistemas y ciclos complejos que controlan los niveles hormonales. Por lo general su doctor de cabecera es quien mejor puede decidir si es necesario el conocimiento especializado de un endocrinólogo para solucionar su problema.

Qué es lo que hay que evitar

Los hombres y las mujeres a menudo buscan ayuda para un problema sexual acudiendo a alguien que no es realmente un profesional de atención médica. Debido a que los problemas sexuales son tan comunes y molestos, muchos intentarán aplicar curas y remedios que no han sido estudiados. Estamos bombardeados por anuncios de televisión, revistas, radio e Internet sobre refuerzos naturales que prometen mejorar las erecciones y prolongar el rendimiento sexual. Estos remedios no probados que consisten de productos herbarios, cremas, píldoras y suplementos no han sido sometidos a estudios y no constituyen una respuesta ante la problemática. Simplemente son variaciones contemporáneas de métodos antiguos que aún están siendo comercializados ambulantemente como curas para los problemas sexuales. Tampoco hay evidencia que cualquiera de ellos funcione: ni las muchas píldoras herbarias para la potencia sexual en el mercado, ni los otros métodos como los ejercitadores ("poppers"), pastillas afrodisíacas, ostras, entablillados que se colocan a lo largo del pene para ponerlo rígido, ejercicios musculares que prometen agrandar el tamaño del pene, hipnotismo por alguien no capacitado como un profesional de la salud emocional o las consultas a un "sustituto sexual" independiente. No sólo todos estos tratamientos no funcionan, sino que algunos pueden ser peligrosos en ocasiones.

Qué depara el futuro

La sexualidad es una parte importante de la vida cotidiana. Acuda con alguien de su equipo de profesionales médicos si tiene alguna inquietud o problemas con su vida sexual. Esperamos que esto le resulte útil para que hable sobre temas sexuales y que la información aquí contenida le ayude a enriquecer su vida y le permita a usted y su pareja preservar su vida íntima.

Acerca de la Sociedad Americana del Cáncer

La Sociedad Americana del Cáncer es la organización nacional de la salud que, basada en el servicio comunitario y voluntario, se dedica, mediante la investigación, educación, defensa de su causa y prestación de servicios, a prevenir el cáncer, salvar vidas y reducir el sufrimiento causado por el cáncer a fin de eliminarlo como uno de los principales problemas de salud.

La Sociedad ofrece información actualizada sobre cáncer, programas educativos, servicios y referencias. Revise su guía o directorio telefónico para consultar la oficina que la Sociedad Americana del Cáncer tiene en su región o llame sin costo al 1-800-227-2345.

Puedo salir adelante (I Can Cope®)

Este programa atiende las necesidades educativas y psicológicas de las personas con cáncer y sus familias. En las sesiones se habla sobre la enfermedad y se ofrece información sobre los recursos localmente disponibles. En esta serie aprenderá a cómo sobrellevar los problemas de salud día a día, expresar sus emociones y vivir con las limitantes originadas por el cáncer. A través de cátedras, grupos de discusión y asignaciones de estudio, los cursos ayudan a que las personas con cáncer retomen el control de sus vidas. Para más información, llame al 1-800-2345-5665 o póngase en contacto con la oficina de la Sociedad Americana del Cáncer de su región.

De Hombre a Hombre (Man to Man®)

Este programa ofrece información precisa y objetiva para hombres y sus parejas sobre el cáncer de próstata en un entorno de apoyo seguido de indicaciones esenciales que garantizan la integridad y credibilidad del programa. Dicho programa ofrece un vehículo ideal mediante el cual se forman nuevas relaciones interpersonales entre los pacientes, sobrevivientes y proveedores de atención médica a través del intercambio de información, apoyo, confianza y respeto. La sociedad que la Sociedad Americana del Cáncer tiene con profesionales médicos voluntarios y sobrevivientes ha demostrado ser un servicio valioso y grato para todos los involucrados.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

Hemos seleccionado material informativo relacionado con este tema que también puede ayudarle. Estos materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita 1-800-227-2345.

    Un mensaje de esperanza: Haciendo frente al cáncer en la vida diaria.

    Advance Directives

    Después del diagnóstico: una guía para pacientes y familiares.

    Anemia in People with Cancer

    Cáncer de vejiga

    Cancer Facts for Men

    Cáncer colorrectal

    Colostomía: una guía.

    Fertility and Cancer: What Are My Options?

    Infección con el VIH y SIDA

    Ileostomy: A Guide

    Infectious Agents and Cancer

    Cáncer laríngeo e hipofaríngeo

    Escuchando con el corazón.

    Managing Incontinence After Treatment for Prostate Cancer

    Nasal Cavity and Paranasal Sinuses Cancer

    Oral Cavity and Oropharyngeal Cancer

    Control del dolor: una guía para aquellos con cáncer y sus seres queridos

    Cáncer de próstata

    Cáncer de las glándulas salivales

    Sarcoma

    Sexualidad para la mujer con cáncer

    Radioterapia: una guía para pacientes y familiares

    Urostomy: A Guide

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los costos o para hacer un pedido.

Couples Confronting Cancer: Keeping Your Relationship Strong

What Helped Me Get Through: Cancer Survivors Share Wisdom and Hope

Organizaciones nacionales y sitios en Internet*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

American Association for Marriage and Family Therapy (AAMFT)
Número de teléfono: 703-838-9808
Sitio Web: www.therapistlocator.net

American Association of Sex Educators, Counselors and Therapists (AASECT)
Teléfono sin cargo: 1-804-752-0026
Sitio Web: www.aasect.org

American Society for Reproductive Medicine (ASRM)
Número de teléfono: 205-978-5000
Sitio Web: www.asrm.org

Fertile Hope
Teléfono sin cargo: 1-888-994-4673
Sitio Web: www.fertilehope.org

The International Association of Laryngectomees (IAL)
Número de teléfono: 1-866-425-3678
Sitio Web: www.theial.com

Let's Face It (para personas con cambios en el rostro, como sucede con la cirugía para el cáncer en la cabeza y el cuello)
Sitio Web: www.dent.umich.edu/faceit/

National Association of Social Workers (NASW)
Sitio Web: www.helpstartshere.org

WebWhispers Nu-Voice Club (para personas con cáncer de laringe)
Número de teléfono: 301-588-2352
Sitio Web: www.webwhispers.org

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Recursos de atención médica para hombres sexualmente activos con otros hombres*

Gay and Lesbian Medical Association
Teléfono: 415-255-4547
Sitio Web: www.glma.org

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Otras publicaciones*

Libros sobre sexualidad para hombres y mujeres

Barbach L. For Yourself: The Fulfillment of Female Sexuality. Signet, 2000. (Self-help guide for women having trouble reaching orgasm. Paperback.)

Boston Women's Health Book Collective and Judy Norsigian. Our Bodies, Ourselves: A New Edition for a New Era. New York: Touchstone, 2005 (Comprehensive information on women's health, including sexual physiology and sexuality. Paperback.)

Cutler Winifred, and Celso-Ramon Garcia. Menopause: A Guide for Women and Those Who Love Them. New York: W.W. Norton, 1992.

Dennerstein, Lorraine et al. Hysterectomy: New Options and Advances, 2nd ed. New York: Oxford University Press, 1999. (Facts on adjusting to hysterectomy, although not necessarily as treatment for cancer. Paperback.)

Dorress-Worters, Paula B. and Diane Laskin Siegal. The New Ourselves, Growing Older: Women Aging with Knowledge and Power. New York: Simon & Schuster, 1994.

Heiman J, and LoPiccolo J. Becoming Orgasmic: A Sexual and Personal Growth Program for Women. New York: Prentice Hall. 1998 (Comprehensive information on women's sexuality. Paperback. Companion videotape also available)

Korda M. Man to Man: Surviving Prostate Cancer. New York: Vintage Books, 1997.

Schover, Leslie R. Sexuality and Fertility After Cancer. New York: John Wiley & Sons, Inc. 1997.

Schover, Leslie R., and Anthony Thomas. Overcoming Male Infertility: Understanding Its Causes and Treatments. New York. John Wiley & Sons, 2000.

Zilbergeld B. The New Male Sexuality: The Truth About Men, Sex, and Pleasure. New York: Bantam Books, 1999.

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.

Referencias

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Fecha de última actualización: 04/23/2009
Fecha de último cambio o revisión: 06/22/2009