Vacunas contra COVID-19 y personas con cáncer

La pandemia por COVID-19 causada por el virus SARS-CoV-2 continúa teniendo un gran impacto entre muchas personas, tal como entre las personas con cáncer, incluyendo a sus familiares y personas a cargo de su cuidado (para más información sobre COVID-19 y cómo podría afectar a los pacientes de cáncer y sus cuidadores, refiérase al contenido en donde se abordan las preguntas acerca de COVID-19 y el cáncer).

Ya están disponibles las vacunas (referidas también como inmunizaciones que ayudan a protegerse contra la enfermedad COVID-19. A continuación se abordarán algunas de las preguntas que la gente con cáncer (o con un historial de cáncer) podría tener acerca de las vacunas contra la enfermedad de COVID-19.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer respalda las recomendaciones emitidas por la National Comprehensive Cancer Network (NCNN)* en las que se indica que toda la gente deberá vacunarse con las serie completa de vacunas contra COVID-19 según corresponda. Debido a que la situación para cada persona que ha tenido (o que tiene) cáncer es distinta, lo mejor es hablar sobre los posibles riesgos y beneficios de vacunarse contra el virus que ocasiona COVID-19 con el médico familiarizado con su expediente, quien será la persona más indicada para orientarle.

*(la NCCN está conformada por la alianza de muchos centros nacionales líderes en el estudio del cáncer dedicada a proporcionar guías detalladas sobre tratamientos y atención contra dicha enfermedad).

¿Es seguro para las personas con cáncer vacunarse contra COVID-19?

Las personas con cáncer (o con un historial de la enfermedad) pueden recibir las inmunizaciones contra COVID-19 con toda seguridad. Sin embargo, podría ser que la protección mediante estas vacunas resulte ser menos eficaz en algunas de estas personas (refiérase a “¿Deberán vacunarse las personas y sobrevivientes de cáncer?”).

Hay otros tipos de vacunas que podrían no resultar seguras en algunas de las personas con cáncer, pero esto depende de muchos factores, como el tipo específico de vacuna, el tipo de cáncer que la personas tiene/tuvo, y si acaso dicha persona se encuentra recibiendo tratamiento oncológico, así como si la función de su sistema inmunológico es adecuada. Debido a esto, lo mejor es consultar con su médico antes de acudir a vacunarse con cualquier tipo de vacuna. Para más información, refiérase al contenido sobre vacunación y vacunas contra la gripe para personas con cáncer.

¿Cuáles vacunas contra la enfermedad COVID-19 están disponibles?

En los Estados Unidos se han puesto a disposición de la población cuatro vacunas.

Dos de las vacunas han sido aprobadas para su aplicación en los EE.UU. por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de este país:

  • La vacuna de Pfizer-BioNTech (Comirnaty) ha sido aprobada por la FDA para personas a partir de los 12 años.
  • La vacuna de Moderna (Spikevax) ha sido aprobada por la FDA para personas a partir de los 18 años.

Además, algunas vacunas contra COVID-19 han recibido una autorización de uso de emergencia (EUA) por parte de la FDA para los siguientes grupos de edad:

  • La vacuna de Pfizer-BioNTech está autorizada para su aplicación en personas a partir de los 6 meses.
  • La vacuna de Moderna está autorizada para su aplicación en personas a partir de los 6 meses.
  • La vacuna de Novavax está autorizada para ser aplicada en personas a partir de los 12 años.
  • La vacuna de Johnson & Johnson (Janssen) está autorizada para su aplicación en personas a partir de los 18 años que no puedan o quieran recibir alguna de las otras vacunas disponibles contra COVID-19.

Para más información sobre estas vacunas, refiérase al sitio web de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. en la página https://www.fda.gov/emergency-preparedness-and-response/coronavirus-disease-2019-covid-19/covid-19-vaccines (disponible en inglés).

Todas estas tres distintas vacunas han demostrado que disminuyen el riesgo de contagio con COVID-19. También demostraron que son eficaces en reducir el riesgo de desarrollar un cuadro grave de la enfermedad que implique hospitalización o incluso que resulte en la muerte de COVID-19 a raíz de la infección. Sin embargo, no hay vacuna alguna que sea 100% eficaz, por lo que algunas personas podrían aún resultar contagiadas y enfermar con COVID-19. A esto se le denomina un contagio tras la vacunación.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) cuentan con una recomendación distinta respecto a los intervalos entre las dosis de vacunas contra COVID-19 en función del tipo de vacuna, la edad del paciente y del estado de su función inmunológica. Para más información consulte refiérase a “Intervalos entre las dosis de vacunas contra COVID-19” que se presenta a continuación.

¿Cómo funcionan estas vacunas?

Las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna contienen un mensajero ARN (mRNA en inglés), el cual es un tipo de material genético. Después de aplicar la vacuna en una persona, el mRNA ingresa al cuerpo dando la indicación a las células para que produzcan copias del “pico proteínico” del coronavirus causante de COVID-19 (la proteína que normalmente permite que el virus infecte a las células humanas). Esto no genera enfermedad en la persona, pero ayuda a que mediante ello se instruye al sistema inmunitario para que a reconocer y atacar el virus si el cuerpo se ve confrontado por éste en un futuro.

La vacuna de Johnson & Johnson (Janssen) contiene un adenovirus (un tipo de virus que es distinto al coronavirus causante de COVID-19), el cual ha sido modificado en el laboratorio para contener el gen (un fragmento de ADN) del pico proteínico de COVID-19. Una vez que el adenovirus ingresa a las células del cuerpo, este gen da la indicación a las células para que produzcan copias del pico proteínico. Esto activa al sistema inmunológico para que reconozca y ataque al virus de COVID-19 ante una exposición futura. El adenovirus contenido en esta vacuna no es un virus viviente debido a que ha sido modificado para que no se pueda reproducir por sí mismo en el cuerpo (y por lo cual no causa enfermedad).

La vacuna de Novavax es una vacuna de subunidad proteínica la cual funciona prácticamente como las vacunas convencionales lo han hecho por décadas. Contiene fragmentos del pico proteínico del virus de COVID-19. Una vez aplicada la inyección en el cuerpo, los fragmentos de proteína son reconocidos por el sistema inmunológico del cuerpo como un agente foráneo o ajeno al cuerpo. Esto es útil para que el sistema inmunológico aprenda a atacar al virus de COVID-19 ante una exposición futura.

Debido a que estas vacunas no contienen el virus causante de esta COVID-19, no es posible contagiarse ni contraer esta enfermedad al recibirlas.

Algunas vacunas contra otras enfermedades contienen versiones modificadas de sus virus vivientes causantes. Estos virus vivientes no genera enfermedad en la gente con sistemas inmunológicos normales. Pero podrían no ser seguras para aquellas personas cuyos sistemas inmunológicos estén debilitados, por lo que las vacunas con virus vivientes por lo general no se recomiendan para los personas muchas personas con cáncer. Sin embargo, las vacunas contra COVID-19 disponibles en los Estados Unidos no son del tipo que contienen virus vivientes.

Para más información sobre estas vacunas, refiérase a la sección “¿Deben las personas con cáncer recibir una vacuna en específico contra COVID-19?”

¿Cuál es la diferencia entre una aprobación y una autorización para uso de emergencia por parte de la FDA?

Si una vacuna ha recibido aprobación por parte de la FDA, implica que tanto la información como los efectos que hay sobre la vacuna han sido sometidos meticulosamente a revisión, y que la FDA ha determinado que los beneficios superan los posibles riesgos conocidos para las personas a las que se destina dicha vacuna.

Con una autorización de uso de emergencia (o EUA por sus siglas en inglés), la FDA permite que una vacuna o medicamento se pueda usar durante un momento de urgencia cuando hay evidencia que indica que los beneficios potenciales superan los riesgos potenciales, tal como es el caso con las vacunas contra la pandemia COVID-19. Los medicamentos y las vacunas que han recibido una EUA continúan siendo examinados en estudios clínicos. Una EUA no es lo mismo que una aprobación completa emitida por la FDA, la cual implica un proceso de revisión más exhaustivo sobre la eficacia y seguridad del producto.

Incluso después de que un medicamento o vacuna ha recibido aprobación, la FDA continuará su monitoreo para efectos secundarios inesperados o para obtener más información que podría ser de utilidad.

¿Deberán vacunarse contra COVID-19 las personas y sobrevivientes de cáncer?

La Sociedad Americana Contra El Cáncer respalda la recomendación emitida por la NCNN de que todas las personas deberán recibir la serie completa inicial de vacuna contra COVID-19 junto con la dosis de refuerzo según corresponda.

Incluso si usted ya ha tenido COVID-19, aún es importante que reciba las inmunizaciones que le correspondan. Mientras estando con contagio de COVID-19 podría brindar cierto grado de inmunidad, las personas aún podrían reinfectarse. Más importante aún, la inmunidad en una persona a COVID-19 se puede debilitar con el transcurso del tiempo, y esto podría resultar no tan útil ante las nuevas variantes (cepas) del virus que continúan surgiendo. Esta es la razón por la cual mantenerse al día con las vacunas y dosis de refuerzo más recientes sigue siendo muy importante.

Mientras que las vacunas contra COVID-19 son seguras para las personas con cáncer, éstas podrían no ofrecer el mismo nivel de protección que ofrecen en personas sin cáncer, especialmente en cuyos sistemas inmunitarios se encuentran debilitados. Algunos tratamientos contra el cáncer como la quimioterapia, la radioterapia, el trasplante de células madre o de médula ósea o la inmunoterapia pueden afectar al sistema inmunológico, con lo cual la vacuna se vuelve menos eficaz. Las personas con ciertos tipos de cáncer, como las leucemias o los linfomas, también pueden tener un sistema inmunológico debilitado, lo cual hará que la vacuna resulte menos eficaz.

Debido a esto, existen diversas recomendaciones sobre el programa de intervalos a seguir entre las dosis para personas cuyo sistema inmunitario se encuentre debilitado. Para más detalles, refiérase a la información que se presenta en la sección “Intervalos recomendados entre las dosis de las vacunas contra COVID-19”.

Debido a que la situación para cada persona es distinta, lo mejor es hablar sobre los beneficios, posibles riesgos y programa de intervalos entre las dosis de vacunas contra COVID-19 con el médico familiarizado con su historial clínico.

¿Deben las personas con cáncer recibir una vacuna en específico contra COVID?

Como se mencionó anteriormente en la sección “¿Cuáles vacunas contra la enfermedad COVID-19 están disponibles?”, las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna son vacunas del tipo mRNA, la vacuna de Johnson & Johnson (Janssen) es del tipo adenovirus y la vacuna de Novavax es de subunidad proteínica. Otra diferencia entre estas vacunas es el programa de intervalos entre las dosis de la serie (refiérase a la sección “Intervalos recomendados entre las dosis de las vacunas contra COVID-19”).

Todas estas vacunas han demostrado reducir el riesgo de contraer COVID-19, así como el riesgo de desarrollar un cuadro grave de la enfermedad que resulte en la necesidad de hospitalización o el riesgo de morir a raíz del contagio con el virus.

Todo este tiempo, los CDC indican su preferencia para que la vacuna de Johnson & Johnson (Janssen) sea aplicada solamente a personas a partir de los 18 años que no tengan acceso o no deseen recibir ninguna de las otras vacunas contra COVID-19. Los CDC enfatizan que recibir cualquiera de las vacunas disponibles contra COVID-19, incluyendo la de Johnson & Johnson, es mejor que seguir sin inmunizarse.

A medida que se genere nueva información sobre las distintas vacunas contra COVID-19, podría ser que las guías para todas ellas cambien. Por esta razón, es importante que consulte con su proveedor de atención medica sobre la inmunización.

Intervalos recomendado entre las dosis de las vacunas contra COVID-19

Los CDC cuentan con diversas recomendaciones sobre el programa de intervalos recomendado dependiendo de si el sistema inmunológico de la persona se encuentra debilitado. El programa de intervalos entre las dosis de las vacunas incluye una serie inicial de inyecciones, a menudo junto con las dosis de refuerzo posteriores, lo cual es útil para ayudar a mantener preparado al sistema inmunitario para poder combatir al virus.

Los CDC recomiendan que la gente se vacuna y se mantenga al día con sus dosis de refuerzo independientemente de que ya se haya contagiado con COVID-19 en el pasado (refiérase a “¿Deberán vacunarse contra COVID-19 las personas y sobrevivientes de cáncer?”).

Algunas personas con cáncer (o que han tenido cáncer) podrían tener un sistema inmunológico debilitado, mientras que otras no. Por esta razón, es importante hablar con su proveedor de atención médica sobre cuál programa de intervalos a continuación es el adecuado para usted.

Intervalos entre las dosis de las vacunas contra COVID para la mayoría de la gente

Para la gente cuyo sistema inmunológico no se encuentra debilitado, los CDC recomiendan los siguientes intervalos entre las dosis de las vacunas, en función de la edad:

Para personas de 6 meses a 4 años

  • Para la vacuna de Moderna, la primera dosis seguida posteriormente por la segunda de 4 a 8 semanas después, O
  • Para la vacuna de Pfizer-BioNTech, la primera dosis seguida posteriormente por la segunda de 3 a 8 semanas después, luego seguida por una tercera dosis 8 semanas después de la segunda

Para personas de 5 a 11 años

  • Para la vacuna de Moderna, la primera dosis seguida posteriormente por la segunda de 4 a 8 semanas después, O
  • Para la vacuna de Pfizer-BioNTech, la primera dosis seguida posteriormente por la segunda de 3 a 8 semanas después, luego seguida al menos 5 meses después por una dosis de refuerzo

Para personas de 12 años o mayores

  • Para las vacunas de Moderna, Novavax o Pfizer-BioNTech, la primera dosis seguida posteriormente de 3 a 8 semanas después con la segunda dosis para las vacunas de Novavax o de Pfizer, o de 4 a 8 semanas después con la segunda dosis para la vacuna de Moderna, luego seguida al menos 2 meses después por una dosis de refuerzo bivalente**
  • Para personas de 18 años y mayores que hayan recibido la primera inyección con la vacuna de Johnson & Johnson (Janssen), continuar con una dosis de refuerzo bivalente** al menos 2 meses después

**Dosis de refuerzo bivalentes actualizadas disponibles a partir de septiembre de 2022. Estas dosis de refuerzo producidas por Moderna y Pfizer-BioNTech, van dirigidas contra la cepa original del virus, así como contra la variante ómicron más reciente, por lo que deberán brindar una mejor protección contra esta última variante la cual es responsable de casi todos los casos de infección con COVID-19 en los EE.,UU.). Muchas personas podrían ya haber recibido una o más dosis de las dosis de refuerzo originales (monovalentes). Las dosis de refuerzo bivalentes deberán ser aplicadas al menos 2 meses después de la última inyección recibida por la personas (ya sea que forme parte de la serie inicial de vacunas, o que formen parte de las dosis de refuerzo).

Intervalos entre dosis de las vacunas contra COVID-19 para personas con un sistema inmunológico debilitado

Las vacunas contra COVID-19 podrían no ser igual de eficaces en personas cuyo sistema inmunológico se encuentre debilitado. Entre estas personas, se puede incluir por ejemplo a:

  • Personas que estén activamente recibiendo tratamiento contra el cáncer (ya sea para tumores sólidos o para los cánceres de la sangre) o personas que hayan estado bajo tratamiento dentro de los últimos doce meses.
  • Personas con alguno de los tipos de cáncer en la sangre que no se encuentren recibiendo tratamiento contra la enfermedad.
  • Personas que hayan recibido un trasplante de médula ósea o terapia de células T con CAR dentro de los últimos dos años o que se encuentren tomando medicamentos para suprimir el sistema inmunológico
  • Personas que se encuentren recibiendo tratamiento de dosis elevadas de corticoesteroides o de otros medicamentos que podrían suprimir la función inmunológica.

Las vacunas aún se recomiendan para aquellas personas con un sistema inmunitario debilitado, pues estas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar un cuadro grave de enfermedad con COVID-19, y porque contar con algo de la protección ofrecida por la inmunización es mejor que no contar con protección alguna.

Para la gente cuyo sistema inmunológico se encuentra debilitado a un nivel desde moderado a grave, los CDC recomiendan los siguientes intervalos entre las dosis de las vacunas, en función de la edad:

Para personas de 6 meses a 4 años

  • Para la vacuna de Moderna, la primera dosis seguida posteriormente por la segunda de 4 semanas después, luego seguida por una tercera dosis al menos 4 semanas después de la segunda, O
  • Para la vacuna de Pfizer-BioNTech, la primera dosis seguida posteriormente por la segunda 3 semanas después, luego seguida por una tercera dosis 8 semanas después de la segunda

Para personas de 5 a 11 años

  • Para la vacuna de Moderna, la primera dosis seguida posteriormente por la segunda 4 semanas después, luego seguida por una tercera dosis al menos 4 semanas después de la segunda, O
  • Para la vacuna de Pfizer-BioNTech, la primera dosis seguida posteriormente por la segunda 3 semanas después, luego seguida por una tercera dosis al menos 4 semanas después de la segunda, seguido posteriormente por una dosis de refuerzo al menos 3 meses después

Para personas de 12 años o mayores

  • Para las vacunas de Moderna o Pfizer-BioNTech, la primera dosis seguida posteriormente de 3 a 8 semanas después con la segunda dosis para la vacuna de Pfizer, o 4 semanas después con la segunda dosis para la vacuna de Moderna, luego seguida por una tercera dosis al menos 4 semanas después, seguido posteriormente por una dosis de refuerzo bivalente** al menos 2 meses después, O
  • Para la vacuna de Novavax, la primera dosis seguida posteriormente por la segunda 3 semanas después, seguida luego al menos 2 meses después por una dosis de refuerzo bivalente**
  • Para personas de 18 años y mayores que hayan recibido una sola inyección con la vacuna de Johnson & Johnson (Janssen), continuar con una dosis con una de las vacunas del tipo mRNA (Moderna o Pfizer-BioNTech) al menos 4 meses después, seguido posteriormente por una dosis de refuerzo bivalente** al menos 2 meses después

**Dosis de refuerzo bivalentes actualizadas disponibles a partir de septiembre de 2022. Estas dosis de refuerzo producidas por Moderna y Pfizer-BioNTech, van dirigidas contra la cepa original del virus, así como contra la variante ómicron más reciente, por lo que deberán brindar una mejor protección contra esta última variante la cual es responsable de casi todos los casos de infección con COVID-19 en los EE.,UU.). Muchas personas podrían ya haber recibido una o más dosis de las dosis de refuerzo originales (monovalentes). Las dosis de refuerzo bivalentes deberán ser aplicadas al menos 2 meses después de la última inyección recibida por la personas (ya sea que forme parte de la serie inicial de vacunas, o que formen parte de las dosis de refuerzo).

Para más información sobre los intervalos recomendados entre las dosis de las vacunas contra COVID-19, refiérase al sitio de los CDC en https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/stay-up-to-date.html

Otros medicamentos para reducir su riesgo

Para personas a partir de los 12 años cuyo sistema inmunológico se encuentre debilitado en un grado desde moderado a grave, un medicamento conocido como Evusheld el cual combina los anticuerpos monoclonales tixagevimab y cilgavimab, también pueden ayudar a reducir el riesgo de contagio con COVID-19 (a esto se le conoce como prevención pre-exposición). Este medicamento no es una vacuna contra COVID-19, pero podría ser útil para ciertas personas. Para más información sobre este medicamento, refiérase a la sección “¿Cómo puedo reducir mi riesgo de infección con COVID-19 o prevenir que enferme gravemente a raíz del contagio?” en nuestro contenido de Preguntas sobre COVID-19 y el cáncer.

Hable con su equipo de profesionales médicos sobre el intervalo para las inmunizaciones que sea el más adecuado para usted

Las vacunas contra COVID-19 se recomiendan para las personas con cáncer. Pero en el caso de estar recibiendo tratamiento contra el cáncer, podría ser que haya momentos en los que resulte mejor postponer recibir una dosis de la vacuna durante algún tiempo, tal como en los casos en los que el sistema inmunológico se encuentre gravemente debilitado. Algunos tratamientos contra el cáncer podrían incluso suprimir por completo la función inmunitaria del cuerpo durante cierto tiempo, lo cual podría resultar en la necesidad de revacunación posteriormente.

Es importante hablar con su médico sobre su estado de salud y determinar si podría afectar el momento ideal para que usted reciba las inmunizaciones (incluyendo las dosis de refuerzo), así como otras medidas que deberán tomarse que ayuden a reducir el riesgo de contagio con COVID-19.

¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas contra COVID-19?

Entre los efectos secundarios comunes que han sido reportados tras recibir las vacunas se incluye:

  • Dolor, enrojecimiento o inflamación en el punto de inyección
  • Sentir cansancio
  • Dolor de cabeza
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Dolores musculares y de las articulaciones
  • Náuseas

Los efectos secundarios podrían ser un poco más intensos para segunda inyección (o inyecciones posteriores) en comparación con los que podrían haber sentido con la primera.

Estos efectos secundarios por lo general desaparecen dentro de algunos días.

Inflamación e hipersensibilidad de ganglios linfáticos

Algunas personas han indicado inflamación o hipersensibilidad en los ganglios linfáticos axilares (debajo del brazo) en el que recibieron la inyección. Esto a menudo es una reacción normal del sistema inmunológico indicando que se encuentra en preparación para combatir una futura infección de COVID-19.

Un ganglio linfático inflamado bajo el brazo podría ser motivo de inquietud, pues esto también suele ser una señal de cáncer de seno, entre otros tipos de cáncer. El tiempo que se requiere para que un ganglio linfático se recupere de la inflamación tras la vacunación puede que sea de varios días a unas cuantas semanas. Si usted nota inflamación o hipersensibilidad en los ganglios linfáticos axilares que no desaparece tras alguna semanas (o si sigue empeorando la inflamación), acuda a su médico para que se determinar cómo proceder.

Mamogramas de detección: refiérase a la sección “¿Podría la vacuna causar problemas si voy a hacerme un mamograma?” para más información sobre las vacunas contra el virus de COVID-19 y las mamografías.

Para aquellas personas con cáncer de seno o con un historial con esta enfermedad: refiérase a la sección “¿Qué sucede en el caso de tener cáncer de seno o tener una historial con la enfermedad?” para más información sobre cuál brazo será el indicado para aplicar la inyección de la vacuna.

Para aquellas personas que tienen o tuvieron cáncer: muchos tipos de cáncer pueden propagarse hacia los ganglios linfáticos (y algunos tipos incluso pueden originarse en ellos). Esto puede causar un agrandamiento de los ganglios. Debido a que las vacunas contra COVID pueden también ocasionar un agrandamiento de los ganglios, es importante que hable con su equipo de atención médica en el caso de tener programada algún estudio de imágenes (como resonancias o tomografías) durante las semanas posteriores de haberse vacunado. En algunos casos, los médicos podrían indicarle que postergue la realización de sus estudio en caso de que sea posible y así permitir que la inflamación de los ganglios linfáticos no sea confundida con cáncer. En el caso en que sí se realice algún estudio de imágenes al poco tiempo de haberse vacunado, es importante que se asegure de informar a su equipo de atención médica sobre su vacunación para que esto se tomado en consideración al tiempo en que las imágenes sean analizadas.

Efectos secundarios graves y de largo plazo de las vacunas contra COVID-19.

Hasta el momento muy pocos pero posibles casos de preocupaciones graves se han reportado debido a las vacunas.

Reacciones alérgicas a la vacuna

En raras ocasiones las personas manifestaron alguna reacción alérgica tras haber recibido alguna de las vacunas. Esto parece ser más propenso entre las personas que han sido alérgicas a otras vacunas en el pasado.

Coágulos sanguíneos

Muy rara vez, las personas que recibieron la vacuna de Johnson & Johnson (Janssen) reportaron haber desarrollado casos graves de coágulos sanguíneos en cerebro, pulmones, abdomen, piernas u otras partes del cuerpo, junto con recuentos bajos de plaquetas (las plaquetas son células sanguíneas que normalmente ayudan a impedir que la sangre se coagule).

La FDA y los CDC han analizado la información alrededor de estos casos y han determinado que los beneficios conocidos superan los posibles riesgos conocidos sobre la vacuna en personas de 18 años o mayores. Sin embargo, debido al riesgo incrementado de coágulos sanguíneos, la FDA ha limitado la autorización de esta vacuna para las personas que no tengan acceso o no quieran aplicarse alguna de las otras vacunas contra COVID-19.

La FDA y los CDC recomienda que se ponga en contacto con su proveedor de atención médica de inmediato en el caso de cualquier posible síntoma que indique coagulación de la sangre, tal como un dolor intenso y constante de cabeza, visión borrosa, convulsiones, dolor estomacal, dolor o inflamación en las piernas, dolor de pecho o respiración entrecortada. También deberá ponerse en contacto con su equipo de atención médica si tiene síntomas que podrían indicar un recuente bajo de plaquetas, tal como una reciente tendencia a desarrollar moretones fácilmente, así como puntos pequeños púrpuras o rojizos sobre la piel que podrían lucir como una roncha.

Inflamación del corazón

Un reducido grupo de personas que hayan recibido alguna de las vacunas de tipo mRNA (Pfizer-BioNTech y Moderna) o la vacuna de Novavax, llegaron a desarrollar miocarditis (inflamación del músculo del corazón) o pericarditis (inflamación del recubrimiento exterior del corazón).

En la mayoría de los casos, los síntomas surgieron tras algunos días de haber recibido la segunda dosis de la vacuna y fueron más propensos entre adolescentes y adultos jóvenes.

Si usted recibió alguna de estas vacunas y comienza a sentir dolor en el pecho, dificultad para respirar o sensaciones de una respiración entrecortada o revoloteada o palpitaciones cardiacas, la FDA y los CDC recomiendan que acudan a su médico a la brevedad posible.

Síndrome de Guillain-Garré

El síndrome de Guillain-Barré (o GBS por sus siglas en inglés) ha ocurrido en grupo muy reducido de personas que recibieron la vacuna de Johnson & Johnson (Janssen). Con este síndrome, el sistema inmunológico ocasiona daños al sistema nervioso.

En la mayoría de la gente, los síntomas del GBS empiezan dentro de las seis semanas posteriores a haber sido vacunada. Algunos de estos efectos secundarios son:

  • Sensación de debilidad o de hormigueo, especialmente en las piernas y en los brazos, la cual empeora o se extiende hacia otras partes del cuerpo.
  • Problemas para caminar
  • Problemas en el movimiento de los músculos faciales, incluyendo aquellos para hablar, masticar o tragar
  • Visión doble o problemas en el movimiento ocular
  • Problemas de incontinencia urinaria e intestinal

La FDA recomienda que acuda a recibir atención médica de inmediato en caso de desarrollar cualquiera de los síntomas mencionados tras haber recibido la vacuna de Janssen.

Para más información sobre los efectos secundarios., refiérase al sitio web de la FDA en https://www.fda.gov/about-fda/fda-en-espanol/informacion-sobre-las-vacunas-para-el-covid-19

Todas estas vacunas de COVID-19 son recientes, por lo que aún se encuentran bajo estudio para posibles efectos secundarios en el largo plazo, y es posible que las recomendaciones sobre su aplicación podrían cambiar. Si tiene inquietudes sobre recibir una de estas vacunas contra el virus de COVID-19, es importante que los hable con su médico.

¿Pueden las vacunas contra COVID-19 causar cáncer o fomentar su desarrollo?

No se cuenta con información que sugiera que las vacunas contra COVID-19 sean causantes de cáncer. Tampoco se tiene información que sugiera que estas vacunas puedan fomentar su desarrollo o recurrencia.

¿Requiero aún tomar medidas de precaución tras haber completado las vacunas contra COVID-19?

Las vacunas contra COVID-19 aún se encuentra bajo estudio al carecer de la información pertinente. Por ejemplo, los investigadores están todavía tratando de determinar por cuánto tiempo dura la protección contra la enfermedad COVID-19 que las vacunas ofrecen. Y mientras que las vacunas claramente reducen el riesgo de un caso muy grave de COVID-19, aún no se determina cuán eficaces son en ayudar a prevenir el contagio hacia otras personas.

Para las personas con cáncer ya vacunadas, la NCCN aún recomienda que usen mascarilla, practiquen las medidas de distanciamiento social, laven sus manos y eviten las aglomeraciones, entre otras medidas. Las personas cercanas y a cargo del cuidado de alguien con cáncer también continuar practicando estas medidas (refiérase a “¿Deben vacunarse las personas cuidadoras de personas con cáncer y contactos cercanos?”).

¿Y qué es lo que procede en el caso de tener cáncer de seno o de tener un historial de cáncer de seno?

Algunas personas que reciben las vacunas contra COVID-19 presentan inflamación en los ganglios linfáticos axilares correspondientes al brazo en el cual fueron aplicadas las vacunas (refiérase a la sección “¿Cuáles son los efectos secundarios que de las vacunas?”). Debido a que un ganglio linfático inflamado bajo el brazo puede ser señal de cáncer de seno propagado, la mayoría de los médicos recomiendan que las personas con cáncer de seno o con un historial de la enfermedad reciban las inyecciones en el brazo del lado opuesto al lado del seno con cáncer. Por ejemplo, si el cáncer de seno fue detectado en el seno del lado izquierdo, es probable que lo más recomendable sea recibir las inyecciones en el brazo del lado derecho. Si ha sido sometido(a) a cirugía por cáncer de ambos senos, lo mejor es consultar con el médico sobre el punto de inyección más apropiado en el cuerpo.

La inflamación de los ganglios linfáticos tras una inyección para la vacuna podría también afectar los resultados de un mamograma / mastografía (refiérase a la próxima sección).

¿Podrían las vacunas ocasionar problemas en caso de que requiera hacer un mamograma?

Recibir una vacuna contra COVID-19 podría resultar en la inflamación de los ganglios linfáticos axilares del brazo del lado en donde se aplicó la inyección (refiérase a la sección “¿Cuáles son los efectos secundarios que de las vacunas?”)

Los ganglios linfáticos inflamados podrían ser capturados en un estudio mamográfico (mastografía) que suele hacerse como una prueba para detectar cáncer en el seno, lo cual puede ser fuente de preocupación que podría resultar en la realización de pruebas adicionales.

Si usted tiene programada una mastografía al poco tiempo tras haber recibido una vacuna contra COVID-19, es importante que hable con su médico sobre la fecha y el sitio en el que se aplicó la inyección. De acuerdo a su situación, se podrá determinar si es necesario que cambie la fecha de su cita para el mamograma. No postergue un mamograma sin haberlo consultado primero con su médico.

¿Qué sucede si parte de mi tratamiento consiste o consistió de una terapia de células T con CAR o de un trasplante de médula ósea?

Los trasplantes de médula ósea y la terapia de células T con CAR son tipos de tratamientos contra el cáncer que pueden tener un gran impacto sobre el sistema inmunológico del cuerpo. Esto puede que aumente el riesgo de infecciones graves (incluyendo la infección de COVID-19).

Si usted ya ha recibido alguno de estos tratamientos contra el cáncer anteriormente, la NCCN recomienda inmunizarse con las vacunas contra COVID-19, incluyendo dosis de refuerzo. La NCCN también recomienda esperar al menos tres meses tras los tratamientos contra el cáncer antes de recibir las vacunas, para así dar al sistema inmunológico del cuerpo la oportunidad de recuperarse.

Si usted ya se ha inmunizado contra el COVID-19 y actualmente está recibiendo (o está por recibir) alguno de estos tratamientos contra el cáncer, la NCCN recomienda la revacunación , incluyendo dosis de refuerzo. al menos tres meses después de haber concluido el tratamiento contra el cáncer. Esto es debido a que el sistema inmunitario requiere volver a aprender a cómo defenderse contra el virus causante de COVID-19.

Si usted está recibiendo o ya recibió alguno de estos tratamientos contra el cáncer, es importante que consulte con su médico sobre el estatus de su sistema inmunitario y si deberá acudir para recibir la vacuna, así como otras medidas que deberá tomar para ayudar a reducir su riesgo de infección.

¿Deben vacunarse las personas cuidadoras de personas con cáncer y contactos cercanos?

Sí. De hecho, recibir la vacuna puede ayudar a reducir el riesgo de COVID-19 que una personas a cargo de los cuidados de alguien podría tener.

Algunas vacunas contra otras enfermedades contienen versiones modificadas de sus virus vivientes causantes. Las vacunas de tipo que contiene virus vivientes por lo general no se recomiendan para las personas a cargo del cuidado de alguien con cáncer, pues esto podría propiciar un efecto adverso sobre los pacientes. Sin embargo, disponibles contra la enfermedad COVID-19 en el país no son de ese tipo, por lo que las vacunas disponibles no suponen un riesgo de transmisión del virus de COVID-19 a los pacientes.

Para cuidadores o contactos cercanos que ya se han vacunado, la NCCN aún recomienda que usen mascarilla, practiquen las medidas de distanciamiento social, laven sus manos y eviten las aglomeraciones, entre otras medidas.

Podría ser que las personas vacunadas no se sientan bien durante los primeros días tras recibir la vacuna, por lo que pudiese tener sentido contar con alguien adicional que pueda ayudar con los cuidados de la persona con cáncer durante estos días.

¿Debo aplicarme la vacuna contra la gripe (influenza) además de la vacuna contra COVID-19?

La enfermedad de la influenza y de COVID-19 son causadas cada una por distintos virus, por lo que la vacuna contra cualquiera de estas dos enfermedades NO ofrecerá protección alguna contra la otra enfermedad. Es muy importante para las personas con cáncer que hablen con su médico sobre los beneficios y posibles riesgo de vacunarse tanto contra la gripa (influenza), como contra COVID-19.

Tanto como la influenza como el COVID-19 son causados por virus que se pueden propagar con facilidad y causar que personas mayores, así como aquellas con un sistema inmunológico debilitado y otras con ciertas afecciones médicas puedan caer en un estado grave de enfermedad. Estas infecciones comparten muchos de los mismos síntomas, por lo que es difícil poder determinar cuál enfermedad podría una persona tener sin realizar pruebas específicas.

Las personas que viven con alguien o que atienden a alguien en alto riesgo de contraer influenza o gripa deben vacunarse contra la influenza.

Para más información sobre las vacunas contra COVID-19 y la influenza, refiérase al sitio web de los CDC en https://espanol.cdc.gov/flu/season/faq-flu-season-2022-2023.htm

¿En dónde puedo obtener más información sobre las vacunas contra la enfermedad COVID-19?

Los CDC y la FDA (disponible en inglés) cuentan con más información sobre las vacunas contra la enfermedad COVID-19, incluyendo los diferentes tipos de vacunas disponibles, así como los posibles riesgos y beneficios de cada una.

Para encontrar las vacunas contra COVID-19 y las dosis de refuerzo en su región, refiérase al sitio https://www.vacunas.gov/

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Nuestro equipo está compuesto de médicos y enfermeras con postgrados y amplios conocimientos sobre el cáncer, al igual que de periodistas, editores y traductores con amplia experiencia en contenidos médicos.

Actualización más reciente: octubre 13, 2022

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