El cáncer, el sexo y el cuerpo de la mujer

El cáncer y el sexo

Cuando descubrió por primera vez que tenía cáncer, usted probablemente se enfocó en los planes de tratamiento y en la supervivencia. Pero después de un tiempo, puede que otras preguntas hayan comenzado a surgir. Tal vez se esté preguntando “¿Qué tan ‘normal’ puede ser mi vida incluso si mi cáncer está bajo control?” O tal vez “¿Cómo afectará el cáncer mi vida sexual?”

Es importante saber que usted puede obtener respuestas a estas preguntas y ayuda si afronta problemas sexuales. Del mismo modo en que usted necesita saber cómo el tratamiento afectará su alimentación, dolor y su capacidad para volver al trabajo, también necesita saber cómo el tratamiento podría afectar su vida sexual. El primer paso es hablar sobre el tema con su doctor o algún otro integrante de su equipo de atención contra el cáncer.

El sexo y la sexualidad son partes importantes de la vida diaria. La diferencia entre sexo y sexualidad es que el sexo es visto como una actividad, algo que usted hace con su pareja. La sexualidad está más asociada con la manera en que usted se siente como mujer, y se relaciona más con su necesidad de cariño, intimidad y contacto físico.

La información aquí contenida es para todas las mujeres que tienen y han tenido cáncer, independientemente de cuál sea su edad u orientación sexual. No podemos responder a cada pregunta que pudiera tener, pero buscamos brindarle suficiente información que permita que usted y su pareja puedan hablar abiertamente sobre su intimidad y vida sexual. También compartiremos algunas ideas para ayudarle a hablar sobre el sexo con su doctor y con su equipo de atención contra el cáncer.

Tenga en cuenta que el tocarse sensual y/o sexualmente con su pareja es algo que siempre podrán hacer, sin importar el tipo de cáncer o tratamiento que haya recibido. Puede que esto le sorprenda, especialmente si se siente con poco ánimo y no ha tenido contacto ni actividad sexual por algún tiempo. Pero es verdad. Su capacidad de sentir placer a través del tacto permanece siempre.

¿Cómo funciona el cuerpo de una mujer?

Los órganos sexuales femeninos

Los genitales y órganos para el embarazo de una mujer se encuentran en la pelvis (la parte inferior del vientre). Estos son algunos órganos que se encuentran en la pelvis, incluyendo los órganos sexuales y otros órganos cercanos. El cáncer de cualquiera de estos órganos o el tratamiento del cáncer en esta área puede afectar su vida sexual:

  • Útero: órgano en forma de pera que sostiene a un bebé en crecimiento.
  • Trompas de Falopio: dos conductos delgados a través de los cuales los óvulos se desplazan desde los ovarios al útero
  • Ovarios: dos pequeños órganos que almacenan óvulos y que producen hormonas
  • Cuello uterino: la parte inferior del útero en la parte superior de la vagina
  • Vagina: conducto de 3 a 4 pulgadas que conecta el cuello uterino al exterior del cuerpo
  • Vulva: las partes externas, como el clítoris y los labios interiores y exteriores
  • Vejiga: órgano hueco similar a un globo que almacena orina
  • Recto: parte final de los intestinos que conecta con el exterior del cuerpo

Vista lateral de la pelvis de la mujer

Genitales femeninos

Muchas mujeres nunca han explorado sus genitales, y tal vez no saben con certeza la localización de cada parte.

Tome unos minutos para examinarse con un espejo de mano.

  • La parte exterior se llama la vulva.
  • Encuentre los labios externos y los labios internos que actúan como almohadas para proteger las partes sensibles en el centro. Muchas mujeres encuentran placer al tocar suavemente los labios interiores.
  • Luego localice el clítoris, una pequeña protuberancia cubierta por un pequeño capuchón de piel. Se encuentra localizado en el centro, sobre la abertura de la vagina. El clítoris es la parte del cuerpo de la mujer más sensible al placer mediante caricias.
  • Justo debajo de él hay una diminuta hendidura por donde sale la orina. Esta es la abertura de un conducto corto (la uretra) que drena la vejiga (bolsa para almacenar la orina).
  • Debajo de la abertura de la vagina está el ano, de donde salen las heces fecales. El ano se encuentra al final del sistema que digiere los alimentos. Algunas mujeres disfrutan que les toquen alrededor e incluso dentro del ano. Si usted o un compañero coloca un dedo o un juguete sexual en el ano, no lo use para acariciar la vagina, ya que podría causar una infección con bacterias que son saludables en el ano, pero no en la vagina.

Si se siente cómoda, trate de tocar cada área ligeramente. ¿Qué parte le provoca más sensibilidad?

¿El tratamiento contra el cáncer ha cambiado de alguna forma el aspecto de sus órganos genitales externos? Si es así, tome tiempo para acostumbrarse a los cambios. Compruebe si hay zonas que están adoloridas o sensibles. Comparta lo que ha aprendido sobre usted misma con su pareja. Colaboren juntos para que tengan relaciones sexuales que satisfagan a ambos.

Los ciclos naturales del cuerpo maduro de una mujer

Para poder hablar sobre sexo, resulta útil saber sobre las estructuras y las hormonas que también están involucradas en el proceso de tener hijos y cómo estas funcionan en conjunto.

Durante la edad reproductiva de la mujer (años en los que puede procrear), los ovarios se turnan cada mes en la producción de un óvulo maduro. Cuando el óvulo es liberado, éste viaja a través de la trompa de Falopio hacia el útero. Una mujer puede quedar embarazada (naturalmente) si un espermatozoide viaja a través del cuello uterino y se une al óvulo. El cuello uterino es el pasaje para que el esperma ingrese al cuerpo de la mujer, así como para que el bebé salga del cuerpo de la madre al nacer.

Si una mujer no queda embarazada, el revestimiento del útero que se ha acumulado durante las semanas anteriores sale de su cuello uterino como “sangre” durante su período menstrual. En caso de que quede embarazada, el revestimiento permanece en su lugar para alimentar al bebé en crecimiento.

Las hormonas controlan los ciclos periódicos que el cuerpo maduro de una mujer experimenta cada mes.

Hormonas

Las hormonas principales que puede que contribuyan al deseo sexual en una mujer se llaman estrógenos y andrógenos. Los andrógenos son considerados hormonas “masculinas”, pero el cuerpo de la mujer también produce una cantidad pequeña de estas hormonas. Alrededor de la mitad de los andrógenos en la mujer son producidos en las glándulas adrenales que se ubican arriba de los riñones. Los ovarios se encargan de producir el resto de los andrógenos en la mujer. Los estrógenos provienen principalmente de los ovarios.

Los ovarios por lo general dejan de enviar óvulos y reducen en gran medida su producción hormonal alrededor de los 50 años, aunque la edad varía. A esto se le conoce como menopausia o “el cambio de vida”. Algunas mujeres temen que su deseo sexual desaparecerá con la menopausia. Sin embargo, para muchas mujeres la reducción de hormonas ováricas no cambia su deseo sexual. Aun así, puede que tome más tiempo para que la vagina esté lubricada y agrandada. Los niveles bajos de estrógeno también pueden causar que el revestimiento de la vagina esté más estrecho y pierda parte de su capacidad para estirarse. En algunas mujeres, la vagina puede permanecer estrecha y reseca, incluso si están muy excitadas.

Orgasmo femenino

A medida que la mujer se excita sexualmente, el sistema nervioso envía señales de placer al cerebro. Las señales pueden activar el reflejo orgásmico. Durante el orgasmo, los músculos alrededor de los genitales se contraen de manera rítmica. La contracción y relajación de los músculos envía oleadas de placer a través de la región genital y a veces a través del cuerpo entero. El orgasmo es un reflejo natural, pero la mayoría de las mujeres requiere un poco de experiencia para aprender a provocar dicho reflejo.

Puede que los orgasmos cambien con el paso del tiempo en una mujer. A medida que la mujer envejece, puede que tome más tiempo lograr los orgasmos, y puede que sea necesario la estimulación mediante el tacto y la excitación mental.

Existen muchas fuentes de excitación con las que se logra el orgasmo, las cuales difieren para cada mujer. Algunas mujeres pueden lograr el orgasmo con tan solo tener una fantasía sexual nítida o al recibir caricias en sus senos. Puede que otras lo logren durante un sueño que estén teniendo mientras duermen. Sin embargo, la mayoría de las mujeres requiere de alguna caricia en su región genital para lograr el orgasmo.

Las partes de los órganos genitales femeninos con la mayor sensibilidad al tacto son el clítoris y los labios interiores. Cuando una mujer se excita sexualmente, toda la región genital se dilata. También adquiere un matiz rosa más intenso a medida que la sangre se apresura para concentrarse bajo la piel de dicha región.

Muchas mujeres logran el orgasmo con la mayor facilidad mediante las caricias al clítoris. Semejante al pene, el clítoris cuenta con cabeza y cuerpo. Envía mensajes de placer al cerebro al ser acariciado.

La cabeza del clítoris es tan sensible que puede irritarse a raíz de frotarse demasiado rápida o bruscamente. La irritación puede prevenirse al usar un lubricante y con caricias que hagan contacto a un área cercana y no directa a la cabeza del clítoris.

Otras áreas, incluyendo los labios exteriores y el ano, también pueden proporcionar placer al frotarse. Las zonas de sensibilidad en cada mujer varían ligeramente. La abertura de la vagina contiene muchas terminaciones nerviosas y suele ser más sensible al roce suave que el fondo de la vagina. Para algunas mujeres, la pared frontal de la vagina es más sensible a la presión que la pared trasera durante la actividad sexual. Algunos sexoterapeutas sugieren que frotar una región de alrededor de dos a diez centímetros (1 a 4 pulgadas) de profundidad sobre la pared frontal de la vagina ayuda a que algunas mujeres logren el orgasmo durante el sexo.

Formas de preservar la vida sexual a pesar del tratamiento contra el cáncer

Asegúrese de hacer a su médico o enfermera estas preguntas sobre si tener sexo durante y después del tratamiento:

  • ¿Cómo podría afectar el tratamiento mi vida sexual?
  • ¿Cuándo estará BIEN tener sexo?
  • ¿Hay algún tipo de sexo que debo evitar?
  • ¿Qué medidas de seguridad necesito tomar y por cuánto tiempo?
  • ¿Qué anticonceptivo debo usar? ¿Por cuánto tiempo?

Aquí se detallan algunas cosas que hay que tener en cuenta a medida que continúa su vida sexual durante o después de haber recibido el tratamiento contra el cáncer.

Infórmese tanto como pueda sobre los posibles efectos que su tratamiento contra el cáncer puede tener sobre su vida sexual. Hable con su médico, enfermera o cualquier integrante de su equipo de atención médica contra el cáncer. Cuando sabe lo que puede esperar, puede planear cómo podría manejar dichas situaciones.

Tenga en cuenta que, sin importar el tipo de tratamiento contra el cáncer que esté recibiendo, la mayoría de las mujeres aún puede sentir placer al contacto físico. Pocos tratamientos para cáncer (que no sean aquellos que afectan las regiones del cerebro y la médula espinal) dañan las terminales nerviosas y los músculos involucrados en la sensación de placer al contacto físico y en lograr un orgasmo. Por ejemplo, una mujer cuya vagina sea lo suficientemente estrecha o reseca como para causar dolor, a menudo puede lograr el orgasmo a través de frotar sus senos y partes externas de sus órganos genitales.

Procure mantener una mente abierta sobre las formas en que siente placer sexual. Algunas parejas tienen una visión limitada de lo que es normal en el sexo. Si ambas partes en una pareja no pueden lograr el orgasmo a través o durante la penetración, puede que esto les resulte frustrante. Sin embargo, durante y después del tratamiento del cáncer, pueden haber ocasiones en que el tipo de sexo que más le gusta no es posible. Estos momentos pueden ser la oportunidad de aprender nuevas formas de dar y recibir placer sexual. Usted y su pareja pueden ayudarse mutuamente a lograr el orgasmo a través del tacto y de las caricias. A veces, el solo acurrucarse y abrazarse puede resultar placentero. También puede dar continuidad al placer al tocarse a sí misma. Eviten descontinuar la oportunidad de sentir placer solo porque la rutina normal haya cambiado.

Trate de tener conversaciones claras y recíprocas sobre el sexo con su pareja, al igual que con su equipo de atención contra el cáncer. Si siente mucha vergüenza de preguntar a su equipo sobre si tener actividad sexual está bien, puede que nunca logre saberlo. Hable con su equipo sobre sexo, y cuéntele a su pareja lo que aprende. Una comunicación adecuada es la clave para adaptarse a su rutina sexual cuando se experimenten los cambios en su cuerpo debido al cáncer. Si siente cansancio o debilidad y quiere que su pareja tenga una participación más activa al tocarle, dígaselo. Si alguna parte de su cuerpo está muy sensible o adolorida, puede guiar la forma en que su pareja le esté tocando para evitar el dolor. Tenga en cuenta que si una de las personas tiene un problema sexual, esto afecta a la pareja.

Refuerce su autoestima. Recuérdese sus virtudes. Si su cabello empieza a caer, puede que opte por usar una peluca, sombrero o pañuelo si esto le hace sentirse más cómoda. Puede que opte por usar un seno postizo (prótesis) en caso de extirpación de uno de los senos. Haga lo que sea que le haga sentir mejor sobre sí misma. Comer bien y hacer ejercicio también puede ayudar a mantener su cuerpo fuerte y con energía. Practique técnicas de relajación y busque ayuda profesional si piensa que está ansiosa, deprimida o si está teniendo dificultades.

Equipo de redactores y equipo de editores médicos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer

Nuestro equipo está compuesto de médicos y enfermeras con postgrados y amplios conocimientos sobre el cáncer, al igual que de periodistas, editores y traductores con amplia experiencia en contenidos médicos.

Last Medical Review: January 12, 2017 Last Revised: January 12, 2017

 

 

 

 

 

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El sexo y la mujer con cáncer