Tratamiento de los problemas sexuales para las mujeres con cáncer

Cómo sobrellevar los problemas sexuales

Estos son algunos de los problemas más comunes que las mujeres notan después del cáncer y el tratamiento del cáncer. También tenemos algunos consejos prácticos sobre qué puede hacerse para ayudar con estos problemas. Hable con el equipo de atención médica contra el cáncer sobre su vida sexual y cualquier problema que tenga. Muchos problemas relacionados con el sexo pueden ser tratados y manejados para que usted y su pareja pueden tener una vida sexual satisfactoria.

Si no se llega a mejorar algún problema sexual tras haberlo tratado durante semanas o meses, vea Preguntas que las mujeres tienen sobre el cáncer, el sexo, y la ayuda profesional.

Menopausia prematura

Si ha pasado por la menopausia prematura (antes de tiempo) debido al tratamiento contra el cáncer, puede que experimente los malestares de acaloramientos, especialmente durante la noche. Algunas mujeres pudieran estar menos interesadas en el sexo, aunque la disminución en el interés puede estar más relacionada con el estrés y pocas horas de sueño que por la falta de hormonas en sí. Aun así, los cambios hormonales son la causa más común de problemas sexuales después del tratamiento. Pueden causar dolor, sequedad y adelgazamiento de los tejidos vaginales.

Las píldoras o parches de hormonas femeninas pueden ser útiles contra la resequedad vaginal y las sensaciones repentinas de calor. Pero debido a que los estrógenos pueden promover el cáncer de seno, útero y posiblemente cáncer de ovario, así como causar otros problemas de salud, los médicos son menos propensos a recetarlos. Algunas mujeres que tienen resequedad vaginal ahora pueden usar dosis diminutas de estrógenos en geles, cremas, argollas o tabletas que se colocan directamente en la vagina. (Más información sobre resequedad vaginal a continuación).

Si tiene preguntas o inquietudes sobre la terapia de hormonas, hable con su proveedor de atención médica sobre los riesgos y beneficios que aplicarían a su caso. Si usted y su médico deciden que la terapia hormonal es el tratamiento más adecuado para usted, por lo general es mejor que se emplee la menor dosis que surta efecto en usted y por el periodo más breve posible. Es importante que cualquier mujer que esté recibiendo terapia hormonal sea examinada por su médico cada año.

Si su médico no recomienda las hormonas para usted, los acaloramientos pueden aliviarse de otras maneras también, como con medicamentos que controlan las reacciones del sistema nervioso ante la falta de estrógenos. Algunos medicamentos que llegan a utilizarse comúnmente de esta manera son los antidepresivos llamados inhibidores de la reabsorción de serotonina, como venlafaxina (Effexor®), fluoxetina (Prozac ®) y paroxetina (Paxil®), entre otros. Puede que muchas mujeres con acaloramientos leves controlen sus síntomas solamente con ejercicio y técnicas de relajación. Existen muchas formas de tratar los acaloramientos, tanto con medicinas, como con cambios pequeños en su entorno. Hable con su médico o enfermera sobre lo que puede ser adecuado para usted.

Resequedad vaginal

Lubricantes

Los tratamientos contra el cáncer a menudo reducen la capacidad lubricante que la vagina produce durante la excitación. Puede que se requiera de lubricación adicional para hacer que el sexo no resulte incómodo. En caso de utilizar un lubricante vaginal, escoja un gel con base de agua sin fragancias, colores, espermicidas o sabores añadidos, ya que estos químicos podrían resultar irritantes en los tejidos delicados de la región genital. Los lubricantes por lo general pueden encontrarse en donde suelen estar los productos para la higiene femenina o anticonceptivos en las farmacias y los supermercados. Entre las marcas comunes en los EE.UU. están los productos K-Y Jelly® y Astroglide®. Tenga en cuenta que algunos de los productos lubricantes más recientes incluyen extractos de hierbas (como aloe o lavanda), los cuales puede que sean irritantes o produzcan reacciones alérgicas en algunas personas. Además, los geles que hacen que la piel se caliente pueden producir ardor en otras personas. Asegúrese de leer las etiquetas y consulte a su enfermera, doctor o farmacéutico si tiene preguntas al respecto.

Las jaleas con base de petróleo (Vaselina®), cremas comunes para la piel y otros lubricantes con base de aceite no son buenas alternativas para la lubricación vaginal. En algunas mujeres, puede que estos productos incrementen el riesgo de alguna infección vaginal. Si se usan condones de látex, puede que éstos se dañen con el uso de cremas y productos a base de vaselina. Además, esté atenta de los condones o geles que contengan nonoxinol-9 (N-9). El N-9 es un espermicida (agente anticonceptivo que elimina a los espermatozoides), pero puede ser irritante para la vagina, especialmente si hay fragilidad o resequedad en los tejidos.

Antes del sexo, hay que aplicar algo de lubricante alrededor y dentro de la entrada vaginal. Luego se unta algo del lubricante en el pene de la pareja, dedos o elemento de inserción. Esto será útil para llevar el lubricante hacia adentro de la vagina. Muchas parejas incorporan esta práctica como parte del jugueteo sexual previo al coito. Si la penetración vaginal dura más de unos cuantos minutos, puede que se quiera tomar una pausa para aplicar más lubricante. Incluso si se utilizan los humectantes vaginales por algunos días, lo mejor es utilizar el lubricante antes y durante el acto sexual.

Humectantes vaginales

Conforme la mujer envejece, la vagina puede perder naturalmente su humectación y elasticidad (capacidad para estirarse o moverse con comodidad). Los tratamientos contra el cáncer, así como la cirugía que se realiza para reducir el riesgo de la enfermedad (como la extirpación ovárica) pueden acelerar estos cambios. Los humectantes vaginales son productos sin hormonas diseñados para usarse varias veces a la semana que mejoran la salud y comodidad vaginal en general. Es posible adquirir estos productos sin necesidad de receta médica. La salud vaginal no es solamente importante para la actividad sexual, sino para la comodidad durante la realización de los exámenes ginecológicos.

Los humectantes vaginales están diseñados para ayudar a que la vagina se humedezca y mantenga un balance acídico (pH) más normal por hasta dos o tres días. Los humectantes vaginales son de aplicación nocturna para una mejor absorción durante las horas de sueño. No es inusual que una mujer que haya tenido cáncer requiera usar humectantes de 3 a 5 veces por semana. Los humectantes vaginales son distintos a los lubricantes, pues son de mayor duración y no están diseñados para la actividad sexual.

En los EE.UU., los productos Replens® y K-Y Liquibeads® son ejemplos de humectantes vaginales. Los productos Lubrin® y Astroglide Silken Secret® son otros humectantes que son comercializados con una lubricación de mayor duración que los lubricantes comunes. Las cápsulas de vitamina E también pueden ser usadas como un humectante vaginal. Use una aguja limpia para hacer un pequeño orificio en la cápsula y coloque ya sea todo el contenido de ésta en la vagina, o en la yema de sus dedos para luego untarlo en su vagina. Tenga en cuenta que la vitamina E puede manchar la ropa interior.

Estrógenos vaginales

La terapia tópica o sistémica de estrógenos conforma una opción de tratamiento para la mayoría de las mujeres post-menopáusicas que presentan atrofia vaginal (cuando las paredes vaginales se adelgazan y pierden elasticidad). Pero los tratamientos hormonales pueden ser un asunto complicado ante un caso de cáncer para muchas mujeres y proveedores de atención médica.

Muchas mujeres se benefician de las hormonas vaginales que se aplican localmente para combatir la resequedad. Estas hormonas son aplicadas y absorbidas en el área genital, en lugar de que se ingieran oralmente. Vienen en forma de geles, cremas, argollas o tabletas. La mayoría se introducen por la vagina, aunque algunas cremas pueden aplicarse a la región de la vulva. Estos métodos concentran pequeñas cantidades de hormonas sobre la vagina y en los tejidos alrededor, por lo que muy poco llega al torrente sanguíneo que pueda afectar al resto del cuerpo. Las hormonas vaginales locales deben ser recetadas. Asegúrese de conversar sobre tratamientos con hormonas con su oncólogo (médico del cáncer) antes de empezar a usarlos.

Lograr el orgasmo tras el tratamiento del cáncer

Casi cualquier mujer que alcanzaba el clímax y lograba el orgasmo antes del tratamiento contra el cáncer, lo puede también hacer después del tratamiento, de la misma manera como antes. Pero puede que para otras mujeres se requiera de práctica.

“Tengo dificultades para tener un orgasmo, ¿qué puedo hacer?”

Si siente placer al tacto en sus órganos genitales pero aún tiene dificultades para lograr el orgasmo, puede que quiera intentar cosas nuevas para impulsarse a explorar otras fuentes de excitación. A continuación se presentan algunas ideas que podrían ser útiles para que la mujer logre el orgasmo.

Tenga una fantasía sexual durante la relación sexual. Una fantasía puede consistir en una memoria de una experiencia pasada o alguna ilusión que tenga sobre algo que nunca ha hecho. Un pensamiento sexual intenso puede distraerla de los pensamientos negativos y temores sobre su desempeño durante la relación sexual.

Use un vibrador de mano para la estimulación adicional. Sosténgalo usted misma o pida a su pareja que con éste le acaricie sus órganos genitales. Puede dirigir a su pareja en las regiones donde la sensibilidad sea más placentera y aquellas en las que no lo sea.

Cambie la posición de sus piernas durante el acto sexual. Algunas mujeres logran tener el orgasmo más fácilmente en una postura con las piernas abiertas y tensionando los muslos. Otras prefieren estrechar sus muslos entre sí.

Contraiga y relaje sus músculos vaginales de manera rítmica durante el sexo o mientras el clítoris sea acariciado. O apriete y afloje los músculos en sincronía con su respiración. Esto le ayuda a concentrarse en lo que está sintiendo. Contraiga sus músculos vaginales hacia adentro conforme inhala, y luego relájelos de manera holgada mientras exhala.

Pida a su pareja que toque con delicadeza la región de los senos y los órganos genitales. Experimente con su pareja para determinar el tipo de tacto que más le estimule.

Dolor durante las relaciones sexuales

El dolor es un problema común para la mujer durante el sexo vaginal. A menudo se relaciona con cambios en los tejidos vaginales, o con el tamaño de la vagina y la resequedad en ésta. El dolor también se puede presentar en una parte no sexual del cuerpo, y puede que no permita sentir placer durante el acto sexual. El dolor puede incluso dificultar algunas posiciones para el sexo que anteriormente resultaban placenteras.

Dolor en otras partes del cuerpo que no sea el área genital

Si está teniendo dolor que sea otro al del área genital, puede que las siguientes sugerencias sean útiles para aminorarlo durante la actividad sexual.

Planifique la actividad sexual para la hora del día en la que sienta la menor cantidad de dolor. Si está tomando analgésicos, tómelos una hora antes de la hora planeada para la actividad sexual para que éstos surtan su completo efecto en dicho momento.

Encuentre la postura que genere la menor presión posible sobre las partes adoloridas del cuerpo. De ser útil, repose las partes adoloridas y límite el movimiento de éstas con el uso de almohadas. Si cierto movimiento resulta doloroso, escoja una posición que no lo requiera o pida a su pareja que sea quien realice los movimientos durante la relación sexual. Puede indicar a su pareja lo que sea placentero para usted.

Enfoque su atención en las sensaciones placenteras y excitantes. Al concentrarse, es posible a veces que el dolor tome un plano secundario.

Dolor del área genital

Otro efecto secundario de algunos tratamientos contra el cáncer es el dolor en el área genital. El sexo puede causar dolor en la vagina misma o en los tejidos alrededor de ella, como la vejiga y el recto. En ocasiones la vagina se hace más corta y estrecha tras la cirugía o la radiación. Sin embargo, los cambios hormonales son la causa más común del dolor vaginal después del tratamiento. Si no se logra tener suficiente lubricación o humectación natural para que la vagina quede resbaladiza, ésta puede quedar adolorida por la resequedad. Puede causar una sensación de ardor o irritación, y el riesgo de reincidencia en infecciones del tracto urinario también aumenta.

Si tiene dolor genital durante la actividad sexual:

Informe siempre a un proveedor de atención médica sobre el dolor. Varios problemas comunes pueden causar dolor y la mayoría de ellos pueden ser tratados. No hay que dejar que la sensación de vergüenza le impida obtener atención médica.

Asegúrese de estar en un estado de excitación antes de que inicie la penetración vaginal. La vagina llega a extenderse a su máxima longitud y anchura solamente cuando se encuentra en un estado de gran excitación. Es también cuando las paredes de la vagina producen un líquido lubricante. Puede que lleve más tiempo y más juego previo para estar completamente excitada.

Unte una gran cantidad de gel lubricante a base de agua alrededor y dentro de la vagina antes de la penetración vaginal. También puede usar supositorios lubricantes (cápsulas blandas) que se deshacen durante el jugueteo previo al sexo.

Informe a su pareja si algún tipo de tacto en alguna parte del cuerpo le produce dolor. Indique a su pareja las formas de acariciarle o las posiciones que no le sean dolorosas. Por lo general, tocar delicadamente alrededor del clítoris y la entrada vaginal no causarán daño, especialmente si la región está bien lubricada.

Para la penetración vaginal, pruebe una posición que le permita tener el control del movimiento. Luego, si la penetración causa dolor, puede hacer que la penetración sea menos profunda. También se podrá controlar la velocidad.

Una posición que suele resultar adecuada es el arrodillarse para quedar sentada encima con las piernas quedando por los costados de la pareja. Puede sentarse en posición recta o inclinarse hacia adelante para que pueda apoyarse con los brazos. Una ventaja de esta posición es que su pareja puede fácilmente acariciar sus senos o el clítoris. Puede que esto añada más placer a la actividad sexual.

Otra buena posición es que ambos se acuesten sobre los costados, ya sea con su pareja detrás de usted, como de cuchara, o frente a frente.

Aprender a relajar los músculos vaginales mediante ejercicios de Kegel

Una vez que una mujer ha sentido dolor durante el sexo, a menudo se pone tensa en situaciones sexuales. Sin saberlo, puede que estreche los músculos interiores justo en la entrada vaginal, lo cual hace que la penetración vaginal se torne aún más dolorosa. A veces tiende a apretar los músculos tanto que su pareja no puede realizar la penetración vaginal.

Aprender a estar consciente de los músculos pélvicos y cómo controlarlos es importante para entender y tratar el dolor vaginal. Se puede tener control de los músculos vaginales y aprender a relajarlos durante la penetración vaginal. Los ejercicios que enseñan el control del piso pélvico y los músculos vaginales se conocen como ejercicios de Kegel. (Estos reciben el nombre del Dr. Arnold Kegel, ginecólogo quien fue el precursor de los mismos).

El primer paso es identificar sus músculos vaginales. Para ello, es útil imaginar estar orinando, y luego se procede a contraer los músculos que se suelen contraer para interrumpir el flujo. Otro método para identificar los músculos del piso pélvico sería introducir unos 5 cm (2 pulgadas) de uno de los dedos dentro de la vagina y luego apretar o contraer los músculos del piso pélvico. Al hacerlo, deberá poder sentir al menos un leve tirón de las paredes vaginales alrededor de su dedo.

Una vez que haya ubicado dichos músculos, practique formas para controlarlos. La investigación ha reportado que las mujeres con buena fuerza y control en sus músculos del piso pélvico tienen una respuesta más fuerte a la excitación. Como con cualquier ejercicio, cuánto más practica, más puede hacer. El ejercicio básico de Kegel consiste en apretar los músculos vaginales y sostener de 3 a 6 segundos, luego los músculos se dejan relajar por completo por otros 3 a 6 segundos. Hay que repetir este ciclo hasta que los músculos se sientan cansados o que ya no sea posible sostener la contracción con firmeza. Al principio puede empezar haciéndolo de 5 a 10 veces. Con el tiempo, la cantidad de minutos deberá incrementar para desarrollar la fuerza y el tono. Una vez que pueda hacerlo de 20 a 25 minutos por sesión, puede retornar a sesiones de 5 a 10 minutos pero sosteniendo la contracción muscular durante más tiempo, de 6 a 10 segundos. Se sugiere tener una o dos sesiones por día. La gente a su alrededor no tendrá forma de saber si está haciendo ejercicios de Kegel, por lo que puede practicarlos en cualquier ocasión.

Junto con una mejora de la excitación, los ejercicios de Kegel pueden contribuir al placer sexual de la pareja. Si una mujer contrae y relaja sus músculos vaginales durante el acto sexual, puede que se concentre más en las sensaciones que se estén originando. Su pareja puede sentir el movimiento en su vagina y puede que esto sea más estimulante.

Uno de los beneficios más importantes de los ejercicios de Kegel es que aminoran el malestar porque usted puede aprender a relajar su vagina durante la penetración y el sexo. Se comienza con asegurarse que la vagina está lubricada en el momento en que ambas personas en la pareja estén sexualmente estimuladas. Hay que tomar unos segundos para contraer los músculos vaginales y luego relajarlos tanto como sea posible justo antes del momento de la penetración. Es necesario acordar con antelación que si llega a experimentarse cualquier dolor, su pareja parará para hacer una seria de ejercicios de Kegel que fatiguen el piso pélvico y que ayuden a relajar los músculos vaginales.

Si surgen dificultades y dolor con la penetración vaginal, se puede hacer algunas repeticiones de ejercicios del piso pélvico antes del acto sexual para que la vagina tenga una reacción menor y se encuentre más relajada. También es posible que una de las personas en la pareja estire los músculos vaginales con uno de los dedos antes de intentar la penetración. Hay que lubricar un dedo e introducirlo lentamente en la vagina. Se usarán los movimientos de Kegel para contraer y relajar los músculos vaginales a medida que lentamente se esté introduciendo el dedo.  Cuando la inserción de un dedo deje de ser doloroso, se puede intentar con dos dedos y luego con tres antes de intentar la penetración normal del coito. Hay que recordar el usar suficiente lubricante y realizar esto lentamente.

Uso de un dilatador para la rigidez vaginal

Un dilatador vaginal es un tubo plástico o de goma (hule) que se usa para agrandar o estirar (dilatar) la vagina. Los dilatadores también ayudan a que las mujeres aprendan a relajar los músculos vaginales si se usan con los ejercicios de Kegel. Los dilatadores están disponibles en muchas formas.

El dilatador se siente como si se pusiera un tampón de gran tamaño durante unos minutos. Aunque una mujer no esté interesada en permanecer sexualmente activa, el mantenimiento del tamaño normal de su vagina permite que los exámenes ginecológicos resulten menos incómodos.

Los dilatadores vaginales a menudo se utilizan tras la radiación al área de la pelvis, cuello uterino o vagina. (Su proveedor le indicará cuándo comenzar). Pueden usarse varias veces a la semana (se recomienda su uso 3 veces a la semana durante 10 a 20 minutos) para evitar que la vagina se ponga rígida debido al tejido cicatricial que puede desarrollarse. Debido a que puede desarrollarse cicatrización tras la radiación al área pélvica durante muchos años, el uso de los dilatadores puede ser una buena herramienta para que la use de por vida.

Puede que su proveedor de atención médica sugiera un modo determinado de usar el dilatador. A continuación se describe una forma típica de usar un dilatador vaginal:

Lubrique el dilatador con un gel a base de agua.

Recuéstese sobre la cama en un momento en el que sepa que cuenta con al menos 15 minutos de intimidad. Introduzca suave y lentamente el dilatador en su vagina. Si ésta se siente estrecha, sostenga el dilatador sin moverlo mientras contrae y relaja sus músculos vaginales. (Haga los ejercicios de Kegel que se describieron anteriormente).

Cuando los músculos del piso pélvico se sientan cansados, la vagina quedará más relajada y menos estrecha. Deberá poder introducir más el dilatador. Puede que requiera repetir este proceso varias veces (o durante varios días) antes de que el dilatador pueda ser introducido por completo en la vagina.

Cuando se haya introducido el dilatador tanto como se pueda sin causar malestar, déjelo en la vagina por alrededor de 10 a 15 minutos. Si el dilatador se llega a salir, vuelva a introducirlo suavemente en la vagina.

Antes de retirarlo, suavemente empuje y extraiga el dilatador para realizar un suave estiramiento en profundidad. Es posible girar el dilatador al realizar movimientos amplios circulares para estirar en amplitud.

Al terminar de retirar el dilatador, lávelo con agua caliente y jabón suave. Asegúrese de enjuagar bien de tal manera que pueda verificar que no hayan quedado residuos de jabón en el dilatador, lo cual sería irritante para la vagina al usarse la próxima vez.

Los dilatadores por lo general se adquieren en conjunto en una serie de distintos tamaños, pero puede que una mujer reciba un dilatador del tamaño específico para su vagina. Si cuenta con una serie de dilatadores, comience con el de menor tamaño y gradualmente cambie a los de mayor tamaño para permitir que su introducción sea cómoda.

Los dilatadores funcionan mejor cuando se usan habitualmente después de la radiación o la cirugía para evitar el encogimiento de la vagina. La mujer debe sanar antes de usar un dilatador, pero no debe esperarse hasta que la vagina quede excesivamente estrecha, ya que el dilatador no funcionaría tan bien. Si se deja pasar muchos meses sin penetración vaginal, es muy importante que se use un dilatador para mantener la vagina en forma.

El ginecólogo o el oncólogo especialista en radiación pueden proporcionarle dilatadores, pero también pueden adquirirse en Internet y recibir el envío discretamente para su privacidad.

Aspectos especiales sobre algunos tratamientos de cáncer

Urostomía, colostomía o ileostomía

Una ostomía es un orificio quirúrgico que se hace para ayudar con una función corporal. La abertura en sí se conoce como un estoma. Una urostomía canaliza la orina a través de un nuevo conducto que lo envía hacia el abdomen a través de un estoma. Una colostomía y una ileostomía consisten en estomas en el abdomen para la eliminación de los desechos del cuerpo (materia fecal).

Se puede reducir el efecto de las ostomías sobre la vida sexual si se toman algunas medidas de sentido común. Primero, asegúrese de que el dispositivo (sistema de bolsa) le quede bien. Hay que revisar el sello y vaciar la bolsa antes de cualquier actividad sexual. Esto reducirá el riesgo de una fuga. En caso de una fuga, ambos en la pareja deben estar preparados para poder acudir a la ducha de inmediato y luego retomar la actividad sexual.

Una cubierta de la bolsa puede hacer que el dispositivo tenga un aspecto menos “clínico”. Existen patrones de costura o cubiertas ya listas para usarse, las cuales puede que estén disponibles por parte de su terapeuta enterostomal o distribuidor de suministros para ostomías.

Otra alternativa es usar una bolsa especial para estoma de tamaño pequeño durante la actividad sexual. O si tiene un sistema de dos piezas, voltee la bolsa sobre su cubierta frontal de tal forma que la válvula/clip de vaciado quede de lado. Si se usa un cinturón elástico de soporte sobre la cubierta frontal, la bolsa vacía puede fajarse por debajo del cinturón durante el acto sexual. O también se puede usar un fajín alrededor de la cintura para evitar que la bolsa recolectora sea un estorbo. Otra manera de evitar que la bolsa esté golpeteando es pegarla con cinta adhesiva al cuerpo. Puede que también resulte más cómodo usar alguna prenda de vestir como un camisón corto o similar para cubrir el dispositivo.

Para reducir la fricción contra la bolsa, seleccione posiciones para la actividad sexual en donde el peso de su pareja no haga presión sobre el estoma. Si tiene una ostomía pero quisiera ser la persona que está debajo durante el sexo, pruebe usar una almohada pequeña por encima de la cubierta de su ostomía, y así su pareja estaría sobre la almohada en lugar del dispositivo.

Usted puede obtener información más detallada sobre su tipo de ostomía llamándonos o visitando nuestro sitio Web.

Laringectomía

La laringectomía es la cirugía en la que se extirpa la laringe, con la cual la persona pierde la capacidad del habla normal y la respiración se hace mediante un estoma (orificio) en el cuello. Debido a que el aire que respira no puede pasar por el filtro de purificación natural de la nariz, se requiere el uso de un tipo especial de cubierta para el estoma. Además de atrapar el polvo y las partículas, la cubierta del estoma ayuda a ocultar las mucosidades que salen de éste. Una bufanda, gargantilla o camisa de cuello de tortuga pueden lucir bien y tapar la cubierta del estoma.

Durante el sexo puede que una persona se sobresalte como impresión inicial cuando siente la respiración de su pareja en un lugar extraño. Se puede disminuir los olores del estoma si se evita comer ajo o comidas condimentadas, y a través del uso de agua de colonia (perfume).

A veces los problemas para hablar pueden hacer que a las parejas les resulte difícil comunicarse durante el sexo.  Si usted ha aprendido a hablar con el esófago, hablar durante el sexo no representa un gran problema. Un dispositivo para el habla integrado en el estoma también podría serle útil. Sin embargo, ninguno de estos métodos le permite susurrarle románticamente a su pareja en el oído. No obstante, es posible comunicar mucho en el ámbito sexual si guía la mano de su pareja o mediante el lenguaje corporal.

Con una pareja nueva, usted querrá hablar sobre el tipo de caricias y posiciones que le agradan antes de comenzar a tener sexo. Puede que también quieran designar con antelación las señales que usarán para mensajes importantes que requieran comunicarse durante el sexo.

Tratamiento de cáncer para el área del cuello y la cabeza

Algunos tipos de cáncer en la cabeza y cuello se tratan mediante la extracción de parte de la estructura ósea de la cara. Las cicatrices pueden ser muy devastadoras para la autoimagen debido a que son muy visibles. La cirugía de mandíbula, paladar o lengua también pueden afectar la forma de hablar. Los avances recientes en el remplazo de dispositivos faciales, injertos de rostro y cirugía plástica permiten un aspecto mucho más natural, así como una capacidad de habla más clara. Incluso, hasta la nariz y las orejas pueden hacerse de plástico y ser teñidas para que coincidan con el color de la piel y luego unirse al rostro. Todas estas cosas pueden ser de gran ayuda para la apariencia y autoestima de una persona.

Amputación de extremidades

Entre los tratamientos para ciertos tipos de cáncer se puede incluir la cirugía para amputar (extirpar) una de las extremidades. Esto puede impactar su vida sexual. Por ejemplo, un paciente que ha perdido un brazo o una pierna se preguntará si debe usar la extremidad artificial (prótesis) durante el sexo.

La respuesta dependerá de la pareja. A veces el uso de la prótesis es útil al estar realizando posturas y ofrece movilidad. Pero puede que estorben las correas que sujetan la prótesis. Sin una prótesis, puede que la persona con la amputación tenga dificultad para mantener el equilibrio durante las relaciones sexuales. El uso de almohadas puede ser útil para apoyarse.

Puede que las amputaciones generen un dolor constante o dolor en donde solía estar la extremidad amputada. Estos efectos secundarios pueden interferir con el deseo sexual y distraer a la persona durante el sexo. Si esto resulta problemático, hable con un proveedor de asistencia médica sobre cómo controlar mejor el dolor.

Cómo sentirse bien respecto de sí misma y cómo sentirse bien respecto al sexo

Después del tratamiento contra el cáncer, es fácil enfocarse solo en la parte del cuerpo que ha sido afectada. Por ejemplo, una mujer soltera que haya sido sometida a una laringectomía, puede que tema que no pueda encontrar a una pareja debido a que ha perdido su voz.

En ocasiones las amistades y los amantes se distancian emocionalmente de una persona con cáncer. Puede que esto no se deba al aspecto de la persona, sino más probablemente a causa de algunos sentimientos o ideas en la otra persona que se aleja. Por ejemplo, cuando una persona en una relación no pueda siquiera ver el dispositivo de la ostomía en su pareja sin sentir sensaciones desagradables, a menudo esto manifiesta sentimientos más profundos. Quizás esté molesta debido a que ahora deberá hacerse cargo de las actividades cotidianas de su cónyuge, como saldar las cuentas o hacer los quehaceres del hogar. O puede que la ostomía le recuerde cuán triste se sentiría si su pareja llegara a morir. Podría resultar más fácil simplemente no amarle tanto, y puede incluso que esta persona esté más consciente de su propia muerte, lo cual puede ser inquietante también. No obstante, todos estos sentimientos son inculpados al estoma que es una pequeña parte del cuerpo de la pareja. A su vez, puede que la persona “sana” en la relación también se sienta un fracaso al saber que está decepcionando a su pareja con cáncer durante los momentos en que más le necesita.

No se den por vencidos entre sí. Puede que tome tiempo y esfuerzo, pero tenga en cuenta que el tocarse sexualmente con su pareja siempre será posible. Puede que olviden esto con facilidad, especialmente si se sienten desanimados o si no han tenido actividad sexual por algún tiempo. Consulte la sección “Formas de preservar la vida sexual a pesar del tratamiento contra el cáncer” en Cáncer, sexo y el cuerpo de la mujer para repasar algunos consejos prácticos que le ayudarán a usted y a su pareja durante estos momentos. Lea las sugerencias que hacemos para ayudarles a sobrellevar algunos de los cambios que puede que hayan surgido con el cáncer, la autoestima y las relaciones interpersonales.

Cambios en la manera en que luce

El cambio más obvio causado por el tratamiento del cáncer, principalmente la quimioterapia, será probablemente la caída del cabello. Puede que espere que se le caiga el pelo de su cabeza, pero el resto del pelo en el cuerpo, como cejas, pestañas y vello púbico también se suele caer. Puede que también pierda peso y masa muscular si tiene dificultades para comer. Por otro lado, muchas mujeres suben de peso durante o tras la quimioterapia. La quimio y algunos otros tratamientos pueden hacer que la piel se vuelva más oscura, seca y escamosa o puede hacer que se vea muy pálido. Puede que las uñas se decoloren o adquieran rugosidad.

Algunos cambios físicos pueden ocultarse o hacerse menos visibles. Por ejemplo, si apenas se está comenzando la quimioterapia, puede que quiera ir de compras por una peluca antes de que su cabello comience a caerse. Las pelucas generan calor y a menudo no resultan cómodas, por lo que puede que quiera usar principalmente su peluca para cuando salga de casa o del hospital. También se puede usar bufandas, turbantes, sombreros, gorros o boinas. Algunas mujeres dejan su cabeza al descubierto, mientras que otras optan por hacer lo uno y lo otro, dependiendo de si están en público o en casa con amigos y familiares.

Es buena idea que una pareja hable de sus sentimientos sobre qué siente acerca de usar una peluca o cubierta para la cabeza durante el acto sexual. No hay una elección que sea correcta o incorrecta.

Tratar de disimular otros aspectos como pérdida de peso, cambios en color de la piel y cambios en las uñas, así como el catéter para las infusiones medicinales constituye un problema más grande. En su mayoría, se puede mejorar el aspecto de estos problemas con el uso de prendas de vestir que le queden bien. El usar prendas demasiado ajustadas u holgadas llamará la atención sobre sus cambios de peso. Las ropas de cuello alto y mangas largas pueden ocultar un catéter, pero puede que no correspondan al clima. Busque prendas de telas ligeras que sean frescas y que a la vez ofrezcan cubrimiento.

Cómo sobrellevar los cambios con su apariencia personal

Los puntos clave para que usted se sientan bien empiezan con enfocarse en sus características positivas. Hable con su equipo de atención contra el cáncer sobre las cosas que se pueden hacer para limitar el daño que el cáncer puede ocasionar en su aspecto, nivel de energía y sentido de bienestar. Al estar recibiendo un tratamiento para el cáncer, puede que se sienta más atractiva al encubrir los cambios que el cáncer ha ocasionado y al resaltar aquellas áreas que usted considere que lucen mejor.

El siguiente ejercicio frente al espejo podrá ayudarle a ajustarse a sus cambios corporales:

¿Qué es lo que ve cuando se mira frente al espejo? Muchas personas notan solo lo que les disgusta de su aspecto. Cuando se ven al espejo, lo que ven es piel pálida, ausencia de cabello, el dispositivo de la ostomía o piernas delgadas. No se fijan en ver un perfil de facciones clásicas, ojos expresivos o una bonita sonrisa.

Dedique un momento para su intimidad de al menos 15 minutos. Asegúrese de dedicar el tiempo suficiente para realmente contemplar su aspecto. Estudie su aspecto durante todo este tiempo, usando el espejo más grande a su alcance. ¿Cuáles partes de su cuerpo son las que más mira? ¿Cuáles son las que suele no mirar? ¿Se auto percata de tener pensamientos negativos sobre su apariencia? ¿Cuáles son sus mejores atributos? ¿Ha cambiado el cáncer o su tratamiento su apariencia personal?

Primero, pruebe hacer este ejercicio con la ropa puesta. Si normalmente usa ropa o accesorios especiales para ocultar cambios originados por el tratamiento, úselos durante su ejercicio frente al espejo. Practique dos o tres veces, o hasta que sienta que puede mirarse al espejo e identificar al menos tres cosas positivas en su aspecto.

Una vez que se sienta cómoda al mirarse justo como cualquier extraño le vería, intente el ejercicio frente al espejo vestida como le gustaría lucir para su pareja. Si ha tenido una ostomía, por ejemplo, use la bata de baño o ropa íntima que le guste. Mírese por unos minutos, repitiendo los pasos descritos en el primer ejercicio. ¿Qué es lo que encuentra más atractivo y sensual de su persona? Hágase al menos tres cumplidos sobre su aspecto.

Finalmente, haga el ejercicio frente al espejo al desnudo, sin disfrazar ninguno de los cambios originados por el cáncer. Si tiene dificultades al ver alguna cicatriz, zona de calvicie o una ostomía, tómese el tiempo necesario para que pueda acostumbrarse a estas áreas. Muchos cambios no son tan desagradables como pueden parecer en un comienzo. Si siente tensión mientras se está observando, respire profundamente y trate de relajar todos sus músculos mientras exhala. No interrumpa el ejercicio hasta que haya encontrado tres atributos positivos, o al menos recuerde los tres cumplidos que se hizo previamente.

El ejercicio frente al espejo puede que también sea útil para que tranquilice su ansiedad sobre su pareja al mirarle. Pida a su pareja que le diga algunas de las cosas que le sean agradables sobre su aspecto o sensación al tocarle. Explíquele que estas respuestas positivas le ayudarán a sentirse mejor sobre sí misma. Recuérdelas durante los momentos de inseguridad.

Cómo cambiar los pensamientos negativos

Sus pensamientos pueden influenciar su experiencia sexual positiva o negativamente. Percátese más de lo que se dice a sí misma sobre qué tan atractiva o sensual se siente. Puede que esté auto saboteándose con pensamientos como: “¿Quién querría estar con una mujer con un solo seno?” Casi todos solemos desanimarnos a nosotros mismos de vez en cuando, pero existen formas de contrarrestar estos pensamientos negativos.

Escriba en un papel los tres pensamientos negativos más frecuentes que tenga sobre sí misma en relación con su sexualidad. Puede que algunos de estos sean asociados con su tratamiento, pero puede que otros tengan un origen mucho más anterior.

Ahora escriba un pensamiento positivo que contrarreste cada uno de los pensamientos negativos. Por ejemplo, si pensó “nadie querrá a una mujer con una urostomía”, puede decirse usted misma: “Puedo ponerme una prenda de encaje para cubrirla durante el sexo. Si alguien no puede aceptarme como pareja con una ostomía, entonces no es la persona adecuada para mí”. En la próxima ocasión que vaya a tener actividad sexual, use pensamientos positivos que contrarresten los negativos que normalmente tiene. Si tiene un atributo favorito, este es un buen momento para complacerse por ello y resaltarlo.

Si los pensamientos negativos interfieren y se siente presionada o desanimada, puede que quiera hablar con su equipo de atención médica para que le refieran a un profesional de la salud mental.

La depresión es común durante y después del tratamiento del cáncer y tiene un enorme impacto sobre su vida, incluyendo sus pensamientos, relaciones y bienestar en general.  Si no tiene interés en las cosas que normalmente disfruta o no puede sentir placer y felicidad, hable con su equipo de atención contra el cáncer.

La buena comunicación: clave para establecer una exitosa relación sexual

Lo más importante para mantener una sana relación sexual con su pareja es una buena comunicación. Muchas personas reaccionan al cáncer distanciándose. Consideran que su pareja sentirá una carga si le comparten sus temores o tristeza. Pero cuando ambos tratan de protegerse entre sí, cada uno está sufriendo en silencio. Ninguna pareja pasa por un diagnóstico y tratamiento del cáncer sin algún tipo de ansiedad o duelo. ¿Por qué no hablar entre sí sobre los temores de tal manera que puedan compartir la carga en lugar de que cada uno lo haga por su lado?

El sexo es una forma en que una pareja puede sentir cercanía durante los momentos de ansiedad debido a una enfermedad. Pero si usted o su pareja se ha deprimido y distanciado, un acercamiento sexual podría interpretarse como una exigencia. Aun así, usted puede plantear el tema del sexo de una forma saludable y asertiva. Por lo general no es útil hacer acusaciones: “¡Ya ni me tocas!”, ni exigencias: “Simplemente debemos tener sexo ya, ¡pues no puedo más con la frustración!”. En cambio, trate de comunicar sus sentimientos de manera positiva: “En verdad extraño nuestra vida sexual. Hablemos sobre qué es lo que está impidiendo que tengamos esa cercanía”.

Cómo superar la ansiedad sobre el sexo

Muchas parejas consideran que el sexo debería siempre darse de manera espontánea, con poca o sin planificación alguna. Pero en ocasiones se tiene que lidiar con algún síntoma relacionado con el cáncer o efecto secundario del tratamiento que hace imposible ser espontáneos como se acostumbraba. Lo más importante es ser abiertos para hablar de ello y comenzar a programar un horario para que pasen tiempo juntos de forma relajada; empiece de a poco.

Parte de la ansiedad sobre el sexo se debe a la presión por satisfacer a la pareja. Una forma de explorar su propia capacidad de disfrutar el sexo puede consistir en comenzar por autoestimularse usted. La autoestimulación (masturbación) no es algo necesario para retomar la actividad sexual, pero puede ser útil. Con la autoestimulación de sus genitales y lograr el orgasmo, podrá determinar si el tratamiento contra el cáncer ha cambiado su respuesta sexual sin tener que preocuparse de que su pareja vaya a frustrarse. Si descubre qué parte del cuerpo podría estar irritada o muy sensible, puede indicar a su pareja lo que debe evitar hacer.

Puede ser que a muchos de nosotros desde niños se nos haya inculcado que la masturbación es mala o algo de lo que hay que avergonzarse, pero realmente es una experiencia normal y positiva para la mayoría de la gente. Si se siente bien con esta idea, trate de acariciar no sólo sus genitales, sino todas las partes sensibles en su cuerpo. Esté atento de las diferentes sensaciones de placer que pueda sentir. Cuando esté preparada, puede enseñar a su pareja cualquier descubrimiento nuevo que haya tenido sobre zonas sensibles de su cuerpo. Incluso si el tratamiento contra el cáncer no ha cambiado su respuesta sexual, puede que descubra nuevas caricias que realcen su vida sexual.

Cómo retomar la actividad sexual con su pareja

Cuando en un principio piense retomar su actividad sexual, puede que tenga miedo de que resulte dolorosa o que nunca vuelva a tener un orgasmo. Puede que los primeros intentos no resulten como esperaba. Pero justo como aprendió a disfrutar del sexo al comenzar a ser sexualmente activo en su vida, también puede aprender a sentir placer sexual tras el tratamiento contra el cáncer. Procure aprovechar al máximo esta oportunidad para ver su vida sexual bajo una nueva perspectiva y adoptar cambios.

Cuando sienta que ya puede comenzar por intentar el contacto sexual con su pareja, comiencen con suficiente tiempo e intimidad. Programen un tiempo en el que no estén muy cansados y cuando el dolor físico esté bien controlado. Puede que quieran crear una atmósfera de relajación, por ejemplo, puede iluminar la habitación con velas o poner algo de música suave y romántica. Aunque puede que sienta algo de timidez, dígale a su pareja que le gustaría tener algún momento de intimidad.

Pueden incluso acordar una cita para este propósito. Podría decir: “Estoy en disposición para tener sexo de nuevo, pero me gustaría que lo retomáramos lentamente. ¿Te gustaría que hoy en la noche empezáramos con tocarnos? No puedo prometer que todo saldrá a la perfección, pero podremos divertirnos al intentarlo”.

Es una buena idea para las parejas que establezcan límites al tocarse durante las primeras veces que intente la actividad sexual después del tratamiento de cáncer. Una buena forma de empezar es con una sesión especial dedicada a tocar el cuerpo entero. A continuación se describe una forma para llevar esto a cabo:

Cada uno debe tomar turnos en tocar y ser tocado. Mientras una persona permanece acostada boca abajo, la otra persona toca el lado trasero del cuerpo completamente desde los dedos de los pies hasta el cuero cabelludo en la cabeza. Después de unos 15 minutos, la persona que está acostada se voltea boca arriba para que el nuevo lado expuesto pueda ser tocado.

Eviten los senos y los genitales durante la primera sesión de tocado. Sus metas son sentirse relajados y sentir placer sexual. El llegar a sentirse sexualmente estimulados no es importante. Si acuerdan estas metas antes de empezar, la sesión de tocado no debe resultar frustrante. Este tipo de sesiones ayuda a eliminar el nerviosismo y la presión al volver a tener contacto íntimo.

Mientras su pareja esté tocándole, usted deberá enfocarse en usted y concentrase en las sensaciones que tenga. No se preocupe sobre los pensamientos o sentimientos de su pareja. Cuando sea su turno de tocar a la otra persona, disfrute la silueta y textura del cuerpo de su pareja. Intente varias formas de tocar, variando de las caricias suaves a un tacto más firme, semejante a un masaje.

Si ambos se sintieron relajados durante la primera sesión de tocarse mutuamente, para la próxima ocasión pueden añadir el tocado de los genitales. Con el transcurso de algunas sesiones, las parejas pueden lentamente dedicar más tiempo a las caricias de los genitales hasta que cada uno pueda lograr el orgasmo mediante las caricias manuales, o a través del sexo oral si es algo con lo que ambos estén de acuerdo.

Muchas parejas no hablan mucho sobre el sexo, pero tras el tratamiento contra el cáncer, puede que su vida sexual requiera modificarse. Esto hace necesaria una comunicación clara y abierta, y no es el momento para dejar que sientan vergüenza y opten por callar. Asegúrese de decirle a su pareja, ya sea con palabras o guiando su mano, las formas que más le agradan a medida que le esté tocando. Trate de expresarle sus deseos de una manera positiva, por ejemplo, “Has acertado en el lugar correcto, pero me gustaría que tocaras más suavemente”, en lugar de decir, “¡Ay!, eso fue brusco!”. Por el momento, reserven la penetración vaginal hasta que ambos se sientan bien preparados para intentarlo.

Cómo hacer del sexo una experiencia más cómoda

Si aún siente algo de dolor o debilidad debido al tratamiento contra el cáncer, puede que quisiera intentar posturas nuevas durante el acto sexual. Muchas parejas tienen una posición favorita para el sexo, especialmente la penetración vaginal, y rara vez intentan otra. La forma más conocida para realizar el coito (o penetración vaginal) es la “posición de misionero”, en la que la pareja de la mujer se coloca encima de ella. Pero tras el tratamiento contra el cáncer, podría haber otras posturas que resulten más cómodas. Puede que tengan la posibilidad de que el coito sea más placentero si ambos se recuestan sobre sus costados, frente a frente, o usted de espaldas contra su pareja. Otra posición que puede funcionar bien para usted es sentarse o arrodillarse con una pierna a cada lado de su pareja, lo cual permite que pueda moverse más libremente mientras su pareja se relaja o le toca.

Estas son algunas ideas para posiciones que pueden ser útiles.

illustration showing seven sexual positions

No existe una postura mágica que sea la adecuada para todos. Usted y su pareja requieren encontrar la que les resulte más conveniente. El uso de almohadas pequeñas y grandes puede ofrecer soporte. Mantener un buen sentido del humor siempre puede relajar el estado de ánimo.

Equipo de redactores y equipo de editores médicos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer

Nuestro equipo está compuesto de médicos y enfermeras con postgrados y amplios conocimientos sobre el cáncer, al igual que de periodistas, editores y traductores con amplia experiencia en contenidos médicos.

Last Medical Review: January 12, 2017 Last Revised: January 12, 2017

La información médica de la La Sociedad Americana Contra El Cáncer está protegida bajo la ley Copyright sobre derechos de autor. Para solicitudes de reproducción, por favor escriba a  permissionrequest@cancer.org.

El sexo y la mujer con cáncer