Una guía sobre radioterapia

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TEMAS

Efectos secundarios comunes de la radioterapia

Cansancio

El cansancio es la sensación de sentirse agotado física, mental y emocionalmente. Esto es muy común con el cáncer y su tratamiento, y a menudo ocurre con la radioterapia. El control del cansancio es una parte importante de su atención.

Experimentar este tipo de cansancio (fatiga) implica tener menos energía para hacer las cosas que normalmente hace o quiere hacer. Puede durar por largo tiempo y convertirse en un obstáculo para hacer sus actividades cotidianas. El cansancio causado por el cáncer y su tratamiento es diferente al cansancio común, y podría no aliviarse con descanso. El cansancio relacionado con el cáncer es peor y es más desgastante. El cansancio asociado con el cáncer puede:

  • Variar de un día a otro en intensidad y en qué tanto esto le afecta
  • Ser abrumador y dificultar que se sienta bien.
  • Dificultar que pueda pasar el tiempo con familiares y amigos.
  • Reducir su capacidad de hacer sus actividades cotidianas, incluyendo las tareas domésticas y acudir al trabajo.
  • Hacer que sea difícil seguir su plan de tratamiento contra el cáncer.
  • Tener distintas duraciones, lo cual hace difícil predecir por cuánto tiempo estará así.

La mayoría de las personas empiezan a sentirse cansadas al cabo de unas semanas de haber recibido la radioterapia, y el cansancio suele empeorar a medida que avanza el tratamiento. El estrés debido a su enfermedad y a las visitas diarias para sus sesiones de tratamiento puede empeorar el cansancio.

Cómo describir su cansancio

Sólo usted sabe si tiene cansancio y cuán grave es. No existen pruebas de laboratorio que puedan diagnosticar o describir su nivel de cansancio. La mejor medida del cansancio proviene de su propio informe a su médico o enfermera.

Usted puede describir su nivel de cansancio como inexistente, leve, moderado o grave. O puede usar una escala de 0 a 10, donde 0 significa nada de cansancio y 10 es para el peor cansancio que podría imaginar. Sea cual sea la forma que escoja, es importante que comunique su nivel de cansancio a su equipo de atención médica contra el cáncer.

Cómo manejar el cansancio

La causa del cansancio relacionado con el cáncer no siempre puede asimilarse de forma clara. No obstante, si se conoce la causa, a menudo se puede tratar. Por ejemplo, si la anemia (recuento bajo de glóbulos rojos) causa el cansancio, ésta puede ser tratada. En otros pacientes, el tratamiento podría incluir la corrección del desbalance de líquidos y minerales en la sangre. El aumento de actividad física, así como la atención de los problemas para dormir y una buena alimentación también podrían aliviar el problema del cansancio. La educación y la orientación a menudo forman parte del tratamiento, ya que puede aprender cómo ahorrar energías, reducir el estrés y usar la distracción para enfocarse en cosas que no sea el cansancio.

Al entender su cansancio, usted puede sobrellevarlo mejor y reducir su angustia. Con frecuencia, un familiar puede ayudarle a que hable con su equipo de atención médica contra el cáncer sobre su cansancio y cómo éste le afecta.

Por lo general, el cansancio se desvanece con el transcurso del tiempo tras completado el tratamiento. Hasta ese momento, hay algunas cosas que pueden ser útiles para lidiar con el cansancio:

  • Haga una lista de las cosas que necesita hacer en orden de importancia para usted. Trate de hacer las actividades más importantes primero, cuando tiene más energía.
  • Pida la ayuda de sus seres queridos y amigos.
  • Coloque a su alcance las cosas que usa con frecuencia.
  • Trate de calmar su estrés. Acciones como la respiración profunda, la visualización de imágenes, la meditación, la oración, el hablar con otras personas, la lectura, la música, el pintar y cualquier otra actividad que le resulte placentera puede que sea útil para aliviar su estrés.
  • Mantenga un registro de cómo se siente cada día. Llévelo con usted cuando vaya a ver a su médico.
  • Mantenga un balance entre el descanso y las actividades. Procure no pasar mucho tiempo en cama ya que puede hacer que se sienta débil. Programe las actividades de tal forma que tenga suficiente tiempo para descansar. La mayoría de la gente nota que tener periodos breves de descanso resulta mejor que uno prolongado.
  • Consulte con su médico sobre si debe hacer ejercicio físico, y qué tipos de actividades físicas podrían ser mejores para usted.
  • Siga una alimentación sana que contenga proteínas (carnes, leche, huevo y frijoles), y tenga un consumo diario suficiente de agua, salvo que reciba otras indicaciones.

Informe a su médico o enfermera sobre su cansancio y asegúrese de hablar con ellos si:

  • Su cansancio no se alivia, o si recurre o empeora.
  • Está más cansado de lo normal durante o después de una actividad
  • Siente cansancio y no es debido a algo que haya hecho.
  • Experimenta confusión o no se puede concentrar en sus pensamientos.
  • No se puede levantar después de pasar más de 24 horas en cama.
  • Su cansancio interfiere con su vida social o su rutina diaria.

Si necesita tomarse un tiempo para ausentarse de su trabajo, hable con su empleador. Puede que también cuente con algunos derechos que le ayudarán a conservar su empleo. Visite nuestra página en Internet para obtener más información sobre el cansancio. También tenemos información sobre asuntos y leyes laborales que pueden ayudar a las personas con cáncer.

Problemas en la piel

El área tratada de su piel puede lucir rojiza, irritada, inflamada, con ampollas o incluso como si estuviera bronceada o quemada por el sol. Al cabo de unas semanas, puede que su piel se reseque, se vuelva escamosa o experimente comezón (picazón) o que se despelleje. A esto se le denomina dermatitis por radiación. Es importante que informe a su médico o enfermera sobre cualquier cambio que experimente en la piel. Puede que le sugieran formas de aliviar las molestias, tal vez reducir la irritación adicional y tratar de prevenir la infección.

La mayoría de las reacciones en la piel desaparecen lentamente una vez finalizado el tratamiento. Sin embargo, en algunos casos, la piel tratada quedará más oscura y podría estar más sensible de lo que era antes.

Trate su piel con suavidad y delicadeza. Existen varias formas de lograr esto:

  • No use ropa ajustada, de textura áspera o rígida sobre el área de tratamiento. Esto incluye cualquier cosa ajustada o elástica que presione el área. En lugar de eso, use ropas holgadas hechas de tela suave y lisa. No almidone sus prendas de vestir.
  • No se frote, rasque ni restriegue la piel tratada, y no use cinta adhesiva sobre ésta. Si es necesario cubrir o vendar la piel, use cinta adhesiva de papel o del tipo utilizado para la piel sensible. Procure que la cinta adhesiva quede colocada fuera de la región de tratamiento, y no se la ponga en el mismo sitio cada vez que cambie el vendaje.
  • No aplique calor o frío (como almohadillas térmicas o compresas frías) sobre la región tratada sin antes hablar con su equipo de atención médica contra el cáncer. Hasta el agua caliente puede lastimar la piel; por lo tanto, use solamente agua tibia para lavar el área tratada.
  • Proteja el área tratada del sol. Puede ser que su piel se vuelva hipersensible a la luz solar. Si es posible, cúbrase la piel tratada con ropa de colores oscuros o ropa que proteja del sol antes de salir. Pregunte a su médico si debe usar alguna crema de protección solar. Si éste lo autoriza, utilice un protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar (SPF) de al menos 30. Vuelva a aplicar la crema de protección solar con frecuencia. Continúe protegiendo su piel de la luz solar, incluso después de que finalice la radioterapia.
  • Use solamente agua tibia y jabón suave; simplemente deje que el agua caiga sobre el área tratada. No frote el área. También tenga cuidado de no borrar las marcas hechas en su piel para la radioterapia hasta que esta haya sido completada.
  • Consulte con su equipo de atención médica contra el cáncer antes de afeitar el área tratada. Puede que le recomienden usar una máquina de afeitar eléctrica si tiene que afeitarse el área.
  • Pregunte a su médico o enfermera antes de aplicar algo a la piel del área tratada. Esto incluye el uso de polvos, cremas, perfumes, desodorantes, aceites para el cuerpo, ungüentos, lociones, productos para eliminar los vellos, o remedios caseros durante el tratamiento y varias semanas después. Muchos productos para la piel pueden dejar sobre ésta una capa que puede causar irritación y algunos incluso pueden alterar la dosis de radiación absorbida por el cuerpo.

Caída de pelo

La radioterapia puede provocar la caída del cabello (médicamente referido como alopecia). Pero el cabello sólo se cae de la parte del cuerpo que está recibiendo el tratamiento. Por ejemplo, la radiación dirigida a la cabeza podría hacer que usted pierda el cabello parcial o totalmente (incluyendo cejas y pestañas), pero si recibe el tratamiento en la región de la cadera, no perderá el cabello de la cabeza.

En la mayoría de los pacientes, el cabello crece de nuevo después de que finaliza el tratamiento, sin embargo, asimilar la pérdida de cabello suele ser algo muy difícil. Cuando vuelve a crecer, puede que el cabello sea más delgado o que tenga una textura diferente a la que tenía antes. Si tiene alguna pregunta o inquietud acerca de la caída del cabello, pregunte a su médico o enfermera.

Si usted experimenta caída de cabello, puede que su cuero cabelludo quede sensible y que requiera cubrir su cabeza. Use un sombrero o un pañuelo para protegerse la cabeza para evitar exponer dicha área al sol. Si prefiere usar una peluca o un tupé, asegúrese de que el forro no le irrite el cuero cabelludo. Su oficina de la Sociedad Americana Contra El Cáncer en su región puede ayudarle a conseguir una peluca o un sombrero. Puede que también quiera revisar si el costo de lo que utiliza para cubrirse la cabeza es un gasto que puede ser descontado de los impuestos, o si está cubierto por su seguro de salud.

Bajos recuentos sanguíneos

En muy raros casos, la radiación puede disminuir los recuentos de glóbulos blancos o de plaquetas. Estas células sanguíneas ayudan al cuerpo a combatir las infecciones y a detener el sangrado. Si sus análisis de sangre muestran que sus recuentos sanguíneos han disminuido, puede que su tratamiento sea postergado alrededor de una semana para permitir que sus recuentos sanguíneos se normalicen. Es más probable que este efecto secundario se presente si usted además está recibiendo quimioterapia.

Para aprender más sobre las células sanguíneas y lo que significan los cambios en los números de estas células, lea Sus pruebas de laboratorio.

Problemas para comer

La radiación a la cabeza y cuello, o a partes del sistema digestivo (como estómago o intestinos) puede producir problemas para comer y para la digestión. Por ejemplo, puede presentar llagas en la boca o garganta, náusea, vómitos o pérdida del apetito. Pero incluso si usted presenta dificultad para comer o pierde interés en los alimentos durante el tratamiento, trate de consumir algunos alimentos ricos en calorías y proteínas. Los médicos han descubierto que los pacientes que se alimentan bien pueden tolerar mejor los tratamientos contra el cáncer y sus efectos secundarios.

Sobrellevar los problemas de alimentación a corto plazo puede ser más fácil de lo que usted piensa. Existen guías y folletos de recetas para las personas que necesitan ayuda para resolver sus problemas de alimentación. Para encontrar consejos sobre cómo manejar los problemas de alimentación y algunas recetas fáciles de cocina, lea Nutrición para la persona con cáncer durante el tratamiento: una guía para pacientes y sus familias.

A continuación algunas sugerencias de qué hacer cuando no sienta ganas de comer y cómo aprovechar al máximo los momentos en que sí tenga apetito.

  • Coma cuando tenga hambre, aunque no sea hora de comer.
  • Coma cinco o seis porciones pequeñas de comida durante el día, en lugar de dos o tres comidas grandes.
  • Varíe su dieta y pruebe nuevas recetas.
  • Si usted disfruta comer en compañía, trate de comer con familiares o amigos, o bien, coma mientras escucha la radio o ve la televisión.
  • Mantenga bocadillos saludables a su alcance para comerlos cuando le apetezcan.
  • Si otras personas le ofrecen cocinar para usted, permítales que lo hagan, no se cohíba y diga lo que le gustaría comer.
  • Si nadie vive con usted, quizá sea conveniente coordinar para que reciba comida a domicilio a través de algún programa como “Comidas sobre Ruedas” (“Meals on Wheels”). Pregunte a su médico, a su enfermera o en la oficina local de la Sociedad Americana Contra El Cáncer sobre los programas que haya en su comunidad.

Si solamente puede comer pequeñas porciones de comida, aumente las calorías por ración haciendo lo siguiente:

  • Añada mantequilla o aceite de oliva.
  • Mezcle las sopas de crema (enlatadas) con leche o crema líquida en lugar de agregarles agua.
  • Beba leche-malteadas (licuados o batidas) suplementos nutricionales líquidos (en latas o botellas) o en polvo (“instant breakfast mix”) entre las comidas.
  • Agregue salsa de crema o queso derretido a sus verduras favoritas.

Algunas personas toleran grandes cantidades de líquido, aunque no sientan deseos de comer comidas sólidas. Si éste es su caso, trate de aprovechar al máximo cada vaso al agregar bebidas con leche en polvo, yogur, jugo o bebidas nutricionales.

Hable con su equipo de atención médica si presenta cualquier problema para comer. Ellos pueden ayudarle a determinar la forma de hacerle sentir mejor y consumir los nutrientes que su cuerpo necesita.


Fecha de última actualización: 11/16/2015
Fecha de último cambio o revisión: 11/16/2015