Efectos secundarios del trasplante de células madre

Problemas que surgen inmediatamente después del trasplante

Muchos problemas que pueden ocurrir inmediatamente después del trasplante resultan por tener la médula ósea destruida por los medicamentos o la radiación justo antes del trasplante. Otros pueden ser efectos secundarios de los mismos tratamientos de acondicionamiento.

Esta no es una lista completa y usted deberá informar a su médico o equipo especializado en trasplantes sobre cualquier problema que tenga o cualquier cambio que note. Algunos de estos problemas pueden poner la vida en peligro, de modo que es importante que pueda ponerse en contacto con su médico o equipo de trasplantes ya sea de noche, durante fines de semana o durante días festivos. Asegúrese de saber cómo contactarlos.

Su equipo de trasplante puede ayudarle a manejar los efectos secundarios. Algunos se pueden prevenir y la mayoría pueden tratarse para ayudar a que se sienta mejor.

Dolor de boca y garganta

La mucositis (inflamación o úlceras en la boca) es un efecto secundario a corto plazo que puede surgir con la quimioterapia y la radiación. Por lo general se alivia dentro de algunas semanas tras el tratamiento, pero puede ocasionar que resulte muy doloroso comer y beber.

Una buena nutrición es importante para las personas que padecen cáncer. Si el dolor o las llagas (úlceras) en la boca dificultan la acción para comer o tragar, su equipo de trasplante le ayudará a desarrollar un plan para sobrellevar sus síntomas. Lea Nutrición para personas con cáncer para más información al respecto.

Náuseas y vómitos

Debido a que los medicamentos de la quimioterapia pueden causar náuseas y vómitos severos, los médicos a menudo administran medicamentos contra las náuseas (antieméticos) al mismo tiempo que se administra la quimioterapia para tratar y prevenir estos síntomas. El objetivo es prevenir las náuseas y los vómitos tanto como sea posible, pues es más fácil prevenirla antes de que surjan, que detener estos síntomas una vez que ocurren. El tratamiento preventivo deberá iniciarse antes de que se administre quimioterapia y deberá continuarse por tanto tiempo como la quimioterapia cause vómitos, lo cual puede ser hasta entre siete y diez días tras la última sesión de quimioterapia.

Ningún medicamento puede prevenir o controlar al 100% las náuseas y los vómitos causados por la quimioterapia. En muchos casos, se usan dos o más medicamentos. Necesitará informar a su equipo de trasplante qué tan bien sus medicamentos están controlando las náuseas y los vómitos, y en caso de que no estén surtiendo efecto, se le darán medicamentos distintos.

Infección

Durante las primeras 6 semanas tras el trasplante, hasta que las células madre comiencen a producir glóbulos blancos (injerto), usted puede contraer infecciones graves fácilmente. Las infecciones bacterianas son las más comunes durante este tiempo, aunque las infecciones virales que eran controladas por su sistema inmunitario pueden volverse activas nuevamente. Las infecciones micóticas (infecciones por hongos), también pueden volverse un problema. Además, incluso las infecciones que solo causan síntomas leves en personas con sistemas inmunitarios normales pueden ser bastante peligrosas para usted.

Puede que le suministren antibióticos para tratar de prevenir infecciones hasta que los recuentos sanguíneos alcancen cierto nivel. Por ejemplo, la neumonía por neumocistis (comúnmente llamada PCP) es una infección común que es fácil de contraer. Aun cuando esta bacteria no causa daño a las personas con sistemas inmunitarios normales, en otras personas puede causar fiebre, tos y graves problemas respiratorios. Normalmente se usan antibióticos para evitar que los pacientes trasplantados contraigan esta infección.

Puede que su médico le examine antes del trasplante para identificar signos de ciertas infecciones que pudieran volverse activas después del trasplante. También es posible que le administre medicinas especiales para mantener estos gérmenes bajo control. Por ejemplo, el virus llamado CMV (citomegalovirus) es una causa común de neumonía en personas que han recibido trasplantes. Se presenta principalmente en personas que ya habían sido infectadas con CMV, o cuyos donantes tenían el virus. Si usted o el donante tenían CMV, el equipo a cargo del trasplante puede seguir precauciones especiales para prevenir infecciones mientras se encuentra en el hospital.

Después del injerto, el riesgo de infección es menor, pero aún puede suceder. En la mayoría de los pacientes, toma de 6 meses a 1 año después del trasplante para que los sistemas inmunitarios funcionen como es debido. Puede que incluso tome más tiempo para los pacientes con enfermedad injerto-contra-huésped (GVHD, lea información más adelante).

Debido a que hay mayor riesgo, estará bajo observación minuciosa en busca de signos de infección, como fiebre, tos, dificultad para respirar o diarrea. Puede que su médico solicite análisis de sangre a menudo, y se requerirán precauciones adicionales para evitar la exposición a gérmenes. Mientras esté en el hospital, cualquier persona que entre a la habitación debe lavarse bien las manos. También deben ponerse batas, cubiertas de zapatos, guantes y mascarillas (o cubrebocas).

Debido a que las flores y las plantas pueden contener hongos y bacterias, no se permiten en la habitación. Por la misma razón, es posible que le indiquen que no puede comer ciertas frutas ni verduras frescas. Todos sus alimentos deben estar bien cocidos y usted o sus familiares deben manejarlos con mucho cuidado. Tal vez sea necesario evitar ciertos alimentos por un tiempo.

Además, puede que le indiquen que evite el contacto con el suelo, heces fecales (excremento tanto humano como animal) acuarios, reptiles y mascotas exóticas. El equipo de profesionales de la salud puede pedirle que evite estar cerca de suelo contaminado, excremento de aves, u hongos. Usted necesitará lavarse las manos después de tocar las mascotas. Tal vez su familia necesite mover la caja sanitaria para el gato de los lugares donde usted come o pasa tiempo.

Su equipo de profesionales en trasplantes le indicará a usted y a su familia en detalles las precauciones que deberán tomar. Existen muchos virus, bacterias y hongos que pueden causar infecciones después del trasplante.

A pesar de todas estas precauciones, a menudo les da fiebre a los pacientes (uno de los primeros signos de infección). Si usted presenta fiebre u otros signos de infección, comuníquese con su médico de inmediato. Se realizarán pruebas para determinar la causa de la infección (radiografías al tórax, análisis de orina y cultivos sanguíneos) y se administrarán antibióticos de inmediato.

Hemorragias y transfusiones sanguíneas

Después de un trasplante, hay riesgo de sangrar porque el tratamiento acondicionador destruye la capacidad del cuerpo para producir plaquetas (las plaquetas son los componentes sanguíneos que facilitan la coagulación de la sangre). Mientras espera que las células madre trasplantadas comiencen a funcionar, su equipo de trasplante puede indicarle que tome precauciones especiales para evitar heridas y hemorragias.

Después del trasplante, los recuentos de plaquetas están bajos por al menos 3 semanas. Mientras tanto, podría ser que note sangrado y moretones sin mayor causa, tal como hemorragias nasales y de las encías. Si su recuento de plaquetas desciende por debajo de un determinado nivel, es posible que sea necesaria una transfusión de plaquetas. Será necesario tomar precauciones hasta que sus recuentos de plaquetas estén en niveles seguros.

También toma tiempo para que su médula ósea comience a producir glóbulos rojos, y es posible que sean necesarias transfusiones de glóbulos rojos de vez en cuando durante el periodo de recuperación.

Neumonitis intersticial y otros problemas pulmonares

La neumonitis es un tipo de inflamación de los pulmones que es más común en los primeros cien días después de un trasplante. Sin embargo, algunos problemas pulmonares pueden ocurrir mucho tiempo después (incluso 2 o más años después del trasplante).

La neumonía causada por infección ocurre con más frecuencia, pero la neumonitis puede ser causada por radiación, enfermedad injerto-contra-huésped, o quimioterapia en lugar de gérmenes. Es causada por el daño en las áreas entre las células de los pulmones (llamadas espacios intersticiales).

La neumonitis puede ser grave, especialmente si la irradiación corporal total se administró junto con quimioterapia como parte del tratamiento de acondicionamiento. En el hospital se toman radiografías de tórax para ver si tiene neumonitis y neumonía. Algunos médicos realizarán pruebas respiratorias una vez cada pocos meses si usted presenta la enfermedad-contra-injerto (refiérase a la sección a continuación).

Debe reportar inmediatamente a su doctor o al equipo a cargo de hacer el trasplante cualquier problema al respirar o cambios en la respiración. Existen muchos otros tipos de problemas pulmonares y respiratorios que también necesitan ser atendidos rápidamente.

Enfermedad injerto contra huésped

La enfermedad injerto-contra-huésped (GVHD, por sus siglas en inglés) puede ocurrir en alotrasplantes cuando las células del sistema inmunitario del donante ven al cuerpo del receptor como un cuerpo extraño. (Recuerde: el sistema inmunitario del receptor ha sido en su mayor parte destruido por el tratamiento de acondicionamiento y no puede contraatacar; las nuevas células madre forman la mayor parte del sistema inmunitario después del trasplante). Las células inmunitarias del donante pueden atacar ciertos órganos, con más frecuencia a la piel, el tracto gastrointestinal (GI) y el hígado. Esto puede cambiar la forma en que funcionan los órganos y aumentar el riesgo de infección.

Las reacciones por esta enfermedad son muy comunes y pueden variar, desde ser leves hasta presentar un peligro de muerte. Los médicos clasifican a la GVHD en aguda o crónica. La GVHD aguda comienza poco tiempo después del trasplante y durante poco tiempo. Por otro lado, la GVHD crónica comienza más tarde y dura mucho tiempo. Una persona podría tener uno, ambos o ningún tipo de GVHD.

GVHD aguda

La enfermedad de injerto-contra-huésped aguda puede ocurrir entre 10 y 90 días después de un trasplante, aunque el tiempo promedio es de alrededor de 25 días.

Aproximadamente entre una tercera parte y la mitad de los receptores de alotrasplantes padecen GVHD aguda. Resulta menos común en los pacientes más jóvenes y en aquellos cuya compatibilidad de los antígenos HLA entre el donante y el receptor se asemeja más.

Los primeros signos por lo general consisten en una irritación, ardor y enrojecimiento de la piel en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Esto puede propagarse a través de todo el cuerpo. Otros síntomas incluyen:

  • Náuseas
  • Vómito
  • Calambres estomacales (retortijones)
  • Diarrea (líquidas y algunas veces con sangre)
  • Pérdida del apetito
  • Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia)
  • Dolor abdominal
  • Pérdida de peso

La mayoría de los casos son leves y pueden ser tratados. La gravedad de la GVHD dependerá del estado de salud de la persona. Algunos casos de esta enfermedad pueden ser mortales.

Los médicos intentan evitar los casos agudos de esta enfermedad suministrando medicamentos como esteroides, ciertos anticuerpos monoclonales, metotrexato, ciclosporina y tacrolimus para aminorar la respuesta inmunitaria. Estos medicamentos se suministran antes de que se presente la GVHD aguda y pueden ayudar a prevenir los efectos graves de la GVHD. Aun así, la GVHD leve casi siempre ocurrirá en pacientes que reciben alotrasplantes. Se están probando otros medicamentos en diferentes combinaciones para la prevención de la GVHD.

El riesgo de presentar la enfermedad injerto-contra-huésped aguda también puede reducirse a cierta clase de células inmunitarias (llamadas células-T) de las células madre del donante antes del trasplante. Pero esto también puede incrementar el riesgo de infección viral, regreso de una leucemia y fracaso del injerto (este asunto se trata más adelante). Los investigadores están evaluando técnicas más recientes para eliminar solo ciertas células llamadas células-T aloactivadas provenientes de los injertos del donante. Esto podría disminuir la gravedad de la enfermad injerto-contra-huésped y aún permitir que las células-T destruyan cualquier restante de células cancerosas en el cuerpo. La prevención y el control de la GVHD son principales prioridades de la investigación.

GVHD crónica

La GVHD crónica puede comenzar entre 90 y 600 días después del trasplante de células madre. La señal que primero se presenta es frecuentemente una erupción en las palmas de las manos o en las plantas de los pies. La erupción se puede propagar y usualmente produce picazón (comezón) y resequedad. En casos graves, pueden surgir ampollas en la piel y esta puede descamarse como si tuviera una quemadura solar. También pudiera presentarse fiebre. Otros síntomas de la GVHD crónica pueden incluir:

  • Disminución del apetito
  • Diarrea
  • Dolor abdominal (calambres estomacales)
  • Pérdida de peso
  • Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia)
  • Agrandamiento del hígado
  • Inflamación del abdomen
  • Dolor en la parte superior del abdomen
  • Aumento en los niveles de enzimas hepáticas en la sangre (observados en los análisis de sangre)
  • Sensación de rigidez de la piel
  • Resequedad y ardor en los ojos
  • Resequedad o úlceras dolorosas en la boca
  • Sensaciones de ardor cuando se consumen alimentos ácidos
  • Infecciones bacterianas
  • Obstrucciones en las vías respiratorias pequeñas de los pulmones

La GVHD crónica se trata con medicamentos que suprimen el sistema inmunitario, de forma similar a los usados para los casos agudos. Estos medicamentos pueden aumentar su riesgo de infecciones mientras usted sea tratado por la GVHD. La mayoría de los pacientes con GVHD crónica pueden suspender los medicamentos inmunosupresores después que sus síntomas mejoran.

Enfermedad veno-oclusiva hepática (VOD)

La enfermedad veno-oclusiva hepática (VOD) es un problema grave en el que las venas y los vasos sanguíneos diminutos dentro del hígado se obstruyen. Esta enfermedad no es común y ocurre únicamente en personas que recibieron alotrasplantes y particularmente en las personas que recibieron busulfán o melfalán como parte del acondicionamiento.

La VOD generalmente ocurre dentro de las 3 semanas de acondicionamiento. La VOD es más común en personas mayores que tuvieron enfermedades hepáticas antes del trasplante y en personas con GVHD aguda. Esta enfermedad comienza con piel y ojos amarillos, orina oscura, sensibilidad debajo de las costillas (donde se encuentra el hígado) y aumento de peso repentino (mayormente por la acumulación de líquido en el vientre). A veces puede resultar en insuficiencia hepática y en la muerte.

Los médicos han descubierto que el suministro intravenoso (IV) del busulfán en vez de por vía oral puede reducir el riesgo de VOD. Se están probando nuevas formas de tratar y prevenir este problema.

Fracaso del injerto

El fracaso del injerto ocurre cuando el cuerpo no acepta las nuevas células madre. Las células madre que se suministraron no acuden a la médula ósea ni se multiplican como deberían hacerlo. El fracaso del injerto es más común cuando el paciente y el donante no son del todo compatibles y cuando los pacientes reciben células madre a las que se les han extraído las células-T. Esto también puede ocurrir en pacientes que tienen un número bajo de células madre, tal como una unidad de un solo cordón umbilical. Aun así, no es muy común.

El fracaso del injerto puede conllevar hemorragia y/o infección grave. Se sospecha en pacientes cuyos recuentos no comienzan a aumentar dentro de tres a cuatro semanas de un trasplante de médula ósea o de sangre periférica, o dentro de siete semanas de un trasplante de sangre del cordón umbilical.

Esto puede tratarse con una segunda dosis de células madre, si está disponible. El fracaso del injerto es muy poco probable que ocurra, pero en caso de ocurrir, puede resultar en la muerte del paciente.

Problemas tras el trasplante que pueden surgir más adelante

El tipo de problemas que pueden surgir después del trasplante depende de muchos factores, como el tipo de trasplante, el tratamiento de acondicionamiento empleado, el estado general de salud del paciente, la edad del paciente al momento de realizar el trasplante, la duración y el grado en que el sistema inmunitario queda inhibido, y si la enfermedad de injerto-contra-huésped crónica está presente y, de ser así, cuán grave es. Los problemas pueden ser a causa del tratamiento de acondicionamiento (la quimioterapia y radiación que se realizan previo al trasplante), especialmente por la radiación de cuerpo entero, o por otros medicamentos que se usan con el trasplante (como los medicamentos inhibidores del sistema inmunitario que puede que requieran emplearse después del trasplante). Entre los posibles riesgos a largo plazo de un trasplante se incluye:

  • Daño de órganos
  • Recaída (el cáncer regresa)
  • Otros cánceres (nuevos)
  • Crecimiento anormal de los tejidos linfáticos
  • Infertilidad (incapacidad de procrear hijos)
  • Cambios hormonales, como en la glándula tiroides y en la pituitaria
  • Cataratas (nubosidad en el cristalino del ojo lo cual causa pérdida de visión)

Los medicamentos que se emplean en los trasplantes pueden dañar los órganos del cuerpo, como el corazón, los pulmones, los riñones, el hígado, los huesos y las articulaciones, y el sistema nervioso. Puede requerir cuidados posteriores (atención de seguimiento) con observación minuciosa y con tratamiento para los problemas a largo plazo que pueden surgir en los órganos debido al trasplante. Algunos de estos, como la infertilidad, se deben discutir antes del proceso de trasplante, para que pueda prepararse para ello.

Resulta importante detectar y tratar rápidamente cualquier problema a largo plazo. Informe a su médico de inmediato si nota cualquier cambio o problema. Los exámenes físicos con su médico, así como los análisis sanguíneos, estudios por imágenes, estudios de los pulmones/respiratorios y otras pruebas serán útiles para examinar y controlar los problemas en los órganos.

A medida que los métodos de trasplante mejoran, el número de personas que vive más tiempo va en aumento y los médicos están obteniendo más información sobre los efectos a largo plazo del trasplante de células madre. Los investigadores continúan en la búsqueda de mejores formas de atención para ofrecer la mejor calidad de vida posible a estos sobrevivientes.

Recurrencia (recaída) del cáncer

La meta del trasplante de células madre en pacientes con cáncer es prolongar la vida e incluso curar el cáncer. Pero en algunos casos, el cáncer regresa (recaída). La recaída puede ocurrir pocos meses o pocos años después del trasplante. Rara vez ocurre 5 o más años después del trasplante.

Después de la recaída, las opciones de tratamiento suelen ser muy limitadas. Mucho depende de su estado general de salud en ese momento y de si el tipo de cáncer que tiene responde bien al tratamiento con medicamentos. El tratamiento para las personas que, de no ser por la enfermedad motivo del trasplante, están sanas y fuertes, puede incluir quimioterapia o terapia dirigida. Algunos pacientes que tuvieron alotrasplantes pueden ser ayudados recibiendo los glóbulos blancos del mismo donante (esto se llama infusión de linfocitos del donante) para reforzar el efecto injerto-contra-cáncer. Algunas veces, es posible realizar un segundo trasplante. Sin embargo, la mayoría de estos tratamientos presentan riesgos graves aún para los pacientes más saludables, de modo que los pacientes que están débiles, que son mayores o que tienen enfermedades crónicas a menudo no pueden recibir estos tratamientos.

Otras opciones pueden incluir cuidado paliativo (de apoyo), o un estudio clínico de un tratamiento en investigación. Es importante saber cuál podría ser el resultado previsto de cualquier otro tratamiento, así que hable con su médico sobre los fines del tratamiento. Asegúrese de entender las ventajas y las desventajas antes de tomar una decisión.

Cánceres nuevos causados por el tratamiento

Además de la posibilidad de que el cáncer original regrese después de haberse tratado con un trasplante de células madre, también existe una probabilidad de que surja un segundo cáncer (distinto) después del trasplante. Hay estudios que han demostrado que las personas que han tenido alotrasplantes tienen un mayor riesgo de que surja un segundo cáncer en comparación con las personas que recibieron un tipo diferente de trasplante de células madre.

Los cánceres que surgen unos pocos meses después del trasplante son generalmente linfomas, especialmente del tipo de células-B. Aparentemente estos son causados por un virus común conocido como el virus de Epstein-Barr (EBV, por sus siglas en inglés). Normalmente el sistema inmunitario puede mantener este virus bajo control, pero el EBV puede producir cáncer; especialmente cuando el sistema inmunitario está siendo suprimido con medicamentos, como ocurre después del alotrasplante.

La leucemia aguda es un tipo de cáncer que puede surgir unos pocos años después del trasplante de células madre. Otro trastorno de la médula ósea llamado mielodisplasia (o síndrome mielodisplásico), en el cual la médula ósea produce células sanguíneas defectuosas, también puede ocurrir unos pocos años después del trasplante. La mielodisplasia es por lo general una forma leve de cáncer, no obstante en algunas personas puede volverse agresiva.

Los cánceres secundarios que se presentan muchos años después pueden incluir cánceres de tumores sólidos, a menudo de la piel, la boca, el cerebro, el hígado, el cuello uterino, la tiroides, los senos y los huesos.

Los factores de riesgo de un segundo cáncer están siendo estudiados, entre los cuales se incluyen:

  • Radiación (como la irradiación corporal total) y quimioterapia de dosis elevadas como parte del tratamiento de acondicionamiento
  • Tratamiento anterior con radiación o quimioterapia que no fue parte del proceso del trasplante
  • Problemas con el sistema inmunitario (como la enfermedad injerto-contra-huésped, incompatibilidad del alotrasplante por el antígeno leucocitario humano y la terapia supresora del sistema inmunitario).
  • Tener más de 40 años de edad al momento de realizar el trasplante
  • Infección viral como el virus de Epstein-Barr (EBV), el citomegalovirus (CMV), el virus de la hepatitis B (HBV), o el de hepatitis C (HCV)

Algunos cánceres secundarios pueden presentarse unos pocos meses o años después del trasplante. Debido a que los cánceres secundarios toman años para desarrollarse, los mejores estudios se han podido llevar a cabo en aquellos que han vivido mucho tiempo tras el tratamiento.

El tratamiento exitoso de un primer cáncer da tiempo (y posibilidad) para que un segundo cáncer se desarrolle. Los tratamientos como la radioterapia y quimioterapia pueden inducir un segundo cáncer en el futuro, sin importar qué tipo de cáncer esté siendo tratado, e incluso sin el uso de altas dosis como las empleadas en trasplantes.

Trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante

El trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante (PTLD) consiste en un crecimiento descontrolado de las células linfáticas, lo cual es realmente un tipo de linfoma, que puede presentarse después de un alotrasplante de células madre. Están asociados con una deficiencia de las células-T (un tipo de glóbulo blanco que es parte del sistema inmunitario) y la presencia del virus Epstein-Barr (EBV). Normalmente las células-T ayudan al cuerpo a combatir las células que contienen virus. Cuando las células-T no están funcionando bien, los linfocitos-B infectados (un tipo de glóbulo blanco) con el EBV pueden crecer y multiplicarse. La mayoría de las personas se infectan con el EBV en algún momento durante su vida, pero la infección es controlada por un sistema inmunitario saludable. El tratamiento de acondicionamiento que se administra antes del trasplante debilita el sistema inmunitario, lo cual permite que la infección con el EBV quede fuera de control, fomentando un trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante.

Sin embargo, no es común que ocurra un trastorno proliferativo posterior al alotrasplante de células madre. El trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante es más común que ocurra dentro de uno a seis meses después del alotrasplante de células madre, periodo de tiempo en el que el sistema inmunitario aún sigue muy débil.

El PTLD pone la vida en peligro. Este puede manifestarse como inflamación de los ganglios linfáticos, fiebre y escalofríos. No existe un tratamiento convencional, pero a menudo se trata reduciendo los medicamentos inmunosupresores para dar oportunidad a que el sistema inmunitario del paciente contraataque. Otros tratamientos incluyen las infusiones de glóbulos blancos (linfocitos) para estimular la respuesta inmunitaria mediante el uso de medicamentos como el rituximab para combatir las células B y el uso de antivirales para atacar al EBV.

Aunque el PTLD a menudo no se presenta después del trasplante, es muy probable que ocurra con donantes menos compatibles y cuando se necesita que haya una marcada supresión del sistema inmunitario. Se están llevando a cabo estudios para identificar los factores de riesgo para el trastorno linfoproliferativo posterior al trasplante, así como para determinar las formas de detectarlo en los pacientes con trasplantes que tengan este riesgo.

Trasplante de células madre y procreación

La mayoría de la gente que se somete a trasplantes de células madre se vuelve infértil (no pueden tener hijos). La causa de esto no es por las células trasplantadas en sí, sino por las altas dosis de quimioterapia o radioterapia empleadas. Estos tratamientos afectan tanto las células normales como las anormales, por lo que a menudo causan daño a los órganos reproductores.

Si es importante para usted tener hijos, o si piensa que podría serlo en un futuro, hable con su médico antes de que inicie el tratamiento sobre las formas de proteger su fertilidad. Su médico le podrá indicar si existe la probabilidad de que su tratamiento específico pueda causar infertilidad.

Después de la quimioterapia o la radiación, las mujeres pueden notar que sus periodos menstruales se vuelven irregulares o cesan. Esto no siempre significa que no pueden quedar embarazadas, por lo que se recomienda que usen algún método anticonceptivo antes y después del trasplante. Los medicamentos que se usan en los trasplantes pueden dañar a un feto en desarrollo.

Los medicamentos usados durante el trasplante pueden también causar daños al esperma, por lo que los hombres deberán usar anticonceptivos para evitar iniciar un embarazo durante y después de cierto tiempo tras un proceso de trasplante. Puede que los trasplantes causen infertilidad temporal o permanente también en los hombres. Los hombres pueden considerar almacenar su esperma antes del trasplante. Este proceso puede que tome varios días. La fertilidad regresa en algunos de los hombres, pero el tiempo en que esto ocurre no es predecible.

Para más información sobre tener hijos después del tratamiento del cáncer, refiérase a la sección sobre efectos sobre la fertilidad y la sexualidad en relación al cáncer.

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