Trasplante de células madre (trasplantes de sangre periférica, médula ósea y sangre del cordón umbilical)

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¿Qué son las células madre y por qué son trasplantadas?

Todas las células de la sangre en su cuerpo comienzan como células jóvenes (inmaduras) llamadas células madre hematopoyéticas. (El término hematopoyético significa formación de células sanguíneas). Aunque con frecuencia se les denomina “células madre”, estas células no son las mismas que las células madre provenientes de embriones, las cuales son estudiadas en la clonación y en otros tipos de investigación. Aquí, los términos células madre se refieren a células madre productoras de sangre.

Las células madre viven principalmente en la médula ósea (la parte interior esponjosa de ciertos huesos) y es aquí donde se dividen para la producción de nuevas células sanguíneas. Una vez que han madurado lo suficiente, las células sanguíneas salen de la médula ósea y entran al torrente sanguíneo. Asimismo, un pequeño número de células madre entra en el torrente sanguíneo. Éstas se conocen como las células madre de la sangre periférica.

Los trasplantes de células madre son utilizados para restaurar dichas células cuando la médula ósea ha sido destruida ya sea por enfermedad, quimioterapia o radiación. Dependiendo de la fuente de células madre, este procedimiento puede llamarse trasplante de médula ósea, trasplante de células madre de la sangre periférica, o trasplante de sangre del cordón umbilical. Más adelante se abordará con más detalle cada uno de estos tipos de trasplante. Cualquiera de estos tipos puede llamarse trasplante de células madre hematopoyéticas.

El primer trasplante de médula ósea exitoso se llevó a cabo en 1968, pero no fue sino hasta casi 20 años más tarde que las células madre extraídas del torrente sanguíneo (sangre periférica) se trasplantaron con éxito. Recientemente, los doctores han empezado a usar la sangre que hay en la placenta y el cordón umbilical de recién nacidos como otra fuente de células madre.

Actualmente, miles de pacientes han recibido trasplantes de células madre. Esto ha fomentado una mejor atención para los pacientes trasplantados y ha ayudado a que los doctores determinen más eficazmente que pacientes tienen mayor posibilidad de mejores resultados tras un trasplante.

¿Por qué son tan importantes las células madre?

Las células madre producen los tres tipos principales de células sanguíneas: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

Necesitamos todos estos tipos de células sanguíneas para mantenernos vivos. Además, para que estas células sanguíneas cumplan su función, necesitamos tener en la sangre la cantidad suficiente de cada tipo.

Glóbulos rojos (eritrocitos)

Los glóbulos rojos transportan el oxígeno desde los pulmones a todas las células del cuerpo y después transportan el dióxido de carbono (anhídrido carbónico) de las células a los pulmones para ser exhalado. Una prueba sanguínea de laboratorio llamada hematocrito muestra el porcentaje de su sangre compuesto de glóbulos rojos. Los límites de valores normales para los adultos se encuentran entre el 35 y 50 por ciento. Las personas cuyo hematocrito está por debajo de este nivel padecen anemia, y pueden estar pálidas, sentirse débiles y cansadas, y con falta de aire.

Glóbulos blancos (leucocitos)

Los glóbulos blancos combaten las infecciones causadas por bacterias, virus y hongos. Existen diferentes tipos de glóbulos blancos. Los más importantes para combatir las infecciones se llaman neutrófilos. Cuando el nivel absoluto de neutrófilos (ANC) baja a menos de 1,000 por milímetro cúbico (1 000/mm3), se padece neutropenia, y el riesgo de contraer infecciones aumenta. El riesgo llega a su grado máximo en niveles inferiores a 500/mm3.

Otro tipo de glóbulos blancos producido por las células madre se llama linfocito. Estas son células del sistema inmunológico que pueden producir anticuerpos y ayudan a combatir infecciones. Incluyen a los linfocitos T (células T), los linfocitos B (células B) altamente especializados y células asesinas naturales (NK, por sus siglas en inglés). Algunos de estos linfocitos están a cargo de la capacidad del organismo de reconocer a sus propias células y rechazar aquellas de otra persona que son trasplantadas.

Plaquetas (trombocitos)

Las plaquetas son pequeños pedazos de células que sellan los vasos sanguíneos dañados y ayudan a que la sangre coagule; ambas son funciones importantes para detener una hemorragia. Un recuento normal de plaquetas comúnmente está entre 150,000/mm3 y 450,000/mm3. Se dice que una persona tiene trombocitopenia cuando el recuento de plaquetas desciende por debajo de 150,000/mm3, y se puede magullar con mayor facilidad, sangrar por más tiempo, tener hemorragias nasales y hemorragias en las encías. El sangrado espontáneo (sangrado que surge sin que haya alguna lesión) puede suceder cuando el recuento de plaquetas de una persona baja a menos de 20,000/mm3. Esto puede ser peligroso si el sangrado ocurre en el cerebro, o si aparece sangre en los intestinos o el estómago.

Puede encontrar más información sobre los recuentos sanguíneos y sobre el significado de los valores de las pruebas sanguíneas en el documento Sus pruebas de laboratorio.


Fecha de última actualización: 11/15/2012
Fecha de último cambio o revisión: 11/15/2012