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Terapia hormonal durante la menopausia y riesgo de cáncer
La terapia hormonal en la menopausia (MHT), también llamada terapia de reemplazo o reposición hormonal (HRT) o terapia hormonal posmenopáusica (PHT), puede aliviar los síntomas de la menopausia, como los sofocos, los sudores nocturnos y la sequedad vaginal.
La menopausia ocurre cuando los ovarios comienzan a producir menos hormonas y ya no hay períodos menstruales. Puede ocurrir naturalmente debido al envejecimiento o a ciertos medicamentos o cirugías que sirven para tratar afecciones médicas, incluido el cáncer.
Aunque la terapia hormonal (o tratamiento hormonal) durante la menopausia (MHT, por sus siglas en inglés) puede mejorar su calidad de vida, también puede influir en el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Conocer más sobre el riesgo puede ayudarle a tomar decisiones de manera informada con el equipo de atención médica.
- Tipos de terapia hormonal para la menopausia y riesgos relacionados
- Cómo decidir si debe recurrir a la terapia hormonal en la menopausia
- Seguimiento durante la terapia hormonal en la menopausia
- Medicamentos no hormonales para aliviar los síntomas de la menopausia
- Productos herbarios y complementos durante la menopausia
- Hormonas bioidénticas
Tipos de terapia hormonal para la menopausia y riesgos relacionados
La terapia hormonal durante la menopausia (MHT) se presenta en diferentes formas, y funciona al reemplazar las hormonas que los ovarios ya no producen. Entre estas hormonas se incluyen el estrógeno y la progesterona.
En algunas personas, el estrógeno por sí solo es la mejor opción, mientras que en otras, funciona mejor la combinación del estrógeno y de la progesterona. Los riesgos dependen de qué hormonas se usen, cómo se administran y durante cuánto tiempo, y de si la persona aún conserva el útero.
En general, parece que la terapia hormonal durante la menopausia es una opción segura para las personas sanas con síntomas molestos de la menopausia, menores de 60 años o que se encuentran en los primeros 10 años del comienzo de la menopausia, y que no tienen ciertos problemas de salud, como cáncer de seno, enfermedades cardíacas, antecedentes de accidente cerebrovascular o coágulos de sangre, o enfermedades del hígado.
Estrógeno como terapia hormonal durante la menopausia
Existen tres tipos principales de estrógeno en el cuerpo:
- El estradiol se produce principalmente en los ovarios.
- La estrona se produce principalmente en el tejido graso (adiposo).
- El estriol lo produce principalmente la placenta durante el embarazo.
Las formas de estas hormonas creadas en laboratorio (sintéticas) se pueden administrar como medicamentos que reemplazan el estrógeno perdido después de la menopausia.
El estrógeno es el tratamiento hormonal más eficaz para los síntomas de la menopausia. El tipo que se usa con más frecuencia es el estradiol. Se puede administrar de la siguiente manera:
- Parche, gel o aerosol que se aplica en la piel
- Pastilla que se toma por boca
- Anillo, crema o pastillas que se colocan dentro de la vagina
- Inyecciones en la piel (no se usan normalmente en los Estados Unidos)
Otra opción de tratamiento con estrógeno son los estrógenos equinos conjugados (CEE, por sus siglas en inglés), que se toman en pastillas por boca o con una crema que se introduce en la vagina. Tanto el estradiol como los estrógenos CEE se pueden administrar solos o en combinación con la progesterona.
Cuando se toma el estrógeno, por lo general se administra en un horario establecido sin interrupciones en la terapia.
Terapia con estrógeno y riesgo de cáncer
El tratamiento de los síntomas de la menopausia únicamente con estrógeno se conoce como terapia de estrógeno (ET, por sus siglas en inglés).
Se ha demostrado que la terapia de estrógeno influye en el riesgo de tener ciertos tipos de cáncer. El grado de riesgo depende de la duración del tratamiento y de la edad y del estado de salud de la persona. Las dosis bajas de estrógeno vaginal aumentan los niveles de estrógeno mucho menos que las pastillas o los parches, y actualmente no está claro si el riesgo de cáncer cambia.
En las personas con útero, la terapia de estrógeno puede causar que el endometrio (el revestimiento del útero) se vuelva demasiado grueso (hiperplasia). Esto puede causar sangrado vaginal anómalo y, con el tiempo, aumentar el riesgo de cáncer de endometrio. El riesgo sigue siendo mayor incluso después de suspender el tratamiento.
Cuando el estrógeno se administra junto con la progestina, el riesgo de cáncer de endometrio no aumenta porque la progestina sirve para evitar el engrosamiento del revestimiento uterino. Por esta razón, el tratamiento con ambas hormonas se administra a las personas que aún tienen útero.
En las personas que recibieron tratamiento de estrógeno durante períodos más cortos, la terapia de estrógeno no se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer de seno. De hecho, puede reducir ligeramente el riesgo. Sin embargo, algunos estudios a largo plazo han sugerido un mayor riesgo en las personas que lo tomaron durante más de 10 años.
El tratamiento de estrógeno no parece aumentar el riesgo de cáncer colorrectal. De hecho, algunos estudios a largo plazo incluso sugieren un menor riesgo de cáncer colorrectal.
El tratamiento de estrógeno está relacionado con un pequeño aumento en el riesgo de cáncer de ovario, sobre todo mientras la persona lo toma activamente. El riesgo general aumenta cuanto más tiempo se usa, pero aún sigue siendo bajo. Sin embargo, el riesgo disminuye con el tiempo una vez que se suspende el tratamiento.
Progesterona como terapia hormonal en la menopausia
Antes de la menopausia, la progesterona se produce principalmente en los ovarios. También se produce en cantidades más pequeñas en las glándulas suprarrenales y la placenta durante el embarazo.
Los medicamentos que actúan como la progesterona se llaman progestinas. Los diferentes tipos de progestinas disponibles incluyen los siguientes:
- Acetato de medroxiprogesterona (MPA)
- Acetato de noretindrona
- Progesterona micronizada
- Levonorgestrel
Las progestinas que se usan en la terapia hormonal durante la menopausia se pueden administrar en pastilla (lo más común), en parche o como dispositivo intrauterino (DIU) que se introduce en la vagina, según el tipo que se utilice.
Algunas de estas preparaciones contienen un estrógeno y una progestina. Cuando ambas hormonas se administran juntas, se llama terapia con estrógeno y progestina (EPT, por sus siglas en inglés).
Cuando se administra EPT para aliviar los síntomas de la menopausia, se puede administrar de dos maneras:
- Terapia continua con estrógeno y progestina (EPT continua): El estrógeno y la progestina se toman todos los días en la misma dosis. Muchas personas prefieren esta opción porque rara vez causa sangrado parecido a la menstruación.
- Terapia secuencial (cíclica) con estrógeno y progestina (EPT): El estrógeno y la progestina se toman en un horario establecido, y la progestina se administra solo en ciertos días. Este método puede parecerse más a los patrones hormonales normales y reducir la cantidad de progestina que la persona recibe. Sin embargo, puede producir sangrado parecido al de la menstruación, aunque puede ocurrir con menos frecuencia que una vez al mes.
Terapia con estrógeno y progestina (EPT) y riesgo de cáncer
La terapia con estrógeno y progestina (EPT, por sus siglas en inglés) también influye en el riesgo de cáncer de diferentes maneras según la edad de la persona y la duración del tratamiento.
La terapia con estrógeno y progestina (EPT, por sus siglas en inglés) está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de seno en las mujeres posmenopáusicas mayores de 60 años. El riesgo aumenta aún más cuando se utiliza la EPT durante más de 10 años. El riesgo regresa al nivel promedio en el plazo de aproximadamente 3 años de dejar de usar las hormonas.
No se cree que el uso a corto plazo de la terapia con estrógeno y progestina (menos de 4 años si el estrógeno no se había usado previamente) aumente el riesgo de cáncer de seno.
Es más probable que el cáncer de seno detectado en las mujeres que toman EPT sea más grande y avanzado. La terapia con estrógeno y progestina también puede aumentar la densidad de los senos, lo cual influye en el riesgo y dificulta la interpretación de las mamografías.
El tipo de progestina también puede afectar el riesgo, ya que las versiones sintéticas como el acetato de medroxiprogesterona o MPA muestran un mayor riesgo en comparación con la progesterona micronizada, que puede ser más segura. Se requiere de más investigación sobre este tema.
La terapia con estrógeno y progestina no aumenta el riesgo de cáncer de endometrio, por lo que se administra a las mujeres que aún tienen útero.
Las personas que se han hecho una histerectomía no requieren de una progestina para protegerse del cáncer de endometrio. Muchas optan por usar la terapia de estrógeno sola, lo que evita el riesgo añadido de cáncer de seno relacionado con la progestina. Sin embargo, algunas pueden optar por incluir la progestina para aliviar los síntomas o por razones de calidad de vida. Esta decisión debe tomarse después de hablar con el médico sobre los riesgos y beneficios asociados.
La terapia con estrógeno y progestina (EPT) no parece aumentar el riesgo general de cáncer colorrectal, aunque el cáncer que se encuentra en quienes toman EPT puede estar más avanzado.
La EPT está relacionada con un pequeño aumento en el riesgo de cáncer de ovario, especialmente mientras se toma este tratamiento. En general, el riesgo sigue siendo bajo y disminuye después de que se deja de tomar.
Testosterona como terapia hormonal en la menopausia
A veces se habla de la hormona testosterona como una forma de aliviar algunos síntomas de la menopausia. Sin embargo, no cuenta con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), y es necesario investigarla más.
Riesgos del estrógeno vaginal frente a las hormonas sistémicas (todo el cuerpo)
La terapia hormonal en la menopausia (MHT) se puede administrar de forma que produzca uno de estos efectos:
- Afecta a todo el cuerpo (terapia sistémica o generalizada)
- Actúa principalmente cuando se aplica (terapia local)
Cada uno de ellos conlleva ciertos riesgos y beneficios a considerar.
Las terapias hormonales sistémicas entran por el torrente sanguíneo y llegan a todas las partes del cuerpo. Entre estas terapias se incluyen pastillas de estrógeno (ya sea como terapia de estrógeno sola, ET, o como terapia con estrógeno y progestina; EPT), parches en la piel, inyecciones y ciertos anillos vaginales que liberan niveles más altos de estrógeno que otros tipos de anillos.
Debido a que las hormonas sistémicas llegan a todo el cuerpo, pueden tratar síntomas como sofocos, sudores nocturnos, sequedad vaginal y también ayudar a prevenir o tratar la osteoporosis (debilitamiento grave de los huesos). Sin embargo, también conllevan riesgos más amplios porque afectan muchos órganos del cuerpo.
En las terapias vaginales locales o tópicas, que incluyen cremas vaginales de estrógeno y otros tratamientos vaginales de dosis bajas (pastillas o la mayoría de los anillos vaginales), se usan pequeñas dosis de estrógeno que permanecen en el tejido vaginal.
Una pequeña cantidad de la hormona entra al torrente sanguíneo, por lo que estas terapias causan pocos efectos (si es que los causan) en el resto del cuerpo. No está claro si las terapias locales aumentan el riesgo de cáncer.
El principal inconveniente de las terapias locales es que, aunque pueden ayudar con la sequedad y el dolor vaginal durante las relaciones sexuales, no son tan útiles para aliviar otros síntomas de la menopausia, como los sofocos, los sudores nocturnos o la pérdida ósea.
Algunas mujeres que usan la terapia hormonal sistémica durante la menopausia (MHT) también pueden necesitar una terapia vaginal local para tratar los síntomas vaginales persistentes.
Cómo decidir si debe recurrir a la terapia hormonal en la menopausia
La decisión de usar terapia hormonal después de la menopausia, como la terapia de estrógenos (ET) o la terapia con estrógeno y progestina (EPT), debe tomarla junto con su médico después de sopesar los posibles riesgos y beneficios. Si decide usarla, debe ser de una manera que encaje con sus síntomas, antecedentes médicos y objetivos personales.
Algunas personas pueden optar por usar la dosis efectiva más baja durante el menor tiempo posible, mientras que otras pueden optar por usar la terapia hormonal durante períodos más largos. Entre las cosas a considerar se incluyen las siguientes:
- Qué tan molestos son los síntomas de la menopausia
- El riesgo inicial o de referencia que usted corre de tener cáncer de seno, endometrio, ovario y otros tipos de cáncer, y cómo podría verse afectado este riesgo con la terapia hormonal.
- El riesgo de otras afecciones graves en las que la terapia hormonal podría influir, como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares (infartos cerebrales), coágulos sanguíneos graves y efectos en el cerebro.
- El tipo y la dosis de las hormonas que el médico recomiende
- Otros medicamentos que podrían ser una alternativa para tratar los síntomas de la menopausia
La American Cancer Society no adopta una postura en relación con la terapia hormonal en la menopausia, ni ofrece recomendaciones sobre ello.
Seguimiento durante la terapia hormonal en la menopausia
Al igual que con cualquier medicamento, si recibe terapia hormonal durante la menopausia (MHT), es importante acudir regularmente a las consultas de seguimiento con el médico para evaluar cómo funciona el tratamiento, vigilar los efectos secundarios y volver a valorar los riesgos y beneficios con el tiempo.
Usted debe informar al médico de inmediato si tiene cualquier sangrado vaginal tras la menopausia, porque puede ser un síntoma de cáncer de endometrio. Las personas que reciben terapia con estrógeno y progestina (EPT) no corren un riesgo mayor de cáncer de endometrio, aunque aún pueden padecerlo.
Las personas que reciben terapia de estrógeno (ET) en forma de cremas, anillos o pastillas vaginales deben hablar con el médico sobre el seguimiento y la posible necesidad de recibir tratamiento con progestina.
Le recomendamos que siga las guías de la American Cancer Society sobre la detección temprana del cáncer, sobre todo las del cáncer de seno. Estas guías se incluyen en la sección sobre Detección temprana del cáncer de seno.
Medicamentos no hormonales para aliviar los síntomas de la menopausia
Si no puede o decide no usar la terapia hormonal durante la menopausia, hay medicamentos no hormonales que pueden servir para controlar los síntomas de la menopausia.
Algunos antidepresivos en dosis bajas pueden reducir los sofocos y sudores nocturnos. Estos medicamentos no tratan la depresión cuando se usan de esta manera, sino que se dirigen a las sustancias químicas cerebrales involucradas en el control de la temperatura.
Otras opciones de tratamiento con medicamentos recetados incluyen los que se usaban originalmente para tratar las convulsiones o el dolor causado por daño en los nervios, que también pueden aliviar los sofocos, sobre todo por la noche. Las terapias más recientes incluyen medicamentos que actúan sobre las vías cerebrales que desencadenan los sofocos.
Posibles efectos secundarios
Los medicamentos no hormonales pueden causar efectos secundarios, como náuseas, mareos, boca seca o cambios en el sueño, y no funcionan de la misma manera en todas las personas. Tampoco ayudan con la sequedad vaginal ni protegen contra la pérdida ósea (información en inglés).
Debido a esto, es importante que hable con el médico sobre los síntomas que tenga, su estado general de salud y cualquier otro medicamento que tome. Juntos pueden decidir si una buena opción para usted podría ser un tratamiento no hormonal.
Productos herbarios y complementos durante la menopausia
Existen muchos productos herbarios o “naturales” de venta sin receta médica que se promocionan como útiles en el alivio de los síntomas de la menopausia. Entre estos se incluyen ciertas vitaminas, productos a base de soya y productos herbarios (como la cimicifuga racemosa o cohosh negro y el trébol rojo). Estos productos se venden como complementos alimenticios, no como medicamentos.
La FDA no ha evaluado la mayoría de estos productos para asegurarse de que funcionen o sean seguros. Aunque algunos se han probado en estudios clínicos pequeños y a corto plazo, no sabemos mucho sobre su seguridad a largo plazo. También es difícil aplicar los resultados de una versión o dosis de un complemento a otras versiones o dosis que no se han probado y que pueden ser diferentes.
Tenga cuidado con los productos con “fórmulas secretas” o ingredientes similares a las hormonas. Se ha descubierto que algunos complementos naturales importados contienen fármacos (medicamentos) reales, incluidos los prohibidos en los Estados Unidos. Usted tiene derecho a saber exactamente lo que está tomando y los riesgos o interacciones que podría tener.
Es probable que la mayoría de las hierbas individuales con las que se tratan los síntomas de la menopausia conlleven un riesgo bajo de efectos dañinos en casi todas las mujeres, aunque algunas pueden interactuar con otros medicamentos o causar efectos secundarios imprevistos. Debe consultar con el médico antes de tomar cualquier complemento o producto herbario.
Se necesita una investigación bien controlada para saber si estos productos funcionan, qué tan bien funcionan en comparación con las terapias hormonales que se usan hoy día y si son seguros. Obtenga más información sobre complementos alimenticios y su seguridad.
Hormonas bioidénticas
La palabra bioidéntica se refiere a que una hormona tiene la misma estructura química que la que el cuerpo produce de manera natural. Sin embargo, este término también se utiliza a veces para describir combinaciones de hormonas hechas a medida en las farmacias de formulación magistral, a menudo con dosis ajustadas según los análisis hormonales realizados en sangre o en saliva.
Las hormonas bioidénticas farmacéuticas (compounded en inglés) a menudo se comercializan como más naturales, lo que puede hacer que parezcan más seguras que otras formas de terapia hormonal utilizadas en la menopausia.
Sin embargo, la FDA no analiza la calidad ni la seguridad de estos productos. Tampoco hay estudios a largo plazo que demuestren que son más seguros o que causan menos efectos secundarios que otros tipos. Por esta razón, debe suponerse que presentan al menos los mismos riesgos para la salud que cualquier otro tipo de terapia hormonal durante la menopausia (MHT).
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Equipo de contenido médico y editorial de la American Cancer Society
Nuestro equipo está compuesto de médicos y personal de enfermería con certificación en oncología y amplio conocimiento sobre los cuidados del cáncer, así como editores y traductores con amplia experiencia en contenido médico.
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Actualización más reciente: enero 22, 2026
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