Principios de la radioterapia

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TEMAS

Efectos secundarios de la radiación a áreas específicas

Cerebro

La radioterapia en áreas grandes del cerebro algunas veces puede ocasionar cambios en el funcionamiento cerebral que pueden dar como resultado pérdida de la memoria, reducción del deseo sexual o poca tolerancia para climas fríos. También se puede notar náuseas, desequilibrio al caminar y cambios en la vista. Por lo general estos síntomas son leves si se les compara con los causados por un tumor cerebral, pero pueden ser molestos.

Algunas veces se forma una gran área de células muertas, llamada necrosis por radiación, en el sitio del cerebro que recibe el tratamiento. Esto puede ocurrir de meses a años después de administrar la radiación, y puede causar síntomas, tales como convulsiones, cambios en la condición mental, dolores de cabeza, dificultad para hablar o caminar, entre otros cambios. Puede que sea difícil indicar si estos síntomas se deben a necrosis o al regreso del tumor. Los estudios por imágenes, tal como MRI o PET pueden ser útiles, aunque puede que se necesite una biopsia para tener la certeza. A los pacientes con necrosis por radiación generalmente les va mejor que a aquellos que sufren la recurrencia de los tumores cerebrales. Sin embargo, a un número de pacientes que sufren necrosis por radiación no les va bien o hasta fallecen.

Pulmón

Cuando las sesiones del tratamiento con radiación incluyen el pecho, ésta también puede afectar los pulmones. Uno de los primeros cambios es la reducción de los niveles de una sustancia, un surfactante, que ayuda a mantener abiertas las vías respiratorias. Los niveles bajos de surfactante evitan que los pulmones se expandan completamente. Esto puede causar dificultad para respirar o una tos. Estos síntomas a veces son tratados con esteroides. Dependiendo del área que recibe la radiación, algunas personas pueden tener problemas para tragar.

La neumonitis por radiación ocurre en alrededor de 5 a 20% de las personas que reciben radioterapia para el cáncer de pulmón. También puede ser causada por radiación que se dirige al tórax para el cáncer de seno, linfomas, u otros cánceres. Esta inflamación puede ocurrir desde aproximadamente 6 semanas a 6 meses después de completar la terapia con radiación externa. Los síntomas comunes incluyen dificultad para respirar, dolor en el pecho, tos y fiebre. La neumonitis por radiación es tratada procurando disminuir la inflamación. Por lo general se hace uso de esteroides, como la prednisona.

Otro posible efecto que la radiación puede tener en los pulmones es la fibrosis (endurecimiento o cicatrización). Esto significa que los pulmones tienen menos capacidad para expandirse y recibir aire. La fibrosis puede causar respiración entrecortada y dificulta hacer ejercicios. Este problema puede surgir meses o incluso años después del tratamiento.

Tracto digestivo

La radiación al pecho y al abdomen puede causar inflamación e hinchazón en el esófago (el conducto que conecta la garganta al estómago), el estómago o los intestinos. Esto puede causar náuseas, vómitos o diarrea. Los antiácidos, algunas veces combinados con un medicamento anestésico como la lidocaína, pueden ayudar a aliviar el dolor causado por la inflamación del esófago. Las náuseas y los vómitos también pueden tratarse con medicamentos. Si estos síntomas son graves, algunos pacientes pueden necesitar líquidos intravenosos para evitar o tratar la deshidratación y medicinas potentes, tal como morfina, para tratar el dolor. La diarrea también se puede tratar con medicamentos y puede que ayude evitar alimentos condimentados, fritos o con alto contenido de fibra.

Por lo general, los problemas digestivos desaparecen dentro de una o dos semanas después del último tratamiento de radiación. En pocas ocasiones, estos problemas pueden ser lo suficientemente graves como para causar problemas a largo plazo, tales como cicatrización que puede causar estrechamiento permanente del esófago, o úlceras que pueden causar aberturas anormales en los intestinos. Se puede presentar diarrea y sangrado si se afecta el colon o el recto (colitis o proctitis).

Órganos reproductores/sexuales

La fertilidad en los hombres: la radiación en los testículos puede causar la pérdida permanente de producción de esperma. A menos que el cáncer se encuentre en los testículos, usualmente pueden protegerse contra la radiación con un dispositivo protector conocido como “concha de almeja”.

Consulte nuestro documento titulado La fertilidad en los hombres con cáncer para más información sobre cómo preservar la fertilidad en los hombres.

La fertilidad en las mujeres: es más difícil proteger los ovarios de las mujeres que reciben radiación en el abdomen. Si ambos ovarios son expuestos a radiación, puede presentarse menopausia temprana e infertilidad permanente. El resguardo de un ovario puede evitar estos efectos secundarios. Si se expone el útero, la radiación puede causar fibrosis y formación de cicatrices.

Consulte nuestro documento titulado La fertilidad en las mujeres con cáncer para más información sobre cómo preservar la fertilidad en las mujeres.

Los efectos sexuales de la radioterapia en las mujeres: la radiación en el área pélvica puede causar que la vagina se vuelva hipersensible e inflamada durante el tratamiento y unas semanas después del mismo. A medida que sane, puede que quede una cicatriz en el área. Esta cicatrización puede interferir con la elasticidad de la vagina. El revestimiento de la vagina también se adelgaza, y pudiera sangrar un poco después de las relaciones sexuales. Unas pocas mujeres sufren úlceras y zonas doloridas en la vagina. Pueden transcurrir varios meses después de la conclusión de la radioterapia para que esas áreas sanen.

La cicatrización que normalmente ocurre después de la radiación pélvica también puede acortar o estrechar la vagina tanto que es posible que una mujer no pueda tener relaciones sexuales o someterse a una prueba de Papanicolaou sin dolor. Con frecuencia esto se puede evitar estirando las paredes de la vagina algunas veces por semana. Una forma de hacerlo es tener relaciones sexuales que incluya penetración vaginal al menos de 3 a 4 veces por semana. Otra opción es usar un dilatador vaginal, que es una varilla o tubo de plástico que se usa para estirar la vagina. La mujer sentirá como si se pusiera un tampón de gran tamaño durante unos minutos. Aunque una mujer no esté interesada en permanecer sexualmente activa, esto ayuda a permitir que su médico realice exámenes pélvicos. Esto es una parte importante de la atención de seguimiento después del tratamiento. Los médicos, enfermeras y otros miembros de su equipo de atención médica pueden darle más información.

Mientras una mujer no sangre profusamente de un tumor en la vejiga, recto, útero, cuello del útero o vagina, puede tener relaciones sexuales durante la radioterapia pélvica. Los genitales externos y la vagina tienen la sensibilidad normal. Pero si se irradia cualquiera de estas áreas, las relaciones sexuales pueden ser incómodas debido a zonas doloridas o tejidos inflamados en la vulva o la vagina. Otros efectos secundarios de la radiación también puede provocar que una persona tenga menos interés en las relaciones sexuales durante el tratamiento. Las mujeres deben hablar sobre estos asuntos con sus médicos. Si usted presentan problemas sexuales durante o después de la radiación, consulte con su médico o enfermera. Puede obtener información más detallada en nuestro documento, Sexualidad para la mujer con cáncer.

Impacto sexual de la radioterapia en los hombres: la radioterapia en la pelvis puede dañar las arterias y los nervios que alimentan al pene, y como resultado causar problemas con las erecciones. Cuanto mayor sea la dosis de radiación y más amplia sea el área de la pelvis tratada, mayores serán las probabilidades de que un hombre desarrolle problemas de erección.

Alrededor de un hombre de cada tres que recibe radiación en el área pélvica notará un cambio en su capacidad de tener erecciones. Este cambio con más frecuencia se desarrolla lentamente durante los primeros años posteriores al tratamiento de radiación. Algunos hombres continúan teniendo erecciones completas pero las pierden después de alcanzar el clímax, mientras que otros pierden su capacidad de tener erecciones por completo. Los hombres de mayor edad que no tenían erecciones completas antes de recibir tratamiento, que tienen alta presión arterial o que han fumado mucho, parecen correr un mayor riesgo de tener problemas de erecciones después de la radiación.

La testosterona es una hormona masculina que desempeña una función importante en las erecciones. Algunos hombres producen menos testosterona después de la radiación pélvica. Los testículos, los cuales producen testosterona, pueden resultar afectados por una dosis leve de radiación que se dispersó, o por el deterioro general que produce el tratamiento contra el cáncer. Generalmente, los niveles de testosterona vuelven a la normalidad en un lapso de 6 meses de la radioterapia. Pero si un hombre presenta problemas con deseo sexual bajo después del tratamiento, su médico puede decidir hacer un análisis sanguíneo para saber si los niveles de testosterona son bajos. Algunos hombres pueden tomar testosterona para aumentar sus niveles bajos hasta la normalidad. Los hombres con cáncer de próstata deben saber que la terapia de sustitución de testosterona puede acelerar el crecimiento de las células cancerosas de la próstata. Usted puede obtener más información sobre problemas sexuales durante el cáncer en nuestro documento Sexualidad para el hombre con cáncer.


Fecha de última actualización: 02/06/2014
Fecha de último cambio o revisión: 02/06/2014