Para personas en riesgo de padecer linfedema

El linfedema es una acumulación de líquido linfático en los tejidos adiposos justamente debajo de la piel. Puede aparecer luego de los tratamientos contra ciertos tipos de cáncer.

Los médicos no entienden por completo por qué algunas personas están en mayor riesgo de padecer linfedema que otras. Además, hasta ahora no se ha descubierto ninguna manera eficaz de prevenirlo. Sin embargo, la mayoría de los expertos opinan que hay cosas que se pueden hacer para disminuir el riesgo de presentar linfedema, retrasar su aparición o mitigar sus consecuencias.

¿Estoy en riesgo de presentar linfedema?

Las personas a las que se les han extirpado numerosos ganglios linfáticos o que se han sometido a radioterapia están en mayor riesgo de desarrollar linfedema a largo plazo. Sin embargo, actualmente no hay forma de predecir quiénes desarrollarán la afección.

El linfedema puede aparecer luego de una cirugía o tratamiento de radioterapia para casi todos los tipos de cáncer, pero su incidencia está principalmente relacionada con los tratamientos para:

  • Cáncer de seno (mama)
  • Cáncer de próstata
  • Cánceres en la zona pélvica (por ejemplo: cáncer de vejiga, de pene, testicular, endometrial, vulvar o cervical)
  • Linfoma
  • Melanoma
  • Cánceres de cabeza y cuello

El linfedema se ve con mayor frecuencia en piernas o brazos, pero puede presentarse también en otras partes del cuerpo. Si el linfedema aparece luego de un tratamiento para el cáncer de seno, puede afectar la zona del seno, el pecho y las axilas, así como el brazo más cercano a la cirugía. Luego de tratamientos para el cáncer abdominal o de pelvis, el linfedema puede manifestarse como una inflamación en el abdomen, los genitales o una o ambas piernas. Los tratamientos para los tumores de cabeza y cuello se han relacionado con la aparición de linfedema en el rostro, la boca, los ojos y el cuello.

Una vez que aparece, el linfedema no tiene cura. De todas formas, un manejo cuidadoso y precoz de la afección puede reducir los síntomas y evitar su avance. Cuanto antes comienza el tratamiento, mejor es la respuesta. El artículo ¿Qué es el linfedema vinculado con el cáncer? contiene información sobre las señales y los síntomas a los que debe estar alerta para informar cuanto antes a su médico.

Cosas que puede hacer para reducir el riesgo de presentar linfedema

Hágase exámenes médicos regulares

Los exámenes médicos regulares deberían incluir análisis para descartar la presencia de linfedema. Si ha estado llevando un registro de las medidas de las partes afectadas de su cuerpo, esos datos podrían ser parte de la revisión. Hable con su equipo de atención médica contra el cáncer para saber cuán a menudo debería someterse a pruebas.

Las mujeres no deben evitar los mamogramas

Los mamogramas (mamografías) son un aspecto fundamental del seguimiento de los casos de cáncer de seno y no deben evitarse por temor a presentar linfedema. Hasta este momento no se han establecido vínculos entre las mamografías y la aparición o avance de linfedema de brazo o de pecho. Si detecta hinchazón o dolor en la zona del pecho luego de una mamografía, asegúrese de hablar con su médico o un especialista en linfedema.

Informe sobre cualquier cambio a su médico

Con el paso del tiempo, usted sanará y aprenderá de qué manera la parte afectada de su cuerpo se ve y se siente. Cualquier cambio en el tamaño, color, temperatura, sensación o condición de la piel debe informarse sin demora a su médico.

Intente llegar a un peso saludable y mantenerlo

Sabemos que las personas obesas corren un mayor riesgo de presentar linfedema, y la obesidad puede dificultar el tratamiento. Hable con su equipo de atención médica contra el cáncer para saber qué peso es saludable para usted. Pídale consejos en cuanto a cómo bajar de peso o mantener un peso saludable.

Ejercicio

Es importante que utilice la parte de su cuerpo que ha sido afectada por el cáncer en las actividades cotidianas para poder sanar correctamente y recuperar fuerzas. Usar los músculos también ayudará a que los líquidos linfáticos drenen como es debido. También ayuda a mantener la flexibilidad muscular y reduce la formación del tejido cicatricial.

Además, ciertos tipos de ejercicio pueden ayudar a disminuir el riesgo de linfedema, y otros pueden mejorar el pronóstico de la enfermedad luego de su aparición. Si se ha sometido a una cirugía o tratamiento de radioterapia, pregunte a su médico o enfermera cuándo puede comenzar a hacer ejercicio, y qué tipo de actividad le conviene.   Evitar el ejercicio y dejar de estar en forma podría desencadenar la aparición de linfedema y episodios de inflamación que en ocasiones se denominan exacerbaciones (“empujes”). 

No obstante, no olvide que determinados tipos de ejercicio pueden aumentar el riesgo de linfedema, o empeorarlo si ya lo tiene. El ejercicio excesivo, que también puede producir lesiones, ha sido vinculado a la aparición de linfedema en algunas personas. Trabaje con un profesional capacitado en ejercicio físico y un profesional de la salud para diseñar un plan de ejercicios apropiado para usted, que comience con un nivel de intensidad bajo y progrese paulatinamente para evitar ejercitarse en exceso. Comuníquese con la Asociación de Fisioterapeutas de Estados Unidos (APTA) en www.apta.org o al 1-800-999-2782 para encontrar un fisioterapeuta de su localidad que trabaje con pacientes de cáncer.

Su médico o terapeuta podría darle estos consejos para ejercitarse sin correr riesgos:

  • Utilice la parte afectada de su cuerpo tan normalmente como pueda. Una vez que haya sanado por completo (en general de cuatro a seis semanas después de la cirugía o tratamiento de radioterapia) podrá comenzar a retomar las actividades que practicaba antes de la cirugía. Pero antes, consulte con su equipo de atención médica del cáncer.
  • Haga ejercicio con regularidad, pero no se canse en exceso. Antes de comenzar a hacer ejercicio, hable con su médico, enfermera o fisioterapeuta. Esto puede ayudarle a fijarse metas y límites para que pueda ejercitarse al nivel de actividad apropiado para usted.
  • Si la parte afectada de su cuerpo comienza a dolerle o hincharse, recuéstese y levántela por encima del nivel del corazón.
  • Evite ejercitar excesivamente la parte afectada del cuerpo. Un incremento súbito en el tiempo o intensidad del ejercicio podría producir linfedema o empeorarlo.
  • Evite las actividades vigorosas y repetitivas.
  • Evite levantar o tirar de cargas pesadas.

Todos los programas de ejercicio deben empezar de forma gradual y aumentar paulatinamente, y es importante detenerse si tiene dolor, hinchazón u otro tipo de incomodidad. Hable con su médico si presenta cualquiera de estos problemas. Si la situación no mejora, pida que lo remitan a un especialista certificado en linfedema.

Lugares donde puede encontrar especialistas en linfedema en su localidad:

Lymphology Association of North America (LANA)
Sitio Web: www.clt-lana.org

National Lymphedema Network (NLN)
Línea telefónica gratuita: 1-800-541-3259
Sitio web: www.lymphnet.org

Intente evitar infecciones, quemaduras y lesiones

Cuando presenta infecciones, quemaduras o lesiones, la reacción del cuerpo es enviar una mayor cantidad de fluidos y glóbulos blancos a la zona. Si los ganglios y vasos linfáticos faltan o están lesionados, al cuerpo le resulta más difícil trasladar el fluido adicional, lo que puede desencadenar linfedema o empeorarlo.

Algunas precauciones básicas, una buena higiene y cuidar debidamente de la piel podrían ayudarle a disminuir el riesgo de linfedema, ya que eso impedirá que presente infecciones, quemaduras y lesiones. Siga estos consejos para cuidar de la parte de su cuerpo sometida a la cirugía o tratamiento con radiación:

  • La mayoría de los médicos recomiendan que si necesita que le extraigan sangre, le coloquen una vía intravenosa o le den una inyección, utilicen el brazo sano, si es posible. Asimismo, las vacunas para la gripe deberían administrarse en el brazo sano o en algún otro lugar, como la cadera. Informe al médico o enfermera que usted tiene riesgo de presentar linfedema.
  • Mantenga limpia el área afectada. Cuidar con esmero de la piel puede ayudarle a evitar infecciones.
  • Utilice lociones o cremas humectantes para mantener las manos, pies y cutículas blandas y humectadas. Eso ayudará a evitar grietas en la piel. Retire hacia atrás las cutículas con una pinza cuando estén blandas (luego de bañarse) en vez de cortarlas con tijeras. Trate de no morderse las cutículas. Córtese las uñas de los pies de forma recta para evitar uñas encarnadas.
  • Limpie y proteja cualquier herida de la piel ocasionada por cortes, rasguños, raspaduras, picaduras de insectos, padrastros o cutículas arrancadas.
  • Manténgase alerta ante cualquier signo precoz de infección, como pus proveniente de cortes o rasguños, erupciones cutáneas, manchas enrojecidas, hinchazón, aumento de temperatura, sensibilidad al tacto, escalofríos o fiebre. Llame a su médico inmediatamente si cree que tiene una infección.
  • Recorte las garras de mascotas para evitar arañazos.
  • Si tiene un brazo afectado, utilice guantes de protección con mangas cuando haga tareas de la casa en las que deba usar productos químicos potentes o esponjas de aluminio, al hacer trabajos de jardinería u horticultura y cuando trabaja con animales que pudieran rasguñarlo o morderlo. Al coser, utilice un dedal para evitar pincharse los dedos con agujas y alfileres.
  • Sea extremadamente cuidadoso al afeitarse, y lávese la cara y utilice hojas limpias cuando se afeita.
  • Cuando esté al aire libre, utilice repelente contra insectos para evitar picaduras. Si algún insecto le pica en la zona afectada, límpiela y elévela, y aplique hielo en la picadura. Mantenga la picadura limpia, y llame a su médico si detecta algún síntoma de infección.
  • Evite las actividades que puedan irritar o agrietar la piel.
  • Proteja su cuerpo de las quemaduras solares, especialmente en las zonas afectadas. Cubra dichas zonas con ropa gruesa, o utilice un bloqueador solar de amplio espectro con grado de protección SPF 30 o más, e intente no exponerse a la luz solar directa entre las 10 a.m. y las 4 p.m., cuando la incidencia de rayos ultravioletas (UV) es mayor.
  • Es posible que la zona afectada haya perdido sensibilidad al frío o al calor. Pruebe la temperatura del agua con una extremidad no afectada antes de bañarse.
  • Tenga cuidado al freír alimentos, hervir líquidos y sacar comida del horno microondas. Utilice guantes de cocina.
  • Evite las temperaturas elevadas, como bañeras calientes y salas de sauna. Si utiliza una bolsa de calor o de frío en la zona afectada, limite los períodos de uso hasta que esté seguro de cómo reacciona su cuerpo. Tanto el calor como el frío pueden dañar los tejidos y aumentar la acumulación de fluidos. Algunos médicos aconsejan evitar exponerse a todo tipo de extremos de temperatura.
  • Tome medidas para protegerse de caídas, fracturas y quemaduras graves.

Intente evitar la constricción

La constricción del brazo o la pierna (cuando están apretados) puede aumentar la presión de los vasos sanguíneos y linfáticos cercanos. Esto puede aumentar la cantidad de fluido e inflamación (de manera muy similar a cuando se acumula agua detrás de una represa). Algunas personas han relacionado esta situación con la aparición de linfedema.

Algunos consejos si tiene afectado un brazo son:

  • Evite llevar joyas, ropa y guantes que queden ajustados. Evite cualquier cosa que se ajuste con demasiada firmeza o presione la zona del pecho, el brazo o la muñeca. Las ropas de sostén y compresión deben darle apoyo y aplicar la presión de manera suave y homogénea.
  • No utilice correas para colgarse portafolios o carteras.
  • Utilice sostenes flojos con tiras reforzadas que no le marquen los hombros. Asegúrese de que los alambres del sostén no le presionen la zona del pecho. Luego de una mastectomía, utilice una prótesis liviana. Las prótesis pesadas podrían colocar demasiada presión sobre el área.
  • Muchos médicos recomiendan que se mida la presión arterial desde el brazo sano, de ser posible. Si ambos brazos están afectados, la presión arterial puede medirse desde el muslo. Alternativamente, puede pedir que alguien le mida la presión con una bomba manual y un estetoscopio en vez de utilizar una máquina; las máquinas frecuentemente aplican presiones más elevadas y prolongadas.

Algunos consejos si tiene afectada la parte baja del cuerpo o una pierna son:

  • Vista ropa suelta. Evite cualquier cosa que se ajuste con demasiada firmeza o presione la zona alrededor de la cintura, las piernas o los genitales, como ropa interior o pantalones con bandas elásticas ajustadas.
  • Utilice zapatos cerrados bien ajustados en vez de sandalias o pantuflas. No camine descalzo.
  • Mantenga los pies limpios y secos. Utilice medias de protección suaves (de algodón o acolchonadas).      Evite los calcetines o medias con bandas elásticas ajustadas.
  • Intente no estar parado o sentado en un lugar por demasiado tiempo (más de 30 minutos). No se cruce de piernas al sentarse.
  • A algunas personas en riesgo de presentar linfedema de pierna podría serles útil usar medias de descanso (comprensión) al estar levantadas y al caminar. Las medias de compresión ayudan a drenar el líquido linfático a través de los vasos que quedan antes de que se acumule. Las medias deben estar bien colocadas para aplicar la presión correcta, y no deben ser demasiado ajustadas en la parte de arriba. Consulte con su médico, enfermera o terapeuta si es aconsejable que utilice medias de compresión.

Tenga cuidado con la celulitis

La celulitis es una infección de los tejidos subcutáneos. Las señales y los síntomas de este problema incluyen enrojecimiento, aumento de temperatura, fiebre, dolor y síntomas similares a los de la gripe. Es un problema médico grave que debe comunicar a su médico sin demora.

La celulitis puede desembocar en linfedema, o empeorarlo. De hecho, si se reitera, podría ser necesario administrar antibióticos para controlarla.

Ropas de compresión

Las ropas de compresión son medias o mangas ajustadas que pueden ayudar a evitar la inflamación al obligar al líquido linfático a moverse desde el brazo o la pierna hacia el cuerpo. Es necesario colocarlas cuidadosamente, y debe seguir las recomendaciones de su médico en cuanto a uso y cuidados.

Frecuentemente las personas que ya tienen linfedema utilizan ropas de compresión. Sin embargo, si usted corre riesgo de presentar esta enfermedad, es posible que quiera usar prendas de este tipo para disminuir el riesgo en determinadas situaciones. Por ejemplo, es posible que exista una relación entre el linfedema y los viajes en avión, posiblemente debido a los cambios de presión. Sin embargo, usar ropas de compresión en vuelos largos o frecuentes también tiene sus riesgos. Consulte con su médico o terapeuta si es aconsejable que utilice ropas de compresión durante viajes en avión. También es una buena idea consultar en cuanto a maneras de elevar sin riesgos la parte afectada del cuerpo y hacer ejercicio durante vuelos

Ilustración de un brazo sin linfedema y un brazo con linfedema a la izquierda. A la derecha un brazo con un vendaje de compresión

Asegúrese de que las ropas de compresión se ajusten bien y de que estén bien colocadas. Evite bajo toda circunstancia utilizar ropa de compresión que esté mal colocada. Eso podría aumentar el riesgo de desarrollar linfedema o empeorarlo.

En general, cuando hace ejercicio no es necesario que utilice ropas de compresión para prevenir la aparición de linfedema. Sin embargo, si ha notado inflamación mientras hace ejercicio, hable con su médico o terapeuta.

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Nuestro equipo está compuesto de médicos y enfermeras con postgrados y amplios conocimientos sobre el cáncer, al igual que de periodistas, editores y traductores con amplia experiencia en contenidos médicos.

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Last Medical Review: July 7, 2016 Last Revised: July 7, 2016

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