Sexualidad para la mujer con cáncer

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TEMAS

Prevención del dolor durante el sexo

Durante el coito, el dolor es uno de los problemas más comunes para la mujer. Este dolor puede ser ya sea en el área genital o en otra parte del cuerpo. Incluso si el dolor no es en el área genital, puede ser tal que no permita sentir placer durante el acto sexual. Podría ser que este tipo de dolor se trate de un brazo adolorido tras una mastectomía o el hormigueo y adormecimiento de las manos y pies que suelen ocurrir con algunos tipos de quimioterapia. El dolor puede incluso dificultar algunas posiciones para el coito que anteriormente resultaban placenteras.

Dolor en otras partes del cuerpo que no sea el área genital

Si está teniendo dolor que sea otro al del área genital, puede que las siguientes sugerencias sean útiles para aminorarlo durante la actividad sexual.

  • Planifique la actividad sexual para la hora del día en la que sienta la menor cantidad de dolor. Si está tomando analgésicos, tómelos una hora antes de la hora planeada para la actividad sexual para que éstos surtan su completo efecto en dicho momento. Procure determinar la dosis medicinal que ofrezca alivio contra el dolor sin que le produzca somnolencia.
  • Encuentre la postura para el coito o el tacto que genere la menor presión posible sobre las partes adoloridas del cuerpo. De ser útil, repose las partes adoloridas y límite el movimiento de éstas con el uso de almohadas. Si cierto movimiento resulta doloroso, escoja una posición que no lo requiera o pida a su pareja que sea quien realice los movimientos durante la relación sexual. Puede indicar a su pareja lo que sea placentero para usted.
  • Enfoque su atención a las sensaciones placenteras y excitantes. Al concentrarse, es posible a veces que el dolor tome un plano secundario.

Dolor del área genital

Otro efecto secundario de algunos tratamientos contra el cáncer es el dolor en el área genital. Puede que la actividad sexual cause dolor en la vagina o en los tejidos delicados a su alrededor. En ocasiones la vagina se hace más corta y estrecha tras la cirugía o la radiación. Si no se logra tener suficiente lubricación o humectación natural para que la vagina quede resbaladiza, ésta puede quedar adolorida por la resequedad. Puede causar una sensación de ardor o irritación, y el riesgo de reincidencia en infecciones del tracto urinario también aumenta.

Si tiene dolor en el área genital durante la actividad sexual:

  • Informe siempre a su médico sobre el dolor. Un número de problemas comunes puede ser fuente de dolor para la vulva o la región profunda de la vagina. Hay soluciones sencillas que a menudo son útiles. No hay que dejar que la sensación de vergüenza impida obtener la atención médica correspondiente.
  • Asegúrese de estar en un estado de gran excitación antes de que inicie la penetración vaginal. La vagina llega a extenderse a su máxima longitud y anchura solamente cuando se encuentra en un estado de gran excitación. Además, es cuando las paredes vaginales producen el líquido lubricante. A medida que la mujer pasa por la menopausia, ya sea debido a la edad o al tratamiento contra el cáncer, puede que tome más tiempo y estimulación para llegar a un estado de gran excitación.
  • Unte una gran cantidad de gel lubricante a base de agua alrededor y dentro de la vagina previamente a la penetración vaginal. También puede usar supositorios lubricantes que se colocan y deshacen durante el jugueteo previo al sexo.
  • Informe a su pareja si algún tipo de tacto en alguna parte del cuerpo le produce dolor. Indique a su pareja las formas de acariciarle o las posiciones que no le sean dolorosas. Por lo general, tocar delicadamente alrededor del clítoris y la entrada vaginal no causarán daño, especialmente si la región está bien lubricada.
  • Pruebe una posición que le permita tener el control del movimiento para la penetración vaginal. De esta manera, se podrá controlar la penetración para evitar el dolor que se genera con la penetración profunda. También se podrá controlar la velocidad.

Una posición que suele resultar adecuada es el arrodillarse para quedar sentada encima con las piernas quedando por los costados de la pareja. Puede ya sea sentarse en posición recta o que se incline hacia adelante para que pueda apoyarse con los brazos. Una ventaja de esta posición es que su pareja puede fácilmente acariciar sus senos o el clítoris. Puede que esto añada más placer durante el coito.

Otra buena posición es que ambos se acuesten sobre los costados, ya sea con su pareja detrás de usted, como de cuchara, o frente a frente.

Aprender a relajar los músculos vaginales mediante ejercicios de Kegel

Una mujer estará tensa en situaciones sexuales una vez que haya experimentado dolor durante el coito. Sin saberlo, puede que estreche los músculos interiores justo en la entrada vaginal, lo cual hace que la penetración vaginal se torne aun más dolorosa. A veces tiende a apretar los músculos tanto que su pareja no puede realizar la penetración vaginal.

Aprender a tener conciencia y control del músculo pélvico es importante para comprender y tratar el dolor vaginal. Se puede tener control de los músculos vaginales y aprender a relajarlos durante la penetración vaginal. Los ejercicios que enseñan el control del piso pélvico y los músculos vaginales se conocen como ejercicios de Kegel (nombrados en memoria del Dr. Arnold Kegel, ginecólogo quien fue el precursor de los mismos).

El primer paso es identificar sus músculos vaginales. Para ello, es útil imaginar estar orinando, y luego se procede a contraer los músculos que se suelen contraer para interrumpir el flujo. Es importante mencionar que lo anterior se menciona con propósitos de identificar los músculos del piso pélvico, y que no se sugiere iniciar e interrumpir el flujo al estar realmente orinando, pues esto podría resultar en que no se logre vaciar la vejiga completamente, incrementando el riesgo de alguna infección. Otro método para identificar los músculos del piso pélvico sería introducir unos 5 cm (2 pulgadas) de uno de los dedos dentro de la vagina y luego apretar o contraer los músculos del piso pélvico. Al hacer esto, se deberá sentir alrededor del dedo un leve tirón de las paredes vaginales mientras el músculo del piso muscular se contrae hacia arriba.

Una vez que haya ubicado dichos músculos, practique formas para poder tener control sobre ellos. La investigación a reportado que las mujeres con buena fuerza en sus músculos del piso pélvico tienen una respuesta más fuerte a la excitación que aquellas con una tonificación (o fuerza) insuficiente. Debido a esto, es importante que se trabajen estos músculos para desarrollar la fuerza y tonificación de los mismos.

Como con cualquier ejercicio, entre más se practique, mayores serán los logros. Por ejemplo, al comenzar a hacer ejercicio, algunas mujeres primero comienzan con caminar una o dos vueltas alrededor de una cuadra antes de que puedan caminar un kilómetro, y luego dos. Esta misma noción aplica para los ejercicios de los músculos del piso pélvico. El ejercicio básico de estos músculos consiste en apretar los músculos vaginales y sostener de 3 a 6 segundos; luego los músculos se dejan relajar por completo por otros 3 a 6 segundos. Hay que repetir este ciclo hasta que los músculos se sientan cansados o que ya no sea posible sostener la contracción con firmeza. Puede que se comience primero con 5 a 10 minutos por sesión. Con el tiempo, la cantidad de minutos deberá incrementar para desarrollar la fuerza y tonificación. Una vez que se logre de 20 a 25 minutos por sesión, se podrá retornar a sesiones de 5 a 10 minutos pero sosteniendo la contracción durante más tiempo, de 6 a 10 segundos. De nuevo, con el tiempo se podrá aumentar la cantidad de minutos por sesión. Se sugiere tener una o dos sesiones por día. La gente a su alrededor no tendrá forma de saber si está haciendo ejercicios de Kegel, por lo que puede practicarlos en cualquier ocasión: mientras lee, ve la televisión o al estar trabajando en la computadora.

Junto con una mejora de la circulación y excitación, los ejercicios de los músculos del piso pélvico (Kegel) también pueden contribuir al placer sexual de la pareja. Si una mujer contrae y relaja sus músculos vaginales durante el acto sexual, puede que se concentre más en las sensaciones que se estén originando. Su pareja puede sentir el movimiento en su vagina y puede que esto sea más estimulante.

Uno de los beneficios más importantes de los ejercicios de Kegel es que aminoran el malestar al ayudar a relajar la vagina durante la penetración. Se comienza con asegurarse que la vagina está lubricada en el momento en que ambas personas en la pareja estén sexualmente estimuladas. Hay que tomar unos segundos para contraer los músculos vaginales y luego relajarlos tanto como sea posible justo antes del momento de la penetración. Es necesario acordar con antelación que si llega a experimentarse cualquier dolor, que su pareja parará para que usted pueda hacer algunas repeticiones de ejercicios del piso pélvico que ayuden a relajar los músculos vaginales.

Si surgen dificultades y dolor con la penetración vaginal, se puede hacer algunas repeticiones de ejercicios del piso pélvico antes del acto sexual para que la vagina tenga una reacción menor y se encuentre más relajada. También es posible que una de las personas en la pareja estire los músculos vaginales con uno de los dedos antes de intentar la penetración. Hay que lubricar un dedo e introducirlo lentamente en la vagina. Se usarán los movimientos de Kegel para contraer y relajar los músculos vaginales a medida que lentamente se esté introduciendo el dedo. Cuando la inserción de un dedo deje de ser doloroso, se puede intentar con dos dedos y luego con tres antes de intentar la penetración normal del coito. Hay que recordar el usar suficiente lubricante y realizar esto lentamente.

Si se ha intentado la mayoría de estas sugerencias y aún sigue habiendo dolor en el área genital, se podría requerir de ayuda adicional de algún fisioterapeuta. Podría resultar útil el uso de alguna serie de dilatadores vaginales en diversos tamaños para suavemente estirar los músculos vaginales.

Uso de un dilatador vaginal

Un dilatador vaginal consiste de un tubo o cilindro hecho en la forma de la vagina. La mayoría de los dilatadores están hecho de plástico o goma (hule), y se usan para agrandar o estirar (dilatar) la vagina. Los dilatadores también son útiles para que la mujer pueda aprender a relajar los músculos vaginales si se usan al practicar los ejercicios de los músculos del piso pélvico. Existen muchos tipos de dilatadores disponibles en distintas formas.

Los dilatadores vaginales a menudo son utilizados después de que se administra radiación al área de la pelvis, el cuello uterino o la vagina, pero la investigación sugiere esperar hasta 4 semanas tras la radiación antes de comenzar la terapia con dilatador. Esto permite el tiempo para que se aminore la inflamación. Los dilatadores son un recurso para usarse varias veces (se recomienda tres veces) a la semana para evitar que la vagina se contraiga por el tejido cicatricial que puede que surja tras la radioterapia. Una alternativa a la terapia con dilatador puede ser tener relaciones sexuales con penetración vaginal varias veces a la semana.

Debido a que puede desarrollarse cicatrización tras la radiación al área pélvica durante muchos años, el uso de los dilatadores puede representar una práctica de por vida. Tras la cirugía con injertos de piel para la reconstrucción de la vagina, puede que se requiera usar un tipo de dilatador especial en la vagina durante todo el día o noche por un tiempo.

Puede que su médico sugiera un modo determinado de usar el dilatador. A continuación se describe una forma típica de usar un dilatador vaginal:

  • Lubrique el dilatador con un gel a base de agua.
  • Recuéstese sobre la cama en un momento en el que sepa que cuenta con al menos 15 minutos de intimidad. Introduzca suave y lentamente el dilatador en su vagina. Si ésta se siente estrecha, sostenga el dilatador sin moverlo mientras contrae y relaja sus músculos vaginales (realice los ejercicios para los músculos del piso pélvico). Recuerde hacer estos ejercicios para procurar que los músculos del piso pélvico se cansen de tal forma que la vagina quede relajada (o menos estrecha).
  • Cuando los músculos del piso pélvico se sientan cansados, la vagina quedará más relajada y menos estrecha. Deberá poder introducir más el dilatador. Puede que requiera repetir este proceso varias veces (o durante varios días) antes de que el dilatador pueda ser introducido por completo en la vagina.
  • Cuando se haya introducido el dilatador tanto como se pueda sin causar malestar, déjelo en la vagina por alrededor de 10 a 15 minutos. Si el dilatador se llega a salir, vuélvalo a introducir profunda y cuidadosamente en la vagina.
  • Antes de retirarlo, suavemente empuje y extraiga el dilatador para realizar un suave estiramiento en profundidad. Es posible girar el dilatador al realizar movimientos amplios circulares para estirar en amplitud.
  • Al terminar de retirar el dilatador, lávelo con un agua caliente y un jabón suave. Asegúrese de enjuagar bien de tal manera que pueda verificar que no hayan quedado residuos de jabón en el dilatador, lo cual sería irritante para la vagina al usarse la próxima vez.
  • dilatadores por lo general se adquieren en conjunto en una serie de distintos tamaños, pero puede que una mujer reciba un dilatador del tamaño específico para su vagina. Si cuenta con una serie de dilatadores, comience con el de menor tamaño y gradualmente cambie a los de mayor tamaño para permitir que su introducción sea cómoda.
  • tener un lapso de tiempo íntimo y privado para llevar a cabo la terapia con dilatador y los ejercicios de los músculos del piso pélvico. Muchas mujeres ven que es más fácil hacer esto al comienzo del día. A menudo, realizar los ejercicios por la noche se dificulta debido al trabajo y a la familia.

Los dilatadores funcionan mejor cuando se usan habitualmente después de la radiación o la cirugía para evitar el encogimiento de la vagina. La mujer debe sanar antes de usar un dilatador, pero no debe esperarse hasta que la vagina quede excesivamente estrecha, ya que el dilatador no funcionaría tan bien. Si se deja pasar muchos meses sin penetración vaginal, es muy importante que se use un dilatador para mantener la vagina en forma.

Si está indecisa sobre el uso de un dilatador, puede que necesite de práctica para que pueda estar más relajada. Puede que sean útiles los ejercicios de autoexploración de sus genitales que se describen anteriormente en esta sección. Use un espejo para encontrar la abertura vaginal durante la primera vez que inserte el dilatador.

Algunas mujeres se preguntan si usar un dilatador vaginal es lo mismo que masturbarse, y la respuesta es no. Puede que la sección “Cómo superar la ansiedad sobre el sexo” sea útil para despejar sus inquietudes sobre la autoestimulación. Incluso si la masturbación no es algo con lo que se sienta bien, puede usar un dilatador vaginal evitando la estimulación sexual, justo como al usar un tampón.

Un dilatador no es lo mismo que un pene artificial (o dildo), así como tampoco es lo mismo que un vibrador o consolador. Un pene artificial es un objeto en forma de pene cuyo propósito es estimular a una mujer durante la masturbación. Aunque es posible mover el dilatador mientras está insertado en la vagina para auto estimularse sexualmente, éste no es un pene artificial, ya que su propósito no es para el placer sexual.

Un vibrador o consolador es un dispositivo pequeño que también puede ser en forma de pene. Otros tipos consisten de una empuñadura con aditamentos. Un vibrador es una fuente de estimulaciones intensas al ponerlo en contacto con la región genital. Está diseñado para dar placer y variedad a su vida sexual. Si usted cuenta con un vibrador que quepa cómodamente dentro de su vagina, puede usarlo para agrandar una vagina estrecha, en lugar de un dilatador.

Si usted no tiene inconveniente con la autoestimulación, puede que a veces quiera combinar el placer sexual junto con sus ejercicios para el agrandamiento vaginal. Sin importar la forma en que use un dilatador, la clave es usarlo tan frecuentemente como se le haya indicado médicamente. Deberá adaptarse bien a la idea de que los ejercicios de dilatación se vuelvan un hábito de por vida.

El ginecólogo o el radiooncólogo pueden proporcionarle dilatadores, pero también pueden adquirirse en Internet y recibir el envío discretamente para su privacidad.


Fecha de última actualización: 03/19/2013
Fecha de último cambio o revisión: 01/22/2014