¿Puedo padecer otro cáncer después de haber tenido cáncer de testículo?

Los sobrevivientes de cáncer pueden verse afectados por una serie de problemas de salud, pero a menudo su mayor preocupación consiste en enfrentarse nuevamente al cáncer. Si un cáncer regresa después del tratamiento, a esto se le llama “recurrencia”. Sin embargo, algunos sobrevivientes de cáncer pueden desarrollar un nuevo cáncer, no relacionado al primero. A este se le denomina “cáncer secundario”. Independientemente del tipo de cáncer que haya tenido, aún es posible padecer otro (nuevo) cáncer, incluso después de sobrevivir al primero.

Desafortunadamente, recibir tratamiento contra el cáncer no significa que no pueda padecer otro cáncer. Las personas que han tenido cáncer aún pueden padecer los mismos tipos de cáncer que otras personas padecen. De hecho, ciertos tipos de cáncer y sus tratamientos pueden estar vinculados a un mayor riesgo de ciertos cánceres secundarios.

Los sobrevivientes del cáncer de testículo pueden padecer cualquier tipo de cáncer secundario, aunque tienen un mayor riesgo de:

El tipo más común de cáncer visto entre los sobrevivientes de cáncer testicular es un segundo cáncer de testículo. En general, de un 2% a 5% de los hombres que se han curado de cáncer en un testículo padecerán en un futuro de cáncer en el otro testículo. El segundo cáncer no se debe a haber tratado el primer cáncer con radioterapia o quimioterapia. De hecho, aquellos quienes fueron sometidos a cirugía solamente, aún se encuentran en riesgo incrementado de un segundo cáncer testicular. La probabilidad de desarrollar un cáncer secundario de hecho es menor entre los hombres que fueron tratados con quimioterapia.

En comparación con la mayoría de los hombres en la población en general, los sobrevivientes de cáncer de testículo son doblemente propensos a desarrollar un nuevo cáncer en otro órgano que no sea el testículo. La probabilidad de un cáncer secundario cambiará con el transcurso del tiempo en función de los tratamientos que fueron empleados y en la edad del paciente cuando recibió dichos tratamientos.

El tratamiento con radioterapia se ha asociado con algunos casos de cáncer tras el cáncer de testículo. El riesgo es el más elevado para los casos de cáncer en la región en donde se recibió la radiación (campo o área de radiación). Los pacientes tratados con radioterapia en la región del abdomen y la pelvis están a un riesgo incrementado para los siguientes tipos de cáncer:

Si el campo de radiación incluye la región del pecho, el paciente tendrá un riesgo incrementado de:

Las radioterapias también incrementan el riesgo de cáncer de piel de tipo melanoma y cáncer del tejido conectivo (sarcoma).

Los riesgos para estos tipos de cáncer comienzan a elevarse dentro de 5 años y se duplica tras 10 años en aquellos hombres que fueron tratados con radioterapia solamente. El riesgo permanece elevado y no parece disminuir con el tiempo. Este riesgo por lo general es mayor entre mayor sea la dosis de radiación o si el paciente se sometió tanto a radioterapia, como a quimioterapia.

En años recientes la radioterapia para el cáncer de testículo ha cambiado. Se utilizan dosis menores de radiación, y el tratamiento preventivo con radiación hacia la región del pecho ha dejado de emplearse. Se requieren de estudios de seguimiento a largo plazo para saber si estos cambios contribuyen a reducir el riesgo de cáncer.

La quimioterapia también se ha relacionado a un riesgo incrementado de cáncer, el cual es ligeramente menor que el que se observa tras la radioterapia.

El riesgo incrementado de leucemia y síndrome mielodisplásicos tras el tratamiento contra el cáncer de testículo se ha relacionado con la quimioterapia. El uso del medicamento quimioterapéutico cisplatino se ha asociado a menudo a la leucemia y síndrome mielodisplásico, aunque el uso de dosis elevadas de etopósido (VP-16, Etopophos® o Vepesid®) en ocasiones también son un factor (dosis mayores de las que normalmente se utilizan en la actualidad). Parece ser que la aplicación conjunta de quimioterapia y radioterapia incrementa el riesgo aún más. La leucemia y el síndrome mielodisplásico son normalmente considerados tipos de cáncer no comunes, por lo que aunque el riesgo de éstos se incremente, muy pocos pacientes llegan a desarrollarlos tras el tratamiento.

Cuidado de seguimiento después del tratamiento

Tras haber completado el tratamiento contra el cáncer de testículo, aún se requiere acudir al médico de forma periódica. Puede que se realicen pruebas durante algunos años para ver si hay señales de que el cáncer pueda haber recurrido o que se haya propagado. Los expertos no recomiendan ninguna otra prueba adicional para buscar cánceres secundarios en pacientes que no presenten síntomas. Informe a su médico acerca de cualquier nuevo problema o síntoma, ya que podría deberse a que el cáncer está regresando o a una nueva enfermedad o un cáncer secundario.

Los sobrevivientes pueden practicarse los autoexámenes normales para determinar la presencia de cáncer testicular.

Todos los pacientes deberán seguir las guías sobre la detección temprana del cáncer de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, tal como las que se indican para el cáncer colorrectal.

El Children's Oncology Group cuenta con guías para los cuidados posteriores para pacientes tratados por cáncer cuando eran niños, adolescentes o adultos jóvenes, incluyendo los exámenes de detección para cánceres secundarios. Esto puede consultarse en www.survivorshipguidelines.org.

Todos los sobrevivientes de cáncer de testículo deberán evitar el humo del tabaco, pues esto incrementa el riesgo para muchos tipos de cáncer.

Para ayudar a mantener una buena salud, los sobrevivientes también deben:

Estos pasos también pueden reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer.

Para más información sobre las causas de cánceres secundarios, lea el documento disponible en inglés Second Cancers in Adults.

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Last Medical Review: March 24, 2015 Last Revised: February 16, 2016

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