Sexualidad para la mujer con cáncer

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TEMAS

Función sexual del cuerpo de la mujer

Los ciclos naturales del cuerpo maduro de una mujer

Para poder hablar sobre sexo, resulta útil saber sobre las estructuras y las hormonas que también están involucradas en el proceso de tener hijos. Los médicos le llaman a esto sistema reproductor.

Durante la edad reproductiva de la mujer (años en los que puede procrear), los ovarios se turnan cada mes en la producción de un óvulo maduro. Cuando el óvulo es liberado, éste viaja a través de un conducto (la trompa de Falopio) hacia el útero. Una mujer puede quedar embarazada (naturalmente) solamente si un espermatozoide viaja a través de la abertura en la parte inferior de su útero (cuello uterino) para unirse al óvulo. El cuello uterino es el pasaje para que el esperma ingrese al cuerpo de la mujer, así como para que el bebé salga del cuerpo de la madre al nacer.

Un óvulo permanece en estado fértil solo durante dos días aproximadamente. Si una mujer no queda embarazada en ese momento, el revestimiento abundante del útero que se ha acumulado durante las semanas anteriores pasa a través del cuello uterino y hacia la vagina resultando en el flujo menstrual. En caso de que quede embarazada, el revestimiento permanece en su lugar para alimentar al bebé en crecimiento (feto).

Las hormonas controlan estos ciclos periódicos que el cuerpo maduro de una mujer experimenta cada mes.

Hormonas

Los ovarios por lo general dejan de producir óvulos y reducen en gran medida su producción hormonal alrededor de los 50 años, aunque la edad varía para cada mujer. A esto se le conoce como menopausia o “el cambio de vida”. Algunas mujeres temen que su deseo sexual desaparecerá con la menopausia, pero para una gran parte de ellas la reducción de estas hormonas ováricas no aminora el deseo sexual en lo absoluto.

Las hormonas que puede que contribuyan al deseo sexual en una mujer se llaman estrógenos y andrógenos. Los andrógenos son considerados hormonas masculinas, pero el cuerpo de la mujer también produce una cantidad pequeña de estas hormonas. Alrededor de la mitad de los andrógenos en la mujer son producidos en las glándulas adrenales que se ubican arriba de los riñones. Los ovarios se encargan de producir el resto de los andrógenos en la mujer.

Después de que una mujer pasa por la menopausia natural, las glándulas adrenales continúan su producción de hormonas. Hay generalmente suficiente producción de andrógenos incluso después de que los ovarios dejen de producirlos como para que el deseo sexual permanezca.

La mayoría de las mujeres conservan su interés por el sexo incluso durante los cambios hormonales que están sucediendo en el cuerpo, tal como ocurre con el ciclo menstrual, el embarazo, la menopausia o al estar tomando anticonceptivos.

El papel del estrógeno

El estrógeno es una hormona que ayuda a que la vagina permanezca húmeda y flexible, y contribuye a los cambios que ocurren con la vagina durante la excitación sexual. Cuando una mujer no está sexualmente excitada, su vagina no es un túnel abierto, como algunos piensan. En lugar de eso, la vagina permanece relajada y plegada de tal forma que sus paredes están en contacto. A medida que una mujer comienza sentir excitación sexual, la vagina se agranda y dilata. Las células que recubren la vagina segregan gotas pequeñas de fluido que la lubrican y la hacen resbalosa. Estos cambios dependen de los estrógenos. Si los niveles de estrógeno en una mujer son bajos, como podrían serlo tras la menopausia, puede que los cambios en la vagina descritos anteriormente se den más lentamente.

Sin estrógenos:

  • El revestimiento vaginal se adelgaza.
  • Las paredes vaginales pierden parte de su elasticidad.
  • Puede que la vagina permanezca estrecha y con algo de resequedad, incluso al haber mucha excitación. Esta afección se conoce como atrofia vaginal.

Orgasmo femenino

A medida que la mujer se excita sexualmente, el sistema nervioso envía señales de placer al cerebro. Si se estimula al tocarse, por ejemplo, las señales se intensifican y puede que activen un reflejo orgásmico. Durante el orgasmo, los músculos alrededor de los genitales se contraen de manera rítmica. La liberación repentina de la tensión muscular envía oleadas de placer a través de la región genital y a veces a través del cuerpo entero. Enseguida, la mujer se siente relajada y satisfecha.

Puede que los orgasmos cambien con el tiempo en una mujer. A veces, puede que no logre el orgasmo o que logre uno con cada relación sexual. En ocasiones, puede que tenga orgasmos múltiples, uno tras otro. Como parte del proceso natural del envejecimiento, puede que tome más tiempo y/o más estimulación para lograr el orgasmo.

Cómo ocurren los orgasmos

El orgasmo es un reflejo natural, pero la mayoría de las mujeres requiere un poco de experiencia para aprender a provocar dicho reflejo. A menudo resulta más difícil alcanzar el orgasmo durante el coito que mediante las caricias en la parte exterior de la región genital, por lo general en el clítoris o a su alrededor. Alrededor de una de tres mujeres en los Estados Unidos no logra el orgasmo sin un contacto adicional al coito.

No está demostrado que los orgasmos durante el coito sean mejores que otros orgasmos. Además, puede que los orgasmos en los que ambos integrantes en una pareja logran el clímax al mismo tiempo no sean una meta realista para muchas parejas.

Existen muchas fuentes de excitación con las que se logra el orgasmo, las cuales difieren para cada mujer. Algunas mujeres pueden lograr el orgasmo con tan solo tener una fantasía sexual nítida o al recibir caricias en sus senos. Puede que otras lo logren durante un sueño que estén teniendo mientras duermen. Sin embargo, la mayoría de las mujeres requiere de alguna caricia en su región genital para lograr el orgasmo.

Las partes de los órganos genitales femeninos (refiérase a la ilustración) con la mayor sensibilidad al tacto son el clítoris y los labios interiores. La parte exterior de la región genital (llamada vulva) incluye labios exteriores, labios interiores, clítoris y la entrada vaginal. Los labios exteriores están llenos de tejido esponjoso, los cuales protegen a los labios interiores y al clítoris. La abertura de la uretra (el conducto por donde fluye la orina desde la vejiga) se encuentra entre los labios interiores y la parte trasera del clítoris. El ano (abertura de los intestinos) se encuentra detrás de la vagina.

Cuando una mujer se excita sexualmente, toda la región genital se dilata. También adquiere un matiz rosa más intenso a medida que la sangre se apresura para concentrarse bajo la piel de dicha región.

Área genital de la mujer

Muchas mujeres logran el orgasmo con la mayor facilidad mediante las caricias al clítoris. Semejante al pene, el clítoris cuenta con cabeza y cuerpo. Su función es enviar mensajes de placer al cerebro al ser acariciado.

La cabeza del clítoris es tan sensible que puede irritarse a raíz de frotarse demasiado rápido o bruscamente. La irritación puede prevenirse al usar un lubricante y con caricias que hagan contacto a un área cercana y no directa a la cabeza del clítoris.

Otras áreas, incluyendo los labios exteriores y el ano, también pueden proporcionar placer al frotarse. Las zonas de sensibilidad en cada mujer varían ligeramente. La abertura de la vagina contiene muchas terminaciones nerviosas y suele ser más sensible al roce suave que el fondo de la vagina. Para algunas mujeres, la pared frontal de la vagina (del lado de la vejiga) es más sensible a la presión que la pared trasera durante la actividad sexual. Algunos sexoterapeutas sugieren que frotar una región de alrededor de dos a diez centímetros (una a cuatro pulgadas) de profundidad sobre la pared frontal de la vagina ayuda a que la mujer logre el orgasmo durante el coito.


Fecha de última actualización: 03/19/2013
Fecha de último cambio o revisión: 01/22/2014