Sexualidad para el hombre con cáncer

+ -Text Size

TEMAS

¿Qué tratamientos hay disponibles para las erecciones?

Las tasas de éxito de estos tratamientos varían bastante, y puede que tenga que probar con algunos de ellos para encontrar aquel que sea el más eficaz para usted. En muchos de los casos, la ayuda ofrecida por un sexoterapeuta puede ayudar a la pareja a contemplar las opciones y planificar cómo hacer que el nuevo tratamiento se adapte mejor a su vida sexual.

Pastillas

El sildenafil (Viagra), vardenafil (Levitra) y tadalafil (Cialis) son medicamentos en forma de pastilla que se usan para tratar la disfunción eréctil. Todos estos medicamentos ayudan al hombre a conseguir y mantener una erección al hacer que la sangre fluya hacia el pene. Si usted está teniendo dificultad con las erecciones, a menudo se prueba con estos medicamentos como la primera opción de tratamiento.

Para los hombres que se hayan sometido a alguna operación que involucre el conjunto de nervios requeridos para las erecciones, puede que el uso de estas pastillas a dosis máxima no sea útil para lograr la erección alrededor del primer año tras la operación, pues estas pastillas están dirigidas para surtir su efecto en estos nervios. E incluso con la cirugía que busca preservar estos nervios (la cual se procura no afectar los nervios responsables para las erecciones, los cuales recorren la región del recto y la próstata), éstos aún se lesionarán, requiriendo de tiempo para recuperarse. Este proceso de sanación por lo general toma hasta dos años. Durante este periodo de recuperación, puede que los medicamentos mencionados no surtan efecto. De hecho, puede que los hombres observen que las pastillas no sean eficaces en lo absoluto tras algunos meses de la cirugía. A menudo, puede que las pastillas surtan un poco de su efecto alrededor de seis meses tras la cirugía causando un poco de inflamación en el pene, pero no lo suficiente como para que se produzca una erección. Puede que estas pastillas sean más eficaces un año tras la cirugía, pero puede que aún no produzcan una erección lo suficientemente rígida para la penetración. Puede que entre 18 y 24 meses tras la cirugía estos medicamentos sean muy útiles para lograr una erección rígida. Si estas pastillas no logran producir una erección rígida durante los primeros meses tras la cirugía, es importante probar con otro tratamiento para ayudar a restaurar el flujo de la sangre en el pene (refiérase a “Rehabilitación sexual al poco tiempo tras de la cirugía” en la sección “Cómo la cirugía pélvica contra el cáncer puede afectar la capacidad de erección” para más información).

Se sabe que muchas medicinas pueden causar alguna reacción al tomar pastillas para el tratamiento de la disfunción eréctil. Por ejemplo, puede que los nitratos (como la nitroglicerina y otros medicamentos para el tratamiento de las enfermedades del corazón) produzcan una reacción con las pastillas para la disfunción eréctil, resultando en una gran reducción de la presión arterial, lo cual podría ser mortal. Asegúrese de que su médico tenga conocimiento de los medicamentos que está tomando, incluso aquellos que toma con menos frecuencia. Las pastillas para la disfunción eréctil solamente deben tomarse cuando son recetadas por su médico y asegurándose que provengan de una farmacia legítima. Existe un gran mercado de contrabando de pastillas utilizadas para la disfunción eréctil, por lo que es necesario asegurarse de adquirirlas en una farmacia confiable.

Los efectos secundarios de los medicamentos para la disfunción eréctil más comunes son dolor de cabeza, rubor (la piel se enrojece y se siente caliente), indigestión, sensibilidad a la luz y goteo o congestión nasal. En raras ocasiones, puede que estos medicamentos obstruyan el flujo de sangre a los nervios ópticos en la parte trasera del ojo lo cual puede causar ceguera. Los hombres que confrontan este problema a menudo tienen un historial como fumadores, así como problemas con hipertensión arterial, diabetes, o altos niveles de colesterol o grasa en la sangre.

Otros medicamentos están siendo estudiados para tratar la disfunción eréctil. Podría ser que quiera consultar con su médico sobre cualquier nuevo medicamento o tratamiento que podría brindar resultados eficaces para usted.

Inyecciones en el pene

Muchos urólogos (médicos especializados en las afecciones genitales y del tracto urinario) enseñan a los hombres cómo inyectar en sus penes los medicamentos que causan la erección. Una aguja muy delgada es usada para inyectar el medicamento en el costado del cuerpo del pene unos minutos antes de comenzar la actividad sexual. La combinación de la excitación sexual junto con el medicamento ayuda a producir una erección más rígida y de mayor duración.

Las inyecciones en el pene conforman el tratamiento más seguro de surtir efecto para el tratamiento de la disfunción eréctil, siendo eficaz en alrededor del 80 al 90% de los hombres que toman este tratamiento. Muchos hombres se muestran indecisos de probar con estas inyecciones debido a que temen que serán muy dolorosas. Sin embargo, cuando se les pidió que calificaran el nivel de dolor de la inyección en una escala de 0 a 10, donde 0 significa dolor inexistente y 10 el dolor más intenso que uno pueda imaginar, la mayoría de los hombres calificó el dolor con un valor de 2 o menos.

Las inyecciones en el pene son eficaces, pero pueden provocar efectos secundarios, por lo cual, la primera inyección suele realizarse en el consultorio médico. En raras ocasiones puede que algunos hombres no consigan que su erección cese. De ser así, el hombre requerirá de atención inmediata en la sala de emergencias en un centro de atención médica. Puede que algunos hombres desarrollan cicatriz en el tejido esponjoso del pene después de la aplicación de muchas inyecciones.

Dispositivos de constricción por succión

Otro tipo de tratamiento mediante el dispositivo de constricción por succión ofrece buenos resultados en algunos hombres. Con un dispositivo de succión, el hombre coloca su pene dentro de un cilindro de plástico bombeando aire fuera del mismo para producir un vacío alrededor del exterior del pene. La succión ocasiona que la sangre se concentre en el pene, haciendo que el tejido esponjoso del mismo se llene. Cuando el pene está rígido, el hombre retira el dispositivo del pene y coloca una banda elástica alrededor de la base del pene para que la sangre quede atrapada manteniendo el pene erecto. La banda puede dejarse en el pene hasta por media hora.

Algunos hombres emplean la bomba al inicio del acto sexual, mientras que otros consideran más conveniente hacerlo cuando se ha conseguido una erección parcial a través del jugueteo previo al coito. La erección que se consigue con el dispositivo por lo general es rígida, pero puede que pivotee en la base del pene, lo cual puede limitar las posturas cómodas en el coito. Puede que tome algo de práctica aprender a usar el dispositivo de succión adecuadamente. La mayoría de ellos se adquieren mediante receta médica, pero algunos están disponibles sin receta.

Píldoras uretrales

La píldora uretral ofrece otra alternativa que es útil para las erecciones. El hombre utiliza un aplicador para colocar en el interior de su uretra (la abertura que se encuentra en la punta del pene) un microsupositorio con el medicamento. Conforme la píldora se deshace, el medicamento es absorbido a través del recubrimiento de la uretra e ingresa al tejido esponjoso del pene. El hombre debe orinar antes de colocar la píldora para que el recubrimiento de la uretra esté húmedo. Una vez colocada la píldora, se debe dar masajes al pene para facilitar la absorción del medicamento. Este método puede ser más fácil que las inyecciones, pero no siempre funciona tan bien y puede causar el mismo tipo de efectos secundarios. Debido a que la píldora puede ocasionar mareos en algunos hombres, puede que se requiera aplicar una dosis de prueba en el consultorio del médico. También puede provocar algo de ardor en la uretra. Puede que también se introduzcan residuos de la píldora en la pareja durante el acto sexual, lo cual puede causar ardor o picazón, entre otros malestares.

Prótesis o implantes de pene

La cirugía para el implante de una prótesis peneana fue el primer tratamiento exitoso para la disfunción eréctil. Durante los últimos 40 años, muchas de estas operaciones se han realizado y siguen siendo eficaces en el tratamiento de problemas permanentes de erección. Para aquellos hombres que hayan probado todos los tratamientos anteriormente mencionados sin conseguir buenos resultados, puede que un implante sea una opción a considerar. La mayoría de los hombres que se han sometido a una cirugía de implante quedan muy satisfechos con los resultados.

La prótesis peneana por lo general brinda la posibilidad de ajustar el estado de flacidez/rigidez del pene, al consistir de un sistema de bomba que se coloca completamente dentro del cuerpo del hombre. Dos cilindros de silicón inflable son colocados dentro del pene. Un depósito en forma de globo (contenedor de almacenamiento) que contiene una mezcla de agua salada y agente de radiocontraste, se inserta replegado detrás de los músculos de la ingle (el agente de radiocontraste se usa para poder examinar el sistema en caso de que haya problemas después de haberse colocado). Se coloca una bomba por debajo de la piel suelta del escroto. Todas las piezas quedan conectadas por conductos.

Por lo general, la solución salina permanece en el depósito, dejando vacíos los cilindros en el pene. Desde el exterior, el pene luce igual que cuando no está en estado erecto, salvo con un aspecto más lleno. Cuando vaya a haber actividad sexual, el pene se pone en estado rígido al apretar varias veces la bomba por debajo de la piel del escroto. Esto bombeará la solución salina hacia los cilindros lo cual dilata el pene como lo hace la sangre con las erecciones naturales. Cuando ha concluido la actividad sexual y ya no se desea la erección, se presiona una válvula de escape en la parte inferior de la bomba para desinflar los cilindros. El agua salada regresa a su depósito haciendo que el pene regrese a un estado flácido.

Si está seriamente considerando la cirugía para una prótesis, pudiera ser que quiera consultar los capítulos sobre tratamientos médicos y quirúrgicos en los libros que se mencionan en la sección “Para obtener más información”. Los implantes conllevan cierto riesgo de complicaciones, como la infección. Además, los dispositivos con más piezas son más propensos a fallar, lo cual hace necesaria una cirugía adicional.

Infórmese tanto como pueda y pregunte al urólogo sobre las complicaciones posibles antes de tomar su decisión. Un hombre casado y comprometido en la relación debe incluir a su pareja en cualquier decisión sobre los implantes. Su pareja necesita comprender el procedimiento y tener la oportunidad de hablar sobre sus temores o preguntas con el doctor. Debe tener una expectativa realista sobre lo que las prótesis pueden y no pueden hacer. Cualquier prótesis de pene es solamente un mecanismo para la rigidez del pene. Tener un implante de pene no puede resolver cualquier otro tipo de problema, como un bajo deseo sexual, falta de sensación de la piel del pene o problemas para lograr el orgasmo. Una prótesis peneana no está diseñada para transformar una pobre calidad en la vida sexual a una plena.

La pareja necesita hablar abiertamente antes de tener actividad sexual después de la cirugía de implante. Puede que requiera experimentar con distintas formas de tocarse o con diferentes posturas. Asegúrense de estar bien excitados sexualmente antes del coito, en lugar de comenzarlo simplemente porque el pene está rígido. Las parejas que acostumbran la práctica de tocarse mutuamente, incluso al haber un problema de erección que impide la penetración, tienden a ajustarse más fácilmente a la prótesis.


Fecha de última actualización: 09/30/2013
Fecha de último cambio o revisión: 01/22/2014