Pruebas para el linfoma cutáneo o de la piel

Debido a que este tipo de linfoma afecta a la piel, a menudo se detecta con bastante rapidez. Sin embargo, el diagnóstico del linfoma de piel puede demorarse en algunos casos, ya que los síntomas suelen parecerse a los de otros problemas de la piel más comunes.

El diagnóstico del linfoma de piel (o linfoma cutáneo) solo se puede confirmar mediante una biopsia de piel (como se describe a continuación). También puede ser necesario realizar otras pruebas.

Antecedentes médicos y examen físico

Si presenta signos o síntomas que podrían indicar un linfoma de piel, el equipo de atención médica le preguntará sobre sus antecedentes médicos y le hará un examen físico.

Antecedentes médicos

El equipo de atención médica le preguntará acerca de sus síntomas, posibles factores de riesgo, antecedentes familiares y otras afecciones médicas.

El personal le hará las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo notó por primera vez los cambios en la piel?
  • ¿Han cambiado de tamaño o de aspecto?
  • ¿Le pican o le duelen?

Es posible que le pregunten si presenta otros síntomas, como fiebre o pérdida de peso.

Alergias y otras causas:

El linfoma de piel puede ser difícil de distinguir de las alergias y de otras causas de erupciones en la piel.

Es posible que le pregunten si tiene alguna alergia o si recientemente estuvo expuesto a algo que pudiera causar problemas en la piel, como medicamentos nuevos, detergentes para la ropa, cremas o lociones.

Examen físico

Durante el examen físico, el proveedor de atención médica observará el tamaño, la forma, el color y la textura de cualquier zona de la piel en cuestión. Se le examinará todo el cuerpo para detectar otras zonas anómalas en la piel.

También es posible que le palpen los ganglios linfáticos que se encuentran debajo de la piel en el cuello, las axilas o la ingle. Los ganglios linfáticos son pequeñas agrupaciones de células del sistema inmunitario, que tienen el tamaño de un frijol. Algunas veces, el linfoma puede hacer que aumenten de tamaño.

Remitirle a un dermatólogo

Si a usted le está atendiendo su médico de atención primaria, es posible que le remita a un dermatólogo (un médico que trata las enfermedades de la piel), quien le examinará la piel con mayor detenimiento.

Biopsias de la piel

Se necesita una biopsia para diagnosticar el linfoma de la piel. Este es un procedimiento en el que un médico extrae una muestra de tejido del cuerpo para examinarla al microscopio o realizar otros análisis clínicos.

Hay varios tipos de biopsias de piel. El tipo de biopsia que se haga dependerá de la situación de la persona. Por lo general, el dermatólogo es quien realiza la biopsia de piel.

Biopsia por punción

En una biopsia por punción, el médico utiliza un instrumento que parece un cortador de galletas redondo y diminuto. Una vez que se adormece la piel con anestesia local, el médico gira sobre la piel el instrumento para realizar la biopsia por punción hasta que atraviesa todas las capas de la piel. Luego se extrae el fragmento de piel.

A menudo, el sitio de la biopsia se cierra con puntos de sutura.

Biopsias por incisión y por escisión

Para estas biopsias, se utiliza un bisturí para cortar todo el grosor de la piel (por lo general, con forma de elipse o de óvalo).

  • En una biopsia por incisión se extirpa solo una parte del tumor.
  • En una biopsia por escisión se extirpa el tumor por completo.

Se extrae el fragmento de piel para analizarlo, y los bordes de la piel cortada se suturan. Por lo general, estas biopsias se realizan con anestesia local (medicamento para adormecer la zona).

Análisis de las muestras de biopsia de piel en el laboratorio

Después de extraer las muestras de la biopsia de piel, estas se envían al laboratorio, donde un médico llamado patólogo las examina con un microscopio.

El patólogo también puede realizar otros análisis en las muestras de biopsia.

Muchas de las formas más comunes de cáncer de piel (y otras enfermedades de la piel) se pueden diagnosticar simplemente al examinar las muestras de biopsia. Sin embargo, para diagnosticar y clasificar el linfoma de piel, a menudo es necesario realizar uno o más análisis clínicos especiales. (Ver Análisis clínicos de la biopsia o de sangre).

El diagnóstico de algunas formas de linfoma de piel puede ser muy complejo.

En algunos casos, especialmente cuando el diagnóstico no está claro, puede ser necesario enviar las muestras de piel a un especialista:

  • Dermatopatólogo: dermatólogo o patólogo con formación adicional en el diagnóstico de muestras de piel
  • Hematopatólogo: patólogo con formación adicional en el diagnóstico del linfoma

Incluso con esta experiencia, puede ser necesario realizar varias biopsias en diferentes zonas de piel anómala, o en distintos momentos antes de confirmar el diagnóstico.

Biopsias de los ganglios linfáticos

El linfoma de piel suele propagarse a los ganglios linfáticos, por lo que su médico puede recomendar una biopsia de ganglio linfático para confirmar el diagnóstico o determinar lo extendido que está el linfoma.

Es más probable que se realice este procedimiento si el médico detecta ganglios linfáticos aumentados de tamaño durante un examen físico o mediante estudios por imágenes. (Consulte Estudios por imágenes a continuación).

Biopsias por escisión o por incisión de los ganglios linfáticos

Estos son los tipos más comunes de biopsia de ganglio linfático. En este procedimiento, un cirujano realiza una incisión en la piel para extirpar lo siguiente:

  • El ganglio linfático completo (biopsia por escisión)
  • Una pequeña parte de un tumor grande (biopsia por incisión)

Si el ganglio está justo debajo de la piel, a menudo este procedimiento se puede realizar con anestesia local (un medicamento que adormece la zona). Si el ganglio se encuentra dentro del pecho o del abdomen, le deberán dormir profundamente (bajo anestesia general) o dejarle en un estado profundo de sedación durante la biopsia.

La extirpación de un ganglio linfático casi siempre proporciona suficiente tejido para diagnosticar el tipo exacto de linfoma. La mayoría de los médicos prefieren este tipo de biopsia si puede realizarse sin causar demasiadas molestias.

Biopsia con aguja

En una biopsia con aguja, el médico utiliza una aguja delgada y hueca para extraer una pequeña cantidad de tejido de un tumor. Esto se puede realizar mediante alguna de estas técnicas:

  • Aspiración (o aspirado) con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés), utilizando una aguja muy delgada
  • Biopsia por punción con aguja gruesa, utilizando una aguja ligeramente más grande

Si un ganglio agrandado se encuentra justo debajo de la piel, el médico puede dirigir la aguja hacia esa zona mientras palpa el ganglio. Si el ganglio agrandado se encuentra en una zona profunda del cuerpo, el médico puede guiar la aguja mientras lo observa con un estudio por imágenes, como una ecografía o una tomografía computarizada.

La principal ventaja de la biopsia con aguja fina es que no requiere cirugía. Sin embargo, a veces puede suceder que con este tipo de biopsia (especialmente con el aspirado con aguja fina o FNA) no se extraiga suficiente tejido como para realizar un diagnóstico definitivo de linfoma.

Sin embargo, los avances en los análisis clínicos (tema que se aborda más adelante en esta sección) y la creciente experiencia de muchos médicos han mejorado la precisión de este procedimiento.

Otros tipos de biopsias

A veces se realizan otras biopsias para confirmar el diagnóstico de linfoma. Sin embargo, casi siempre estos procedimientos se utilizan para determinar la etapa (la extensión) del linfoma ya diagnosticado.

No todas las personas con linfoma de la piel necesitan someterse a estas pruebas.

Aspiración y biopsia de médula ósea

Estas pruebas a veces se realizan después de diagnosticar el linfoma para determinar si se ha propagado a la médula ósea (la parte blanda interna de ciertos huesos). Las dos pruebas suelen realizarse al mismo tiempo.

Las muestras generalmente se toman de la parte posterior del hueso de la pelvis (cadera), aunque a veces se obtienen de otros huesos.

Aspiración de la médula ósea

Para este procedimiento, usted se acuesta sobre una camilla (ya sea de lado o boca abajo). El médico le limpia la piel de la cadera y luego adormece la zona y la superficie del hueso al inyectar anestesia local. Esto puede causar una breve sensación de escozor o ardor.

Luego se inserta en el hueso una aguja delgada y hueca, y se succiona una pequeña cantidad de médula ósea líquida con una jeringa. Incluso con la anestesia, la mayoría de las personas sienten un breve dolor cuando se extrae la médula.

Biopsia de la médula ósea

La biopsia de la médula ósea suele hacerse justo después de la aspiración. Se extrae un pequeño fragmento de hueso y de médula con una aguja ligeramente más grande, que se inserta en el hueso. Esto también puede causar un breve dolor. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a detener el sangrado.

Punción lumbar (punción raquídea)

Esta prueba busca células de linfoma en el líquido cefalorraquídeo (CSF, por sus siglas en inglés). El líquido cefalorraquídeo es el líquido que baña el cerebro y la médula espinal. La mayoría de las personas con linfoma de piel no necesitan esta prueba, pero los médicos pueden solicitarla si una persona presenta síntomas que sugieren que el linfoma podría haber llegado al cerebro.

Para esta prueba, pueden pedirle que se recueste de costado o se siente. El médico primero adormece una zona en la parte baja de la espalda sobre la columna vertebral. Luego se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos de la columna vertebral para extraer líquido.

Análisis clínicos de la biopsia o de muestras de sangre

Para ayudar a diagnosticar el linfoma y determinar de qué tipo es, se realizan análisis clínicos en las muestras de biopsia. En algunos casos, también se analizan muestras de sangre.

A veces, los patólogos pueden determinar qué tipo de linfoma tiene una persona simplemente observando las células al microscopio. Pero, por lo general, necesitan realizar otros análisis clínicos para confirmar el diagnóstico.

Citometría de flujo e inmunohistoquímica

En ambas pruebas, las células de las muestras de biopsia se tratan con anticuerpos especiales que se adhieren a determinadas proteínas de las células.

  • En la inmunohistoquímica (IHC, por sus siglas en inglés), las células se observan luego al microscopio para determinar si los anticuerpos se adhirieron a ellas (lo que significa que presentan estas proteínas).
  • En la citometría de flujo, una máquina especial hace pasar las células por un haz de láser para analizarlas.

Estas pruebas pueden servir para determinar si un ganglio linfático está agrandado debido al linfoma, a algún otro tipo de cáncer o a una enfermedad no cancerosa.

Los distintos tipos de células de linfoma tienen diferentes proteínas en su superficie, por lo que estas pruebas también pueden utilizarse para realizar un inmunofenotipado o inmunofenotipificación (determinar qué tipo de linfoma tiene una persona según ciertas proteínas presentes en el interior o en la superficie de las células).

Pruebas en los cromosomas y los genes

Los cromosomas son hebras largas de ADN que contienen nuestros genes.

Las células humanas sanas contienen 23 pares de cromosomas. Cada cromosoma normalmente tiene un tamaño determinado y una apariencia específica. Sin embargo, en algunos tipos de linfoma, las células presentan cambios en sus cromosomas, como tener demasiados cromosomas, muy pocos o cromosomas anómalos.

Estos cambios a menudo pueden ser útiles para identificar el tipo de linfoma.

Citogenética (cariotipo)

Las células se observan al microscopio para determinar si los cromosomas presentan alguna anomalía. Primero es necesario cultivar las células en el laboratorio, por lo que los resultados pueden tardar una semana o más.

Hibridación fluorescente in situ (FISH)

En esta prueba se examina más minuciosamente el ADN de las células del linfoma mediante tintes fluorescentes especiales que solo se adhieren a ciertos genes o a partes de los cromosomas.

Con la prueba FISH (siglas en inglés de hibridación fluorescente in situ) se puede detectar la mayoría de los cambios cromosómicos que son visibles en las pruebas citogenéticas convencionales, así como algunos cambios genéticos que son demasiado pequeños como para poder observarse en la prueba citogenética. Esta prueba FISH es muy precisa y generalmente puede ofrecer resultados en el plazo de un par de días.

Otras pruebas moleculares y genéticas

También se pueden hacer otros análisis clínicos en las muestras para buscar cambios genéticos específicos y otros cambios en las células de linfoma.

Muchas de estas pruebas se hacen con secuenciación de próxima generación (NGS, por sus siglas en inglés), que puede detectar cambios en muchos genes diferentes al mismo tiempo. Los resultados de este tipo de prueba suelen demorarse una semana o más.

Para conocer más sobre estas pruebas, consulte Pruebas de biopsia y citología.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre miden las cantidades de ciertos tipos de células y sustancias químicas presentes en la sangre. Por lo general, no se utilizan para diagnosticar el linfoma, aunque a veces pueden servir para determinar qué tan avanzado está el cáncer.

Los análisis de sangre también se pueden utilizar durante ciertos tipos de tratamiento (como la quimioterapia) para controlar el funcionamiento de la médula ósea y de otros órganos.

Hemograma completo o recuento sanguíneo completo (CBC)

Con esta prueba se miden los niveles de diferentes células en la sangre, como glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. El hemograma completo (CBC, por sus siglas en inglés) a menudo se realiza con un recuento diferencial (abreviado "diff"), que cuenta la cantidad de diferentes tipos de glóbulos blancos.

  • Si los recuentos de células sanguíneas de una persona son bajos, podría significar que el linfoma está creciendo en la médula ósea y ralentizando la producción normal de células sanguíneas.
  • Las personas con síndrome de Sézary tienen células de Sézary en la sangre, las cuales pueden detectarse mediante el recuento diferencial.
  • A las personas que reciben quimioterapia se les controlarán habitualmente los recuentos sanguíneos para comprobar si el tratamiento está afectando la médula ósea.

Análisis de bioquímica sanguínea

Con estos análisis se evalúa el funcionamiento de órganos como los riñones y el hígado. Los análisis de bioquímica sanguínea también se realizan regularmente en las personas que reciben quimioterapia.

Niveles de lactato deshidrogenasa (LDH) en la sangre

Si le han diagnosticado linfoma, es posible que se controlen los niveles de lactato deshidrogenasa (LDH) en la sangre. Los niveles de LDH suelen encontrarse elevados de manera anómala en las personas con linfoma que se ha extendido ampliamente.

Análisis de sangre para detectar infecciones

En algunos tipos de linfoma o determinados tratamientos, el médico también puede recomendarle pruebas para determinar si ha tenido alguna infección por ciertos virus, como alguno de los siguientes:

  • Virus de la hepatitis B (HBV)
  • Virus de la hepatitis C (HCV)
  • Virus linfotrópico de células T humanas (HTLV-1)
  • Virus de inmunodeficiencia humana (VIH)

Las infecciones por estos virus podrían afectar su tratamiento.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, ondas sonoras, campos magnéticos o partículas radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. En una persona con linfoma de piel confirmado o sospechado, estas pruebas pueden realizarse por diferentes motivos, entre ellos:

  • Para saber hasta dónde se ha propagado el linfoma
  • Para saber si el tratamiento está funcionando
  • Para buscar posibles signos de que el linfoma haya reaparecido después del tratamiento

Los estudios por imágenes no siempre son necesarios en personas con linfoma de piel que presentan solo algunas lesiones en la piel. Sin embargo, suelen realizarse si una gran parte de la piel está afectada o si se encuentran células de linfoma en los ganglios linfáticos o en la sangre.

Radiografía de tórax

Se puede realizar una radiografía (rayos X) de tórax para detectar ganglios linfáticos agrandados en esta zona.

Tomografía computarizada (CT)

En una tomografía computarizada (CT) se usan rayos X para producir imágenes transversales detalladas del cuerpo. A diferencia de una radiografía convencional, la tomografía computarizada puede mostrar en detalle los tejidos blandos (como los órganos internos), y servir para determinar si algún ganglio linfático o algún órgano del cuerpo está agrandado.

Cuando se busca linfoma en el cuerpo, las tomografías computarizadas a menudo se combinan con una tomografía por emisión de positrones (lo que se conoce como prueba PET y CT; ver a continuación).

Biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada (CT)

También se puede hacer una tomografía computarizada para guiar una aguja de biopsia hasta una zona sospechosa.

En esta prueba, usted se acuesta en la camilla del tomógrafo mientras el médico introduce la aguja por la piel y la dirige hacia la zona. Las tomografías se repiten hasta que la aguja esté colocada en el lugar correcto. Luego se extrae una muestra de biopsia y se envía a un laboratorio.

Imágenes por resonancia magnética (MRI)

Al igual que la tomografía computarizada o CT, las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) muestran imágenes detalladas de los tejidos blandos en el cuerpo. Sin embargo, las resonancias magnéticas utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Las resonancias magnéticas (MRI) son muy útiles para examinar el cerebro y la médula espinal, pero no se suelen utilizar para evaluar el linfoma de piel, a menos que no sea posible realizar una CT por algún motivo.

Ecografía

La ecografía se puede utilizar para examinar los ganglios linfáticos que se encuentran cerca de la superficie del cuerpo. También se puede utilizar para examinar el interior del abdomen en busca de ganglios linfáticos y órganos agrandados, como el hígado y el bazo. (Es más difícil utilizarla para observar órganos o ganglios linfáticos en el pecho porque las costillas bloquean las ondas sonoras).

Esta prueba utiliza ondas sonoras y sus ecos para crear imágenes, por lo que no hay radiación. Usted simplemente se acuesta sobre una camilla y el técnico pasa un pequeño dispositivo manual llamado transductor sobre la parte del cuerpo que se está examinando.

Biopsia con aguja guiada por ecografía

La ecografía (o ultrasonido) también se puede utilizar para guiar una aguja de biopsia hacia una zona sospechosa dentro del cuerpo, como un ganglio linfático agrandado. Luego se extrae una muestra de biopsia y se envía a un laboratorio.

Tomografía por emisión de positrones (PET)

En la tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) se le inyecta una forma de azúcar ligeramente radiactivo que se acumula principalmente en las células cancerosas. Luego, una cámara especial crea una imagen de las zonas de radioactividad en el cuerpo. Puede mostrar posibles zonas afectadas por el linfoma en todo el cuerpo al mismo tiempo.

La PET puede ser útil con los siguientes fines:

  • Ayudar a determinar si un ganglio linfático agrandado contiene células de linfoma o es benigno
  • Detectar pequeñas zonas que podrían ser linfoma, incluso si estas zonas parecen normales en una tomografía computarizada o en una resonancia magnética
  • Determinar si un linfoma de piel avanzado está respondiendo al tratamiento

Algunos médicos repiten la tomografía por emisión de positrones después de varios ciclos de quimioterapia. Si la quimioterapia está funcionando, las zonas anómalas ya no absorberán el azúcar radiactivo.

Prueba PET y CT

La imagen de una tomografía por emisión de positrones (PET) no es tan detallada como las imágenes de una tomografía computarizada (CT) o la de una resonancia magnética (MRI). Sin embargo, los médicos suelen utilizar una máquina que realiza una PET y una CT al mismo tiempo (prueba PET y CT).

Esto le permite al médico comparar las zonas de mayor radioactividad en la tomografía por emisión de positrones (PET) con la imagen más detallada de esa zona en la tomografía computarizada (CT).

side by side logos for American Cancer Society and American Society of Clinical Oncology

Redactado por el equipo de contenido médico y editorial de la American Cancer Society, con la revisión médica y la contribución de la American Society of Clinical Oncology (Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica o ASCO, por sus siglas en inglés).

National Comprehensive Cancer Network (NCCN). Practice Guidelines in Oncology: Primary Cutaneous Lymphomas. Version 2.2025. Accessed at https://www.nccn.org on April 1, 2025.

Querfeld C, Rosen ST, Duvic M. Chapter 104: Cutaneous T-cell lymphoma and cutaneous B-cell lymphoma. In: Niederhuber JE, Armitage JO, Doroshow JH, Kastan MB, Tepper JE, eds. Abeloff’s Clinical Oncology. 6th ed. Philadelphia, Pa. Elsevier: 2020.

Actualización más reciente: mayo 19, 2025

Nuestra labor es posible gracias a generosos donantes como usted.

Done ahora para que podamos continuar brindando acceso a información crítica sobre el cáncer, recursos y apoyo y así mejorar las vidas de las personas con cáncer y sus familias.