Trasplante de células madre (trasplantes de sangre periférica, médula ósea y sangre del cordón umbilical)

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TEMAS

Problemas tras el trasplante que pueden surgir más adelante

El tipo de problemas que pueden surgir después del trasplante depende de muchos factores, como el tipo de trasplante, el tratamiento de acondicionamiento empleado, el estado general de salud del paciente, la edad del paciente al momento de realizar el trasplante, la duración y el grado en que el sistema inmunológico queda inhibido, y si la enfermedad de injerto-contra-huésped crónica está presente y, de ser así, cuán grave es. Los problemas pueden ser ocasionados por el tratamiento de acondicionamiento (la quimioterapia y radioterapia previas al trasplante), especialmente por irradiación de cuerpo entero u otros medicamentos utilizados durante el trasplante (como los medicamentos que puede que se requieran para suprimir el sistema inmunológico tras el trasplante). Entre los posibles riesgos a largo plazo de un trasplante se incluye:

  • Daño de órganos (al hígado, los riñones, los pulmones, el corazón y/o huesos y articulaciones)
  • Recaída (el cáncer regresa)
  • Cánceres secundarios (nuevos)
  • Crecimiento anormal de los tejidos linfáticos
  • Infertilidad (incapacidad de procrear hijos)
  • Cambios hormonales, como en la glándula tiroides y en la pituitaria
  • Cataratas (nubosidad en el cristalino del ojo lo cual causa pérdida de visión)

Daño de órganos

Los medicamentos que se emplean en los trasplantes pueden dañar los órganos del cuerpo, como el corazón, los pulmones, los riñones, el hígado y el sistema nervioso. Puede requerir cuidados posteriores (atención de seguimiento) con observación minuciosa y con tratamiento para los problemas a largo plazo que pueden surgir en los órganos debido al trasplante. Se deberá hablar sobre algunos de estos, como la infertilidad, antes de las etapas iniciales del proceso de trasplante, para que pueda prepararse para ello.

Resulta importante detectar y tratar rápidamente cualquier problema a largo plazo. Informe a su médico de inmediato si nota cualquier cambio o problema. Las revisiones de rutina con su médico, así como los análisis sanguíneos, estudios por imágenes y otras pruebas serán útiles en mantener bajo observación la función de los órganos. Puede que se hagan pruebas respiratorias para determinar si sus pulmones muestran signos de enfermedad injerto-contra-huésped.

A medida que los métodos de trasplante mejoran, el número de personas que vive más tiempo va en aumento y los médicos están obteniendo más información sobre los efectos a largo plazo del trasplante de células madre. Los investigadores continúan en la búsqueda de mejores formas de atención para ofrecer la mejor calidad de vida posible a estos sobrevivientes.

Recurrencia del cáncer (recaída)

La meta del trasplante de células madre en pacientes con cáncer es prolongar la vida e incluso curar el cáncer. Pero en algunos casos, el cáncer regresa (recaída o recidiva). La recaída puede ocurrir pocos meses o pocos años después del trasplante. Rara vez ocurre cinco o más años después del trasplante.

Después de la recaída, las opciones de tratamiento suelen ser muy limitadas. Mucho depende de su estado general de salud en ese momento y de si el tipo de cáncer que tiene responde bien al tratamiento con medicamentos. El tratamiento para las personas que, de no ser por la enfermedad motivo del trasplante, están sanas y fuertes puede incluir quimioterapia o terapia dirigida. Algunos pacientes que tuvieron alotrasplantes pueden ser ayudados recibiendo los glóbulos blancos del mismo donante (esto se llama infusión de linfocitos del donante) para reforzar el efecto injerto-contra-cáncer. Algunas veces, es posible realizar un segundo trasplante. Sin embargo, la mayoría de estos tratamientos presentan riesgos graves aún para los pacientes más saludables, de modo que los pacientes que están débiles, que son mayores o que tienen enfermedades crónicas a menudo no pueden recibir estos tratamientos.

Otras opciones pueden incluir cuidado paliativo (de apoyo), o un estudio clínico de un tratamiento en investigación. Es importante saber cuál podría ser el resultado previsto de cualquier otro tratamiento, así que hable con su médico sobre los objetivos del tratamiento. Asegúrese de entender las ventajas y las desventajas antes de tomar una decisión.

Cánceres secundarios (cánceres nuevos causados por el tratamiento)

Además de la posibilidad de que el cáncer original regrese después de haberse tratado con un trasplante de células madre, también existe una probabilidad de que surja un segundo cáncer (distinto) después del trasplante. Se calcula que el riesgo general de padecer otro cáncer después del trasplante es de 4 a 11 veces más que el de personas que no han tenido trasplantes.

Hay estudios que han demostrado que las personas que han tenido alotrasplantes tienen un mayor riesgo de que surja un segundo cáncer en comparación con las personas que tuvieron un tipo diferente de trasplante de células madre. Los cánceres que surgen unos pocos meses después del trasplante son generalmente linfomas, especialmente del tipo de células-B. Aparentemente éstos son causados por un virus común conocido como el virus de Epstein-Barr (EBV, siglas en inglés). Normalmente el sistema inmunológico puede mantener este virus bajo control, pero el virus de Epstein-Barr puede producir cáncer; especialmente cuando el sistema inmunológico está siendo suprimido con medicamentos, como ocurre después del alotrasplante.

La leucemia aguda es un tipo de cáncer que se puede desarrollar unos pocos años después del trasplante de células madre. Otro trastorno de la médula ósea llamado mielodisplasia (o síndrome mielodisplásico), en el cual la médula ósea produce células sanguíneas defectuosas, también puede ocurrir unos pocos años después del trasplante. La mielodisplasia no es realmente un cáncer, pero puede convertirse en cáncer en algunas personas. Para más información, consulte nuestro documento Síndromes mielodisplásicos.

Los cánceres secundarios que surgen muchos años después pueden incluir cánceres de tumores sólidos, a menudo de piel, boca, encéfalo, hígado, cuello uterino, tiroides, seno y huesos.

Los factores de riesgo de desarrollar un segundo cáncer están siendo estudiados, y entre éstos se incluyen:

  • Radioterapia (como la irradiación a todo el cuerpo) y la quimioterapia en dosis fuertes como parte del tratamiento de acondicionamiento.
  • Tratamiento anterior con radiación o quimioterapia que no fue parte del proceso del trasplante.
  • Problemas con el sistema inmunológico (como la enfermedad injerto-contra-huésped, incompatibilidad del alotrasplante por el antígeno leucocitario humano y la terapia supresora del sistema inmunológico).
  • Tener más de 40 años de edad al momento de realizar el trasplante.
  • Infección viral como el virus de Epstein-Barr (EBV), el citomegalovirus (CMV), el virus de la hepatitis B (HBV), o el de hepatitis C (HCV).

Algunos cánceres secundarios pueden surgir unos pocos meses o años después del trasplante. No obstante el desarrollo de los cánceres secundarios puede tomar muchos años, de modo que los mejores estudios son los que se realizan en personas que han vivido mucho tiempo después del tratamiento.

El tratamiento exitoso de un primer cáncer da tiempo (y posibilidad) para que un segundo cáncer se desarrolle. Los tratamientos como la radioterapia y quimioterapia pueden inducir un segundo cáncer en el futuro, sin importar qué tipo de cáncer esté siendo tratado, e incluso sin el uso de dosis fuertes como las que se emplean en los trasplantes. Para más información sobre este tema, consulte el documento (disponible en inglés) Second Cancers Caused by Cancer Treatment.

Trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante

El trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante (PTLD) consiste en un crecimiento descontrolado de las células linfáticas, lo cual es realmente un tipo de linfoma, que puede darse después de un alotrasplante de células madre. Están asociados con una deficiencia de las células-T (un tipo de glóbulo blanco que es parte del sistema inmunológico) y la presencia del virus Epstein-Barr. Normalmente las células-T ayudan al cuerpo a combatir las células que contienen virus. Cuando las células-T no están funcionando bien, los linfocitos-B infectados (un tipo de glóbulo blanco) con el virus Epstein-Barr pueden crecer y multiplicarse. La mayoría de las personas se infectan con el virus Epstein-Barr en algún momento durante su vida, pero la infección es controlada por un sistema inmunológico saludable. El tratamiento de acondicionamiento que se administra antes del trasplante debilita el sistema inmunológico, lo cual permite que la infección con el virus Epstein-Barr quede fuera de control fomentando un trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante.

Sin embargo, no es común que ocurra un trastorno proliferativo posterior al alotrasplante de células madre. En la mayoría de los casos suele suceder en receptores de células madres con bajos recuentos de células-T. Puede ocurrir en pacientes que recibieron células madre de donantes incompatibles o sin parentesco. También ocurre en personas que requieren de globulina antitimocito o de anticuerpo monoclonal anti-CD3 para el tratamiento de los casos graves de enfermedad injerto-contra-huésped. Los receptores que reciben células madre de donantes de edad mayor y aquellos que tienen graves problemas del sistema inmunológico antes del trasplante, también pueden presentar un mayor riesgo de tener un trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante.

El trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante es más común que ocurra dentro de uno a seis meses después del alotrasplante de células madre, periodo de tiempo en el que el sistema inmunológico aún sigue muy débil.

El PTLD pone la vida en peligro. Puede manifestarse como inflamación de los ganglios linfáticos, fiebre y escalofríos. No existe un tratamiento convencional, pero a menudo se trata reduciendo los medicamentos inmunosupresores (que inhiben el sistema inmunológico) para dar oportunidad a que se fortalezca el sistema de defensa propio del paciente. Otros tratamientos incluyen las transfusiones de glóbulos blancos (linfocitos) para estimular la respuesta inmunológica mediante el uso de medicamentos como el rituximab para combatir las células B y el uso de antivirales para atacar al virus Epstein-Barr.

Aunque el trastorno linfoproliferativo no sucede con frecuencia después de los trasplantes, es posible que ocurra con más frecuencia si los donantes son menos compatibles, lo cual hace necesaria una inhibición más intensa del sistema inmunológico. Se están llevando a cabo estudios para identificar los factores de riesgo para el trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante, así como para determinar las formas de detectarlo en los pacientes con trasplantes que tengan este riesgo.

Trasplante de células madre y procreación

La mayoría de la gente que se somete a trasplantes se vuelve infértil (estéril) o no puede tener hijos. La causa de esto no es por las células trasplantadas en sí, sino por las altas dosis de quimioterapia o radioterapia empleadas. Estos tratamientos afectan tanto las células normales como las anormales, por lo que a menudo causan daño a los órganos reproductores.

Si es importante para usted tener hijos, o si piensa que podría serlo en un futuro, hable con su médico antes de que inicie el tratamiento sobre las formas de proteger su fertilidad. Su médico le podrá indicar si existe la probabilidad que su tratamiento específico pueda causar infertilidad.

Después de la quimioterapia o la radiación, las mujeres pueden notar que sus periodos menstruales se vuelven irregulares o cesan. Esto no siempre significa que no puedan quedar embarazadas, por lo que se recomienda que usen algún método anticonceptivo antes y después del trasplante. Los medicamentos que se usan en los trasplantes pueden dañar a un feto en desarrollo.

Los medicamentos usados durante el trasplante pueden también causar daños al esperma, por lo que los hombres deberán usar anticonceptivos para evitar iniciar un embarazo durante y después de cierto tiempo tras un proceso de trasplante. Puede que los trasplantes causen infertilidad temporal o permanente también en los hombres. Los hombres podrían considerar almacenar su esperma antes del trasplante. Este proceso puede tomar varios días. Se recolectan muestras de esperma que se congelan y conservan en un banco de esperma. El esperma almacenado se puede descongelar luego y usarse para fertilizar el óvulo de la pareja mediante inseminación artificial. La fertilidad regresa en algunos de los hombres, pero el tiempo en que esto ocurre no es predecible.

Otros tipos de técnicas reproductivas están disponibles, incluyendo la preservación criogénica (congelación) de embriones, esperma y óvulos. La adopción es otra de las muchas posibilidades que tienen las parejas que desean tener hijos luego de un trasplante.

Para más información sobre la procreación tras el tratamiento contra el cáncer, refiérase a nuestros documentos La fertilidad en las mujeres con cáncer o La fertilidad en los hombres con cáncer. Para más información sobre problemas sexuales, refiérase a nuestros documentos Sexualidad para el hombre con cáncer y Sexualidad para la mujer con cáncer.


Fecha de última actualización: 01/28/2014
Fecha de último cambio o revisión: 01/28/2014