Trasplante de células madre (trasplantes de sangre periférica, médula ósea y sangre del cordón umbilical)

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¿Qué son las células madre y por qué son usadas en los trasplantes?

Todas las células de la sangre en el cuerpo comienzan como células jóvenes (inmaduras) llamadas células madre hematopoyéticas (el término hematopoyético significa formación de células sanguíneas). Aunque se les denomina células madre, estas células no son las mismas que las células madre embrionarias, las cuales son estudiadas en la clonación y en otros tipos de investigación. Aquí, el concepto de células madre es usado para referirse a la células madre productoras de sangre.

Las células madre viven principalmente en la médula ósea (la parte interior esponjosa de ciertos huesos) y es aquí donde se dividen para la producción de nuevas células sanguíneas. Una vez que las células sanguíneas maduran, éstas salen de la médula ósea y entran al torrente sanguíneo. Asimismo, un pequeño número de células madre entra en el torrente sanguíneo, las cuales se conocen como las células madre de la sangre periférica.

Los trasplantes de células madre son utilizados para restaurar dichas células cuando la médula ósea ha sido destruida por enfermedad, quimioterapia (quimio) o radioterapia. Dependiendo de la fuente de células madre, este procedimiento puede llamarse trasplante de médula ósea, trasplante de células madre de la sangre periférica, o trasplante de sangre del cordón umbilical. Todo esto puede referirse en conjunto como trasplantes de células madre hematopoyéticas.

Actualmente, miles de pacientes han recibido trasplantes de células madre. Los equipos especializados en trasplantes están mejor preparados para la atención de los pacientes trasplantados y los doctores están más informados sobre cuáles pacientes son más propensos de tener mejores resultados tras un trasplante.

¿Por qué son tan importantes las células madre?

Las células madre producen los tres tipos principales de células sanguíneas: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

Necesitamos todos estos tipos de células sanguíneas para mantenernos vivos. Y para que estas células sanguíneas cumplan su función, necesitamos tener en la sangre la cantidad suficiente de cada tipo.

Glóbulos rojos (eritrocitos)

Los glóbulos rojos transportan el oxígeno desde los pulmones a todas las células del cuerpo y después transportan el dióxido de carbono (anhídrido carbónico) de las células a los pulmones para ser exhalado. Una prueba sanguínea de laboratorio llamada hematocrito muestra el porcentaje de su sangre compuesto por glóbulos rojos. Los límites de valores normales para los adultos se encuentran entre el 35 y 50 por ciento. Las personas cuyo hematocrito está por debajo de este nivel padecen anemia, y pueden estar pálidas, sentirse débiles y cansadas, y con falta de aire.

Glóbulos blancos (leucocitos)

Los glóbulos blancos son una parte crucial del sistema inmunológico. Éstos combaten las infecciones causadas por las bacterias, los virus y los hongos.

Existen diferentes tipos de glóbulos blancos. Los neutrófilos son el tipo más importante en combatir las infecciones bacterianas. El recuento absoluto de neutrófilos es una medida de la cantidad de neutrófilos en la sangre. Cuando el recuento absoluto de neutrófilos está por debajo de 1,000 por milímetro cúbico (1,000/mm³), entonces se considera que la persona tiene neutropenia, lo cual aumenta su riego de contraer graves infecciones. El riesgo llega a su grado máximo cuando los niveles son inferiores a 500/mm3.

Las células madre producen otro tipo de glóbulos blancos llamados linfocitos. Existen diferentes tipos de linfocitos, como los linfocitos-T (células-T), linfocitos-B (células-B) y las células citolíticas naturales. Algunos linfocitos producen anticuerpos útiles en combatir las infecciones. El cuerpo depende de los linfocitos para reconocer sus propias células y rechazar aquellas que no pertenecen al cuerpo, tal como una invasión de gérmenes o las células que son trasplantadas de otra persona.

Plaquetas (trombocitos)

Las plaquetas son pequeños pedazos de células que sellan los vasos sanguíneos dañados y ayudan a que la sangre coagule; ambas son funciones importantes para detener un desangrado (hemorragia). Un recuento normal de plaquetas por lo general está entre 150,000/mm³ y 450,000/mm³, dependiendo del laboratorio que haga el análisis. Se dice que una persona tiene trombocitopenia cuando el recuento de plaquetas desciende por debajo del nivel normal, y se puede magullar con mayor facilidad (tener moretones con la mínima provocación), sangrar por más tiempo, tener hemorragias nasales y hemorragias en las encías. El sangrado espontáneo (sangrado que surge sin que haya alguna lesión) puede suceder cuando el recuento de plaquetas de una persona baja a menos de 20,000/mm³. Esto puede ser peligroso si el sangrado ocurre en el cerebro, o si aparece sangre en los intestinos o el estómago.

Puede encontrar más información sobre los recuentos sanguíneos y sobre el significado de los valores de las pruebas sanguíneas en el documento Sus pruebas de laboratorio.


Fecha de última actualización: 01/28/2014
Fecha de último cambio o revisión: 01/28/2014