LECTURA SENCILLA

Si usted tiene cáncer de hígado

¿Qué es cáncer de hígado?

El cáncer de hígado es un cáncer que se origina cuando las células en el hígado comienzan a cambiar y a crecer sin control, sobrepasando a las células normales. Esto dificulta que el cuerpo funcione de la manera que debiera. El hígado produce la bilis que ayuda en la digestión de los alimentos. También limpia la sangre y ayuda a que la sangre se coagule cuando usted se corta.

Las células cancerosas del hígado se pueden propagar a otras partes del cuerpo. A este proceso de propagación del cáncer se le llama metástasis. Pero aun cuando el cáncer se propague a sus huesos, sigue llamándose cáncer de hígado y no cáncer de hueso.

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El hígado
Pida a su médico que le indique en esta imagen en dónde se ha detectado su cáncer

¿Hay diferentes tipos de cáncer de hígado?

Cáncer de hígado primario

Un cáncer que se origina en el hígado se llama cáncer de hígado primario. Hay muchos tipos de cáncer de hígado. Algunos son muy poco comunes. Su médico podrá darle más información sobre el tipo de cáncer de hígado que padece.

El tipo más común de cáncer de hígado es el carcinoma hepatocelular. También se conoce por sus siglas en inglés HCC. Se origina en las células que conforman el hígado.

Algunos tipos de cáncer de hígado poco comunes son:

  • Angiosarcoma
  • Hemangiosarcoma

Estos cánceres se originan en las células que revisten los vasos sanguíneos del hígado y suelen ser de rápido crecimiento.

Cáncer de hígado secundario

Cuando se detecta cáncer en el hígado, la mayoría de las veces no comenzó ahí, sino que se propagó (metástasis) desde otra parte del cuerpo. Debido a que este cáncer se ha propagado de su localización original, se le llama cáncer de hígado secundario. Por lo tanto, el cáncer que comenzó en los pulmones y se propagó al hígado se llama cáncer de pulmón con propagación al hígado, y no cáncer de hígado. Y este cáncer es tratado como un cáncer de pulmón.

Preguntas que deben formularse acerca del diagnóstico de cáncer de hígado

  • ¿Qué es lo que le hizo concluir que tengo cáncer?
  • ¿Hay alguna probabilidad de que no sea cáncer?
  • ¿Puede anotar el tipo exacto de cáncer que usted cree podría tener?
  • ¿Qué va a pasar luego?

¿Cómo sabe el médico que tengo cáncer de hígado?

El cáncer de hígado a menudo no causa signos ni síntomas sino hasta que ya ha crecido mucho o se ha propagado.

Entre algunos síntomas del cáncer de hígado, se incluye pérdida de peso no planeada, falta de apetito, sensación de llenura al comer muy poco y dolor de abdomen, así como picazón y piel amarillenta. El médico le hará preguntas sobre su salud y le hará una revisión física general.

Pruebas que se pueden realizar

Si los signos indican que puede tratarse de cáncer de hígado, se harán más pruebas. Las siguientes son algunas pruebas que podrían ser necesarias:

Ecografía: para esta prueba, se emplea una varilla que se mueve alrededor de la piel, y que emite ondas de sonido para recoger el eco que rebota desde los tejidos. Los ecos son representados por una imagen en un monitor de computadora. Con frecuencia, la ecografía es el primer estudio que se emplea para examinar el hígado.

Tomografía computarizada (CT) o tomografía axial computarizada (CAT): este examen usa rayos X para producir imágenes detalladas de su cuerpo. Las tomografías computarizadas pueden mostrar el tamaño, la forma y el lugar de cualquier tumor en el hígado o cerca de este.

Imagen por resonancia magnética: este estudio, conocido en inglés como MRI, usa ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X para tomar imágenes detalladas. La captura de imágenes por resonancia magnética puede ayudar a determinar si los tumores en el hígado son cancerosos. También se pueden usar para examinar vasos sanguíneos en o alrededor del hígado. Son útiles para determinar si el cáncer de hígado se ha propagado.

Pruebas de laboratorio: se pueden realizar pruebas sanguíneas para determinar la presencia de una proteína llamada AFP (alfa-fetoproteína). El nivel de AFP a menudo es muy elevado en las personas con cáncer de hígado. Es posible hacer más pruebas de sangre que ayuden a determinar qué tan bien funciona el hígado.

Biopsia de hígado: en una biopsia, el doctor extrae un fragmento pequeño de tejido donde parece estar el cáncer. El tejido se examina para saber si contiene cáncer.

Existen muchos tipos de biopsias. Pregunte a su médico cuál tipo es la que usted necesita. Cada tipo conlleva riesgos y beneficios. El tipo adecuado para usted dependerá de su caso particular.

En algunas ocasiones, una imagen por resonancia magnética o una tomografía computarizada puede mostrar  claramente que se trata de cáncer, haciendo innecesaria una biopsia.

Preguntas que deben formularse acerca de las pruebas para el cáncer de hígado

  • ¿Cuáles pruebas necesitaré hacerme?
  • ¿Quién hará estas pruebas?
  • ¿Dónde se realizarán las pruebas?
  • ¿Quién me puede explicar los resultados de las pruebas?
  • ¿Cómo y cuándo recibiré los resultados de las pruebas?
  • ¿Quién me explicará los resultados de las pruebas?
  • ¿Qué necesito hacer a continuación?

¿Cuán grave es mi cáncer?

Si usted tiene cáncer de hígado, el médico querrá saber qué tanto se ha propagado. A esto se le denomina determinar la etapa del cáncer (estadificación). La etapa describe qué tanto el cáncer ha crecido o se ha propagado en el hígado. También indica si el cáncer se ha extendido a otros órganos del cuerpo que estén próximos o lejanos. Su médico querrá averiguar la etapa (estadio) de su cáncer para que le ayude a decidir qué tipo de tratamiento es mejor para usted.

Estadificación del cáncer

Su cáncer se puede clasificar en etapa 1, 2, 3 o 4. Mientras menor sea el número, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como etapa 4, significa que el cáncer se ha propagado fuera del hígado.

Los médicos también pueden agrupar a los cánceres de hígado más simplemente, basándose en si pueden o no extirparlos completamente (resecable). Resecable significa que se puede extirpar mediante cirugía.

Asegúrese de preguntar sobre la etapa del cáncer y lo que esto significa.

Preguntas que deben formularse acerca de la etapa del cáncer de hígado

  • ¿Sabe usted la etapa del cáncer?
  • Si no, ¿cómo y cuándo podrá saber la etapa del cáncer?
  • ¿Podría explicarme lo que significa la etapa en mi caso?
  • De acuerdo con la etapa del cáncer, ¿cuánto tiempo piensa que viviré?
  • ¿Qué va a pasar luego?

¿Qué tipo de tratamiento necesitaré?

Hay muchas maneras de tratar el cáncer de hígado, pero los principales tipos de tratamiento son:

  • Cirugía
  • Ablación del tumor
  • Embolización
  • Radiación 
  • Inmunoterapia
  • Terapia dirigida
  • Quimioterapia

Muchas veces se utiliza más de un tipo de tratamiento.

El plan de tratamiento que sea mejor para usted dependerá de:

  • La etapa del cáncer
  • Qué tan bien esté funcionando su hígado
  • La posibilidad de que un tipo de tratamiento cure el cáncer o ayude de alguna otra manera
  • Su edad
  • Otros problemas de salud que tenga
  • Su opinión acerca del tratamiento y los efectos secundarios

Cirugía para el cáncer de hígado

La cirugía es la única manera de intentar curar el cáncer de hígado. La cirugía puede hacerse para extraer la parte del hígado con el tumor o para hacer un trasplante de hígado. Hable con el médico sobre la clase de cirugía que haya sido planeada y qué resultados se pueden esperar.

Efectos secundarios de la cirugía: en cualquier tipo de cirugía puede haber riesgos y efectos secundarios. Asegúrese de preguntar a un miembro del equipo de atención médica lo que puede esperar en términos de efectos secundarios. Si tiene algún problema, dígaselo a sus médicos. Los médicos que tratan el cáncer de hígado deberán poder ayudarle con cualquier problema que pudiera surgir.

Ablación para el cáncer de hígado

La ablación es un tratamiento que destruye los tumores pequeños del hígado sin extirparlo. Hay varias maneras de hacer esto, como calentar el tumor con ondas de radio o microondas, congelar el tumor o matar las células cancerosas con alcohol. Hable con el médico sobre el tratamiento planeado y qué es lo que se puede esperar.

Embolización para el cáncer de hígado

Algunos pacientes con tumores que no se pueden extirpar mediante cirugía pueden recibir embolización. Se puede usar para tumores que son demasiado grandes como para ser tratados con ablación. La embolización puede emplearse también con la ablación. Se inyectan sustancias en el tumor o en los vasos sanguíneos cercanos para tratar de bloquear o reducir parte del suministro de sangre al cáncer. Esto provoca la muerte de las células cancerosas.  

Existen diferentes tipos de procedimientos de embolización (embolización arterial, quimioembolización y radioembolización).  Sin embargo, puede que este tratamiento no sea una buena selección para algunos pacientes cuyos hígados han sido afectados por enfermedades como la hepatitis o la cirrosis. 

Efectos secundarios de la embolización: los posibles efectos secundarios después de la embolización incluyen dolor abdominal, fiebre, náusea, infección en el hígado, inflamación de la vesícula biliar, y coágulos sanguíneos en los vasos sanguíneos principales del hígado.  Las complicaciones graves son poco comunes, pero es posible que ocurran.

Tratamientos con radiación para el cáncer de hígado

La radiación usa rayos de alta energía (como rayos X) para destruir las células cancerosas. Hay varias clases diferentes de radiación.

Una clase, llamada radioterapia de rayo externo, se puede administrar al hígado desde una máquina externa al cuerpo.

Otro tipo de tratamiento con radiación utiliza la radiación y la embolización (llamada radioembolización). Este tratamiento se suministra  mediante el uso de una aguja para colocar pequeñas partículas radioactivas en la arteria hepática, un vaso sanguíneo grande en el hígado, de modo que la radiación está muy cerca del cáncer.

Efectos secundarios de los tratamientos con radiación: si su médico sugiere la radioterapia como tratamiento, pregúntele cuáles efectos secundarios podrían presentarse. Los efectos secundarios dependen del tipo de radiación que se use. Los efectos secundarios más comunes de la radiación son: cambios en la piel donde se administra la radiación y mucho cansancio. La mayoría de los efectos secundarios se alivian después que finaliza el tratamiento. Sin embargo, algunos pueden durar más tiempo. Hable con su médico sobre los efectos secundarios que se pueden presentar.

Quimioterapia (quimio) para el cáncer de hígado

Quimio es la forma abreviada de quimioterapia; el uso de medicamentos para combatir el cáncer. Los medicamentos pueden administrase por vía intravenosa (inyectados). Estos medicamentos ingresan a la sangre y se extienden por el cuerpo. La quimioterapia se aplica en ciclos o series de tratamiento. Cada sesión de tratamiento es seguida por un periodo de descanso. Se puede usar la quimioterapia para tratar la enfermedad, pero esta no es tan eficaz como otros tratamientos para combatir el cáncer de hígado.

Un tipo de embolización que utiliza quimioterapia se conoce como quimioembolización. Este tratamiento consiste en colocar en una arteria pequeñas esferas que liberan medicamentos de quimioterapia para reducir el flujo sanguíneo al tumor y también colocar la quimioterapia muy cerca del cáncer.

Efectos secundarios de la quimioterapia: La quimioterapia puede causarle sensación de mucho cansancio, malestar en el estómago, o la caída de su cabello. Pero estos efectos secundarios desaparecen después de finalizar el tratamiento. Hay formas de tratar la mayoría de los efectos secundarios causados por la quimioterapia. Si presenta efectos secundarios, consulte con su equipo de atención contra el cáncer para que le puedan ayudar.

Terapia dirigida para el cáncer de hígado

La terapia dirigida utiliza medicamentos, que son  diferentes a los que se emplean en la quimioterapia, para tratar ciertos tipos de cáncer de hígado. ya que afectan principalmente a las células cancerosas y no a las células normales del cuerpo. Puede que sean eficaces incluso cuando no sea así con otros tratamientos, y se administran en forma de pastillas o píldoras que se pueden tomar en casa. Estos medicamentos causan efectos secundarios diferentes a los de la quimioterapia.

Inmunoterapia para el cáncer de hígado

La inmunoterapia es el uso de medicinas para ayudar al sistema inmunitario de una persona a encontrar y destruir las células cancerosas. Un tipo de inmunoterapia que se utiliza para tratar el cáncer de hígado se administra en una vena.

Efectos secundarios de la inmunoterapia: la inmunoterapia puede causar cansancio, malestar estomacal, fiebre, escalofríos y erupciones cutáneas. La mayoría de estos problemas desaparece después que finaliza el tratamiento.

No obstante, algunos efectos secundarios son más graves que otros.  Hable con su médico sobre los efectos secundarios que se pueden presentar.

Estudios clínicos

Los estudios clínicos son investigaciones para probar nuevos medicamentos o tratamientos en seres humanos. Estos estudios comparan los tratamientos convencionales con otros que podrían ser mejores.

Si está interesado en saber más sobre qué estudios clínicos podrían ser adecuados para usted, comience por preguntar a su médico si en la clínica u hospital donde trabaja se realizan estudios clínicos. Consulte Estudios clínicos para obtener más información.

Los estudios clínicos son una manera de recibir los tratamientos del cáncer más recientes. Son la mejor alternativa para que los médicos encuentren mejores maneras de tratar el cáncer. Si su médico puede encontrar un estudio clínico sobre el tipo de cáncer que usted tiene, será su decisión determinar si quiere participar. En caso de que se inscriba en un estudio clínico, siempre tendrá la posibilidad de dejar de participar en cualquier momento.

¿Qué debo saber acerca de otros tratamientos de los que he oído hablar?

Es posible que usted se entere de otras maneras de tratar el cáncer o sus síntomas. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, entre otras cosas. Tal vez desee saber más acerca de estos tratamientos.

Se sabe que algunos de estos métodos son útiles, pero muchos no han sido probados. Algunos no proveen beneficios, y otros hasta son perjudiciales. Hable con su médico sobre cualquier cosa que usted esté considerando usar, ya sea una vitamina, algún régimen alimentario o cualquier otro método.

Preguntas que deben formularse acerca del tratamiento para el cáncer de hígado

  • ¿Qué tratamiento cree usted que sea mejor para mí?
  • ¿Cuál es la meta de este tratamiento? ¿Cree que podría curar el cáncer?
  • ¿Incluirá cirugía el tratamiento? De ser así, ¿quién hará la cirugía?
  • ¿Cómo será la cirugía?
  • ¿Necesitaré recibir además otros tipos de tratamiento? ¿Cuál es el objetivo de estos tratamientos?
  • ¿Cuáles efectos secundarios podría experimentar debido a estos tratamientos?
  • ¿Qué puedo hacer si empiezo a tener efectos secundarios?
  • ¿Hay algún estudio clínico que pueda ser adecuado para mí?
  • ¿Qué opina de las vitaminas o dietas especiales de las que me hablan mis amigos? ¿Cómo sabré si son seguras?
  • ¿Qué tan pronto necesito comenzar el tratamiento?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar a que el tratamiento sea más eficaz?
  • ¿Cuál es el siguiente paso?

¿Qué sucederá después del tratamiento?

Usted sentirá satisfacción al completar el tratamiento. Después del tratamiento, usted aún necesitará acudir a su médico durante varios años. Asegúrese de acudir a todas estas visitas de seguimiento. Su médico le preguntará sobre cualquier síntoma que podría tener y le indicará que se haga exámenes médicos, análisis de sangre y tal vez otras pruebas para ver si el cáncer ha regresado.

Al principio, puede que se le programen visitas cada 3 a 6 meses durante los primeros 2 años, y cada 6 a 12 meses posteriormente. Entre más tiempo haya estado sin cáncer, menos citas necesitará.

Algunos tratamientos tal vez no curen su cáncer. No obstante, puede que necesite continuar recibiendo tratamiento y cuidado. De vez en cuando se harán pruebas para saber cómo está surtiendo efecto su tratamiento.

Afrontar el cáncer y lidiar con el tratamiento puede ser difícil, pero también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Probablemente usted desee saber cómo puede contribuir a mejorar su salud. Llámenos al 1-800-227-2345 o hable con su equipo de atención médica contra el cáncer para averiguar qué cosas puede hacer para sentirse mejor.

Usted no puede cambiar el hecho de tener cáncer. Lo que usted puede cambiar es cómo vive el resto de su vida.

Equipo de redactores y equipo de editores médicos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer

Nuestro equipo está compuesto de médicos y enfermeras con postgrados y amplios conocimientos sobre el cáncer, al igual que de periodistas, editores y traductores con amplia experiencia en contenidos médicos.

Ablación: tratamiento para destruir el tumor. La ablación puede realizarse a través de medicamentos, ondas de radio, calor, frío, alcohol o microondas para tratar las células cancerosas del hígado.

Angiosarcoma: tipo de cáncer que se origina de las células que recubren los vasos sanguíneos o los vasos linfáticos.

Biopsia: extraer una porción de tejido para ver si contiene células cancerosas.

Hemangiosarcoma: cáncer que se origina en las células que recubren los vasos sanguíneos.

Carcinoma hepatocelular: tipo más común de cáncer de hígado. Se origina en las células del hígado.

Hepatectomía: cirugía para extraer todo o parte del hígado.

Metástasis: células cancerosas que se han propagado del lugar donde se originaron a otras partes del cuerpo.

Radiación: uso de rayos de alta energía (por ejemplo, rayos X) para destruir las células cancerosas.

Radioembolización: tipo de radioterapia usada contra el cáncer de hígado que hace uso de pequeñas semillas radiactivas que se colocan en un vaso sanguíneo grande del hígado llamado arteria hepática.

Tenemos mucha más información para usted. Puede encontrarla en línea en www.cancer.org. O bien, puede llamar a nuestro número gratuito de asistencia al    1-800-227-2345 para hablar con uno de nuestros especialistas en información sobre el cáncer.

Última revisión médica completa: Abril 1, 2019 Actualización más reciente: Abril 1, 2019

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