La vida como sobreviviente de cáncer de hígado

En algunas personas con cáncer de hígado, el tratamiento puede eliminar o destruir el cáncer. Finalizar el tratamiento puede causarle tanto estrés como emoción. Quizá sienta alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún podría resultarle difícil no preocuparse por la reaparición del cáncer. Esta es una preocupación muy común si ha tenido cáncer.

Para muchas personas con cáncer de hígado, es posible que el cáncer nunca desaparezca por completo o que vuelva a aparecer en otra parte del cuerpo. Estas personas pueden seguir recibiendo tratamiento de forma habitual para mantener el cáncer bajo control durante el mayor tiempo posible. Aprender a vivir con un cáncer que no desaparece puede ser difícil y muy estresante.

Independientemente de su situación, hay medidas que puede tomar para ayudarle a vivir bien, tanto física como emocionalmente.

Atención de seguimiento

Tanto si ya ha completado el tratamiento como si no, su equipo de atención oncológica querrá vigilarle de cerca. Es muy importante que vaya a todas sus citas médicas.

Durante estas consultas, los médicos le preguntarán sobre cualquier problema que esté teniendo. Además, le realizarán exámenes y podrían solicitar análisis de sangre, como la prueba de alfa-fetoproteína (AFP) y las pruebas de la función hepática (LFT). También podrían solicitar estudios por imágenes, como ecografía, tomografía computarizada (CT) o imágenes por resonancia magnética (MRI). Con estas pruebas se tratará de buscar signos de cáncer o efectos secundarios del tratamiento.

Algunos efectos secundarios del tratamiento pueden durar mucho tiempo o incluso no aparecer hasta años después. Las citas médicas son un buen momento para hacer preguntas y hablar sobre cualquier cambio o problema que note o cualquier inquietud que tenga.

Es importante informar al equipo de atención médica sobre cualquier problema o síntoma nuevo, ya que estos se pueden deber a la reaparición del cáncer, a alguna enfermedad nueva o a un segundo cáncer.

Citas y pruebas médicas

Si ha recibido tratamiento con cirugía, un trasplante de hígado o una ablación o embolización y no presenta signos de cáncer remanente, la mayoría de los médicos recomiendan un seguimiento con estudios por imágenes y análisis de sangre cada 3 a 6 meses durante los primeros 2 años, y luego cada 6 a 12 meses.

Seguimiento después de un trasplante de hígado: Un trasplante de hígado puede tanto tratar el cáncer como reemplazar un hígado dañado. Sin embargo, se trata de un procedimiento importante que requiere un seguimiento muy estrecho después del tratamiento. Además de controlar su recuperación tras la cirugía y buscar posibles signos de cáncer, el equipo médico le vigilará cuidadosamente para asegurarse de que el cuerpo no esté rechazando el nuevo hígado.

Deberá tomar medicamentos para debilitar el sistema inmunitario y ayudar a prevenir el rechazo. Estos medicamentos pueden tener sus propios efectos secundarios, como el aumento en el riesgo de contraer infecciones. También podrían aumentar su riesgo de padecer otro tipo de cáncer en el futuro.

El equipo de trasplante debe informarle sobre los síntomas y efectos secundarios que debe vigilar, y cuándo debe ponerse en contacto con ellos. Es muy importante seguir estas instrucciones al pie de la letra.

Tratamiento antivírico: Si tiene hepatitis B o C que pudo haber contribuido al cáncer de hígado, es posible que el médico le recete medicamentos para tratar o ayudar a controlar la infección.

Solicite al médico un plan de atención durante la supervivencia

Hable con el médico sobre la posibilidad de elaborar un plan de atención durante la supervivencia. En este plan se puede incluir lo siguiente:

  • Un calendario de exámenes de seguimiento y otras pruebas que podría necesitar en el futuro, como pruebas para detectar efectos en la salud a largo plazo derivados del cáncer o su tratamiento
  • Una lista de posibles efectos secundarios del tratamiento de aparición tardía o de largo plazo, en la que se incluyan las cosas a las que debe prestar atención y cuándo debe comunicarse con el médico
  • sugerencias de cosas que puede hacer para mejorar su salud, incluyendo posiblemente reducir la probabilidad de que el cáncer regrese

Mantener un seguro médico y guardar copias de sus informes médicos

Incluso si ha finalizado el tratamiento, es muy importante mantener el seguro médico. Las pruebas y las consultas médicas cuestan mucho dinero, y aunque nadie quiere pensar en la reaparición del cáncer, esto podría ocurrir.

En algún momento, es posible que usted tenga que consultar con un médico nuevo que desconozca sus antecedentes médicos. Es importante tener copias o acceso a sus informes médicos, para poder proporcionar al médico nuevo los detalles de su diagnóstico y tratamiento. También puede pedirle al centro de tratamiento de cáncer que le envíe los informes a su nuevo médico.

¿Puedo disminuir el riesgo de que el cáncer de hígado empeore o regrese?

Si usted tiene (o ha tenido) cáncer de hígado, seguramente querrá saber si hay cosas que puede hacer para reducir el riesgo de que el cáncer crezca o vuelva a aparecer, tales como hacer ejercicio, llevar cierto tipo de alimentación o tomar complementos alimenticios. Aunque aún no está claro si hay cosas que pueda hacer que de verdad sean útiles, hay algunas que podrían serlo.

El tabaco y el consumo de alcohol se ha asociado claramente con cáncer de hígado. Por lo tanto, no fumar ni consumir alcohol puede servir para reducir su riesgo. No sabemos con certeza si servirá, pero sí sabemos que puede mejorar su salud en general de muchas maneras, incluyendo reducir el riesgo de padecer otros tipos de cáncer. Si quiere dejar de fumar y necesita ayuda, llame a la American Cancer Society al 1-800-227-2345.

Otros hábitos saludables, como comer bien, mantener una vida activa y mantener un peso saludable, también podrían ayudar, aunque se necesita más investigación para saberlo con certeza. Este tipo de cambios puede tener efectos positivos en su salud que van más allá del riesgo de cáncer de hígado y otros tipos de cáncer.

Si tiene hepatitis B o hepatitis C, recibir tratamiento para la infección puede servir para reducir cualquier daño adicional al hígado. Esto podría reducir el riesgo de padecer otro cáncer de hígado más adelante.

Acerca de los complementos alimenticios

Hasta el momento, no se ha demostrado claramente que los complementos alimenticios (entre ellos, las vitaminas, los minerales y los productos herbarios) sirvan para reducir el riesgo de que el cáncer de hígado empeore o regrese. Esto no significa que ningún complemento (suplemento) pueda ayudar, pero es importante saber que, hasta ahora, no se ha demostrado que ninguno lo haga.

Los complementos alimenticios no están regulados como los medicamentos en los Estados Unidos. No hace falta demostrar que sean eficaces (ni seguros) antes de venderlos, aunque sí se ha limitado lo que está permitido afirmar que pueden hacer.

Si está considerando tomar cualquier tipo de complemento nutricional, consulte con el equipo de atención oncológica para que le ayuden a decidir los que puede elegir sin riesgo y los que debe evitar por ser perjudiciales.

Si el cáncer vuelve a aparecer

Si el cáncer regresa (recurre) en algún momento, las opciones de tratamiento dependerán de dónde se encuentre el cáncer, de qué tratamientos haya recibido antes y de su estado de salud.

Las opciones de tratamiento podrían incluir cirugía, ablación, embolización, radioterapia, inmunoterapia, terapia dirigida, quimioterapia o alguna combinación de estos. Consulte Tratamiento del cáncer de hígado según la etapa.

Para obtener más información general sobre la recurrencia del cáncer, ver ¿Qué es la recurrencia del cáncer?

Segundo cáncer después del tratamiento

A las personas que han tenido cáncer les pueden afectar otros problemas de salud, pero a menudo una preocupación importante es volver a enfrentarse al cáncer. El cáncer que vuelve después del tratamiento se llama recurrencia. Sin embargo, algunos sobrevivientes de cáncer pueden padecer luego un nuevo cáncer, no relacionado con el primero. A esto se le llama segundo cáncer.

Desafortunadamente, recibir tratamiento para el cáncer de hígado no significa que no pueda padecer otro tipo de cáncer. Si ha tenido cáncer de hígado, aún puede tener los mismos tipos de cáncer que otras personas. De hecho, podría tener un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.

Aunque no hay mucha información sobre los tipos de segundo cáncer que puede padecer una persona que ha sobrevivido al cáncer de hígado, lo que se sabe sugiere un mayor riesgo de los siguientes tipos:

Las personas que reciben un diagnóstico de cáncer de hígado antes de los 50 años parecen correr un mayor riesgo de estos tipos de segundo cáncer:

En este momento, no se sabe con exactitud qué tan alto es el riesgo de padecer estos tipos de segundo cáncer.

¿Puedo reducir el riesgo de tener un segundo cáncer?

Hay medidas que puede tomar para disminuir el riesgo y mantenerse tan saludable como sea posible. Por ejemplo, fumar está relacionado con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer, por lo que, si usted fuma, dejar de hacerlo podría ayudar a reducir ese riesgo.

Para mantener una buena salud, las personas que han tenido cáncer de hígado también deben seguir estas recomendaciones:

  • Alcanzar y mantener un peso saludable.
  • Mantener la actividad física y limitar el tiempo que pasan sentadas o acostadas.
  • Seguir un patrón de alimentación saludable que incluya muchas frutas, verduras y granos integrales, y que limite o evite las carnes rojas y procesadas, las bebidas azucaradas y los alimentos muy procesados.
  • Evitar o limitar el consumo de alcohol. Esto es especialmente importante en las personas que han tenido cáncer de hígado, ya que el alcohol puede dañar el hígado.

Con estas medidas también se puede reducir el riesgo de padecer algunos otros problemas de salud.

Las personas que han tenido cáncer de hígado también deben seguir las Guías de la American Cancer Society para la detección temprana del cáncer, incluidas las guías para la detección del cáncer de seno, de cuello uterino, colorrectal, de pulmón y de próstata.

Para obtener más información sobre las causas de un segundo cáncer, consulte Segundo cáncer en adultos.

Recibir apoyo emocional

Es normal sentir depresión, ansiedad o preocupación cuando el cáncer de hígado forma parte de su vida. Algunas personas se ven más afectadas que otras. No obstante, a todos puede beneficiarles recibir ayuda y apoyo de otras personas, ya sea amistades y familiares, grupos religiosos, grupos de apoyo, consejeros profesionales u otros. Infórmese más sobre este tema en La vida después del cáncer.

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Redactado por el equipo de contenido médico y editorial de la American Cancer Society, con la revisión médica y la contribución de la American Society of Clinical Oncology (Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica o ASCO, por sus siglas en inglés).

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Actualización más reciente: febrero 11, 2025

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