La ciencia que sustenta la radioterapia

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TEMAS

Radiofármacos

Los radiofármacos son medicamentos que contienen materiales radioactivos, llamados radioisótopos. Se pueden administrar por vena, boca, o se pueden colocar en una cavidad del cuerpo. Dependiendo del medicamento y de su forma de administración, estos materiales viajan a varias partes del cuerpo para tratar el cáncer o aliviar sus síntomas. Emiten radiación, principalmente en forma de partículas alfa y beta, que se dirige a las áreas afectadas. Se emplean con más frecuencia en pequeñas cantidades para estudios por imágenes, aunque se pueden usar mayores dosis para administrar radiación.

Tratamiento del dolor de huesos

El estroncio 89 (Metastron®), el samario 153(Quadramet®), y el Radio- 223 (Xofigo®) son radiofármacos que se pueden usar para tumores que se han propagado a los huesos (metástasis ósea). Actualmente, otros medicamentos están siendo estudiados también. Estos medicamentos se administran por vena (intravenosamente o IV), de manera que entran en circulación con la sangre. Se desplazan por el cuerpo y se acumulan en las áreas de los huesos que contienen cáncer. La radiación que emiten destruye las células cancerosas y alivia algo del dolor causado por las metástasis en los huesos.

Para el cáncer que ya se ha propagado a varios huesos, este enfoque es mejor que tratar de dirigir la radiación externa a cada hueso afectado. Estos medicamentos se pueden usar junto con radiación de haces externos que se dirige a las metástasis óseas más dolorosas. Esta estrategia combinada ha ayudado a muchos hombres con cáncer de próstata, pero no se ha estudiado tanto su uso para otros tipos de cáncer.

Algunas personas notan más dolor de huesos después de los primeros días del tratamiento, pero esto no es común. Estos medicamentos también pueden reducir el número de células sanguíneas, especialmente de glóbulos blancos (lo que puede aumentar el riesgo de infecciones) y de plaquetas (lo que puede aumentar el riesgo de sufrir moretones o de sangrado).

Tratamiento del cáncer de la tiroides

La glándula tiroides absorbe casi todo el iodo del torrente sanguíneo. Gracias a esto, el iodo radioactivo (también llamado iodo radioactivo o iodo 131) se puede usar para destruir la glándula tiroides y el cáncer tiroideo surtiendo poco efecto en el resto del cuerpo. Este tratamiento se usa con frecuencia después de una cirugía por cáncer de tiroides para destruir cualquier célula tiroidea que haya quedado. También se usa para tratar algunos tipos de cáncer de tiroides que se propagan a los ganglios linfáticos y a otras partes del cuerpo. Para más información, consulte el documento titulado Cáncer de tiroides.

Fósforo 32

Esta forma de fósforo (también conocida como P-32 o fosfato crómico P 32) se coloca en el interior de los tumores de cerebro que son císticos (están huecos) a fin de destruir el tumor sin lesionar las partes sanas del cerebro.

Anteriormente el P-32 se administraba en una vena (IV) como tratamiento común para una enfermedad de la sangre llamada policitemia vera. El P-32 también se colocaba en el interior del abdomen (barriga) como tratamiento del cáncer de ovario. Actualmente, se usa en pocas ocasiones, ya que existen mejores medicamentos que causan menos efectos secundarios.

Anticuerpos radiomarcados

Los anticuerpos monoclonales son versiones sintéticas de las proteínas del sistema inmunitario que sólo atacan un blanco molecular específico de ciertas células cancerosas. Los científicos han aprendido cómo unir estos anticuerpos con átomos radioactivos. Cuando se inyectan en el torrente sanguíneo, los anticuerpos actúan como buscadores de blancos. Sólo se unen a su blanco, llevando pequeños paquetes de radiación directamente al cáncer.

Los anticuerpos radiomarcados se usan para tratar algunos linfomas no Hodgkin, especialmente aquellos que no responden a otros tratamientos.


Fecha de última actualización: 12/12/2014
Fecha de último cambio o revisión: 12/12/2014