Terapia dirigida con medicamentos para tumores de encéfalo y tumores de médula espinal en adultos

A medida que los investigadores aprenden más sobre los mecanismos internos de las células que causan tumores o que ayudan a las células tumorales a crecer, ellos han podido desarrollar medicamentos más recientes que combaten estos cambios de manera específica. Estos medicamentos de terapia dirigida funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. Algunas veces, estos medicamentos funcionan cuando los medicamentos de quimioterapia no son eficaces, y a menudo presentan efectos secundarios diferentes. Los medicamentos de terapia dirigida aún no desempañan un papel importante en el tratamiento de tumores de encéfalo o de médula espinal, aunque algunos de ellos podrían ser útiles para ciertos tipos de tumores.

Bevacizumab (Avastin, Mvasi, Zirabev)

El bevacizumab es una proteína sintética semejante a una proteína del sistema inmunitario llamada  anticuerpo monoclonal. Este anticuerpo ataca al factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF, por sus siglas en inglés). El VEGF ayuda a los tumores a formar vasos sanguíneos nuevos necesarios para su crecimiento, en un proceso llamado angiogénesis.

Este medicamento se utiliza principalmente para tratar algunos tipos de gliomas (especialmente los de crecimiento rápido, como los glioblastomas) que recurren después del tratamiento inicial. También podría ser útil en el tratamiento de meningiomas recurrentes.

Cuando se usa solo o añadido a la quimioterapia, este medicamento puede ayudar a reducir el tamaño de algunos tumores o extender el tiempo que transcurre antes de que comiencen a crecer nuevamente, aunque no parece ayudar a que los pacientes vivan más tiempo.  También puede ayudar a reducir la dosis necesaria del medicamento esteroideo dexametasona que se usa para reducir la hinchazón del cerebro, lo que es especialmente importante para pacientes que sean sensibles  a los efectos secundarios de los esteroides.

El bevacizumab se administra como infusión intravenosa generalmente una vez cada 2 semanas.

Los efectos secundarios comunes incluyen hipertensión arterial, cansancio, sangrado, recuentos  bajos de glóbulos blancos, dolores de cabeza, llagas en la boca, pérdida de apetito, y diarrea. Los posibles efectos secundarios graves que son menos comunes incluyen coágulos sanguíneos, hemorragia interna, problemas cardiacos y perforaciones en los intestinos. Este medicamento también puede causar lenta cicatrización de heridas, por lo que generalmente no se puede administrar dentro de las primeras  semanas después de la cirugía.

Everolimus (Afinitor)

El everolimus funciona al bloquear una célula proteínica conocida como mTOR, la cual normalmente ayuda a que las células crezcan y se dividan en nuevas células. Para los astrocitomas subependimales de células gigantes (SEGA) que no se pueden remover completamente mediante cirugía, este medicamento puede reducir el tamaño del tumor o desacelerar su crecimiento por algún tiempo, aunque no está claro si puede ayudar a que las personas con estos tumores vivan más tiempo.

El everolimus se administra en forma de pastilla una vez al día. Los efectos secundarios comunes incluyen llagas en la boca, riesgo aumentado de infecciones, náusea, pérdida de apetito, diarrea, erupciones en la piel, sensación de cansancio o debilidad, acumulación de líquido (generalmente en las piernas), y aumento en los niveles de colesterol y azúcar en la sangre. Un efecto secundario menos común, pero grave, consiste en daño a los pulmones que puede causar dificultad respiratoria u otros problemas.

Actualmente se están desarrollando y estudiando otras terapias dirigidas en estudios clínicos.

Más información sobre la terapia dirigida

Para más información acerca de cómo se utilizan los medicamentos de terapia dirigida para tratar el cáncer, consulte Terapia dirigida para el cáncer.

Para información sobre algunos de los efectos secundarios incluidos en este artículo, y cómo tratarlos, consulte Control de efectos secundarios relacionados con el cáncer.

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Chang SM, Mehta MP, Vogelbaum MA, Taylor MD, Ahluwalia MS. Chapter 97: Neoplasms of the central nervous system. In: DeVita VT, Lawrence TS, Rosenberg SA, eds. DeVita, Hellman, and Rosenberg’s Cancer: Principles and Practice of Oncology. 10th ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins; 2015.

Dorsey JF, Hollander AB, Alonso-Basanta M, et al. Chapter 66: Cancer of the central nervous system. In: Abeloff MD, Armitage JO, Niederhuber JE. Kastan MB, McKenna WG, eds. Abeloff’s Clinical Oncology. 5th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier; 2014.

National Comprehensive Cancer Network. NCCN Clinical Practice Guidelines in Oncology: Central Nervous System Cancers. V.1.2017. Accessed at www.nccn.org/professionals/physician_gls/pdf/cns.pdf on September 19, 2017.

Actualización más reciente: mayo 5, 2020

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