Cómo el cáncer y el tratamiento pueden afectar la sexualidad

¿Qué es la sexualidad?

La sexualidad hace referencia a cómo las personas se expresan de manera sexual. Abarca cómo se ven, sienten y piensan de sí mismas como un ser sexual, y las maneras en que lo muestran por medio de sus acciones, comportamientos y relaciones. Es muy personal y es diferente para todos. La sexualidad a veces se llama salud sexual.

La forma en que una persona muestra sexualidad no es solo a través del acto sexual.  Otras maneras incluyen tomarse de las manos, mirarse de manera especial, abrazarse, besarse, la ropa que usan, la forma en que caminan y se mueven, etc. La sexualidad de una persona y cómo la muestra puede verse afectada por muchas cosas, tales como su edad, género o identidad de género, si tiene pareja, estado social, autoestima, crianza, emociones y cambios de humor y creencias religiosas y culturales.  También puede verse afectada por su estado general de salud y, a veces, los problemas de salud afectan el bienestar, la imagen corporal, la función sexual y la salud emocional. Tener problemas sexuales a veces se puede llamar disfunción sexual.

Es importante saber que la sexualidad no tiene que ver con el género de una persona.

  • La orientación sexual forma parte de la sexualidad y describe cómo una persona se siente atraída por otra persona, tal como si son heterosexuales, homosexuales, lesbianas o bisexuales.
  • La identidad de género es el género que una persona  percibe o siente que es (no necesariamente el sexo asignado al nacer).

Sexualidad y el cáncer

El sexo, la sexualidad y la intimidad son tan importantes para las personas con cáncer como lo son para las personas que no tienen cáncer. De hecho, se ha demostrado que la sexualidad y la intimidad ayudan a las personas que enfrentan el cáncer al ayudarlas a sobrellevar los sentimientos de angustia y a pasar por el tratamiento. No obstante, la realidad es que los órganos sexuales, el deseo sexual (impulso sexual o libido), la función sexual, el bienestar y la imagen corporal de una persona pueden verse afectados por el cáncer y su tratamiento. También pueden afectar la forma en que una persona muestra sexualidad.

Los problemas sexuales a menudo se desarrollan debido a los efectos secundarios físicos y psicológicos del cáncer y los tratamientos del cáncer. Posiblemente algunas cirugías y tratamientos tengan muy poco efecto sobre la sexualidad, el deseo sexual y la función sexual de una persona. Otros pueden afectar el funcionamiento de determinadas partes del cuerpo, cambiar los niveles hormonales o dañar la función nerviosa que puede causar cambios en la función sexual de una persona. Determinados tipos de tratamientos tienen efectos secundarios como cansancio, náuseas, problemas intestinales o de vejiga, dolor, problemas en la piel u otros cambios en la apariencia que podrían causar problemas con la sexualidad. Algunos problemas sexuales mejoran o desaparecen con el tiempo; sin embargo, otros son duraderos y pueden ser de por vida.

 

Cómo hablar acerca de la sexualidad cuando usted tiene cáncer

Para pacientes

Es muy importante que hable con su equipo de atención médica sobre qué debe esperar y que siga hablando sobre lo que está cambiando o lo que ha cambiado en su vida sexual en tanto pasa por procedimientos, tratamientos y cuidados de seguimiento. Esto incluye informarles sobre cualquier medicamento de venta libre y con receta, vitaminas o suplementos que pueda estar tomando dado que podrían interferir con los tratamientos.

No asuma que su médico o enfermera le preguntará sobre estas u otras preocupaciones referentes a la sexualidad. Es posible que usted tenga que iniciar la conversación. Muchos estudios han encontrado que los médicos, las enfermeras y otros miembros de un equipo de atención médica no siempre preguntan sobre la sexualidad durante las revisiones médicas y las visitas de tratamiento. Debido a esto, es probable que los pacientes no tengan suficiente información, apoyo o recursos que les ayuden a sobrellevar sus sentimientos o problemas sexuales.

Algunos estudios también muestran que muchos médicos y enfermeras no saben hacer las preguntas correctas sobre la orientación sexual y la identidad de género. Muchos no están familiarizados con los distintos términos que describen si una persona es lesbiana, homosexual, bisexual, transgénero (LGBT), o con sexo indefinido (GNC, en inglés). Es muy importante que informe a su equipo de atención médica su orientación sexual e identidad de género, incluyendo qué genero era al nacer y cómo se describe a sí mismo ahora.

Si usted es un hombre o una mujer transgénero, será necesario que les proporcione una lista de cualquier procedimiento que haya tenido o de las hormonas u otros medicamentos que haya tomado o que esté tomando para su transición. Proporcionar a su equipo de atención médica esta información le ayudará a obtener la atención personalizada que necesita.

Sea lo más honesto y abierto posible, y haga preguntas para que su equipo de atención médica pueda ayudarle y de este modo obtener las respuestas correctas.  Si bien puede que se sienta avergonzado, recuerde que su equipo de atención médica debe mantener la confidencialidad de la información que les proporcione. Así, una vez que se inicia la conversación, es más fácil continuarla y volver a plantearla durante sus futuras revisiones médicas. 

Lo más importante, hable con su pareja. Recuerde que el cariño, el afecto, la proximidad física y emocional son tan necesarios y gratificadores como cualquier otro aspecto de su relación. Si ambos se sienten cómodos, también podría ser una buena idea incluir a su pareja cuando hable con su equipo de atención médica.

Hablar con otras personas, tales como amigos, familiares y otros sobrevivientes de cáncer puede ser de ayuda.  Sin embargo, es importante recordar que cada persona es diferente y la experiencia de una persona puede ser muy diferente a la suya. No todas las personas se ven afectadas de la misma manera por el cáncer o su tratamiento. Los distintos tipos de cáncer y los tratamientos tienen distintos efectos secundarios; asimismo, la forma en que un cuerpo reacciona puede ser mejor o peor dependiendo de otros problemas de salud.

Su médico puede derivarlo a un educador, consejero o terapeuta sexual para que le ayude a sobrellevar algunos temores y preocupaciones sobre los efectos del cáncer, o a un profesional que podría ayudarle con los problemas físicos que están interfiriendo con su sexualidad o función sexual.

Para personas encargadas del cuidado del paciente y parejas

Algunos estudios han demostrado que los pacientes informan una mejor calidad de vida y se sienten más atractivos cuando tienen una pareja o persona encargada del cuidado de apoyo a quien pueden confiarles detalles íntimos.  Poder hablar sobre sus cuestiones emocionales y problemas sexuales con una pareja también puede ayudar a tranquilizar al paciente. Por ejemplo, las personas encargadas del cuidado y las parejas pueden ayudar al paciente a reconocer problemas de autoestima, deseo sexual y función sexual para que se pueda hablar abiertamente al respecto y manejarlo con eficacia. También pueden ayudar a hacer un seguimiento de los efectos secundarios, que a veces pueden afectar la sexualidad de un paciente. La comunicación abierta con una pareja puede ayudar al paciente a sobrellevar la situación y a sentirse más cómodo al pedir ayuda.

Dependiendo del tipo de problema, también puede ser una buena idea acompañar al paciente al tratamiento y a las visitas de seguimiento, así como a las revisiones médicas. Si va, esté preparado para tomar nota de la información importante, o bien pregunte si puede grabar la consulta.

Antes de la cirugía o el tratamiento

Antes de la cirugía y otros tratamientos, los pacientes y sus parejas necesitan saber sobre los posibles cambios que podrían afectar una determinada parte del cuerpo, o sus órganos sexuales, la sexualidad y la función sexual. Tener estas conversaciones por adelantado puede ayudarle a saber qué debe esperar. Sin embargo, algunos estudios muestran que no muchos pacientes con cáncer recuerdan haber sido informados sobre los riesgos sexuales antes de la cirugía o tratamiento. Hacer preguntas y obtener respuestas francas puede crear la oportunidad para conversaciones de seguimiento que resulten en la toma de decisiones fundamentadas durante todo el proceso del cáncer.  

Durante el tratamiento

Puede que tenga inquietudes sobre la intimidad y la actividad sexual durante el tratamiento, o bien puede que note cambios. Es importante seguir hablando con su equipo de atención médica a medida que avanza en la fase del tratamiento. O bien, si no habló sobre la sexualidad antes de la cirugía o el tratamiento, puede comenzar a hablar al respecto durante las visitas del tratamiento, aún si su médico o enfermera no plantean el tema.   Incluya a su pareja, si se siente cómodo haciéndolo. Recuerde, si su equipo de atención médica no sabe sobre un problema que está teniendo, no puede ayudarle a manejarlo.

Después del tratamiento

Es posible que las personas que han terminado el tratamiento contra el cáncer tengan problemas persistentes con la sexualidad, y algunos de ellos podrían durar toda la vida. Estos problemas también pueden afectar las relaciones. Asegúrese de seguir informando los problemas y de hacer preguntas durante las visitas de seguimiento. Si su equipo de atención médica ya no está a cargo de su cuidado, asegúrese de que quienes le brindan atención médica estén al tanto de los problemas que ha tenido, lo que le ha ayudado o no y otros problemas que podrían surgir.

Cuidados paliativos

Los cuidados paliativos pueden ayudar a abordar la sexualidad y otros problemas de calidad de vida. Pida a los miembros del equipo de cuidados paliativos que le ayuden a manejar los problemas sexuales. Este equipo de profesionales puede ayudar a manejar los síntomas en cualquier momento, desde el momento del diagnóstico, durante y después del tratamiento en las personas que viven con una enfermedad grave, como el cáncer. 

Al final de la vida

La sexualidad continúa siendo importante para muchas personas con cáncer avanzado y para aquellas cuyo tratamiento ha dejado de funcionar. Es importante seguir hablando sobre la sexualidad y los problemas sexuales con el equipo de atención médica que está a cargo del cuidado en la etapa final de la vida.

Equipo de redactores y equipo de editores médicos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer

Nuestro equipo está compuesto de médicos y enfermeras con postgrados y amplios conocimientos sobre el cáncer, al igual que de periodistas, editores y traductores con amplia experiencia en contenidos médicos.

Fauci AS, Braunwald E, Kasper DL, et al (Eds). Harrison’s Principles of Internal Medicine, 17th ed. New York: McGraw-Hill Medical, 2008.

Camp-Sorrell D, Hawkins RA. Clinical Manual for the Oncology Advanced Practice Nurse, Second Ed. Pittsburgh: Oncology Nursing Society, 2006.

Cope DG, Reb AM. An Evidence-Based Approach to the Treatment and Care of the Older Adult with Cancer. Pittsburgh: Oncology Nursing Society, 2006.

Houts PS, Bucher JA. Caregiving, Revised ed. Atlanta: American Cancer Society, 2003.

Kaplan M. Understanding and Managing Oncologic Emergencies: A Resource for Nurses. Pittsburgh: Oncology Nursing Society, 2006.

Kuebler KK, Berry PH, Heidrich DE. End-of-Life Care: Clinical Practice Guidelines. Philadelphia: W.B. Saunders Co. 2002.

National Comprehensive Cancer Network. Palliative Care. Version 1.2015. Accessed at www.nccn.org/professionals/physician_gls/pdf/palliative.pdf on March 19, 2015.

Oncology Nursing Society. Cancer Symptoms. Accessed at www.cancersymptoms.org on April 3, 2013.

Ripamonti C, Bruera E. Gastrointestinal Symptoms in Advanced Cancer Patients. New York: Oxford University Press, 2002.

Varricchio CG. A Cancer Source Book for Nurses, 8th ed. Sudbury, MA: Jones and Bartlett, 2004.

Yarbro CH, Frogge MH, Goodman M. Cancer Symptom Management, 3rd ed. Sudbury, MA: Jones and Bartlett, 2004.

 

Referencias

Fauci AS, Braunwald E, Kasper DL, et al (Eds). Harrison’s Principles of Internal Medicine, 17th ed. New York: McGraw-Hill Medical, 2008.

Camp-Sorrell D, Hawkins RA. Clinical Manual for the Oncology Advanced Practice Nurse, Second Ed. Pittsburgh: Oncology Nursing Society, 2006.

Cope DG, Reb AM. An Evidence-Based Approach to the Treatment and Care of the Older Adult with Cancer. Pittsburgh: Oncology Nursing Society, 2006.

Houts PS, Bucher JA. Caregiving, Revised ed. Atlanta: American Cancer Society, 2003.

Kaplan M. Understanding and Managing Oncologic Emergencies: A Resource for Nurses. Pittsburgh: Oncology Nursing Society, 2006.

Kuebler KK, Berry PH, Heidrich DE. End-of-Life Care: Clinical Practice Guidelines. Philadelphia: W.B. Saunders Co. 2002.

National Comprehensive Cancer Network. Palliative Care. Version 1.2015. Accessed at www.nccn.org/professionals/physician_gls/pdf/palliative.pdf on March 19, 2015.

Oncology Nursing Society. Cancer Symptoms. Accessed at www.cancersymptoms.org on April 3, 2013.

Ripamonti C, Bruera E. Gastrointestinal Symptoms in Advanced Cancer Patients. New York: Oxford University Press, 2002.

Varricchio CG. A Cancer Source Book for Nurses, 8th ed. Sudbury, MA: Jones and Bartlett, 2004.

Yarbro CH, Frogge MH, Goodman M. Cancer Symptom Management, 3rd ed. Sudbury, MA: Jones and Bartlett, 2004.

 

Actualización más reciente: febrero 1, 2020

La información médica de la La Sociedad Americana Contra El Cáncer está protegida bajo la ley Copyright sobre derechos de autor. Para solicitudes de reproducción, por favor escriba a  permissionrequest@cancer.org.