Ablación por radiofrecuencia del cáncer de pulmón no microcítico

La ablación por radiofrecuencia (RFA) se puede considerar para algunas personas con algunos tumores pequeños del pulmón que se encuentren cerca del borde exterior de los pulmones, especialmente si no pueden tolerar la cirugía.

En la ablación por radiofrecuencia, se utilizan ondas radiales de alta energía para calentar el tumor. Una sonda delgada, parecida a una aguja, se coloca a través de la piel y se mueve hasta que la punta llega al tumor. Se utiliza la tomografía computarizada para guiar la colocación de la sonda. Una vez que la punta llega al tumor, se pasa corriente eléctrica a través de la sonda, lo que calienta el tumor y destruye las células cancerosas.

La ablación por radiofrecuencia generalmente se administra como procedimiento ambulatorio, usando anestesia local (medicamento que adormece) en el área donde se inserta la sonda. También es posible que se le suministre un medicamento para ayudarlo a relajarse.

Puede que sienta algo de dolor donde se insertó la aguja por unos pocos días después del procedimiento. Las complicaciones mayores son poco comunes, aunque pueden incluir colapso parcial de un pulmón (lo que a menudo desaparece por sí solo) o sangrado en el pulmón.

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Última revisión médica completa: octubre 1, 2019 Actualización más reciente: octubre 1, 2019

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