Tratamiento de las metástasis en los huesos

Los tratamientos a menudo reducen o desaceleran el crecimiento de las metástasis de los huesos y pueden ayudar con cualquier síntoma que causan. Sin embargo, a menudo no hacen desaparecer las metástasis totalmente. Algunas personas creen que ya no hay nada que hacer si no es posible curar el cáncer, y por consiguiente suspenden todo tratamiento. Sin embargo, la radiación, la quimioterapia (y otros medicamentos), la cirugía y otros tratamientos frecuentemente pueden desacelerar el crecimiento del cáncer y ayudar a controlar los síntomas. Además, el alivio de los síntomas tales como el dolor y el estreñimiento pueden ayudarle a sentirse mejor. Casi siempre se puede hacer algo para ayudar a mantener o mejorar su calidad de vida.

El objetivo del tratamiento debe estar claro en cualquier etapa del cáncer. Usted debe saber si el objetivo es curar el cáncer, desacelerar su crecimiento y ayudarle a vivir por más tiempo, o aliviar sus síntomas. Algunas veces esto puede ser confuso porque algunos de los tratamientos usados para curar el cáncer también se pueden usar para desacelerar su crecimiento o aliviar los síntomas.

Las opciones de tratamiento para personas con metástasis en los huesos dependen de muchos factores, tales como:

  • Qué clase de cáncer primario tiene usted
  • A qué huesos (y a cuántos) el cáncer se propagó
  • Si cualquier hueso se ha debilitado o fracturado
  • Qué tratamientos ha recibido anteriormente
  • Sus síntomas
  • Su condición de salud general.

Los tratamientos sistémicos (recorren el cuerpo entero) y los tratamientos locales (tratan el cáncer en el hueso)  son los dos tipos principales de tratamiento para las metástasis óseas. Dependiendo de la extensión y la localización de las metástasis, se puede usar uno o ambos tipos de estos tratamientos.

Tratamientos sistémicos para metástasis en los huesos

Los tratamientos sistémicos afectan a todo el cuerpo. En muchos casos, especialmente si el cáncer se ha propagado a muchos huesos, se usan los tratamientos sistémicos porque éstos pueden alcanzar las células cancerosas por todo el cuerpo.

Las terapias sistémicas incluyen la quimioterapia, la terapia hormonal u otros medicamentos que se toman por la boca o se inyectan en la sangre. Estos tratamientos no están dirigidos específicamente a las metástasis en los huesos, aunque a menudo ayudan a tratarlas.

Otros tratamientos sistémicos, como los radiofármacos y los bifosfonatos (vea las siguientes secciones), están dirigidos más específicamente al cáncer que ha alcanzado los huesos. Algunas veces ambos tipos de tratamientos se utilizan al mismo tiempo.

Quimioterapia

La quimioterapia (quimio) usa medicamentos que se inyectan en una vena o se administran por la boca para eliminar las células cancerosas. Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y pasan por todo el cuerpo. La quimioterapia se usa como tratamiento principal para muchos tipos de cáncer metastásicos. A menudo, la quimioterapia puede reducir el tamaño de los tumores. Esto puede aliviar el dolor y ayudarle a sentirse mejor, aunque no causa que los tumores desaparezcan ni evita que regresen. Algunas veces, se utiliza con tratamientos locales, tal como radiación.

Visite la sección Quimioterapia para aprender más sobre quimioterapia y cómo lidiar con los efectos secundarios, o comuníquese con nosotros (1-800-227-2345).

Terapia hormonal

Los medicamentos de terapia hormonal bloquean las acciones de ciertas hormonas o reducen la producción de éstas. Con más frecuencia, esta terapia se emplea para tratar el cáncer de seno y de próstata, y también se puede usar cuando estos cánceres se han propagando a los huesos.

Por ejemplo, el estrógeno es una hormona que causa el crecimiento de muchos cánceres de seno. Algunos medicamentos pueden reducir los niveles de estrógeno o bloquear el efecto del estrógeno en las células del cáncer de seno. Cuando el cáncer de seno se ha propagado a los huesos, esto podría detener el crecimiento de las células e incluso hacer que los tumores se reduzcan de tamaño.

De la misma manera, las hormonas sexuales masculinas (llamadas andrógenos) causan el crecimiento de la mayoría de los cánceres de próstata. Los medicamentos que reducen los niveles de andrógenos o que bloquean su efecto pueden ayudar a detener o a disminuir el crecimiento de estos cánceres.

Terapia dirigida

Los medicamentos de terapia dirigida atacan partes específicas de las células cancerosas u otras células o proteínas que contribuyen a que las células cancerosas crezcan. Estos medicamentos funcionan de distinta manera que los medicamentos de la quimioterapia convencional. Se pueden usar solos o en combinación con otros tratamientos para las metástasis óseas.

Para saber cuáles medicamentos de terapia dirigida se pueden usar para tratar su cáncer, lea nuestra información sobre ese tipo específico de cáncer.

Inmunoterapia

La inmunoterapia es una terapia sistémica que estimula el sistema inmunitario del cuerpo o usa versiones sintéticas de proteínas del sistema inmunitario para eliminar las células cancerosas. La inmunoterapia se puede usar para tratar las metástasis en los huesos.

Para saber si la inmunoterapia se emplea para tratar su cáncer, lea nuestra información sobre ese tipo de cáncer.

Radiofármacos

Los radiofármacos son un grupo de medicamentos que poseen elementos radiactivos. Estos medicamentos se inyectan en una vena y se asientan en áreas de hueso con recambio (metabolismo) activo (como las que contienen propagación del cáncer). Una vez allí, la radiación que emiten elimina a las células cancerosas.

Si el cáncer se ha extendido a numerosos huesos, los radiofármacos funcionan mejor que tratar de dirigir la radiación externa a cada hueso afectado. (La radiación externa se aborda más adelante como tratamiento local). En algunos casos, se pueden usar los radiofármacos con la radiación de rayos externos dirigida a las metástasis óseas más dolorosas.

Algunos de los radiofármacos aprobados para ser usados en los Estados Unidos son:

  • Estroncio-89 (Metastron®)
  • Samario-153 (Quadramet®)
  • Radio- 223 (Xofigo®)

El tratamiento con un radiofármaco a menudo puede reducir el dolor causado por metástasis en los huesos durante varios meses. El tratamiento se puede repetir cuando el dolor regresa, pero es posible que el dolor no disminuya por tanto tiempo como se redujo con el primer tratamiento.

Estos medicamentos funcionan mejor cuando se trata de metástasis blásticas, lo que significa que el cáncer ha estimulado ciertas células del hueso (osteoblastos) para formar nuevas áreas de hueso.

Vea Radioterapia para aprender más sobre este tipo de tratamiento.

Otros medicamentos para metástasis en los huesos

Bifosfonatos

Los bifosfonatos son un grupo de medicamentos que se pueden usar para tratar el cáncer que se ha propagado a los huesos. Estos medicamentos funcionan al desacelerar la acción de los osteoclastos. Estas células óseas normalmente disuelven pequeños fragmentos de los huesos para ayudar a remodelarlos y mantenerlos fuertes. Pero los osteoclastos a menudo son muy activos cuando el cáncer se propaga a los huesos, lo que puede causar problemas.

Los bifosfonatos pueden ser útiles para el cáncer que se ha propagado a los huesos, ya que:

  • Reducen el dolor de huesos
  • Retardan el daño óseo causado por el cáncer
  • Reducen los altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia)
  • Reducen el riesgo de fracturas

Los bifosfonatos tienden a funcionar mejor cuando las radiografías muestran que el cáncer metastásico está adelgazando y debilitando el hueso (metástasis líticas). Estos medicamentos no son tan eficaces para el tratamiento de metástasis blásticas, donde los huesos se vuelven más densos.

Los efectos secundarios más comunes de los bifosfonatos son cansancio, fiebre, náusea, vómito, anemia (bajo nivel de glóbulos rojos) y dolor en los huesos o las articulaciones. Sin embargo, otros medicamentos o el cáncer por sí solo pueden causar muchos de estos efectos. Estos medicamentos pueden reducir los niveles de calcio. Por lo tanto, no se le pueden administrar a alguien que ya tiene bajos niveles de calcio. Los bifosfonatos pueden causar daño renal y a menudo no se pueden administrar a personas que presentan una función renal deficiente.

Osteonecrosis de la mandíbula relacionada con la medicación

Un efecto secundario poco común, pero muy grave, consiste en osteonecrosis de la mandíbula. En esta afección, parte del hueso de la mandíbula pierde su suministro sanguíneo y muere. Esto puede causar pérdida de dientes e infecciones o úlceras  abiertas del hueso de la mandíbula que no sanan y que son difíciles de tratar.

La osteonecrosis de la mandíbula es muy difícil de tratar y la prevención es muy importante. Algunas veces parece ser provocada por la extracción de un diente mientras se reciben los bifosfonatos. Muchos médicos que tratan el cáncer recomiendan que los pacientes acudan a una revisión dental y que cualquier problema de dientes o de mandíbula sea tratado antes de comenzar a tomar un bifosfonato. Una manera de evitar esto consiste en mantener una buena higiene oral al usar hilo dental, cepillar los dientes y asegurar de que las dentaduras le queden ajustadas. Someterse a exámenes dentales regularmente también podría ayudar a prevenir esta afección.

Denosumab

El denosumab es otro medicamento que puede ser útil cuando el cáncer se ha propagado a los huesos. Al igual que los bifosfonatos, este medicamento evita la activación de los osteoclastos, aunque lo hace de una manera diferente al bloquear una sustancia llamada RANKL.

Los efectos secundarios comunes incluyen náuseas, diarrea, y debilidad o cansancio. Al igual que los bifosfonatos, el denosumab puede causar osteonecrosis de la mandíbula.  Por lo tanto, los médicos recomiendan tomar las mismas precauciones (tal como tratar cualquier problema con dientes o mandíbula antes de comenzar el medicamento). Contrario a los bifosfonatos, este medicamento es seguro para los pacientes con problemas renales.

Tratamientos locales para metástasis en los huesos

Los tratamientos locales, incluyendo radioterapia, cirugía y otras técnicas, están dirigidos a una parte en vez de a todo el cuerpo.

Los tratamientos locales pueden ser útiles si el cáncer se ha propagado a sólo un hueso, o si existen áreas de propagación del cáncer que han empeorado más que otras y que requieren ser tratadas de inmediato. Estos tratamientos pueden ayudar a aliviar el dolor u otros síntomas causados por una o pocas metástasis en los huesos.

Algunas veces, los tratamientos locales, como la cirugía, se usan para estabilizar un hueso que se encuentra en peligro de fracturarse debido a que ha sido debilitado por el cáncer. Es mucho más fácil prevenir que un hueso lesionado se fracture que tratar de repararlo una vez fracturado.

Radioterapia externa

La radioterapia utiliza partículas o rayos de alta energía para destruir las células cancerosas o para disminuir su crecimiento. Cuando un cáncer se propagó a un pequeño número de puntos en los huesos, se puede usar la radiación para ayudar a aliviar síntomas, como el dolor. Si se trata el hueso con radiación antes de que se vuelva muy débil, puede que esto también ayude a prevenir una fractura más adelante.

La forma más común de administrar radiación para metástasis en los huesos es emitiendo un haz de radiación desde una máquina situada fuera del cuerpo, Esto también se llama radiación de haz externo.

La radioterapia para la metástasis en los huesos se puede administrar como una o dos dosis grandes o en cantidades menores entre cinco y diez tratamientos que permiten una dosis total mayor. Ambos programas proveen el mismo grado de alivio al dolor. La ventaja principal de una o dos dosis de tratamiento consiste en que se requieren menos viajes para la terapia. La ventaja de más tratamientos consiste en que los pacientes tienen menos probabilidades de necesitar nuevamente tratamiento porque el dolor ha regresado.

Vea la sección Radioterapia para aprender más sobre las diferentes clases de radioterapia externa, cómo es la experiencia de recibir radiación, y los efectos secundarios del tratamiento.

Técnicas de ablación

A la colocación de una aguja o una sonda directamente en un tumor y el uso de calor, frío, o un químico para destruirlo se le llama ablación. Esta terapia se puede usar únicamente si uno o dos tumores óseos están causando problemas.

La ablación por radiofrecuencia (RFA) es un tipo común que utiliza una aguja que transporta corriente eléctrica. El extremo de la aguja se coloca dentro del tumor en el hueso. Se puede utilizar una CT para asegurar que la aguja está en el lugar correcto. Luego se envía una corriente eléctrica por la aguja para calentar el tumor y destruirlo. Por lo general, la RFA se hace mientras el paciente está bajo anestesia general (dormido profundamente sin que sienta dolor).

En otro tipo de ablación, llamada crioablación, se coloca una sonda muy fría en el tumor para congelarlo, lo que destruye las células cancerosas. Otros métodos usan alcohol para destruir las células u otras formas de calentar el tumor (tal como termoterapia intersticial inducida por láser). Una vez se destruye el tejido canceroso, el espacio que queda se puede llenar con un cemento óseo. (Lea información más adelante).

Cemento óseo

Una opción para algunas personas consiste en inyecciones de un cemento y/o pegamento óseo de rápida acción llamado PMMA.

Cuando el PMMA se inyecta en un hueso vertebral se le llama vertebroplastia o cifoplastia. Esto ayuda a estabilizar el hueso y a aliviar el dolor en la mayoría de las personas. A menudo, la vertebroplastia reduce el dolor inmediatamente y se puede hacer en un centro de atención ambulatorio.

Cuando se inyecta el pegamento para fortalecer los huesos que no sean los de la columna vertebral, se le llama cementoplastia. Algunas veces, el pegamento se usa junto con la cirugía, la radiación, la ablación por radiofrecuencia, u otros tratamientos.

Cirugía

La cirugía para tratar una metástasis ósea se hace para aliviar los síntomas y/o estabilizar el hueso para evitar fracturas.

Las metástasis óseas pueden debilitar los huesos y dar lugar a fracturas que tienden a no sanar bien. Se puede realizar una cirugía para colocar tornillos, varillas, alfileres, placas, armazones u otros dispositivos para que el hueso esté más estable y ayudar a prevenir fracturas. Si el hueso ya está fracturado, la cirugía puede a menudo aliviar rápidamente el dolor y ayudar al paciente a regresar a sus actividades habituales.

Algunas veces una persona no puede someterse a cirugía debido a su pobre estado de salud general, otras complicaciones del cáncer o efectos secundarios de otros tratamientos. Si los médicos no pueden reforzar quirúrgicamente un hueso que tiene metástasis, un yeso o tablilla puede ayudar a estabilizarlo para reducir el dolor de manera que la persona pueda moverse.

Estudios clínicos

Los estudios clínicos son estudios de investigación minuciosamente controlados que se realizan con pacientes que se ofrecen para participar como voluntarios. Si le interesa participar en un estudio clínico, comience por preguntar al médico si en la clínica u hospital donde trabaja se realizan estudios clínicos. También puede comunicarse con nuestro servicio de compatibilidad de estudios clínicos para obtener una lista de los estudios clínicos que cumplen con sus necesidades desde el punto de vista médico. Este servicio está disponible llamando al 1-800-303-5691.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más avanzada para el cáncer. En algunos casos, puede que sean la única manera de lograr acceso a tratamientos más recientes. También es la única forma que tienen los médicos de aprender mejores métodos para tratar el cáncer. Sin embargo, no son adecuados para todas las personas.

Para más información, vea Estudios clínicos.

Equipo de redactores y equipo de editores médicos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer

Nuestro equipo está compuesto de médicos y enfermeras con postgrados y amplios conocimientos sobre el cáncer, al igual que de periodistas, editores y traductores con amplia experiencia en contenidos médicos.

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Last Medical Review: December 15, 2016 Last Revised: December 15, 2016

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