Breve historia del cáncer

Esta breve historia del cáncer pone de relieve los avances en la investigación que han ayudado a comprender mejor el cáncer. Conozca cómo la ciencia ha mejorado constantemente con el tiempo para reducir el riesgo de cáncer, detectar el cáncer antes, ofrecer mejores tratamientos y ayudar a las personas con cáncer a vivir más tiempo.

Explore una cronología detallada de la historia del cáncer (en inglés): Historia del cáncer: Atlas del cáncer.

¿Cuándo se descubrió el cáncer?

El cáncer ha afectado a los animales durante millones de años. Los científicos han encontrado cáncer en los huesos de dinosaurios de hace 70 a 80 millones de años.

Los primeros signos de cáncer en los seres humanos fueron tumores que se encontraron en huesos fosilizados y en momias del año 3000 a.C., en el antiguo Egipto. La descripción escrita más antigua del cáncer se encuentra en el papiro de Edwin Smith del año 3000 a.C. Se describió como un “tumor abultado del seno”.

Hipócrates fue un médico griego que vivió entre los años 460 y 370 a.C., y fue la primera persona en usar la palabra “cáncer” en sus escritos. Utilizó los términos griegos con los que se describe a un cangrejo (carcinos y carcinoma) para describir un tumor porque parecía un cangrejo en movimiento.

Cientos de años después, un médico romano llamado Celsus, que vivió entre el 25 a.C. y el 50 d.C., tradujo los términos griegos a la palabra latina cancer.

Galeno, un médico griego que vivió entre los años 130 y 200 d.C., fue el primero en usar la palabra oncos (griego para la hinchazón) cuando se describen los tumores. De aquí es donde obtenemos las palabras oncólogo y oncología (ver esta sección en inglés).

Teorías iniciales sobre el cáncer

Durante miles de años, las personas han tratado de averiguar qué causa el cáncer. En el antiguo Egipto, a los dioses se les culpaba del cáncer. Hipócrates pensaba que el cáncer se formaba porque los líquidos corporales de una persona estaban desequilibrados.

Desde la década de 1500 hasta la década de 1700, los científicos tenían muchas ideas sobre lo que causa el cáncer. Pensaron que el cáncer se formaba debido a problemas con el líquido linfático, inflamación crónica, lesiones o alguna infección transmitida de una persona a otra.

Sentar las bases para la oncología moderna

Se necesitaron algunos avances importantes para que los científicos comprendieran mejor el cáncer.

Invención de la patología y del microscopio

Un médico italiano llamado Giovanni Morgagni fue pionero en el campo de la patología. Realizó las primeras autopsias en 1761. Describió lo que vio en el cuerpo de una persona después de la muerte, a menudo vinculando la enfermedad de una persona con la causa de su muerte. Estos informes llevaron a lo que se conoce como oncología científica o investigación del cáncer.

En la década de 1800, se creó el microscopio moderno. Esto llevó a varios descubrimientos, tales como los siguientes:

  • El cáncer se compone de células.
  • Todas las células, incluidas las células cancerosas, provienen de otras células.
  • Las células cancerosas tienen un aspecto distinto al de las células normales o sanas cuando se observan al microscopio.

Estos descubrimientos llevaron a los científicos a estudiar cómo actúan las células cancerosas y cómo los cambios moleculares determinan el comportamiento de las células cancerosas.

Además, con el microscopio, los patólogos podían observar los tejidos del cuerpo extirpados durante la cirugía para diagnosticar el cáncer. También podían informar a los cirujanos de si habían extirpado completamente el cáncer.

Todos estos hallazgos han logrado avances en los campos de la oncología, la patología, la biología molecular y la epidemiología. Los estudios realizados en estos campos han permitido una mejor detección temprana del cáncer y tratamientos más eficaces.

Campo de la epidemiología

Durante la década de 1700, dos observaciones clave lanzaron la epidemiología del cáncer.

En 1713, un médico italiano llamado Bernardino Ramazzini conectó ciertos trabajos con diferentes enfermedades. Señaló que las mujeres que eran monjas rara vez tenían cáncer de cuello uterino y tenían altos tasas de cáncer de seno. Se preguntó si había algún vínculo con su estilo de vida, el celibato y el no tener hijos. Por este motivo, se comprendió mejor el papel de las hormonas y las enfermedades de transmisión sexual en el cáncer.

En 1775, un cirujano británico llamado Percival Pott describió cómo la exposición al hollín podría causar cáncer de escroto en los hombres que trabajan como deshollinadores (limpiadores de chimeneas). Esto dio lugar a un estudio adicional de cómo ciertas exposiciones laborales pueden causar cáncer.

En 1971, la Ley Nacional del Cáncer llevó a la creación de una red de registros del cáncer (información en inglés) para hacer un seguimiento de los datos sobre el cáncer. También estableció el Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER, por sus siglas en inglés) con el que llevar un seguimiento de las tasas de cáncer y de la supervivencia.

Carcinógenos

Las investigaciones han identificado muchos factores que pueden causar cáncer (carcinógenos). A continuación se presentan algunos ejemplos de avances importantes en las causas del cáncer:

  • En 1761, el consumo de tabaco se vinculó con el cáncer.
  • En 1911, se descubrió un virus que causaba cáncer en los pollos. Esta investigación ayudó a mostrar que varios virus están relacionados con el cáncer en los seres humanos. Los investigadores relacionaron el virus de la hepatitis B (VHB) con el cáncer de hígado y el virus de Epstein-Barr (EBV) con el linfoma no Hodgkin o no hodgkiniano.
  • En la década de 1980, se demostró que la bacteria H. pylori aumentaba el riesgo de cáncer de estómago.
  • En 1991, las investigaciones mostraron que el daño al ADN en las células puede deberse a ciertas exposiciones en el medio ambiente. Como resultado, las células pueden ser más sensibles a los carcinógenos, tales como la radiación UV y el humo del cigarrillo.
  • En 1999, se demostró que el virus del papiloma humano (VPH) estaba presente en el 99.7 % de los casos de cáncer de cuello uterino. Esto permitió elaborar en 2006 la vacuna contra el VPH para prevenir el cáncer de cuello uterino.

Cambios en el ADN, oncogenes y genes supresores de tumores

A mediados del siglo XX, los avances en biología molecular fueron grandes descubrimientos en la investigación del cáncer. Un ejemplo es el descubrimiento de la estructura del ADN, que reveló cómo los cambios (mutaciones) en los genes de una célula causan cáncer. Estos cambios podrían ser hereditarios o causados por sustancias carcinógenas (en inglés) presentes en el entorno de una persona. También se descubrió que las células cancerosas con ADN dañado no mueren, a diferencia de las células normales o sanas.

En la década de 1970, los científicos identificaron oncogenes y genes supresores de tumores. Las mutaciones en estos genes pueden llevar a la formación de cáncer. Por ejemplo, el BRCA1 y el BRCA2 son mutaciones hereditarias que aumentan el riesgo de cáncer de seno y de ovario. En ese momento, otras mutaciones hereditarias estaban relacionadas con estos tipos de cáncer: colon, riñón, ovario, tiroides, páncreas y piel.

La finalización del Proyecto del Genoma Humano en 2000 ayudó a los investigadores a identificar más mutaciones genéticas en personas con cáncer. Así se crearon tratamientos más eficaces para el cáncer.

Entender cómo se puede detectar el cáncer temprano

Las pruebas de detección ayudan a detectar cáncer en personas sin síntomas. Hacerse pruebas de detección de manera habitual para ciertos tipos de cáncer aumenta las probabilidades de detectar el cáncer en sus etapas iniciales, antes de que tenga la oportunidad de propagarse. Algunas pruebas de detección, como las del cáncer de cuello uterino y colorrectal, pueden detectar crecimientos (bultos) o tumores anómalos antes de que se conviertan en cáncer. Al extirpar estos tumores precancerosos, se puede prevenir el cáncer.

La primera prueba de detección que se utilizó mucho fue la prueba de Papanicolaou para el cáncer de cuello uterino. La prueba se creó en la década de 1920. Esta prueba sirvió para disminuir las tasas de cáncer de cuello uterino a más de la mitad mediante la detección temprana y el tratamiento. En la actualidad, las pruebas de Papanicolaou todavía se usan para detectar el cáncer de cuello uterino. Sin embargo, el descubrimiento del virus del papiloma humano (VPH) como causa de la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino dio lugar a recomendaciones en las que se recomendaba el uso de una prueba primaria o principal del VPH con o sin la prueba de Papanicolaou.

La mamografía se creó en la década de 1960, y sigue siendo la forma más confiable de detectar el cáncer de seno.

Se continúa progresando en las pruebas de detección del cáncer. Con la colonoscopia y las pruebas basadas en heces se detecta el cáncer colorrectal, y con la tomografía computarizada de baja dosis del tórax (pecho) se detecta el cáncer de pulmón en las personas con mayor riesgo.

Las pruebas de detección temprana de múltiples tipos de cáncer (MCED, por sus siglas en inglés) son un nuevo tipo de prueba de laboratorio (análisis clínico) con el que se buscan señales de muchos tipos de cáncer en la sangre y en otros fluidos corporales. Algunas de estas pruebas están disponibles, pero son costosas y la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) aún no las ha aprobado.

Historia breve del tratamiento del cáncer

El tratamiento del cáncer ha cambiado y mejorado con el tiempo. A continuación, se presenta una descripción general de los antecedentes de los tipos más comunes de tratamiento del cáncer.

Cirugía y anestesia

En la antigüedad, la cirugía era muy rudimentaria y causaba muchos problemas. Sin anestesia o sin entender la infección, las operaciones a menudo causaban más daño que beneficio. El médico griego Galeno (130–200 d.C.) pensaba que el cáncer no se podía curar porque las opciones quirúrgicas eran limitadas.

Esa creencia se mantuvo durante siglos hasta 1846, cuando la anestesia eficaz transformó lo que los cirujanos podían hacer. Los tumores y los ganglios linfáticos se podían extirpar de una manera más completa y segura. A finales de la década de 1800, se inventó la mastectomía radical para tratar el cáncer de seno, aunque tardaría otro siglo en demostrarse que la cirugía de conservación del seno podría funcionar igual de bien.

A medida que avanzaba la tecnología en la década de 1900, la precisión quirúrgica mejoró aún más: se salvaron las extremidades, se preservaron los senos y se hicieron cada vez más pequeñas las incisiones. En la actualidad, las pruebas por imágenes, como la tomografía computarizada (CT), la resonancia magnética (MRI) y la tomografía por emisión de positrones (PET), permiten a los cirujanos localizar tumores sin realizar cirugías, y los sistemas robóticos permiten operar a algunos pacientes mediante aberturas un poco mayores que el ojo de una cerradura.

Terapia hormonal

Las cirugías tempranas del cáncer también allanaron el camino para nuevos métodos de tratamiento. Ya en 1895, se demostró que la extirpación de los ovarios (ooforectomía) retardaba el cáncer de seno, lo que daba a entender la dependencia de la enfermedad en el estrógeno. Por este motivo, se creó la terapia hormonal.

En 1977, la FDA aprobó el tamoxifeno, que es un medicamento que bloquea la actividad hormonal sin necesidad de cirugía. La misma lógica guió el tratamiento del cáncer de próstata: La castración quirúrgica en la década de 1940 dio paso a medicamentos que suprimen o bloquean las hormonas masculinas.

Radioterapia

Aunque la cirugía fue la primera línea de defensa, siguieron otros avances. El descubrimiento de los rayos X en 1895 llevó a la creación de la radioterapia, que pronto se utilizó en el tratamiento del cáncer.

Las primeras formas de braquiterapia (radioterapia interna) se administraron por primera vez a principios de la década de 1900 para tratar el cáncer de cuello uterino y de próstata. Al mismo tiempo, se iba creando y mejorando la radioterapia de haz externo para aumentar la eficacia del tratamiento y disminuir los efectos secundarios. Los haces de protones, introducidos en la década de 1960, ofrecían una precisión aún mayor. Con los nuevos avances en la década de 1990 se redujo el daño al tejido sano mediante métodos como la radioterapia conformada y la radioterapia de intensidad modulada.

Quimioterapia

Otro tratamiento eficaz contra el cáncer vino de los militares. Los investigadores que estudiaban sustancias químicas encontraron que la mostaza de nitrógeno podría reducir el tamaño de los tumores del linfoma, y se aprobó en 1949 para usarlo como tratamiento. Este hallazgo fue el nacimiento de la quimioterapia (quimio).

Poco después, se demostró que medicamentos como la aminopterina y el metotrexato trataban la leucemia infantil. En las décadas de 1960 y 1970, la quimioterapia llevó a la cura de la enfermedad de Hodgkin, la leucemia linfocítica aguda (ALL) infantil (o leucemia linfoblástica aguda) y el cáncer de testículo o testicular. Hoy en día, los nuevos medicamentos de quimioterapia, las combinaciones de quimioterapia y las nuevas formas de administrar estos medicamentos han logrado que la quimioterapia sea más eficaz y han servido para reducir los efectos secundarios.

Trasplantes de células madre y de médula ósea

Los efectos tóxicos de la radiación y la quimioterapia en la médula ósea llevaron a otro avance importante: los trasplantes de células madre y de médula ósea. Con estos procedimientos, realizados por primera vez en 1957, se devuelven las células madre sanas de la sangre al cuerpo de una persona después de que la enfermedad, la quimioterapia o la radioterapia haya destruido la médula ósea. Desde entonces, las mejoras en la genética y la ciencia inmunitaria han disminuido el rechazo de las células madre y los efectos secundarios, consiguiendo que los trasplantes formen parte clave del tratamiento para el cáncer de sangre (en inglés).

Inmunoterapia y medicina de precisión

A lo largo de la década de 1900, los avances en biología celular proporcionaron nuevas opciones para el tratamiento del cáncer. En la década de 1980, los investigadores comenzaron a diseñar terapias dirigidas, o medicamentos que bloquean ciertas funciones con las que las células cancerosas se multiplican y se propagan. El primero, el trastuzumab, aprobado en 1998, bloquea la proteína HER2, que es un biomarcador que impulsa el crecimiento de algunos tipos de cáncer de seno. Dos décadas más tarde, el pembrolizumab se convirtió en el primer tratamiento aprobado para atacar los cambios genéticos de un tumor en lugar de dirigirse al lugar donde se originó. Este fue un paso importante hacia una atención totalmente personalizada.

Casi al mismo tiempo, los científicos aprendían cómo el sistema inmunitario combate el cáncer. La inmunoterapia, o las terapias con las que el sistema inmunitario detecta y elimina el cáncer, se convirtieron en una realidad al aprobarse en 1986 los interferones como tratamiento de la leucemia de células pilosas. A esto siguió una ola de descubrimientos: Terapia BCG (siglas en inglés del bacilo de Calmette-Guérin) para algunos tipos de cáncer de vejiga, interleucinas para el cáncer de riñón, anticuerpos monoclonales como el rituximab para el linfoma, vacunas contra el cáncer para el cáncer de próstata, e inhibidores de puntos de control para el cáncer de piel tipo melanoma. Más recientemente, se han creado terapias basadas en células, como la terapia con células CAR-T (o células T CAR), para ciertos tipos de cáncer de la sangre (en inglés) y la terapia con linfocitos infiltrantes de tumores (TIL) para algunos tumores sólidos.

Hoy en día, con la medicina de precisión se combinan todos estos tratamientos. Al analizar los genes y las proteínas en el tumor o en la sangre de una persona, los médicos pueden elegir tratamientos que tengan más probabilidad de ser eficaces en el cáncer que una persona tiene.

Entender la supervivencia del cáncer

En 2022, más de 18 millones de sobrevivientes de cáncer vivían en los Estados Unidos. Se espera que este número supere los 22 millones para 2035. Todos estos sobrevivientes de cáncer cuentan con necesidades únicas de atención de seguimiento, efectos secundarios tardíos y a largo plazo, y apoyo de salud mental.

Para ayudar a abordar las necesidades de los sobrevivientes de cáncer, en 1986 se fundó la Coalición Nacional para la Supervivencia al Cáncer (National Coalition for CancerSurvivorship, que ahora se llama Cancer Nation). Esta organización apoya la investigación sobre la supervivencia del cáncer y a las personas a quienes se les diagnostica cáncer, en todo momento de su trayectoria por el cáncer.

En 1996, se creó la Office of Cancer Survivorship (OCS, por sus siglas en inglés) como parte del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) para fomentar el conocimiento y promover la investigación sobre el control de los efectos duraderos que experimentan los sobrevivientes de cáncer.

En 2006, el Instituto de Medicina (ahora conocido como Academia Nacional de Medicina) publicó un informe (en inglés) sobre la supervivencia del cáncer titulado De paciente de cáncer a sobreviviente de cáncer: lo que se pierde en la transición ("From Cancer Patient to Cancer Survivor: Lost in Transition"). En el informe se enfatizaba la necesidad de un plan eficaz de transición para fomentar la salud a largo plazo de los sobrevivientes de cáncer, sobre todo cuando se hace la transición del tratamiento activo al postratamiento. En el informe se describieron las necesidades de los sobrevivientes de cáncer y se pidió una mejor coordinación de la atención entre el equipo de atención oncológica y los proveedores de atención primaria.

Lo que depara el futuro de la investigación del cáncer

Con la investigación del cáncer se continúan buscando nuevas formas de prevenir, detectar y tratar el cáncer y satisfacer las necesidades de los sobrevivientes de cáncer. Las investigaciones también están analizando los resultados del cáncer en diferentes grupos de personas y mejorando el acceso a la atención del cáncer. A continuación se presentan algunos ejemplos de la investigación actual (enlaces en inglés).

Las posibilidades de lo que se podría lograr a través de la investigación y otras innovaciones son emocionantes tanto para pacientes como para investigadores, y aportan una visión más esperanzadora para los sobrevivientes de cáncer y para aquellos que tengan cáncer en el futuro.

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Actualización más reciente: mayo 27, 2026

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