Cirugía para el cáncer: una guía para los pacientes y sus familias

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¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios de la cirugía para el cáncer?

Cualquier tipo de procedimiento médico conlleva riesgos, y la cirugía no es la excepción. Los riesgos dependen en parte del tipo de cirugía y la experiencia del cirujano con el procedimiento quirúrgico. La duración de la cirugía y el tipo de anestesia usada son otros factores importantes. También su estado de salud general afecta en gran manera el proceso y el resultado. Lo más importante es que los beneficios esperados superen los posibles riesgos.

Los avances en las técnicas quirúrgicas y en nuestra comprensión de cómo prevenir las infecciones han hecho que las cirugías modernas sean más seguras y menos propensas a dañar tejidos sanos. Aun así, siempre hay un grado de riesgo implicado.

Antes de decidir someterse a un procedimiento quirúrgico, es importante que comprenda los riesgos que conlleva. Los diversos procedimientos tienen diferentes tipos de riesgos y efectos secundarios. En esta información, no podemos mencionar todos los posibles problemas (complicaciones) para cada tipo de cirugía. Asegúrese de hablar sobre los detalles de su caso con su médico, quien puede darle una mejor idea sobre cuáles son sus riesgos reales.

Durante la cirugía

Las posibles complicaciones durante la cirugía podrían ser causadas por la cirugía en sí, los medicamentos usados (anestesia) o una enfermedad subyacente. En términos generales, mientras más complicada sea la cirugía, mayor será el riesgo.

Por lo tanto, las operaciones menores y obtener las muestras de tejido (biopsias) generalmente representan menos riesgos. El dolor en el lugar de la cirugía es el problema más común. También hay posibilidad de infecciones en este sitio, así como de reacciones a los medicamentos usados para adormecer dicha región del cuerpo (anestesia local).

Las complicaciones en las cirugías mayores no son comunes, pero pueden incluir:

Sangrado: el sangrado ocurre cada vez que se hace un corte en el cuerpo y es parte de cualquier cirugía, aunque usualmente se puede controlar. Los médicos tratan de limitar el riesgo de sangrado al ser muy cuidadosos cuando trabajan en los vasos sanguíneos cercanos. Aun así, en muchas operaciones hay cierta cantidad de pérdida de sangre controlada. En pocas ocasiones, el sangrado puede ser más grave.

Si usted pierde cierta cantidad de sangre, puede que necesite transfusiones de sangre. Existe un pequeño riesgo de problemas con las transfusiones, algunos de los cuales pueden ser graves. Si tiene inquietudes sobre llegar a necesitar una transfusión sanguínea, hable con su médico al respecto antes de la cirugía. Puede que quiera y pueda hacer un depósito de su propia sangre algunas semanas antes de la cirugía para que ésta se le pueda administrar durante la operación en caso de ser necesario (a esto se le llama autotransfusión). Para más información, consulte nuestro documento (disponible en inglés) Blood Transfusion and Donation, el cual puede accederse en nuestro sitio Web o llamando a nuestra línea sin cargos.

Daños a los tejidos cercanos: los órganos internos y los vasos sanguíneos se pueden afectar durante la cirugía. Nuevamente, los médicos son cuidadosos para que haya el menor daño posible.

Reacciones a los medicamentos: algunas personas presentan reacciones a los medicamentos usados (anestesia) o a otras medicinas que se necesitan durante la cirugía. Aunque es raro, estas reacciones pueden ser graves porque pueden causar un descenso peligroso de la presión arterial. Su ritmo cardiaco, ritmo respiratorio, presión sanguínea y otros signos serán supervisados minuciosamente a través de la cirugía para ver si hay reacciones.

Daño a otros órganos: la cirugía puede conducir a problemas con otros órganos, como los pulmones, el corazón o los riñones. Estos problemas son muy poco comunes, pero pueden poner la vida en riesgo. Es más probable que sucedan en personas que ya tengan otros problemas en estos órganos. Es por esto que los médicos deben obtener un historial médico completo y realizar pruebas al paciente para determinar los posibles riesgos antes de que se realice la operación.

Después de la cirugía

Algunos problemas después de la cirugía son bastante comunes, pero por lo general no ponen la vida en peligro.

Dolor: casi todas las personas sienten dolor después de la cirugía. El dolor es normal, pero no se debería permitir que desacelere su recuperación. Se cuentan con muchas maneras de sobrellevar el dolor a raíz de una cirugía. Los medicamentos contra el dolor van desde la aspirina y el acetaminofeno (Tylenol®) hasta medicamentos más fuertes como la codeína y la morfina.

Usted puede obtener más información sobre medicamentos contra el dolor y cómo estos se usan en nuestro documento Guía sobre el control del dolor causado por el cáncer.

Infecciones: la infección en el lugar de la incisión es un posible problema. Los médicos prestan mucha atención a la reducción de este riesgo limpiando el área y esterilizando el área alrededor, pero las infecciones sí ocurren. Los antibióticos, ya sea en pastilla o administrados por una vena en su brazo (IV), pueden tratar la mayoría de las infecciones. Una infección pulmonar (neumonía) puede suceder, especialmente en los pacientes que tienen una función pulmonar debilitada, como el caso de los fumadores. Realizar ejercicios de respiración profunda tan pronto como sea posible después de la cirugía ayuda a disminuir este riesgo.

Se pueden presentar otras infecciones en el cuerpo, especialmente si se hizo algún corte para abrir la región del estómago o los intestinos durante la operación. Los médicos prestan especial atención para tratar de prevenir esto, pero si ocurre, se necesitará administrar antibióticos.

Otros problemas: otros problemas son poco comunes, pero podrían ser graves.

  • El sangrado puede suceder ya sea dentro o fuera del cuerpo (sangrado interno o externo). El sangrado puede ocurrir cuando un vaso sanguíneo no haya sido sellado durante la cirugía o si una herida se vuelve abrir. El sangrado grave puede requerir que la persona tenga que someterse a otra operación para encontrar la fuente del sangrado y detenerlo.
  • Se pueden formar coágulos de sangre en las venas profundas de las piernas después de la cirugía, especialmente si una persona permanece en cama por un largo periodo de tiempo. Un coágulo como éste puede convertirse en un problema grave si se desprende y se desplaza a otra parte del cuerpo, como el pulmón. Esta es una de las razones principales por las que se le animará a que se levante de la cama, se siente, se pare y camine lo más pronto posible.
  • La recuperación lenta de otras funciones corporales, como el movimiento de los intestinos, a veces puede también convertirse en un problema grave. Levantarse de la cama y caminar por los alrededores tan pronto como sea posible después de la cirugía puede ayudar a reducir este riesgo.

Otras complicaciones que ponen la vida en riesgo son muy poco comunes y difíciles de predecir, pero ocasionalmente sí suceden. Su equipo de cirujanos tomará muchas medidas para reducir su riesgo de complicaciones. Entre éstas se incluyen el afeitado y lavado del área antes de realizar cortes en la piel para evitar la infección, el uso de bombillas especiales para las piernas y bajas dosis de anticoagulantes para evitar los coágulos sanguíneos, así como tratamientos para la respiración (terapia respiratoria) para prevenir la neumonía. Pregunte a su médico sobre las posibles complicaciones de su cirugía y sobre lo que se puede hacer y se hará para ayudar a prevenirlas.

Los efectos secundarios a largo plazo dependen del tipo de cirugía realizada. Por ejemplo, las personas que se someten a una cirugía de cáncer colorrectal podrían necesitar una abertura en el abdomen a la que se adhiere el extremo del colon (colostomía). Los hombres cuya próstata es extirpada (prostatectomía radical) están en riesgo de perder control sobre su orina (incontinencia) o de no poder lograr o mantener una erección (impotencia). Antes de la cirugía, su médico debe hablar con usted sobre los posibles efectos de la operación a largo plazo. Usted también puede obtener más información sobre los efectos a largo plazo llamando a la Sociedad Americana Contra El Cáncer al 1-800-227-2345.


Fecha de última actualización: 10/27/2014
Fecha de último cambio o revisión: 10/27/2014