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Prácticas cuestionables sobre cáncer en México

Otro(s) posible(s) nombre(s): muchos nombres posibles

Nombre científico/clínico: ninguno

Descripción

Algunos proveedores de medicina alternativa que tratan el cáncer mediante terapias que no han sido probadas o que no han recibido aprobación (especialmente aquéllas que se anuncian como una "cura") se han establecido cruzando la frontera de México, donde aún han podido atraer a pacientes estadounidenses. Aunque existen ciertamente muchos centros de tratamiento contra el cáncer en México que son legítimos, muchas de estas "clínicas fronterizas" ofrecen tratamientos que no han sido probados o que simplemente son ineficaces. Algunos también tienen oficinas en San Diego u otros lugares de EE.UU. cercanos a la frontera mexicana. Estas oficinas son usadas como puntos de contacto para pacientes estadounidenses, quienes luego son referidos a las clínicas en sí ubicadas en México. Puede resultar difícil tener acceso a información específica debido a los requisitos impuestos de confidencialidad: en algunos casos, las clínicas están operando de forma ilegal en México y están sujetas a ser clausuradas por las autoridades mexicanas al ser sorprendidas.

Visión general

Se calcula que hay entre 35 a 50 clínicas y hospitales de medicina alternativa en ciudades mexicanas fronterizas, especialmente en Tijuana. Periodistas de investigación ofrecen algún recuento de lo que se lleva a cabo en las clínicas, pero obtener información sólida sobre sus prácticas reales puede ser difícil. Se ha reportado que antes de ingresar a algunas de esas clínicas, se requiere que los pacientes firmen acuerdos que declaran que no tendrán contacto con la prensa sobre sus visitas a las mismas. A menudo, se prohíbe al acceso a periodistas, investigadores y espectadores externos.

A pesar de estos requisitos de confidencialidad, algunos familiares de los pacientes han denunciado que sus seres queridos empeoraron o murieron poco después de haber regresado a casa, a menudo tras habérseles confirmado que ya habían sanado. Los familiares también reportaron historias trágicas de seres queridos cuyo cáncer había sido detectado lo suficientemente temprano para ser eficazmente tratado, pero que en su lugar eligieron acudir a las clínicas fronterizas. Para el momento en que dichos pacientes se percataron sobre el progreso de su enfermedad durante sus sesiones de tratamiento alternativo, ya era demasiado tarde para administrar el tratamiento convencional que los pudo haber curado.

¿Cómo se promueve su uso?

Algunas de las clínicas ofrecen una "cura", mientras que otras han moderado sus anuncios publicitarios, dejando de decir que curan el cáncer. Sin embargo, a la mayoría de los pacientes que lo preguntan, se les dice que "esto servirá" o "hay buenas probabilidades" de curar el cáncer. El tratamiento en estas clínicas es a menudo anunciado como una alternativa a la atención médica convencional, como un tratamiento alternativo "natural" o "no tóxico" contra el cáncer.

El tratamiento se puede promover basándose en algunas de las creencias que se presentan a continuación sobre cómo se origina y progresa el cáncer:

  • La creencia de que una "acumulación de toxinas" provenientes de los alimentos y aditivos, así como la contaminación ambiental, conforman las principales causas de las enfermedades crónicas. Mientras es cierto que hay una relación entre la alimentación y la enfermedad, la evidencia científica disponible no indica que las "toxinas" o los aditivos en los alimentos sean los causantes de la enfermedad. La noción de que el azúcar alimenta a las células cancerosas se cita a menudo como una razón para evitar ciertos alimentos. Pero incluso los alimentos más sanos contienen alguna forma de azúcares o carbohidratos. El cuerpo convierte estos azúcares en glucosa como un combustible para suministrar energía a todas las células que, sin esto, no podrían funcionar. Por ejemplo, las frutas y verduras enteras contienen azúcares, y ciertamente se han demostrado que ayudan a reducir el riesgo de cáncer.
  • La creencia de que la eliminación de las toxinas del cuerpo (un proceso de desintoxicación) y cambios en la alimentación pueden revertir el progreso del cáncer después de que éste se ha desarrollado y propagado. La evidencia científica disponible no respalda los argumentos de que la eliminación de ciertos alimentos u otras sustancias en la alimentación o el ambiente cambiará el resultado del cáncer una vez que éste se ha detectado. Aunque los cambios en la alimentación pueden ser útiles en un paciente con cáncer, no existe prueba alguna de que dichos cambios curarán el cáncer. Otras medidas usadas para la desintoxicación, como el lavado del colon, pueden ser perjudiciales.
  • La creencia de que los tumores pueden y crecen con la ausencia de oxígeno, y que se combaten con sustancias que incrementan el suministro de oxígeno al tumor. La idea de que las células cancerosas proliferan bajo niveles bajos de oxígeno se basa en índices de respiración en tumores que están por debajo de lo normal. Sin embargo, los investigadores modernos atribuyen a la noción sobre el índice reducido en la respiración y los bajos niveles de oxígeno en tumores para un suministro insuficiente en la sangre, así como la falta de los vasos sanguíneos en el tejido alrededor de tumores en rápido crecimiento. Actualmente no se cuenta con evidencia científica que respalde el uso de productos que reclaman destruir los tumores al incrementar los niveles de oxígeno en la sangre (también conocido como hiperoxigenación u oximedicina); tal como el peróxido de hidrógeno y el ozono (consulte el documento en inglés de la Sociedad Americana del Cáncer sobre terapia de oxígeno).
  • La creencia de que los aditivos de los alimentos, como los colorantes y conservadores, son agentes causantes de cáncer, así como que las sustancias "naturales" no son dañinas. No existe evidencia de que los aditivos en los alimentos conformen una amenaza importante al usarse adecuadamente y en cantidades normales. Se sabe que algunos tipos de contaminantes industriales y sustancias peligrosas en el lugar de trabajo han sido asociados con un aumento en el número de algunos tumores. Sin embargo, incluso cuando estas sustancias podría ser removidas del cuerpo de una persona con cáncer (y, en la mayoría de los casos, esto no es posible), hacer esto no afectaría el crecimiento de un cáncer que ya se formó.

¿Qué es lo que se involucra?

Las clínicas fronterizas ofrecen una gran variedad de tratamientos. A menudo, publicitan una "terapia personalizada", con la cual combinan distintos tipos de tratamiento de medicina alternativa y complementaria. La "terapia metabólica" es uno de los principales tratamientos que se ofrecen en estas clínicas. Mientras que no está claramente definida, la terapia metabólica abarca muchos tipos distintos de tratamiento. Aunque algunos de los métodos individuales usados en la terapia metabólica pueden estar disponibles en los Estados Unidos, las clínicas fronterizas por lo general ofrecen un número de esos diferentes tratamientos utilizados en la terapia metabólica en cada centro. Debido a que el enfoque en la terapia metabólica es más sobre la función o condición del cuerpo que sobre los tratamientos específicos, es posible que se incluya un sin fin de actividades que supuestamente estimulen la función del cuerpo. Estos tratamientos reclaman tener los tres propósitos siguientes: desintoxicación, estimulan el sistema inmunitario y ayudan a combatir el cáncer.

La desintoxicación se refiere a la eliminación de agentes supuestamente tóxicos del cuerpo, lo cual puede que se haga mediante muchos métodos:

  • Dietas especiales.
  • Grandes cantidades de hígado prensado y jugo de zanahoria.
  • Extracción de los rellenos dentales de mercurio (amalgamas).
  • Enemas de purificación o "limpieza colónica", que puede que incluya café, pasto de trigo u otras sustancias.
  • Terapia de quelación.

Para reducir el riesgo de un desequilibrio mineral y de líquidos, puede que se ofrezcan jugos u otros alimentos. Los enemas o limpieza colónica se administran con una frecuencia de hasta cada dos horas para eliminar "las acumulaciones tóxicas" en el intestino. El argumento de que el lavado del colon mejora la capacidad del cuerpo de digerir los alimentos muestra un error básico en el entendimiento de la fisiología y anatomía humana, debido a que la mayoría de los nutrientes son en realidad absorbidos en el intestino delgado. El material digerido luego pasa al intestino grueso (colon), el cual sólo absorbe agua y algunos cuantos minerales. La creencia de que la desintoxicación ayudará al intestino grueso a absorber los nutrientes es errónea.

El refuerzo del sistema inmunitario es otra parte de la terapia metabólica que puede incluir vitaminas, dietas especiales y tratamientos de nutrición, al igual que el uso de hierbas entre otras prácticas, que supuestamente ayudan al cuerpo a combatir el cáncer. En la mayoría de las terapias metabólicas se incluyen grandes cantidades de complementos nutricionales. Se argumenta que los complementos balancean la alimentación, desintoxican el cuerpo, ayudan a restaurar los patrones metabólicos naturales del paciente, fortalecen el sistema inmunitario y destruyen los tumores. Varias sustancias "específicas para los tumores" se promueven y venden con los argumentos de ser eficaces, naturales y no tóxicas.

Se puede ofrecer un número de diferentes complementos:

  • Grandes dosis de vitaminas, especialmente las vitaminas A, C y el complejo B.
  • Una gama de minerales incluyendo calcio, potasio, magnesio, selenio y zinc.
  • Enzimas para reducir el crecimiento del tumor y ayudar a la digestión.
  • Otros productos que incluyen ácido paraminobenzoico, carnitina, lecitina, inositol, ARN, ADN y una gama de hierbas y productos herbales.

Algunos de estos tratamientos no han sido estudiados científicamente. Otros han sido probados y parecen no ejercer ningún efecto que sea útil. Sin embargo, se sabe que otros causan daño.

Los tratamientos contra los tumores se suponen que atacan el cáncer. Varias sustancias y dispositivo se promueven y mercadean con los argumentos de ser efectivos, naturales y no tóxicos para las células normales. Aunque hay muchos tipos de tratamiento en México, algunos de los tratamientos que se presentan a continuación son los más comunes:

  • Inductores de corriente eléctrica o dispositivos electromagnéticos que supuestamente combaten a las células cancerosas.
  • Terapia luminosa, incluye irradiación ultravioleta a la sangre.
  • Terapia de veneno de abeja (apiterapia).
  • Pomadas contra el cáncer.
  • Terapia de enzimas.
  • Cartílago de tiburón.
  • Terapia hipoglucémica (insulina) inducida.
  • Homeopatía.
  • Terapia de oxígeno (oxigenoterapia), como el ozono o el peróxido de hidrógeno.
  • Terapia de antineoplastones.
  • "Vacunas anticáncer" (independientes a las que han sido investigadas por inmunólogos y oncólogos convencionales y que se han detectado ser útiles en estudios clínicos llevados a cabo cuidadosamente).
  • Hidroterapia.
  • Hipertermia de todo el cuerpo.
  • Laetril, que a menudo se administra con dosis enormes de vitaminas y dimetilsulfóxido.
  • Extractos glandulares (de los órganos) o células vivas de la sangre de animales que se promueven como estimulantes del sistema del órgano afectado (por ejemplo, extracto del hígado para el cáncer del hígado, extracto del pulmón para el cáncer del pulmón y otras inyecciones de extractos de órganos animales).
  • Urea, que se basa sobre la noción de que la orina tiene propiedades purificadoras.
  • El cloruro de cesio, que se argumenta que inhibe el crecimiento del cáncer al hacer que el pH de las células cancerosas se haga alcalino o "base" en lugar de acídico.
  • Sulfato de hidracina, que se argumenta que destruye los tumores.
  • Sesquióxido de germanio.
  • Bajas dosis de quimioterapia (utilización de dosis que no han sido investigadas ni recomendadas por la oncología convencional) algunas veces en combinación con otros tipos de tratamientos.

Algunas cuantas docenas de productos promocionados como agentes antitumorales por los terapeutas metabólicos han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos para su uso, incluso reconocidos como medicamentos experimentales. Varios productos, como el laetril y el sesquióxido de germanio, han sido probados y se ha reportado que son tóxicos y/o ineficaces. No se ha reportado beneficio con el uso de los hiperoxigenadores, y tanto el peróxido de hidrógeno (administrado ya sea por la boca o intravenosamente), así como el ozono (administrado por el recto) pueden resultar dañinos. Varias clínicas usan dosis reducidas (microdosis) de quimioterapia en conjunto con otros tratamientos. La evidencia científica disponible no respalda el argumento que la quimioterapia en microdosis sea eficaz.

¿Qué antecedente hay sobre esto?

De acuerdo a un artículo en la revista Time, nadie tiene certeza de cuándo exactamente comenzaron ciudadanos estadounidenses a acudir a clínicas de México para medicina alternativa. Desde inicios de la década de 1960, los organismos reguladores del gobierno de EE.UU. se han vuelto más estrictos en sus requisitos para demostrar la eficacia de los medicamentos para tratamiento. Ralph Moss, quien escribió un breve artículo sobre las clínicas de Tijuana, observa que muchas de ellas fueron establecidas principalmente por estadounidenses, como respuesta a la regulación más estricta en EE.UU. de tratamientos no estandarizados, muchos de los cuales no han sido probados.

Según Moss, el número de clínicas en Tijuana aumentó en la década de 1970 debido al interés en el fármaco laetril. La popularidad de estas clínicas comenzó a bajar después de la mitad de la década de 1980, y muchas desde entonces han cerrado. Esta reducción fue causada parcialmente por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), el cual fue aprobado en la década de 1990. Entre otras cosas, NAFTA permite que Estados Unidos, Canadá y México trabajen en colaboración para tomar medidas transnacionales contra el fraude en materia de salud. Los tres países se unieron en 1994 para formar el Grupo México-Estados Unidos-Canadá contra Fraudes a la Salud (MUCH, por sus siglas en inglés).

En la pasada década, ha surgido un número de investigaciones y convicciones de proveedores fraudulentos. De acuerdo con un informe de investigación en el San Diego Times-Union, los organismos reguladores mexicanos clausuraron o restringieron alrededor de una docena de clínicas en 2001 después que se descubrió que muchas de estas clínicas operaban sin licencia y que algunas de ellas incluso ofrecían tratamientos muy peligrosos. En 2002, el fundador de una clínica se declaró culpable de fraude y lavado de dinero, tras haber establecido una compañía que ofrecía terapia de "campo magnético". En un artículo del Monterrey (México) Wellness Center, el Dr. Stephen Barrett, observó que el operador de la clínica publicitaba una tasa elevada de cura para el cáncer y otras enfermedades graves en su clínica ubicada en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México. El operador de la clínica desalentaba a las personas a que acudieran por tratamiento médico estándar, y dicha persona junto con otros ejecutivos de la compañía solicitaban inversiones para esta "nueva tecnología". Se reporta que la compañía recibió USD$675,000 en pagos antes de clausurar. Su dueño, que se hacía pasar como un científico de reconocimiento mundial, fue sentenciado a más de siete años de cárcel en una prisión federal. De acuerdo al abogado estadounidense encargado del enjuiciamiento del caso, todos los pacientes de la clínica murieron.

En 2003, la US Federal Trade Commission (FTC) detuvo a una compañía canadiense que mercadeaba tratamientos con la máquina "zoetrón" para los consumidores estadounidenses. De acuerdo a un comunicado de la FTC, los pacientes enviaban un giro bancario a Canadá por USD$15,000 y luego viajaban a Tijuana para el tratamiento con "terapia contra células específicas de cáncer", el cual se decía ser un campo bajo impulso magnético. Los dueños de la compañía fueron demandados por hacer falsas declaraciones sobre su dispositivo. La FTC declara que la máquina "zoetrón" resultó ser tan sólo un aro con imanes débiles que no hacían nada contra el cáncer. Las autoridades mexicanas, en colaboración con Estados Unidos y Canadá, clausuraron la clínica en donde se ofrecía dicho "tratamiento".

En 2004, las autoridades estadounidenses y mexicanas trabajaron en conjunto para clausurar otra clínica en Tijuana. Los propietarios, quienes operaban desde Bonita, condado de San Diego, California, fueron acusados de fraude. En un caso separado, la clínica donde fue tratada Coretta Scott King en 2006 fue clausurada por las autoridades mexicanas. King murió poco tiempo después de haber recibido tratamiento en esa clínica. Según un artículo del periódico San Diego Union Tribune, los investigadores mexicanos posteriormente supieron que la clínica que proveía su tratamiento no estaba autorizada a realizar cirugías, análisis de laboratorio y procedimientos diagnósticos. Esta clínica era dirigida por un hombre estadounidense. De acuerdo con un artículo del Atlanta Journal-Constitution, el encargado de la clínica fue acusado en California de practicar medicina sin licencia en 1970, y se declaró culpable por cargos de contrabando con medicinas en Estados Unidos en 1996. Según reportó el Dr. Stephen Barrett el operador de la clínica había obtenido previamente su licencia naturopática mediante un título falsificado, que distorsionó información sobre el peróxido de hidrógeno como tratamiento contra el cáncer y la artritis, y se declaró culpable por evasión de impuestos y cargos de contrabando. En este y otros casos, los operadores de las clínicas que han sido condenados por crímenes en los Estados Unidos, aún han logrado establecer y operar clínicas en México.

A pesar de los esfuerzos por los organismos reguladores para detener las actividades ilegales y fraudulentas, muchas clínicas cierran y vuelven a abrir bajo un nuevo nombre en una localidad distinta. De acuerdo con el oficial mexicano, el Dr. Alfredo Gruel Culebro, "Incluso si son clausuradas, tienen la posibilidad de solicitar un permiso nuevo y comenzar a operar justo a un lado de donde se encontraban prácticamente".

¿Cuál es la evidencia?

Es imposible poder evaluar de manera completa y precisa cada uno de todos los tratamientos descritos en esta sección en un solo documento. En su mayoría, los métodos promocionados por las clínicas fronterizas en México no son consistentes con un entendimiento científico de cómo actúa el cáncer y el funcionamiento de sus tratamientos. Por otro lado, existen muchos médicos en México que utilizan métodos basados en un empleo responsable de la ciencia. Algunos médicos combinan métodos científicos probados con otras terapias que no han mostrado evidencia de ofrecer beneficio. No obstante, debido a que cientos de estos regímenes usados en clínicas cambian con frecuencia, una evaluación completa resultaría obsoleta casi de manera inmediata. Para información sobre cada uno de dichos tratamientos, consulte la descripción y evidencia respecto a dicho tratamiento (la Sociedad Americana del Cáncer pone a su disposición documentos en inglés sobre dichas terapias).

Aunque estas clínicas a menudo argumentan un gran éxito en su publicidad y documentación, no han publicado evidencia que sea contundente en publicaciones médicas que respalden dichos argumentos. Los intentos por los investigadores de estudiar estos resultados por dichas clínicas se han visto restringidos por registros incompletos y seguimiento limitado de los pacientes, que por lo general impide una comparación con los resultados de los tratamientos oncológicos convencionales.

¿Existen posibles problemas o complicaciones?

Estas sustancias puede que no hayan sido probadas totalmente para determinar si interactúan con medicinas, alimentos o complementos alimenticios. A pesar que algunos informes sobre interacciones y efectos perjudiciales pueden ser publicados, a menudo los estudios completos sobre estos temas no están disponibles. Debido a estas limitaciones, cualquier información sobre efectos e interacciones a la salud presentada a continuación se debe considerar como incompleta.

Los pacientes que viajan a la región de Tijuana para recibir tratamiento parecen estar sujetos a regímenes potencialmente costosos y peligrosos, especialmente si están posponiendo una atención médica convencional. Por lo general no saben con exactitud en qué se están metiendo, y desconocen si el tratamiento es efectivo hasta después de haber agotado el tiempo y el dinero. Por ejemplo, durante el tratamiento, los pacientes por lo general se les dice que están mejorando. Cuando los síntomas empeoran, se describe como una "crisis de sanación" o que se trata de que "las toxinas están saliendo".

La mayoría de estas terapias no han sido probadas usando las precauciones impuestas por los organismos reguladores estadounidenses y la comunidad científica para asegurar que los tratamientos son eficaces y seguros. La evidencia científica disponible no respalda los argumentos de que estos tratamientos funcionen. Por lo general, sólo se provee literatura casual, tal como los testimonios de los pacientes y libros escritos por aquellos que venden los tratamientos, cuando se solicitan pruebas que los tratamientos sobre eficaces.

Existen informes de pacientes de cáncer saliendo muy felices con su atención en estas clínicas pensando que han sido curados. Sin embargo, la mayoría de las clínicas no ofrecen sus tasas de cura y rara vez hacen un seguimiento con los pacientes durante un largo plazo para ver si las condiciones de los pacientes en realidad mejoraron por el tratamiento. Existen muchos informes de personas que sufrieron efectos secundarios graves o que pusieron la vida en peligro a raíz de los tratamientos. Además, hay mucha más gente que ha muerto innecesariamente al acudir demasiado tarde a oncólogos convencionales para recibir a tiempo tratamiento efectivo.

Finalmente, los pacientes en estas clínicas fronterizas puede que paguen de USD$2,500 a USD$7,000 por semana de estadía, sin incluir los gastos de viaje. A menudo se requiere que paguen la cuota completa o en su mayor parte antes de ingresar al programa. Algunas clínicas tienen costos adicionales para tratamientos adicionales, y puede que los acompañantes incurran en un cargo de hasta $300 a la semana por compartir la habitación con el paciente. La estadía recomendada es frecuentemente de varias semanas. Los programas ambulatorios a menudo cuestan de USD$1,000 a USD$2,000 a la semana. Los planes de seguro médico casi nunca cubren estos tratamientos, aunque algunas clínicas con oficinas en EE.UU. han intentado tramitar un reembolso con la aseguradora. Algunas de estas oficinas han sido denunciadas por tramitar reclamos de seguro médico que son falsos o fraudulentos. La mayoría de los programas también recomiendan terapia de seguimiento en casa con cuotas adicionales, y puede que se inste a algunos pacientes a regresar a la clínica por más tratamiento. Aquellos que acuden a las clínicas fronterizas por tratamientos alternativos a menudo quedan en bancarrota en sus esfuerzos por curarse.

Para información más específica sobre los riegos y las complicaciones de estas clases de tratamiento, consulte las secciones individuales (disponibles en inglés) sobre los temas correspondientes.

La Sociedad Americana del Cáncer exhorta a las personas con cáncer a buscar tratamiento de centros de atención médica profesional calificada que pueden ofrecer tratamientos que han demostrado ser seguros y efectivos, o que actualmente están siendo estudiados cuidadosamente al ser monitoreados en estudios clínicos. Si usted considera que ha sido sujeto de un fraude en manos de cualquier clínica fronteriza en México, puede ponerse en contacto con la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos llamando al 1-888-463-6332, o enviar una denuncia por Internet en www.fda.gov/medwatch.

Confiar en este tipo de tratamiento y evitar o retrasar la atención médica convencional para el cáncer puede tener consecuencias graves de salud.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

La siguiente información (disponible en inglés) sobre terapias complementarias y alternativas puede también serle de utilidad. Estos materiales pueden consultarse en nuestro sitio Web, www.cancer.org o solicitarse llamando a nuestra línea gratuita al 1-800-227-2345.

Guidelines for Using Complementary and Alternative Methods

How to Know What Is Safe: Choosing and Using Dietary Supplements

The ACS Operational Statement on Complementary and Alternative Methods of Cancer Management

Métodos complementarios y alternativos para la atención del cáncer

Placebo Effect

Learning About New Ways to Treat Cancer

Learning About New Ways to Prevent Cancer

Referencias

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Nota: es posible que esta información no cubra todos los posibles reclamos, usos, acciones, precauciones, efectos secundarios o interacciones. No se pretende que esta información sirva como consejo médico y ésta no debe sustituir la consulta con su médico, quien está familiarizado con su situación médica.


Last Medical Review: 03/10/2009
Last Revised: 03/10/2009