Cirugía para el linfoma no Hodgkin en niños

La terapia de radiación usa rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas. En el pasado, este tratamiento era muy común para niños con linfoma no Hodgkin. Sin embargo, a medida que los médicos han desarrollado tratamientos con quimioterapia más eficaces, la radioterapia se ha usado menos.

La radiación que utiliza una fuente de energía externa al cuerpo se denomina radioterapia externa. Éste es el tipo de radioterapia que se usa con más frecuencia para tratar el linfoma no Hodgkin. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente toma medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación.

El tratamiento en sí es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. No causa dolor, aunque puede que aún sea necesario sedar a algunos niños de menor edad para ayudar a asegurarse de que no se muevan durante el tratamiento. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocar su hijo en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más. Con más frecuencia, los tratamientos de radiación se administran 5 días a la semana por varias semanas.

Existen algunas situaciones en las que la radioterapia se puede usar.

  • Algunas veces se usa junto con la quimioterapia, como en pacientes cuyos linfomas han alcanzado el cerebro o la médula espinal.
  • Se puede emplear como una forma de tratamiento urgente en niños con síntomas causados por tumores grandes en el tórax.
  • La radioterapia se puede usar como parte del tratamiento de niños que reciben quimioterapia en altas dosis y un trasplante de células madre.
  • Se puede emplear para aliviar síntomas causados por el linfoma en los órganos internos, como cuando está causando dolor debido a que presiona los nervios.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia a corto plazo dependen del lugar a donde se dirijan los rayos. Puede causar problemas en la piel parecidos a quemaduras de sol o pérdida de pelo en el área tratada. La radioterapia que incluye muchas partes del cuerpo puede causar cansancio. Algunas veces, la radiación al abdomen puede causar náusea, vómito o diarrea. Con frecuencia estos efectos desaparecen después de un período corto de tiempo.

Por otro lado, los posibles efectos secundarios a largo plazo de la radioterapia en niños pueden ser más graves, y pueden ocurrir después de muchos años.

  • La radioterapia dirigida al tórax podría dañar los pulmones o el corazón, lo que podría aumentar el riesgo de problemas pulmonares o cardiacos posteriormente. A la larga, la radiación dirigida al tórax también puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón (especialmente en fumadores) y de cáncer de seno.
  • La radioterapia dirigida al cerebro podría causar dolores de cabeza y otros problemas, tales como pérdida de memoria, cambios en la personalidad y problemas de aprendizaje en la escuela.
  • La radiación a otras partes del cuerpo podría desacelerar el crecimiento del niño o aumentar los riesgos de ciertos otros cánceres, tal como los que afectan los músculos o los huesos (llamados sarcomas) o cánceres del tracto digestivo.

Debido a estos posibles efectos secundarios a largo plazo, los médicos tratan de evitar el uso de radioterapia en niños o limitar las dosis usadas siempre que sea posible. Para más información sobre posibles efectos secundarios a largo plazo, lea la sección “ Efectos tardíos y a largo plazo del tratamiento para el linfoma no Hodgkin en niños”.

Usted puede encontrar más información sobre radiación en nuestro documento Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familias.

La cirugía a menudo tiene un papel limitado en el tratamiento del linfoma no Hodgkin, ya que es poco probable que lo cure y los órganos normales podrían resultar dañados en el proceso.

A veces se usa la cirugía como tratamiento inicial para el linfoma de Burkitt en etapa temprana que solo se encuentra en un área (tal como parte del intestino) para tratar de extraer tanto tumor como sea posible antes de administrar quimioterapia. Si el linfoma se puede remover completamente, es posible que los médicos puedan administrar un régimen de quimioterapia menos intensivo.

Los otros usos de la cirugía incluyen:

  • Para obtener muestras de biopsia con el fin de hacer pruebas de laboratorio y determinar el tipo exacto del linfoma no Hodgkin si los procedimientos no quirúrgicos (biopsia con aguja, biopsia de médula ósea, etc.) no pudieran obtener suficiente tejido.

  • Para introducir un pequeño tubo de plástico, llamado catéter venoso central o dispositivo de acceso venoso (venous access device, VAD) en un vaso sanguíneo grande cerca del corazón. El extremo del tubo se encuentra inmediatamente debajo de la piel o sale ligeramente del área del pecho o de la sección superior del brazo. El VAD se deja en el área durante el tratamiento para administrar medicamentos intravenosos (IV) como los medicamentos de la quimioterapia y para tomar muestras de sangre. Esto reduce el número de pinchazos de aguja necesarios durante el tratamiento.

  • Para aliviar algunas situaciones de urgencia, tal como si un linfoma bloquea los intestinos de un niño.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la cirugía

Las posibles complicaciones de la cirugía dependen de la localización y extensión de la operación y la condición de salud que haya tenido con anterioridad el niño. Las complicaciones graves, aunque se presentan en raras ocasiones, pueden incluir problemas con la anestesia, sangrado, coágulos sanguíneos, infección de la herida y neumonía. La mayoría de los niños presentarán al menos algo de dolor por un tiempo después de la operación, aunque esto usualmente puede ser aliviado con medicamentos de ser necesario.

Para más información sobre la cirugía como tratamiento del cáncer, consulte nuestro documento titulado Cirugía para el cáncer: una guía para los pacientes y sus familias.

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Last Medical Review: April 16, 2014 Last Revised: January 27, 2016

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