El síndrome de manos y pies (eritrodisestesia palmoplantar) es un efecto secundario de algunos tratamientos para el cáncer. El síndrome de manos y pies puede causar enrojecimiento, hinchazón y dolor en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.
Conozca qué puede esperar y a qué debe prestar atención, y cuándo debe buscar ayuda si los efectos secundarios del tratamiento del cáncer incluyen el síndrome de manos y pies.
¿Qué es el síndrome de manos y pies?
El síndrome de manos y pies (eritrodisestesia palmoplantar) es una reacción de la piel a ciertos medicamentos, como los que se usan en el tratamiento del cáncer. La piel de las palmas de las manos y de las plantas de los pies se enrojece, se hincha, duele o incluso comienza a descamarse o a agrietarse. Puede sentirse como una quemadura solar y, a veces, causar dolor al caminar o al tocar objetos.
El síndrome de manos y pies a veces también aparece en las rodillas o los codos, aunque es menos frecuente que en las manos y los pies.
El síndrome de manos y pies (HFS, por sus siglas en inglés) también se conoce como:
- Eritrodisestesia palmoplantar
- Eritema acral
- Reacción cutánea en manos y pies
- Eritema tóxico por quimioterapia
¿Qué causa el síndrome de manos y pies?
No se conoce con certeza la causa de este síndrome. Sin embargo, el síndrome de manos y pies puede presentarse debido a ciertos medicamentos para el cáncer que viajan por el torrente sanguíneo para llegar a todas las partes del cuerpo. Estos medicamentos se conocen como tratamientos sistémicos o generalizados. Algunos tratamientos sistémicos pueden afectar el crecimiento de las células de la piel o de los vasos sanguíneos pequeños.
Las manos y los pies contienen muchos vasos diminutos cerca de la superficie de la piel. Al usar las manos y los pies se ejerce presión sobre ellos, por ejemplo, al caminar y al sujetar o agarrar objetos. Esa presión puede hacer que se produzca un escape de medicamentos desde los vasos sanguíneos diminutos hacia el tejido debajo de la piel. Por eso, los síntomas suelen aparecer en las palmas de las manos y en las plantas de los pies, en lugar de ocurrir en otras partes del cuerpo.
Una vez que un medicamento escapa del torrente sanguíneo, puede dañar los tejidos que lo rodean debajo de la piel. Esto causa hinchazón e irritación, con síntomas que pueden variar desde hinchazón y enrojecimiento hasta dificultad para caminar.
¿El síndrome de manos y pies es una alergia?
No. El síndrome de manos y pies no es una reacción alérgica. Los problemas de la piel causados por el síndrome de manos y pies suelen aparecer de forma gradual, en un período de días o semanas después de comenzar el tratamiento. No son signos de una alergia a un medicamento o fármaco. Por el contrario, las reacciones alérgicas son diferentes porque suelen comenzar de repente, por lo general en cuestión de minutos a horas después de recibir el medicamento.
¿El síndrome de manos y pies es contagioso?
No. El síndrome de manos y pies podría tener el aspecto de una erupción cutánea o sarpullido que puede transmitirse a otras personas, pero no es contagioso. No se puede contagiar de otra persona ni contagiar a otras personas. Es un efecto secundario de ciertos medicamentos, no una infección.
¿Qué tratamientos para el cáncer pueden causar el síndrome de manos y pies?
No todos los tratamientos sistémicos (generalizados) para el cáncer causan el síndrome de manos y pies, pero la probabilidad es mayor con algunos de ellos.
Los medicamentos de quimioterapia (quimio) que pueden causar el síndrome de manos y pies incluyen los siguientes:
- Capecitabina (Xeloda)
- Doxorrubicina liposomal (diferente de la doxorrubicina)
- Fluorouracilo (5-FU)
- Gemcitabina
- Citarabina (citosina arabinósido)
- Azacitidina y decitabina
Los medicamentos de terapia dirigida que pueden causar el síndrome de manos y pies se usan solos o en combinación con otros tratamientos, como la quimioterapia. Entre los medicamentos que bloquean la formación de nuevos vasos sanguíneos que promueven el crecimiento del cáncer se incluyen los siguientes:
- Bevacizumab (Avastin)
- Sorafenib (Nexavar)
- Sunitinib (Sutent)
- Regorafenib (Stivarga)
- Pazopanib (Votrient)
- Axitinib (Inlyta)
¿Cuándo suele aparecer el síndrome de manos y pies?
El síndrome de manos y pies suele aparecer durante las primeras 2 a 6 semanas de tratamiento con los medicamentos que pueden causarlo. Al principio, en la piel se puede sentir hormigueo o calor al tacto, pero los síntomas pueden empeorar con el tiempo si no se tratan. Los síntomas pueden aparecer y desaparecer según la dosis y el calendario de tratamiento.
¿Cuáles son los síntomas del síndrome de manos y pies?
Si se sabe que el tratamiento puede causar síndrome de manos y pies, el equipo de atención oncológica se lo informará antes de comenzar. También le explicará cuáles son los primeros signos, cómo llevar un seguimiento de estos y cuándo informar si aparecen para que se puedan controlar antes de que empeoren. Es posible que le indiquen una rutina especial para el cuidado de la piel.
En cada consulta de tratamiento, el equipo de atención médica hará un seguimiento de cualquier síntoma nuevo o de los que usted haya informado. Estos pueden ser algunos de los primeros síntomas:
- Piel seca
- Enrojecimiento
- Hormigueo o picazón
- Dolor leve o entumecimiento
- Disminución leve de la sensibilidad al tacto, al calor y al frío
Si no se informa de los síntomas ni se tratan, estos pueden empeorar e incluir lo siguiente:
- Aumento del enrojecimiento (similar a una quemadura de sol) con hinchazón
- Piel agrietada y descamada
- Ampollas
- Mayor disminución de la sensibilidad al tacto, al calor y al frío
¿Se me pueden borrar las huellas dactilares debido al síndrome de manos y pies?
A veces, la piel de las manos y los dedos puede descamarse tanto que las huellas dactilares desaparecen temporalmente. Esto podría dificultar el uso de dispositivos con reconocimiento de huellas dactilares, como teléfonos, tabletas, cerraduras de automóviles u otros dispositivos. Raras veces ocurre que las huellas dactilares se borren de forma permanente, ya que la piel suele recuperarse en las semanas o los meses posteriores a la finalización del tratamiento.
Cómo puede afectar el síndrome de manos y pies la vida diaria
Los síntomas pueden mantenerse leves o empeorar. Pueden volverse más dolorosos y afectar el funcionamiento de las manos y los pies. Esto puede alterar sus actividades diarias, su calidad de vida y su sensación de seguridad. En los casos graves puede suceder lo siguiente:
- La piel puede estar más seca, agrietada y supurar líquido.
- Las ampollas pueden abrirse y convertirse en llagas.
- Las heridas abiertas, las llagas y las grietas en la piel pueden infectarse.
- La pérdida de sensibilidad puede ocasionar problemas al caminar o manipular objetos, así como caídas, quemaduras, heridas y otras lesiones.
Importante: Algunas personas ya presentan algún daño en los nervios o menos sensibilidad en las manos y en los pies debido a otras afecciones. Si reciben un medicamento para el cáncer que puede causar el síndrome de manos y pies, tienen una mayor probabilidad de presentarlo porque la piel y los nervios ya están más sensibles. Esto incluye a las personas que tienen las siguientes afecciones:
Cómo controlar el síndrome de manos y pies
El equipo de atención oncológica le ayudará a controlar los síntomas del síndrome de manos y pies. Para ello, necesita saber qué síntomas está presentando. Asegúrese de mantenerse en contacto con el equipo de atención oncológica mientras lleva un seguimiento de los síntomas en casa. En cada consulta, o según las indicaciones de su equipo de atención médica, informe sobre todos los síntomas, si han cambiado, y lo que da resultado o no.
Medicamentos para tratar el síndrome de manos y pies
Cuando aparecen los primeros síntomas del síndrome de manos y pies, el médico puede recetarle medicamentos para aliviar o controlar los síntomas. Algunos se pueden obtener sin receta médica, así que recuerde preguntar al médico si necesitará receta médica. El médico podría recetar lo siguiente:
- Cremas o lociones que contengan urea o corticoides para aliviar el enrojecimiento y la sensación de ardor
- Corticoides orales (pastillas) junto con una crema o loción, o si la crema o loción no ayuda
- Medicamentos para el dolor
- Guantes o calcetines refrescantes para la piel
- Remojos especiales para las manos y los pies
Si el síndrome de manos y pies es grave, el equipo de atención oncológica podría recomendar disminuir la dosis de tratamiento del cáncer o hacer una pausa breve en el tratamiento.
En algunos casos, las personas con síndrome de manos y pies también pueden beneficiarse de consultar con un podólogo (médico especialista en los pies) o con un dermatólogo (médico especialista en la piel).
Controlar el síndrome de manos y pies en casa
Las cosas que haga en casa pueden mejorar o empeorar los síntomas. El objetivo es promover la seguridad y controlar o aliviar los síntomas del síndrome de manos y pies. Estos son algunos ejemplos de lo que usted puede hacer:
- Si el médico le indicó una rutina especial para el cuidado de la piel al comenzar el tratamiento, sígala según las instrucciones que le dio.
- Para aliviar la piel, échese una loción suave, sin alcohol y que no reseque, según las recomendaciones de su equipo de atención oncológica.
- Evite actividades que causen demasiada presión o fricción en las manos y los pies, como cortar alimentos, caminar o correr largas distancias, y usar herramientas de jardinería o de reparación.
- Para prevenir lesiones, pida ayuda al manipular objetos afilados, calientes o fríos.
- Deje de hacerse manicuras y pedicuras profesionales durante un tiempo. Tenga cuidado al cortarse y limarse las uñas de las manos y los pies para evitar hacerse más daño.
- Limite el tiempo que pasa en agua muy tibia o caliente, por ejemplo, al bañarse o lavar los platos. Evite las bañeras de hidromasaje (jacuzzis) y los baños y duchas muy calientes.
- Evite exponer las manos y los pies al sol. Póngase ropa protectora y consulte con el equipo de atención oncológica sobre recomendaciones de protección solar.
- Evite, en la medida de lo posible, períodos largos de actividad que impliquen el uso de las manos y los pies. Descanse las manos y los pies siempre que pueda.
- Evite los zapatos, guantes y prendas de vestir ajustados, así como cualquier accesorio que pueda rozarle e irritarle las manos o los pies. Use zapatos que sean de su talla. Agregue plantillas que brinden acolchado y protección adicionales.
- Si le salen ampollas, no las reviente ni intente romperlas, ya que pueden infectarse. Si una ampolla se rompe por sí sola, comuníquese con el equipo de atención oncológica.
- Mantenga la piel limpia, fresca y seca. Si el frío ayuda a aliviar los síntomas, pruebe compresas de hielo flexibles y reutilizables o bolsas congeladas de guisantes, o de maíz o elote. En algunos casos, elevar los brazos y los pies puede aliviar un poco la molestia.
- Informe al equipo de atención médica si las manos o los pies comienzan a dolerle o a descamarse.
Elegir una loción para los síntomas en las manos y los pies
Pida al equipo de atención oncológica que le recomiende cremas y lociones para ponerse en casa. Cuando sea posible, cómprelas con anticipación. Aunque el equipo de atención médica le puede dar recomendaciones específicas, es probable que le sugiera cremas o lociones con estas características:
- Sin alcohol, fragancias, mentol ni colorantes
- Espesas e hidratantes (como un bálsamo o pomada)
- Formuladas para piel muy seca o sensible
El médico puede recomendar aplicar el producto y luego ponerse calcetines o guantes de algodón para retener la humedad.
¿Qué puedo esperar si mi tratamiento puede causar el síndrome de manos y pies?
No es posible prevenir el síndrome de manos y pies, pero sí se puede evitar que empeore. Aunque el síndrome de manos y pies puede ser incómodo, se puede controlar.
La mayoría de las personas se recupera del síndrome de manos y pies cuando el tratamiento se ajusta o se termina. Las mejores maneras de aliviarse del síndrome de manos y pies y evitar daños a largo plazo en la piel son llevar un seguimiento de los síntomas, notificarlos pronto y controlarlo con medicamentos según las indicaciones del médico.